BUENOS AIRES -- Es común en los torneos de profesionales en los diferentes circuitos del mundo que el nombre del sponsor principal figure en el nombre del certamen. Las grandes sumas de dinero que aportan estas empresas hace que busquen la mayor exposición posible y el nombre del torneo es lo que da mayor visibilidad.

Son muy pocos los que quedan con el nombre limpio y son solo los majors, el Players y alguno más como el Tour Championship, aunque este tiene un presenting sponsor. Todo esto es entendible en un gran negocio como lo es el golf profesional en todo el mundo. Muy distinto es el golf amateur.

Si hacemos un repaso por los torneos que organiza la USGA, veremos que son 13 campeonatos nacionales, siendo 3 de ellos para profesionales y el resto para jugadores amateurs. Tomando algunos de ellos encontramos que el trofeo de la Curtis Cup, el match que enfrenta a jugadoras amateurs de USA y Gran Bretaña/Irlanda, fue donado por las hermanas Harriet y Margaret Curtis que ganaron el US Women´s Amateur cuatro veces entre ambas; la copa del US Girls Championship, reservado para jugadoras menores de 18 años, lleva el nombre de Glenna Collet Vare que ganara un récord de 6 US Women´s Amateur en las décadas del 20 y 30. Inclusive la copa que se le entrega al ganador del US Senior Open, uno de los tres torneos de profesionales, tiene el nombre de Francis Ouimet, que ganara como amateur el US Open en 1913 y que luego fuera presidente de la USGA.

Esta semana se jugó en Highland Park la edición 119º del Campeonato Argentino de Aficionados, con la presencia de los mejores jugadores de nuestro país y una buena cantidad de extranjeros que se quedan luego de jugar la Copa Tailhade. Este es el campeonato que todo jugador amateur quiere ganar, y poner el nombre en la lista de vencedores significa entrar en la historia grande del golf amateur de nuestro país.

Hace unos días vi con sorpresa que la copa lleva el nombre de una empresa, algo que me parece que no corresponde para uno de los campeonatos de aficionados más antiguos del mundo. Siempre imaginé que esa copa debería llevar el nombre de Jorge Ledesma o Alberto Texier para los hombres, y el de Maggie M. de Maglione, Chicha Conen o el de María Olivero (si no fuera tan joven) para las damas. Imagino también a uno de estos jugadores extranjeros volviendo a su país con la copa y metiéndose en Google para saber quién era Ledesma. Seguramente grande sería su sorpresa al leer que el tipo ganó el Abierto de la República como amateur, que fue invitado a jugar en Augusta y que su nombre está escrito varias veces en el trofeo. Si fuera el caso de Texier vería que ganó 5 veces el campeonato, que jugó su primer final en 1947 y la última 31 años después y que participó de algún Abierto Británico. Me parece que no quedamos muy bien si alguno de ellos se lleva el trofeo para su país y cuando lo muestre en su federación vean que un nombre comercial figura en el mismo.

Esto tiene además el problema que la empresa que hoy le pone el nombre a la copa puede no ser la misma dentro de un tiempo, lo que lleva a una pérdida de identidad.

Entiendo perfectamente que el golf profesional tenga a las empresas en el nombre de sus campeonatos y trofeos. No entiendo que esto suceda con nuestro campeonato de aficionados más importante.

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Vale la pena

FECHA
12/11
2014
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- Creo que fue en el año 1997. Fui a jugar la Copa Tailhade, me tocó jugar bien el primer día y terminé con 67 golpes. Ese score hizo que en la segunda jornada me pusieran a jugar con un sudafricano muy jovencito llamado Trevor Immelman. Luegó de 36 hoyos seguíamos empatados en 141 y el sábado volví a jugar con él. Hasta allí llegué, pero siempre me acordaré con quién jugué esas dos rondas.

El torneo que cada año organiza la gente de Los Lagartos pasa desapercibido para el gran mundo del golf y les puedo asegurar que vale la pena darse una vuelta por el club. Los equipos más importantes del mundo mandan a sus mejores jugadores a Argentina y consideran a la Tailhade como una de las citas importantes del año. A partir del año 2009 se juntó el Campeonato Argentino de Aficionados, lo que hizo que los demás países se interesen aún más en estas dos semanas de golf amateur en nuestro país.

Es cierto que los torneos de golf han perdido espectadores porque la gente se acostumbró a ver golf por televisión, y solo el Abierto de la República o la venida de una super figura convocan algo de público, pero ver a estos chicos jugar al golf es un buen espectáculo. Los nombres no atraen porque todavía no son famosos y probablemente de la mayoría de ellos nunca más se sepa nada.

Esta semana que terminó el team canadiense dio cátedra de golf y el score del ganador de la individual no es algo que se vea muy a menudo, como tampoco el hecho de haber ganado por tanta diferencia. Curiosamente los que fueron a Los Lagartos desde el primer día tenían los ojos puestos en el compañero del que ganó, ya que había sido finalista del US Amateur hace solo un par de meses, aunque al final se fueron aplaudiendo más a su compañero.

Algo similar pasó hace casi 20 años cuando un equipo británico llegó para jugar en Mar del Plata y todos nos maravillamos con Gordon Sherry, un grandote que la tiraba tan lejos que asustaba. Pocos se deslumbraron con su compañero, un tal Padraig Harrington que por aquellos días solo mostraba que era incansable a la hora de practicar.

Si a alguno se le ocurre que organizar este tipo de campeonatos es sencillo porque se trata solo de jugadores amateurs se equivoca, porque hay que entender que la Tailhade es el esfuerzo de un grupo grande de gente que organiza, a los que se suma un club que apoya. Son 30 jugadores a los que hay que traerlos, los pasajes los paga el torneo, hay que hospedarlos en las casas de las familias que los atienden durante el torneo, hay que darles de comer, presentar una cancha competitiva y estar atento a todas las cosas que un grupo de chicos muy jóvenes puede necesitar.

Hay que esperar un año para la próxima Tailhade, pero esta semana pueden ver a estos jugadores en el Campeonato Argentino de Aficionados en Highland. Vale la pena.

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Bernhard Langer Getty ImagesEl alemán logró una de las mejores temporadas en la historia del Champions Tour

BRISTOL -- Una clásica máquina producto de la ingeniería alemana. Bernhard Langer acaba de cerrar una de las mejores temporadas no solo en la historia del Champions Tour, sino que sus números son aún mejores que los del tour grande.

Langer ganó su segunda Charles Schwab Cup, la primera había sido en 2010, se quedó con el primer lugar en 8 estadísticas diferentes entre los veteranos, logró su sexto premio Arnold Palmer en siete años que se otorga al que más dinero acumula en el año, quebrando la marca histórica que tenía Hale Irwin desde 2002, y también se quedó con el mejor promedio de score con 68.03. Esta temporada sumó cinco títulos y llegó a 23 entre los veteranos, muy lejos de los 45 que tiene Irwin y que como él mismo dijo es uno de esos récords que será muy difícil de romper, y todavía a seis de los 29 que tiene Trevino que marcha en el segundo lugar en cuanto a triunfos.

Cuando les digo que algunos de los números realmente asustan me refiero específicamente a la cantidad de greens acertados por Langer en esta temporada. El alemán terminó con más del 78% en esa categoría, cuando el mejor del PGA Tour en los últimos 10 años fue Tiger Woods en 2006 con apenas el 74%. Otro número impactante de Langer fue su promedio de fairways acertados que superó el 75%.

No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que Langer es superior al resto de sus compañeros del Champions Tour, pero no es fácil de ver esa superioridad cuando los jugadores están en la cancha de práctica. La ventaja de Langer está en el foco que tiene, lo metódico que es el alemán y una condición física que quizás es mejor ahora a los 57 años que cuando jugaba en el tour regular. Para darles una idea del profesionalismo de Langer les voy a contar una historia que ocurrió en el Olivos Golf Club hace muchos años. El Torneo de Maestros volvía a jugarse en la década del 90 y Langer fue invitado a jugarlo. El día del Pro Am estaba muy lluvioso y los organizadores decidieron suspender el juego cuando el grupo de Langer estaba en el hoyo 9. Esa era su ronda de práctica antes de comenzar el torneo y Langer no iba a poder hacer el reconocimiento del campo, por lo cual preguntó si podía seguir, a lo que le contestaron que no porque la cancha estaba cerrada. Entonces preguntó si podía salir a caminar bajo el diluvio para poder ver los segundos 9 hoyos, a lo cual la organización no pudo negarse. Allí salió Langer, con sus más de 40 años a cuestas y dos títulos en Augusta, paraguas en mano, toalla y una libreta en donde anotó todas las distancias y notas que necesitaba para jugar el torneo. No tengo que decirles quién se quedó con el título el domingo. Este ejemplo lo pinta de cuerpo entero y nos muestra el profesionalismo del jugador.

Este último domingo dijo que no sabe cuántas temporadas más jugará entre los veteranos y me dio la impresión que en cuanto se dé cuenta que no dominará como lo hace ahora, es muy posible que no lo veamos más en una cancha de golf. Esto por ahora parece lejos porque los números siguen siendo cada vez más impresionantes.

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Inquisición

FECHA
27/10
2014
por Francisco Alemán

Ian PoulterGetty ImagesEl cruce con Poulter precipitó la caída de Bishop

BRISTOL --Habrán leído los hechos que concluyeron con la expulsión de Ted Bishop como máxima autoridad de la PGA de América, y seguramente les habrá parecido igual que a mí una decisión un poco exagerada. Para entender un poco más esto hay que repasar los casi dos años de Bishop al frente de la institución y allí encontraremos el porqué.

Ted Bishop dedicó toda su vida a ser profesional de golf. Por estos días es dueño de un club en Indiana y allí promueve el golf entre los niños, da clínicas gratuitas para gente que quiere acercarse al golf y administra el club. Sus dos hijas son miembros de la PGA de América y trabajan como profesionales en otros clubes del país. Su vida es el golf. En noviembre de 2012 y luego de haber actuado como secretario y vice presidente de la PGA de América, Bishop asumió como máxima autoridad. Era el momento en que la USGA y la R&A habían puesto a consideración de las organizaciones del golf el tema del putter apoyado en el cuerpo. Fue por aquellos días también la designación del nuevo capitán de la Ryder y Bishop impuso su criterio de que Tom Watson debía ser el que comandara al equipo luego de la durísima derrota en Medinah. Esta fue una decisión casi unipersonal de Bishop.

En el Show de la PGA de América en enero de 2013 Bishop salió a atacar a la R&A por el tema del putter apoyado en el cuerpo y lo hizo de una manera tan efusiva que la respuesta de Escocia no tardó en llegar. Hasta allí era un cruce fuerte de opiniones, pero las cosas se salieron de cauce cuando Bishop se la tomó en forma personal con Peter Dawson, CEO de la R&A. El personaje no se guardaba nada, era evidente que le gustaba el micrófono y los miembros del directorio de la PGA de América no veían con buenos ojos el accionar de su presidente.

Varios temas más se sucedieron en los últimos 18 meses y Bishop siempre tenía una opinión que dar. El tema es que estas opiniones las hacía públicas y a la mayoría no le gustaba el accionar de este personaje que pasaba mucho tiempo frente a las cámaras.

La noticia que se conoció el viernes de la expulsión de Bishop de la presidencia y todas las sanciones que le aplicó el directorio me dejan en claro que estaban esperando que volviera a equivocarse para caerle encima. Me parece que la expresión "little girl" no fue afortunada, que no debió ponerse a la altura de Poulter y pelearse con él en las redes sociales, pero el mayor error fue que nunca se dio cuenta que siendo Presidente de la institución deportiva más grande de USA, sus actos y dichos dejan de ser suyos para transformarse en los de los más de 27.000 profesionales que representa.

Creo que habría correspondido que el directorio le hubiera pedido la renuncia, le faltaba un mes para terminar el mandato, y que Bishop hubiera pedido disculpas por su error. No esta caza de brujas digna de la edad media a una persona que ese mismo directorio eligió, que acertó y se equivocó como muchos, pero que dedicó su vida, y lo seguirá haciendo, a promover este juego.

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Ryder CupGetty ImagesEste año, Europa venció a los Estados Unidos en la Ryder Cup por tercera vez consecutiva

BRISTOL -- Habrán leído que la PGA de América decidió formar un comité para que supervise todos los aspectos que tengan que ver con el equipo de USA, lo cual me lleva a sacar algunas conclusiones.

La primera es que finalmente han tomado conciencia que algo debían hacer para tratar de volver a poner los matches más parejos.

La segunda es admitir que la PGA de América no tiene ninguna relación con los jugadores que representan a USA, y la tercera es que con esta movida la moral de Europa está todavía más alta. Ya salieron algunos jugadores de Europa a decir que esto es bueno para ellos, porque de alguna manera se está admitiendo su superioridad.

Hay algo que la PGA de América todavía no entendió y las decisiones que ya ha tomado me indican que pasará un largo tiempo hasta que las entiendan. Se trata de los escenarios en donde se juega la Ryder Cup.

Si tomamos el ranking de cada uno de los jugadores, veremos que los americanos son siempre mejores que los europeos, inclusive en esta última edición en donde Europa tuvo a cuatro de los seis primeros del ranking mundial, los de USA tenían mejor ranking, sumados los 12 jugadores.

Si son mejores en el ranking, ustedes se preguntarán por qué ganan siempre los peores.

La primera respuesta es que esto es golf y que a 18 hoyos todos estos jugadores pueden ganarle a cualquiera de los que juegan la Ryder Cup, pero hay otro factor que ha influido en los últimos resultados.

Tomemos como válido el hecho que desde 1985 los matches tomaron otra dirección y veamos en dónde se jugó la Ryder cada vez que fue a Europa.

En 1985/89/93 y 2002, la sede fue The Belfry, en donde cada año se jugaba el Benson & Hedges, uno de los torneos más importantes del calendario del European Tour. En 1997 Valderrama fue la cancha elegida, sede también del Volvo Masters por muchísimos años; en 2006 le tocó el turno al K Club en donde los europeos jugaban cada año el European Open; en 2010 fue el momento de la cancha llamada Twenty Ten que fue construída especialmente para la Ryder y en donde todavía hoy se juega el Wales Open. Por último en 2014 fue Gleneagles y allí el tour juega el Johnny Walker, torneo regular del circuito.

Si vamos a USA encontramos que solo cuando se jugó en Muirfield Village en 1987 la PGA de América eligió una cancha con la que sus jugadores estaban familiarizados. En 1991 fue Kiawah, cancha nueva construída para la Ryder, en 1995 fue Oak Hill donde nadie habia jugado desde 1989; en el 99 le tocó a The Country Club en donde el US Open había estado 11 años atrás; en 2004 fue Oakland Hills, que había recibido el US Open en 1996; en 2008 Valhalla que había sido sede del PGA Championship en 2000 y en 2012 le tocó a Medinah en donde nadie había pegado un tiro desde 2006.

Esto indica una ventaja enorme a la hora de jugar el green, porque las posiciones de banderas que usan para la Ryder deben ser las mismas que el European Tour usa para los torneos. Estos jugadores tienen una gran memoria, guardan los libros de cancha de cada torneo y esto hace que puedan embocar más que alguien que no las conoce. Todos sabemos que tres o cuatro putts más hacen la diferencia en el resultado final.

Me preguntarán entonces qué pasa cuando vienen a USA y también les ganan, lo cual es cierto y esto pasa ya por un aspecto mental como les decía en alguna editorial pasada. Las cosas se han equilibrado y USA debería aprovechar más su localía, utilizando canchas que sus jugadores jueguen todos los años.

Les decía que el futuro no parece coincidir con esta idea, ya que en 2016 será Hazeltine (nadie juega allí desde 2009), en 2020 es Whistling Straits (PGA Championship el año que viene) y en 2024 Bethpage Black (la última visita habrá sido el US Open de 2009).

Europa, por su parte, ya definió la sede de 2018: Golf Nationale de París, sede cada año del Abierto de Francia.

El comité tendrá mucho trabajo.

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Jim FurykGetty ImagesDueño de un swing poco ortodoxo, Furyk ha sido sinónimo de consistencia

BRISTOL -- Hay algunas incógnitas que vale la pena mencionar, para una temporada del PGA Tour que ya comenzó con el Frys.com Classic.

¿Podrá Jim Furyk volver a ganar en el tour? Dueño de un swing poco ortodoxo, Furyk ha sido sinónimo de consistencia y también de no poder cerrar torneos en los últimos años. El calendario no perdona y, próximo a cumplir 45 años, no es mucho lo que le queda.

Bubba Watson es siempre para mí una incógnita. Uno de los jugadores más impredecibles de la historia de este juego y todo depende de cómo le caiga la cancha a la vista. Está claro que Augusta es su lugar, pero St. Andrews debería ser un lugar en donde Watson pueda sentirse cómodo.

Ya hablamos de uno de más de 40, de uno de más de 30 y ahora me queda uno de apenas más de 20. Jordan Spieth es una de esas mentes que aparecen muy de vez en cuando en el golf. En 2013 no tenía donde jugar y a fuerzas de top 10 logró avanzar en el tour para terminar ganando y luego ser invitado por Couples a jugar la Presidents Cup. Si bien no volvió a ganar en la temporada que terminó hace un mes, Spieth estuvo cerca varias veces, llegando a liderar el Masters durante la jornada final. Spieth deberá armar un calendario que le de chances de llegar fresco a los mejores torneos. Por supuesto que una victoria temprana lo va a tranquilizar, algo similar a lo que necesita Fowler, pero este chico me parece que tiene mucho para dar.

Hay infinidad de incógnitas que se irán develando con el correr de las semanas, pero hay algo que sucederá y no habrá nada que pueda evitarlo.

Esta será la última temporada del putter apoyado en el cuerpo. Una medida que fue bastante discutida y que entrará en efecto el 1º de enero de 2016. Más allá de que alguien pueda coincidir o no con la nueva regla, lo cierto es que hay jugadores que ya han hecho la transición al putter corto, pero hay otros que todavía siguen con el largo, y creo que lo harán hasta último momento. Ernie Els es uno de los que ya volvió al putter corto, pero nombres como Adam Scott, Keegan Bradley, Webb Simpson, Tim Clark o Bernhard Langer todavía siguen usando el palo apoyado.

No me preocupa mucho Langer, porque un jugador que sufrió los "yips" de joven y después ganó dos veces en Augusta, habla de alguien con una mente superior y capaz de adaptarse a cualquier cosa. Seguramente Langer ya debe estar experimentado con algo nuevo y no me extrañaría que vuelva a jugar con el palo apoyado en el antebrazo como lo hace Kuchar.

Los otros nombres son los que más van a sufrir el cambio.

Si tomamos el ranking mundial de la semana pasada, encontraremos que solo dos (Scott y Bradley) entre los primeros 30 juegan con el putter apoyado. Esto nos puede dar una idea de que nada cambiará, pero Scott es el Nº 2 y todos sabemos lo que significó para el australiano pasar al putter largo apoyado en su pecho.

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Phil MickelsonGetty Images¿Cómo le irá a Mickelson en 2015, después de un 2014 para el olvido?

BRISTOL -- No pasó mucho desde que Billy Horschel se llevara el Tour Championship y la Fedex Cup, y ya estamos arrancando la nueva temporada. Un nuevo ciclo en el PGA Tour, con tantos interrogantes que es difícil empezar a analizarla.

Tiger Woods será el centro de atención una vez más, pero ojalá que en esta oportunidad el ex Nº 1 del mundo no sufra lesiones que le impidan jugar. Será más que interesante ver a Woods volver físicamente recuperado para saber dónde está su juego. Por ahora no ha contratado nuevo coach y ya ha vuelto a la cancha de práctica para tratar de encontrar su mejor forma. Siempre hemos dicho desde aquí que aquel Tiger del fines de los 90 y principios de siglo no volverá a verse. Mi gran ilusión es ver al mejor Tiger posible para ver donde está cuando compita con el mejor Rory. A los 39 años Woods todavía tiene mucha nafta en el tanque y solo dependerá de dos factores: su físico y sus ganas.

Si Tiger es lo que todos queremos ver, muchos también pondrán los ojos en Mickelson. El zurdo ha tenido un 2014 para el olvido y solo brilló la semana del PGA Championship. Es cierto que casi gana en Valhalla, pero no me extrañaría ver un Mickelson cada vez menos consistente, con picos muy altos, especialmente en los Majors que es a lo que le apuntará Phil a partir de esta temporada. No le suma mucho ya ganar torneos regulares en el tour, pero uno o dos majors más lo pondrían en carrera para ocupar un lugar entre los más grandes de la historia.

El grupo de los que tienen más de 30 es otra de las incógnitas para lo que comienza esta semana. Allí encontramos al siempre sonriente Matt Kuchar, que empieza a ver que pasan los años y ese major no llega. Los casos de Luke Donald, Dustin Johnson, Charles Howell y Hunter Mahan son más o menos parecidos, aunque me da la impresión que si se recupera de sus problemas, Dustin Johnson es el que más chances tiene. El hecho que su mujer esté embrazada puede traerle la estabilidad que se necesita cuando se enfrentan problemas de adicciones. Aquí está también Sergio García, pero me parece que el caso del español es diferente. El "niño" es mucho más jugador que cualquiera de los que nombré antes, y si a Johnson la paternidad lo puede ayudar, la relación de García con Katherine puede ser lo que lo haga madurar en forma definitiva y lo convenza que tiene todo para ganar no uno, sino varios majors. El peor rival de García ha sido siempre él mismo, pero me resisto a pensar que terminará su carrera sin ganar un grande.

El grupo de los más jóvenes lo encabeza Rory McIlroy, quien es hoy sin dudas el jugador más dominante desde que Tiger apareció hace 20 años. El norirlandés es diferente y cuando aparece su mejor versión, el resto juega por el segundo puesto. El tema que deberá mejorar McIlroy es su consistencia para no caer en lagunas que lo hacen desaparecer por varias semanas de los primeros lugares. Los problemas extra golfísticos que todavía tiene con la empresa que antes lo representaba pueden distraerlo. Rickie Fowler mostró un gran progreso en 2014 y Butch Harmon tuvo mucho que ver en eso. El hombre de naranja deberá empezar a ganar para confirmar todo lo bueno que insinuó este año. Si son majors mejor, pero acostumbrarse a ganar nunca es una mala cosa en este juego y Rickie tiene que empezar a experimentarlo. Billy Horschel será otro a tener en cuenta y habrá que ver cómo reacciona cuando ahora crea que tiene que ganar todas las semanas. Lo que hizo en septiembre fue increíble y casi irreal. Mucho talento y una gran personalidad, algo que comparte con Harris English, Jordan Spieth y Patrick Reed. Esos son los nombres que me parece serán los que animarán la temporada.

Seguramente habrá sorpresas como la de Jimmy Walker. Esta semana empieza el PGA Tour. Ya no podía esperar más.

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Patrick Reed Getty ImagesReed mostró que está hecho de una madera diferente, pero todavía es muy joven

BRISTOL -- El aspecto mental tiene mucho que ver en cualquier deporte, en los que son individuales influye más todavía y en el golf es lo que muchas veces decide quién gana y quién pierde.

Esto pasa a todo nivel y es lo que le sucede a los jugadores de Estados Unidos cuando llega la Ryder Cup. El problema es mental. Es la única forma que encuentro para poder entender por qué Europa ha ganado 10 de las últimas 15 ediciones, con 4 triunfos de USA y un empate.

El cuento de que Europa es un equipo y los americanos son individualidades no me lo creo ni por un minuto, más allá que es verdad que el circuito europeo hace que los jugadores sean más compañeros entre sí. No piensen ni por un instante que Faldo era amigo de Severiano, o que Sandy Lyle salía a comer con Woosnam todas las noches. Eran tan individualistas como los americanos, pero estaban en una misión. Todos sabían que el tour podía crecer a través del éxito en la Ryder Cup, atrayendo más sponsors, generando mayor interés en la televisión y de esa manera lograr más ingresos para hacer crecer las bolsas de premios. Eso fue lo que los unió, además de las ganas que tenían aquellos próceres del golf del Viejo Continente de demostrarle al mundo y a ellos mismos, que podían jugar de igual a igual con las estrellas del PGA Tour.

Esa idea es la que se ha ido transmitiendo de generación en generación y hoy, jugadores que durante el año pasan desapercibidos se transforman cuando llega la Ryder Cup.

Si uno lee los equipos antes de empezar, la mayoría de las veces pasa que los americanos tienen mejor ranking mundial que los europeos y muchos más pergaminos, pero al final la historia es casi siempre la misma.

Es cierto que para esta edición Europa contaba con McIlroy, García, Rose y Stenson, que están entre los 6 mejores del mundo, pero también es cierto que Kuchar, Watson, Furyk y Fowler también están entre los 10 mejores. Es verdad que McIlroy hoy es un jugador impresionante y diferente al resto, pero también Tiger Woods era un jugador impresionante hace unos años y sin embargo con él en el equipo USA ganó una sola Ryder Cup (1999).

El tema pasa porque se les han metido en la cabeza y contra eso es difícil de luchar. Los europeos llegan a la Ryder pensando que van a ganar, los americanos llegan pensando que los europeos piensan que van a ganar y por último, los europeos saben que sus rivales piensan que Europa les va a ganar. Parece un trabalenguas, pero es así.

La pregunta que hay que hacerse es cómo puede USA resolver esta historia.

Creo que si esto fuera un tema individual, sería de casi imposible solución, pero al ser una cuestión de equipos, puede ser que alguna vez la historia cambie y esto puede darse de dos maneras. L

a primera y la más rápida es que en alguna edición los planetas se le alineen a los americanos y terminen ganando 18 a 10, como para mandarles el mensaje que se acabó la paternidad.

La otra forma es que surja un líder en USA que lleve adelante el equipo desde adentro. Estoy hablando de tipos como Floyd o Wadkins, jugadores que miren a sus compañeros y estos piensen "mejor ganemos porque si no este tipo nos mata". Ni Tiger, ni Mickelson han demostrado ser ese personaje y por ahora no aparece nadie en el firmamento.

Esta semana, Patrick Reed mostró que está hecho de una madera diferente, pero todavía es muy joven y necesita ganar cosas grandes para transformarse en ese líder que mencionaba.

Europa volvió a festejar. Los americanos se volvieron de Escocia con las manos vacías, con otro resultado abultado, y con una cicatriz más que tardará dos años en cerrar. A esto hay que sumarle esta vez el papelón en la sala de prensa.

Por las mentes de todos ellos pasan las imágenes de los europeos festejando. Una película que ven una y otra vez, pero a la cual no saben cómo cambiarle el final. Ni cómo sacársela de la cabeza.

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Rory McIlroy Getty ImagesMcIlroy mostró su supremacía esta temporada con resonantes triunfos

BRISTOL -- Terminó la primera experiencia del PGA Tour con este formato de comenzar la temporada en octubre y terminar en septiembre con el Tour Championship. Más allá que a alguno le guste o no, lo cierto es que los torneos que antes a nadie le importaban ahora han tomado otra dimensión, ya que tienen puntos para la FedExCup y clasifican a los ganadores al Masters.

La temporada nos dejó varias cosas y la primera que hay que remarcar es algo que no sucedía desde 1992. Aquel año fue el último en el tour que no registró triunfos de Mickelson o Woods. El zurdo hizo su debut como profesional en el US Open de aquel año y Tiger por aquellos días ganaba su segundo US Junior y ya asomaba como una gran promesa. Las lesiones dejaron fuera de combate a Woods por la mayor parte del año, mientras que Mickelson estuvo desconocido con su juego corto. También hay que recordar el episodio durante Memorial cuando salió a la luz el problema de Mickelson con la justicia por un presunto caso de compra de acciones con "inside information", algo que es posible lo haya tenido con la mente en otro lugar. No se habló más del tema, pero se sabe que todavía no está resuelto.

Así como las dos super estrellas no ganaron, tampoco lo hicieron otros grandes nombres que jugaron bien, pero no pudieron cerrar. El primero que salta es el de Jim Furyk que jugo 21 torneos, pasó 21 cortes, logró 11 top 10 y casi rompe la barrera de los 6 millones de dólares sin lograr un triunfo. La consistencia de Furyk sigue siendo notable a los 44 años, pero la victoria no aparece desde 2010. Rickie Fowler es para mi gusto el que más evolucionó a pesar de no haber ganado. Se puso en manos de Butch Harmon y enseguida los buenos resultados empezaron a llegar. Logró terminar entre los 5 mejores en los cuatro Majors, cosa que no ocurría desde hace muchísimos años, tuvo 9 top 10 en el año, y si bien falló varios cortes, el progreso se vio y no me extrañaría que el triunfo llegue rápido en la próxima temporada.

La otra cara de la moneda fueron los que ganaron más de una vez y que nadie esperaba que lo hicieran. El primer caso es el de Jimmy Walker, que a los 37 años descubrió que ganar no era tan difícil y para cuando el tour todavía no había terminado el mes de febrero ya había cosechado tres triunfos. Bubba Watson volvió a ganar, cosas que no lograba desde el Masters de 2012, y a su fabuloso fin de semana en Riviera le sumó el segundo saco verde. Martin Kaymer era otro que estaba perdido, pero se quedó con el Players y el US Open para demostrarse a sí mismo que podía volver a ganar. Patrick Reed también logró rápido sus dos títulos, Chris Kirk ganó al principio y al final, mientras que Billy Horschel logró sus dos triunfos cuando más plata había en juego.

Si nos referimos a los Majors, el PGA Championship fue el que mayor emoción tuvo y creo que fue el más entretenido del año. En Augusta no pasó nada en los últimos 9 hoyos y Watson se impuso sin sustos, Kaymer desfiló en Pinehurst, McIlroy empezó a mostrar su supremacía en Hoylake y terminó ganando en Valhalla en un final bizarro. Sin dudas el norirlandés es el jugador del año y los años que vienen serán más que interesantes para saber cuántos Majors más ganará Rory en su carrera. Una temporada más que interesante que nos deja varios interrogantes para la que viene. Lo bueno es que no hay que esperar mucho para que empiece.

FINALES DEL WEB.COM TOUR: EMOCIÓN Y MUCHO EN JUEGO
El sistema que define quien se gana la tarjeta para la próxima temporada en el PGA Tour es para discutirlo un rato largo, pero lo que nadie puede negar es que mantiene en vilo a los jugadores hasta el final. Los 25 mejores de la temporada regular tienen la tarjeta asegurada, pero los otros 25 se juegan todo en estos cuatro últimos torneos.

El mejor ejemplo de la volatilidad del sistema quedó demostrado cuando Zac Blair, que no había pasado ninguno de los tres primeros cortes de las finales, terminó segundo esta semana y esa sola buena actuación le sirvió para ser uno de los 25 que se ganaron la tarjeta. El Tour Championship del WEB.com Tour se jugó en la renovada cancha Valley del TPC en Sawgrass. El diseño también pertenece a Pete Dye y su mayor problema es estar ubicada al lado de la Stadium, sede todos los años del Players.

El trazado es un exigente par 70 y la cancha fue cerrada a fines de febrero para abrir sus puertas el lunes pasado en el último torneo del año del tour promocional.

Blair amagó llevarse todo por delante cuando abrió con 63, pero la cancha mostró los dientes y al final Derek Fathauer terminó ganando el torneo con un total de -14, uno de ventaja sobre Blair. El otro que estuvo cerca fue Jason Gore que jugaba en el grupo de adelante y necesitaba un birdie para llegar a la punta. Luego de un perfecto drive, su approach terminó en el bunker y desde allí le dio un filazo que fue a dar al agua. El doble lo dejó con la bronca del tercer lugar, pero con la alegría de volver al tour grande.

Los directivos del tour ya anunciaron que habrá cambios el año que viene para tratar de darle más valor a la temporada regular, pero por ahora este sistema provoca mucha emoción.

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Tom WatsonGetty Images¿Tendría que haber esperado Watson alguna semana más?

BRISTOL -- Suena a un título político, pero lejos está de serlo. El hecho que Tom Watson haya tenido que elegir a los tres jugadores que completaron el equipo estadounidense de la Ryder Cup luego del torneo de Boston, hoy suena como que el timing no fue el mejor. Probablemente Paul McGinley también piense lo mismo luego del triunfo de Paul Casey en Holanda.

Watson se encargó durante todo el año de decir que quería jugadores en el equipo que supieran cerrar torneos y que le demostraran que eran capaces de embocar los putts que servían para ganar campeonatos. Si la elección se hubiera hecho hoy, no sé quién quedaría afuera, pero no tengo dudas que Billy Horschel estaría haciendo la valija para viajar a Escocia. Obviamente que con el diario del lunes es fácil hablar, pero esta columna está referida al hecho que la PGA de América deberá revisar el momento en que el capitán deba elegir a sus jugadores.

No creo que cambie mucho esperar un par de semanas más y así poder darle al capitán la seguridad que está llevando a los que mejor están jugando en ese momento. Estoy seguro que no sería un inconveniente producir algunas remeras más de diferentes talles, o mandar a grabar un par de bolsas más con los nombres de los posibles candidatos. Eso no sería un problema. Lo único que se me ocurre pensar para que la elección tenga que ser tantas semanas antes, es que hay que producir los programas con los nombres y las fotos de los 24 jugadores, todo el material de prensa que hay que mandar a hacer y todo lo referido a la promoción de la Ryder Cup. Igual creo valdría la pena esperar hasta que termine la Fedex Cup para que los equipos se completen, o por lo menos el equipo americano.

Watson se inclinó por Keegan Bradley, Hunter Mahan y Webb Simpson cuando tuvo que decidir, y creo que hizo bien en ese momento. Bradley fue el que más le demostró a Watson que quería jugar cuando hizo el viaje a Gleneagles la semana antes del Open Championship. Watson invitó cerca de 20 jugadores para hacer ese viaje y sólo Furyk, que ya estaba clasificado, y Bradley lo acompañaron. Me es realmente difícil de entender que Watson, 5 veces campeón del Open, te invite a jugar al golf a Escocia y no vayas. Es como que Kempes te llame para ir a patear penales al monumental y le digas que no. Me parece que ese interés que demostró Bradley, mas algún guiño de parte de Mickelson, hicieron que el capitán se inclinara por él, porque sus resultados este año no fueron todo lo buenos que el jugador esperaba. Mahan ganó el Barclays y eso influyó en la decisión de Watson. Solo espero que lo ponga en los primeros lugares de los individuales del domingo, porque su juego alrededor del green sigue siendo flojo y Mahan no soportaría otra vez tener que definir la Ryder como en 2010. Watson no lo expondrá a eso. El último lugar le correspondió a Webb Simpson, siendo éste el que no haría el viaje si la elección hubiera sido hoy. Quizás Chris Kirk también estaría haciendo la valija en lugar de Mahan o Bradley.

Se me ocurre que el mismo Watson o el próximo capitán le pedirán a la PGA de América que les dé estas dos semanas para la próxima elección, y que la decisión se tome más allá del resultado de esta Ryder o de cómo jueguen los tres que designó Watson.

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Tiger Woods y Sean FoleyGetty ImagesNadie puede cuestionar la calidad como instructor de Foley (derecha)

BRISTOL -- Al hablar del final de la relación de Tiger Woods con Sean Foley, no sólo hay que analizar lo sucedido en estos cuatro años, sino también tratar de descifrar qué camino tomará el jugador en el futuro.

Nadie puede cuestionar la calidad de Foley como instructor. Hunter Mahan y Justin Rose son dos ejemplos de jugadores exitosos bajo la tutela de Foley, como también lo fue Tiger Woods en la temporada 2013 cuando ganara 5 torneos, que incluyeron el Players y dos World Golf Championships, recuperando el Nº1 del ranking mundial, siendo el jugador del año, pero con la única mancha de no haber ganado un Majors. Este hecho me marca a mí algo que nada tiene que ver con el trabajo de Foley, sino más bien con la mente y la ansiedad de Woods por salirse de ese número 14 y volver a ponerse en carrera para alcanzar a Nicklaus.

Volviendo a Foley, alguien podría preguntarse porqué Tiger no es capaz de hacer el swing de Rose o pegar desde el tee como lo hace Mahan. La respuesta es fácil y pasa por entender que jugadores distintos necesitan diferentes cosas y tienen diferentes swings. Los alumnos de Harmon no hacen todos el mismo swing y Mickelson trabaja en cosas distintas a las que trabaja Dustin Johnson o Rickie Fowler. Lo mismo sucede con los alumnos de Foley, algo que me hace ver que no es un profesor encerrado en su libreto y que impone una manera de jugar.

Lo que jamás pude entender, y lo decíamos en editoriales pasadas, era ver a Foley minutos antes de arrancar una ronda en los Majors filmando a Tiger, haciéndole ver el video y explicándole posiciones del swing. Esto es solo comparable a un alumno que va a rendir un examen a la facultad y pretende en los últimos 5 minutos estudiar o entender algo que no sabe. A los Majors hay que llegar habiendo hecho un trabajo previo que hizo que el swing esté listo para soportar la definición, y el driving range antes de salir a jugar es un lugar para ablandarse, encontrar ritmo y quizás escuchar algún "tip" del coach que le sirva al jugador para salir a la cancha con un solo pensamiento.

No estoy seguro si esa metodología de trabajo, la de estar con la cámara en la mano antes de salir a jugar un Major, es la forma que tiene Foley de hacerle ver a sus alumnos lo que él pretende que hagan, o es algo que Tiger le pedía. Si era una cuestión de Foley, me parece que no es el camino. Jamás verán a Harmon con una filmadora antes que uno de sus alumnos salga a la cancha, sino mas bien que lo verán charlando con sus jugadores. Si era Tiger quien le pedía esto, me queda claro el por qué de sus resultados en los Majors. No es ese el momento de estar analizando el swing y a la cancha hay que salir a ejecutar, sin pensar en cómo hay que ejecutar un golpe. Martin Kaymer luego de ganar el Players y volver a los primeros planos respondió en forma muy simple a la pregunta de cómo había hecho para volver a jugar bien: "Dejé de pensar", dijo el alemán.

Evidentemente no todo fue como Woods quería, porque sino la relación habría continuado.

De ninguna manera creo que todo haya sido culpa de Foley, que tuvo que trabajar con un alumno que pasó casi tanto tiempo lesionado como en actividad, y que tiene además exigencias diferentes a las del resto.

Qué camino tomará Tiger es todavía una pregunta que no ha sido develada, pero creo que la prioridad para él es ponerse bien físicamente para poder encarar la última parte de su carrera con chances de volver a ganar grandes cosas.

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