La sentencia de Yokohama

Actualizado el 13 de diciembre de 2012
por David Faitelson

Monterrey llegó hasta donde tenía que llegar. Era casi imposible un resultado diferente ante el campeón de Europa, pero la pregunta sería: ¿La misma diferencia que encontró Rayados en la madrugada japonesa es la que prevalecería en la Copa Confederaciones en un duelo entre México y España?

LOS ANGELES -- Al final de la madrugada en Yokohama no sucedió nada extraordinario: El Chelsea terminó imponiéndose al Monterrey porque tiene un nivel diferente, porque la distancia en competitividad entre un futbol y el otro es evidente, porque más allá de mostrar ciertos avances, algún tipo de atrevimiento, un resultado diferente al que se produjo hubiese sido toda una catástrofe futbolística.

El campeón europeo define al mejor equipo del mundo. Supera al resto en estructura, en infraestructura, en juego, en nivel técnico, físico y hasta en la capacidad intelectual para entender y generar durante un partido.

Me queda claro que de 10 enfrentamientos entre el Monterrey y el Chelsea, el equipo inglés ganaría 11.

La pregunta, sin embargo, que más me inquieta, es ¿si esta diferencia se puede trasladar directamente a un tema de selección? Para ser más directos, mi pregunta sería: ¿La misma disparidad futbolística la tendría la selección mexicana en un eventual duelo ante España en la Copa de las Confederaciones? Mi respuesta no solo es que "sí", sino que sería aún peor. Aunque cada escenario tiene que ser analizado de manera distinta, el Monterrey, como club, puede acceder a refuerzos que en apariencia le dan otra clase y nivel competitivo. En una selección eso es imposible.

En Europa se juega el mejor futbol del mundo, aderezado con algunos futbolistas latinoamericanos, la mayor parte, sudamericanos, que le dan una esencia diferente al juego, pero aún esos jugadores americanos o nativos del continente americano son moldeados o transformados al sistema europeo, que es, sin duda, el que marca la distancia y el parámetro del futbol mundial.

El futbol no es un deporte parejo, equilibrado, homogéneo. El futbol es un deporte que marca y establece límites, territorios, clases sociales, distinciones. El Monterrey se metió a una cancha donde luchaba ante un nivel mucho más desarrollado, imposible de alcanzar. Y la selección mexicana tendrá que mostrar concentración, entrega, juego de grupo para poder competir ante Italia o ante España en la Copa de las Confederaciones.