Si ustedes siguieron la promoción previa a la pelea en donde Ruslan Provodnikov venció en un combate plagado de acción al monarca superligero Mike Alvarado, unas cuantas declaraciones proféticas antes de la confrontación resultaron al final ciertas.

Provodnikov había prometido que la pelea se convertiría en una riña callejera, y habló intensamente acerca de su creencia de que la técnica y la habilidad no jugarían una parte para decidir que peleador impondría su voluntad por encima del otro.

En ambos casos, las predicciones de Provodnikov resultaron acertadas, ayudado en parte, por supuesto, por su disposición para ir a la guerra.

Pero hubo una declaración más del "Rocky Siberiano" que, alarmantemente, causó un mayor impacto que las otras. En referencia a su urgencia por enfrentar a los rivales más peligrosos disponibles por la simple gloria de protagonizar peleas memorables -- en lugar de recompensas tradicionales como dinero y títulos -- Provodnikov dijo, "No me resta mucho tiempo en mi carrera".

Con un estilo que pone el rostro por delante, dependiente de absorber castigo a cambio de pulgadas de espacio que puedan ser empleadas para cerrar la distancia con su oponente, Provodnikov, quien cumple 30 años en enero y que es un peleador lo más honesto que permite la definición de dicha palabra, está diciendo la verdad.

Un peleador de su clase, dispuesto a recorrer esas barbáricas distancias para superar a su oponente y ganar una simple pelea, sencillamente no tendrá una larga vida en la cima del deporte. Pero el hecho de que tiene un lugar entre la élite del deporte para empezar, es suficientemente remarcable por sí sola.

Provodnikov, quien se identifica como alguien con ascendencia Mansi, una etnia indígena en peligro de extinción que vive en Siberia occidental, creció en el diminuto poblado ruso de Beryozovo, entre un clima despiadado que ayudó a forjar su determinación testaruda. Él tuvo una carrera amateur insulsa y, hasta época reciente, era considerado simplemente como un peleador de bajo perfil.

Pero, cuando se combina con su actuación en una derrota el pasado marzo ante el invicto Timothy Bradley Jr., esta victoria parece haber catapultado a Provodnikov al raro nivel de los peleadores imperdibles. Esas dos peleas también recalibraron las expectativas de que podría ser posible para él, mientras sigue buscando los retos más duros que estén disponibles.

Hay muchos peleadores que dicen versiones variadas del cliché acerca de que ellos están dispuestos a morir en el ring para ganar. Pero Provodnikov, incluso cuando es comparado con esos pocos salvajes que están deseosos de sacrificar grandes partes de ellos mismos para una gloria más grande, está cortado de una tela diferente.

Habilidad y voluntad en el boxeo no son mutuamente excluyentes, pero podría discutirse que los peleadores generalmente caen en algún punto del espectro entre los dos. Provodnikov, en caso de que no hayan adivinado, empuja los límites del segundo. Él no utiliza su jab, sus golpes son anchos y su defensa es inexistente. Pero a diferencia de aquellos que se basan en velocidad y técnica o en el poder de un solo golpe, Provodnikov se especializa en la persecución maniática y la casa furtiva de la fuerza de voluntad de su oponente, una cacería que no terminará hasta que a él se le acabe el tiempo o su presión incesante ocasione que las tuberías revienten.

Hay muy pocas dudas si Provodnikov es un candidato para ser controlado por un boxeador de élite que se base en movimiento, como fue el caso en la mitad de su combate ante Bradley, que es candidata a pelea del año.

¿Alvarado perdió mucho tiempo intentando superar en boxeo a Provodnikov cambiando posturas en lugar de intentar lastimarlo? Es posible. ¿Y, a los 33 años, Alvarado estaría simplemente agotado por los estragos de un increíble quinto festival de golpes en fila en apenas un periodo de dos años? Seguro.

Pero no ignoremos el rol de Provodnikov en el resultado. Él hizo más que lograr la mayor victoria de su carrera el sábado, asegurando de paso un título mundial improbable. Él rompió la voluntad de uno de los mejores peleadores de acción en el deporte, de una forma impresionante. Y eso, ciertamente, es algo especial.

Falta ver qué tan alto, exactamente, podrá elevarse Provodnikov a base de sangre y agallas. Pero la historia nos dice que los peleadores de su tipo brillarán brevemente antes de incendiarse espectacularmente.

Nadie sabe eso mejor que Provodnikov quien está dispuesto a agotarse en cada pelea, sin importar las consecuencias, para construir su legado y descubrir qué tan bueno puede ser.

Es una cualidad tan inquietante como adorable. Pero es por eso, en lo más profundo de nuestro corazón, que observamos: para ver si un peleador temerario, con la habilidad que no puede ser instruida, puede redefinir lo que es posible para un peleador de su clase al probar su hombría en el más imperdonable de los deportes.

Disfrútenlo mientras puedan.

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Boxeo

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