Que no se pierda la costumbre

13:49 ET
FECHA
05/09
2010
por Luis Alfredo Álvarez
David Nalbandian
Getty ImagesNalbandian no pudo con Verdasco y cayó en 4 sets

NUEVA YORK -- Tuvimos razón, David Nalbandian fue el latinoamericano en llegar mas lejos en este US Open. Y es que, en un año cundido de lesiones para nuestros tenistas, quien tuvo más largo reposo fue quien mejor jugó. Bastó tan solo dar una mirada al cuadro y darnos cuenta que David era quien se proyectaba mejor, a pesar de que González y Mónaco también enfrentaron jugadores provenientes de la clasificación en primeras rondas, pero tanto Feña como Pico vienen de lesiones muy recientes y el resultado era de esperarse.

Y ni siquiera él pudo alcanzar la segunda semana de este Grand Slam. A decir verdad, mas allá del torneo jugado por David, nos preocupa el futuro inmediato ya que la generación de relevo parece estar estancada. Exceptuando a Del Potro, que vaya usted a saber como va a regresar tras su operación de muñeca, Cuevas, Schwank, Zeballos, Giraldo, Bellucci, por nombrar algunos, parecen haber tocado un techo que les ha sido difícil superar y han desviado su carrera a prestar mayor atención a los dobles que a mejorar su ranking en el singles.

Quizás es que estamos mal acostumbrados a aquella generación donde Guga, Nalbandian, Gaudio, Coria, Cañas, González, Chela, Calleri, Zabaleta, Squillari y muchos mas estaban entre los 50 mejores del mundo y vemos como esa generación ha comenzado a ir perdiendo posiciones.

Ojalá y ellos logren irrumpir en lo más grande del circuito. Y ojalá que no dejen que las frustraciones sean un obstáculo infranqueable: que insistan y venzan, pero por sobre todas las cosas se mantengan al pie de lucha por cumplir con sus metas y continuar entreteniéndonos. Y que sigan siendo el ejemplo de la avalancha de juveniles que colman nuestros clubes, nuestras humildes canchas multi deportivas, para que estos asimilen rápido y se atrevan a convivir con los mejores del tour y hasta que se puedan codear con ellos y vencerlos. Todo sea para no perder la costumbre de ver una de nuestras banderas enarboladas en lo más alto del tenis mundial.