Tailgate con sabor picante

Actualizado el 5 de noviembre de 2012
por ESPNdeportes.com
La tradicional experiencia del "tailgating", antes de un partido de la NFL, requiere del inminente toque culinario. Aquí, un "play-by-play" para que disfrutes de la Salsa Love de Ajo y Chipotle junto a tus amigos en el estacionamiento previo a tu juego.

Salsa Love de Ajo y Chipotle
Cortesía La Salsa Love aporta ese exquisito toque extra

INGREDIENTES:
1 taza de aceite de canola
12 dientes de ajo, pelados
3 cucharadas de chiles chipotles picados en salsa de adobo, de lata
1 taza de cilantro fresco picado
Cáscara rayada de limón verde
1 cucharada de sal

PREPARACIÓN:
Precaliente el horno a 300° F.

Vierta el aceite en una cacerola refractaria mediana de fondo grueso y añada el ajo. Tape la cacerola con papel de aluminio, coloque en el horno, y cocine hasta que el ajo se torne color marrón dorado y esté muy suave (con la consistencia similar a la del queso crema), unos 45 minutos.

Saque la cacerola del horno y deje que el ajo y el aceite se enfríen a temperatura ambiente.

Coloque el ajo y el aceite infundido de ajo en un procesador de alimentos o una licuadora. Añada los chiles chipotles y su salsa, el cilantro, la cáscara rayada de limón verde y la sal y haga puré hasta que la mezcla tenga una consistencia muy suave.

Almacene la salsa en el refrigerador en un recipiente bien tapado por hasta 2 semanas o puede congelarla por hasta un mes.

El Tailgate con sabor latino de los Bears

Actualizado el 23 de octubre de 2012
por Sebastián Martínez Christensen

CHICAGO -- La lluvia cae incesantemente en las adyacencias del Soldier Field.

Sin embargo, la explanada está completamente repleta; no hay manera de que los fanáticos no digan "presente" en la antesala de un Monday Night Football. Sobre todo, considerando que se trata de una de las rivalidades más antiguas de la NFL.

Los Chicago Bears reciben a los Detroit Lions en un duelo divisional que vale doble. El duelo los pone frente a frente por ocasión N° 165, y Detroit llega con la imperiosa necesidad de ganar y salir del sótano de la NFC Norte.

Tailgating con los Chicago Bears
ESPNdeportes.comNo pueden faltar los camaradas en el ritual previo

A pesar de que el clima no acompaña, la fiesta comienza mucho antes del inicio del partido. "Aquí estamos siempre firmes", declaró Julián Menéndez, mexicano de 37 años. "Recuerdo que una vez hacían 20 grados bajo cero, pero eso no impidió que haya tailgating".

Hacia fines de octubre, el clima empieza a ser un factor amenazante, mismo que pone a prueba la lealtad de los seguidores.

El reloj marca las 18:15 horas, y una banda se hace protagonista en el estacionamiento. Tambores, flautas y tubas le dan sonido a un ambiente previo que ya se mostraba en pleno clímax. Cientos de personas se conglomeran alrededor del conjunto musical, y le agregan el grito de "Go Bears" a la cohesión de instrumentos.

Mientras tanto, selogran ver algunos fanáticos de Detroit, que no están muy lejos, la mayoría de ellos utilizando la camiseta de Calvin "Megatron" Johnson. El renovado Soldier Field se asoma en el fondo, pero tendrá que esperar para que sus gradas se llenen.

La ciudad de Chicago tiene más mexicanos que Veracruz y más puertorriqueños que Arecibo. De hecho la población hispana ha crecido por más del 46 por ciento si contabilizamos también los suburbios.

Fiel a su estilo, los latinos se hacen presentes en los alrededores del estadio para disfrutar de la fiesta previa, agregándole su propio sabor. "Nunca faltamos a esta cita", enfatizó Alfredo Ancías, paraguayo de nacimiento. "La gente se acerca a mi parrilla para comer cebollas, se han vuelto una marca registrada. El secreto está en el ajo, pero no digan nada".

La comida varía; mientras algunos prefieren las hamburguesas y salchichas típicas, otros lo llevan un paso más allá y llegan muy temprano, preparando platillos como el lechón asado. "Si tienes paciencia, te chupas los dedos con el lechón", expresó el cubano Andrés Torres. "Es la mejor parte de los domingos, o en este caso del lunes".

Tailgating con los Chicago Bears
ESPNdeportes.comNi la lluvia puede espantar a los fieles aficionados

Hay bebidas de todo tipo, pero predominan las cervezas a pesar del frío. Habrá que ver si los fans cambian de opción una vez que la temperatura baje más en los próximos meses Lo que es un hecho, es que la presencia nunca estará en duda.

La NFL y sus tradiciones, motivan a la gente a moverse grandes distancias, e incluso tomar aviones con tal de ser parte de la fiesta. "Nosotros venimos desde San Luis Potosí", enfatizó un hombre mexicano que estaba junto a su sobrino. "Somos fanáticos de los Bears desde la década de los 80, y siempre tratamos de venir con la familia. Esta vez no pudieron venir mis hijos porque están en la escuela".

Lentamente empieza a caer la noche y las luces del estadio se prenden. Algunos fanáticos se empiezan a movilizar, arman sus carpas, las guardan en sus autos y se dirigen a sus asientos. "Siempre me ha gustado ver a los jugadores realizar sus ejercicios de precalentamiento", dijo el boricua Mario Nuñez. "Es parte de la experiencia".

Otros aprovechan cada segundo que tienen para seguir bebiendo y decorando la previa. "Luego del tercer cuarto no nos dejan tomar más", expresó Julián. "Hay que aprovechar ahora para tener la energía bien alta cuando comience el partido".

"Esta es la mejor parte de todas", agregó la mexicana Beatriz Lugo. "Amigos, comida, tragos y deporte. Mi mejor momento de la semana".

La lluvia se detiene, los fanáticos celebran y la hora señalada está cada vez más cerca. Dentro de poco comenzará la cuenta regresiva, aunque no será para el kickoff, será esperando los días para el próximo partido como local.

En Chicago, queda claro que, sin importar el clima, aquí estarán nuevamente los mismos fanáticos, fieles y apasionados, celebrando en grande la fiesta del fútbol americano.

Tailgate con sabor picante

Actualizado el 18 de octubre de 2012
por ESPNdeportes.com
Salsa de chile de árbol
Cortesía No puede faltar la salsa para dar sabor a los tacos
La tradicional experiencia del "tailgating", antes de un partido de la NFL, requiere del inminente toque culinario. Aquí, un "play-by-play" para que disfrutes de la Salsa de Chile de Árbol de Aarón, junto a tus amigos en el estacionamiento previo a tu juego.

INGREDIENTES:

  • 4 chiles de árbol, secos, sin tallo ni semillas
  • 1 libra de tomates italianos, partidos por la mitad
  • ½ cebolla blanca, picada
  • 1 diente de ajo, bien picado
  • 1 cucharada de orégano seco (preferiblemente mexicano)
  • Jugo de ½ limón verde
  • Pizca de azúcar
  • 1¼ cucharada de sal kosher
  • Cilantro fresco, para adornar

    PREPARACIÓN:
    Tueste los chiles en una sartén o cacerola seca sobre fuego medio-bajo, agitando la cazuela, unos 2 minutos. Vierta encima ½ taza de agua hirviendo, tápelo y deje remojando por 15 minutos.

    Mientras tanto, precaliente un grill o una plancha a temperatura alta. Ponga a asar los tomates, volteándolos, hasta carbonizados. Transfiera a un procesador de alimentos. Añada los chiles y su agua del remojo, cebolla, ajo, orégano, jugo de limón verde, azúcar y la sal; pulsar hasta que obtenga la consistencia de trozos pequeños. Deje la salsa reposar por 1 hora. Adorne con cilantro.

  • El Tailgate con sabor latino de los Cowboys

    Actualizado el 5 de octubre de 2012
    por Rodrigo Chávez

    ARLINGTON -- Si de fiesta latina se trata, no hay mejor escenario en la NFL que los estacionamientos del Cowboys Stadium.

    Centenas de miles de personas se dan cita horas antes de la patada inicial de cada partido, y el ambiente se enciende en cada uno de los 15 estacionamientos que dan servicio al estadio más lujoso del planeta. Así, el Cowboys Stadium vive el calor latino de la NFL a su máxima expresión durante los ocho juegos en casa de temporada regular, y en especial cuando se trata del "Monday Night Football".

    "Es parte de la tradición llegar muy temprano a los partidos, cocinar, tomarse algo... después ya ingresar al estadio", dijo Julia García. "Aquí todos podemos convivir, desahogarnos y apoyar a nuestro equipo favorito: los Cowboys". El lunes pasado, previo al encuentro contra los Chicago Bears, Julia llegó más de cinco horas antes al estacionamiento N° 12 del Cowboys Stadium.

    Acompañada de su esposo, Juan, además de Roberto y Alejandra Baena, Julia llegó a los alrededores del estadio cargando su equipo de sonido. Es DJ por afición y maestra por profesión. "Aquí la fiesta va a estar en grande, esperamos unas 30 personas", anticipó, mientras movía las tornamesas colocadas frente a su computadora, a unos metros del asador de carne. "Es un día que hemos esperado mucho tiempo".

    Mientras, Alejandra comenzaba a echar la carne en el asador. "¿La receta de nuestra carne asada?", exclamó, "nada tiene de especial. Sólo muchas ganas de divertirnos y mucho cariño a nuestros Cowboys".

    En el Tailgate Latino de los Dallas Cowboys, hay espacio para todos, incluso para aquellos que alientan al equipo rival. "Creo que hay más seguidores de Chicago que de Dallas", opinó Raúl Salgado, un mexicano que viajó desde Nuevo Laredo para ver el partido. "Hay muchos que le van a los Bears y me impresiona que aquí, nadie se mete con nadie. Todos pueden convivir".

    El Tailgate está permitido en todos los estacionamientos del Cowboys Stadium. Además, muchos se pueden dar cita en el Rangers Ballpark de Arlington que cuenta con 10 de estos parajes, y que se encuentra unos metros al este de la casa del "Equipo de América".

    La fiesta empieza desde el momento que abren los estacionamientos, y llega a extenderse hasta dos horas después de finalizado el partido. El lunes en el juego contra Chicago, el Tailgate comenzó a las 14:00, cuando el kickoff estaba pactado hasta las 19:30.

    "Hay tiempo para llegar bien 'arregladito' al juego", bromeó Luis Uribe, un mexicano residente de Amarillo, Texas, poblado situado a unas cuatro horas al oeste de Dallas. "Aquí nos echamos unos tacos de fajita, pollo, carne de puerco, lo que traigamos... Y unas cervezas para combatir el calor".

    Luis compartió que es el cuarto año que llevan trasladándose desde Amarillo para asistir a los partidos de los Cowboys sin importar el día de la semana. "Hoy la cosa está más calmada aquí en el estacionamiento porque es lunes", consideró. "Los domingos desde muy temprano, ya no hay espacio ni siquiera para poner el asador".

    El espectador dijo que la clave de un buen Tailgate era la música, la convivencia entre amigos y familia, pero, sobre todo, buena comida y bebida. "Hay que llegar temprano y cocinar con calma", explicó. "Poner la carne de a poco y esperar a que esté en su punto exacto. Sin prisa, ese es el secreto".

    Comentó que desde la noche anterior dejan sazonando la carne, y que desde entonces ponen a enfriar sus bebidas. "Las cervezas deben dejarse enfriando para ya sólo pasarlas a la hielera", recomendó. "Todo tiene que estar en su punto. Es parte del plan de juego para todos los aficionados".

    Brett Daniels, Director de Comunicaciones Corporativas de los Dallas Cowboys, comentó que calculan más de 30 por ciento entre sus abonados de origen hispano, además de alrededor de 12 mil espectadores que viajan desde México, sólo para asistir a los partidos cada jornada. La capacidad oficial del Cowboys Stadium es de poco más de 80 mil asistentes en las butacas, además de otros 10 mil en la llamada zona del "Party Pass", los cuales permanecen de pie durante el choque deportivo.

    "Venimos mi papá y yo desde Monterrey", comentó Alejandro Treviño. "Es la primera vez que venimos al Cowboys Stadium, pero hace muchos años, me llevó de niño al Texas Stadium... Aquí la fiesta es increíble y eso que el partido todavía ni comienza", añadió Alejandro refiriéndose al Tailgate. "Es como un rito. Además conviven los aficionados de ambos equipos sin que haya bronca". Ambos viajaron desde Monterrey en avión y aprovecharon el fin de semana para conocer el estadio en el tour oficial.

    Otros, como Richard Gómez, manejaron desde Chicago más de 24 horas para llegar al partido, todo para atestiguar el enfrentamiento entre sus Bears y --según indicó-- uno de los rivales "odiados" en Chicago. "Este es un día especial, venimos a ver cómo los Bears derrotan a los Cowboys", enfatizó Richard, quien también presumió haber adquirido sus boletos tres meses antes: "Esto no tiene precio".

    El costo de los 12 mil lugares de estacionamiento en el área del Cowboys Stadium y de otra cantidad similar en el Rangers Ballpark, oscila entre los 20 y los 150 dólares, precios sujetos a vehículos que pueden ir desde motocicletas hasta camiones. Como en todos los estadios de la NFL, el precio varía según la distancia a las puertas de acceso.

    "Este debe ser el único estadio donde la reventa de lugares de estacionamiento, es igual o más cara que el precio del boleto", exclamó Luis Yáñez; "pagué casi 100 dólares en internet por mi estacionamiento (lote 3)".

    En el Tailgate del Cowboys Stadium, se acostumbra todo tipo de diversión familiar y entre amigos. Se vale cocinar, beber, platicar, gritar en apoyo a su equipo; hasta jugar el típico "tochito", lanzar pases e incluso bailar. En cada zona, hay botes para tirar residuos grasosos, contenedores de vidrio o cualquier tipo de desechos.

    "Hoy vamos a comer carne asada y un poco de chorizo", reveló Luis. "Las fajitas se cocinan con un poquito de cerveza arriba para que agarre sabor y baje la flama del asador... Anoche también la dejamos marinando con cerveza, sal, sazonador y un poco de ablandador con cebolla", agregó. "Facilito... Ahora venimos y la dejamos asar lentamente para que agarre sabor. Es importante voltearla sólo una vez para que no se ponga dura".

    Juan Castillo manejó desde San Angelo, Texas, un poblado a unas cinco horas al suroeste de Arlington, sólo para presenciar el juego de "Monday Night Football". Para Castillo y sus amigos, el Tailgate es más un tributo y homenaje a sus antiguos compañeros de afición. "Venimos como 40 amigos desde San Angelo, para conmemorar un año de cuando tres amigos fallecieron en la carretera, camino al Cowboys Stadium", dijo Castillo con mucha nostalgia en sus palabras.

    "Desde que inauguraron el estadio, veníamos con ellos", añadió. "Pero a un año de que murieron, venimos todos a divertirnos, como ellos hubieran querido cuando juegan nuestros Cowboys". Castillo y el resto de los aficionados, comenzaron a guardar sus cosas para concluir el Tailgate una hora antes de la patada de salida. La mayoría entró al juego, aunque algunos se quedaron a verlo en sus televisores en el estacionamiento.

    La fiesta terminó en la Plaza Este del Cowboys Stadium, donde los aficionados de los Bears bailaron por algunas horas festejando su victoria (38-16), así como disfrutando del grupo musical en vivo. Para los fans de los Cowboys fue una humillación más, muy similar que vivieron en el partido inaugural de la temporada 2010, también a manos de Chicago.

    Tailgate con sabor a tacos

    Actualizado el 1 de octubre de 2012
    por ESPNdeportes.com
    Tacos de Asada
    Cortesía Los tacos de carne asada están entre los favoritos en los "tailgating"
    La tradicional experiencia del "tailgating", antes de un partido de la NFL, requiere del inminente toque culinario. Aquí, un "play by play" para que disfrutes de Tacos de Carne Asada junto a tus amigos en el estacionamiento.

    INGREDIENTES:

  • 1 falda de res, limpia del exceso de grasa
  • 1 taza de jalapeños encurtidos, incluyendo las zanahorias y cebollas que vienen en la botella
  • Sal y pimienta
  • 8 tortillas de maíz
  • ¼ taza de cebolla blanca, picada en trozos grandes
  • ¼ taza de cilantro picado
  • 2 cucharadas de salsa de árbol (ver receta abajo)
  • 1 cucharada de aceite de canola, y más, según sea necesario
  • PREPARACIÓN:
    Cubra un lado del bistec con los jalapeños encurtidos, entonces voltéelo. Déjelo reposar a temperatura ambiente, cubierto, por 1 hora. Precaliente las brasas del grill o la parrilla de horno antes de utilizarlos.

    Sazone ambos lados del bistec con sal y pimienta, y colóquelo en el grill o en la parrilla de horno ya caliente. Cocine cada lado del bistec por 5 a 6 minutos (para término medio), y entonces corte la carne en trozos de ¼ de pulgada.

    Caliente una sartén y añada 1 cucharada de aceite de canola. Caliente las tortillas de maíz 30 segundos por cada lado, añadiendo más aceite, según sea necesario.

    Combine 2 tortillas, agregue la carne al centro de las tortillas y échele cebolla y cilantro por encima. Esparza una cucharada de salsa de árbol sobre cada taco.

    MIAMI -- El reloj marcaba las 10 de la mañana. Faltaban casi tres horas para el comienzo del juego entre los Miami Dolphins y los Oakland Raiders, pero el partido en sí es lo último que está pasando por la mente de los fanáticos en ese momento.

    La mayoría de ellos estaban disfrutando de la experiencia del "tailgating", es decir disfrutar de carne asada y amigos en el estacionamiento.

    Aficionados de Dolphins
    ESPNdeportes.comLa fiesta comienza desde bien temprano en Miami

    Mientras se cocinan las salchichas y las hamburguesas, y el alcohol fluye por los distintos organismos, algunos padres lanzan el balón junto a sus hijos. Los autos estacionados se ven amenazados, pero ni a los dueños parece importarles.

    El sol es un testigo de lujo, como prácticamente todos los días en el verano miamense.

    Los atuendos verde aqua, naranjas y blancos son mayoría, pero los fieles de los Raiders no se quedan atrás.

    Siempre considerada una de los fanáticos más leales, el plateado y negro también se hace presente. Las bromas se escuchan de auto a auto, y a juzgar por las sonrisas de todos los presentes, uno no podría darse cuenta que tanto los Raiders como los Dolphins vienen de perder sus respectivos primeros compromisos.

    Aficionados de Dolphins
    ESPNdeportes.comLa comida y la bebida son de primera en la fiesta dominical

    Hay cerveza, vodka, whisky y hasta ginebra, pero la violencia es inexistente. No tiene lugar en este deporte, al menos no fuera del campo. El respeto es prioridad.

    No todas las familias y amigos trajeron sus propios balones, pero no hay problema. Ellos se dirigen en masa a la Sección H del Sun Life Stadium, donde hay un pequeño campo de césped artificial montado. Allí hay diversos juegos, pero el más popular es uno de precisión a la hora de lanzar el ovoide. Hombres y mujeres de todas las edades lo disfrutan.

    Los fanáticos que no llevaron su propia parrilla son minoría, pero hasta ellos llegan temprano para disfrutar del ambiente. Una banda de cuatro jóvenes toca innumerables "covers" icónicos, y la gente canta y baila sin cesar.

    Los puestos de mercancías también están repletos. La camiseta del novato mariscal Ryan Tannehill parece ser la más popular. Después de todo, es el primer mariscal que los Dolphins eligieron en primera ronda del draft desde Dan Marino en 1983.

    Miami es una ciudad particular, cuya esencia multicultural es uno de sus grandes encantos. Aunque no sólo los "locales" se acercan hasta el estadio. No faltan los fans que viajan desde el exterior para disfrutar de esta experiencia única.

    "Nosotros venimos especialmente de México para ver este partido", enfatizó Carlos Muñoz, quien viajó junto a su mujer y sus dos hijos para ver a su equipo. "Soy fanático de los Dolphins desde la década del 70, y quiero que mis chicos puedan vivir este espectáculo de primera mano, y compartan esta pasión conmigo".

    Aficionados de Raiders
    ESPNdeportes.comTambién hay lugar para los aficionados del rival

    La carne y el alcohol parecen ser el denominador común de todas las carpas, algunas de las cuales tienen sus propios altoparlantes. Sin embargo, cada uno trae su propio sabor a esta fiesta. Mientras algunos optan por un Mahi Mahi o un salmón a la parrilla, otros prefieren croquetas como entrada.

    "La comida es relativa", declaró la cubano-americana Silvia Gutiérrez. "Mis nietos la pasan increíble, construimos grandes recuerdos, y aquí estamos todos los domingos".

    En los altoparlantes se escucha la voz del estadio, tanto en inglés como en español, informando que no está permitida la reventa de entradas. Pero eso no impide que muchos de los presentes imploren por boletos.

    Una hora antes del inicio del juego, la gente comienza a ingresar lentamente al estadio.

    En el club lounge, hay otro grupo de música, más alcohol y más comida.

    Aficionados de Dolphins
    ESPNdeportes.comPor un buen rato, el partido sobre el campo pasa a segundo término

    Los equipos salen al campo. Los fuegos artificiales golpean el cielo, tal como lo hacen semana tras semana. Pero no envejecen, los fans siguen aplaudiendo y gritando como si fuese el primer día que lo ven.

    Los aviones del ejército sobrevuelan el cielo de Miami, y aunque no hay grandes expectativas para los Dolphins, sus fanáticos disfrutan del debut como local de su equipo en esta temporada.

    En el fútbol americano, los simpatizantes sólo tienen la oportunidad de ver a sus respectivos equipos ocho veces por año, a no ser que cuenten con la fortuna de clasificar a playoffs. Esto no es béisbol donde juegan 81 veces como local en una campaña. Los fanáticos esperan este momento todo el año, y por eso colman las adyacencias del estadio semana tras semana.

    El partido es anecdótico. Los Dolphins derrotaron a los Raiders por 35-13, pero los fans de Oakland ya hablan de revancha cuando se están retirando del estadio.

    Ellos están acostumbrados al buen clima en California, pero para la mayoría de los visitantes, venir a Miami es un gran plan. El juego es una excusa para disfrutar del ambiente, la playa y de paso, de unas pequeñas vacaciones.

    Este domingo, como sucede todas las semanas, el fútbol americano fue una fiesta.

    HOUSTON -- Vienen de cerca y de lejos; vestidos y casi desvestidos, disfrazados y equipados, y su gusto por el fútbol americano es casi tan diverso como sus personalidades.

    Pero si en algo coinciden los más de 150 mil personas que se estacionan en el Reliant Stadium y sus alrededores para cada partido de los Houston Texans, es que ahí el fútbol americano va mucho más allá de las tacleadas y los touchdowns.

    Y el estacionamiento es la cancha donde los latinos son cada vez más protagonistas del color de la NFL.

    "Esto va mucho más allá de un partido", dijo Joana Ramírez. "Esto es la mejor fiesta de la ciudad; es cada vez más una tradición y hay que prepararla casi con el mismo cuidado que un entrenador prepara el plan de juego".

    Ramírez es una de miles de personas de origen hispano que cada domingo cuando los Texans juegan como locales llegan hasta cuatro horas antes del partido al estacionamiento, para instalarse en la fiesta previa a un juego de fútbol americano, conocida como "Tailgate".

    "El Tailgaite comenzó en estadios de fútbol americano colegial hace más de un siglo", indicó Ian Lawrence, un historiador de fútbol americano asesor del Salón de la Fama de la NFL. "Pero pronto pasó a estadios de equipos profesionales como el de Green Bay, Chicago, Pittsburgh... Ahora se acostumbra en todos los estadios".

    Para el partido inaugural del 2012 entre los Texans y los Miami Dolphins del domingo pasado, las puertas del estacionamiento abrieron a las 8 a.m., mientras que la patada de salida estaba programada al mediodía.

    Cuando las puertas abrieron, Ramírez tenía más de dos horas formada para alcanzar los mejores lugares en el estacionamiento.

    Llegó junto con una decena de amigos, antes de las 6 a.m.

    "Pero comenzamos a prepararnos desde el jueves", comentó. "Empezamos a comprar las cosas, la carne, las bebidas. Tenemos que organizarnos. Nos juntamos para ver qué vamos a traer, qué vamos a comer y, por supuesto, qué vamos a beber".

    El lugar de estacionamiento, la tradición, la familia, los amigos, la bebida y la comida son los ingredientes principales.

    Las reglas para organizar la fiesta, dependen del gusto y la economía de sus participantes. Pero en la mayoría de los estadios también hay señalamientos que deben seguirse para evitar problemas.

    Aficionados Texans
    Cortesía TexansLa fiesta dura todo el día, en algunos casos

    En Houston, la gente debe ocupar sólo un espacio de estacionamiento y para ingresar, al menos dos de los ocupantes de cada vehículo deben tener boleto para el partido, y en caso de haber acompañantes tendrán que pagar sólo por el derecho a ingresar a la propiedad.

    "Los compradores de boletos de temporada con pases de estacionamiento pueden ser parte del Tailgate, así como cualquier aficionado que haya comprado un boleto para el partido con pase de estacionamiento", dice el reglamento de los Texans para el Tailgate.

    Los abonados de temporada pueden comprar boletos para llevar a sus amigos o familiares por 10 dólares cada uno. Los Texans limitan la venta de entradas para gente sin boleto para el juego en cuatro mil, aunque es obvio que muchos más se cuelan.

    Niños y adolecentes pueden entrar sin limitación, siempre que vayan acompañados de familiares adultos.

    Pero, igual que en un partido de fútbol americano, cuando llega el momento de la verdad, muchos participantes "cometen castigos".

    "Nosotros venimos como con 200 personas", dijo Juan Espinoza. "Nos dedicamos a organizar fiestas de Tailgate, somos profesionales. Tenemos muchos patrocinadores, como La Michoacana (supermercado), cerveza Bud Light y DJ's".

    Espinoza montó una carpa con un buffet de comida digna de los mejores restaurantes y los mejores cocineros "Tex-Mex".

    "Traemos fajitas, chorizo, salchichas, guacamoles, hamburguesas, sopa, lo que se te ocurra", agregó Espinoza. "También hay tostitos, tostadas, tamales... Este es un Tailgate a la mexicana".

    La de Espinoza es una las muchas fiestas que son comercializadas y cuyos invitados pagan el derecho de entrada, que en ocasiones va de 12 a 100 dólares, según la comida, bebida o cualquier otra cosa incluida.

    Rodrigo Correa, nacido en Monterrey, también organiza su pachanga previa a los partidos de los Texans, pero mucho más "americanizada".

    "Aquí jugamos 'Beer-pong' y traemos edecanes para que entretengan a la banda", explico Correa. "Somos más de 100 y esta es nuestra octava temporada".

    También hay organizadores amateurs, como Juventino Carrillo, quien encabeza un grupo de mexicanos residentes de Houston aficionados del equipo que esta temporada celebra el décimo aniversario de su fundación.

    Entre Carrillo y sus amigos acondicionaron un camión como el vehículo oficial de su Tailgate, con una inversión que aparenta ser considerable.

    "No me acuerdo exactamente cuánto gastamos, pero fue un buen billete", dijo Carrillo. "El camión tiene dos pantallas gigantes para ver los programas previos de la NFL por la mañana; tiene un refrigerador para que quepan todas las 'chelas' del mundo".

    Carrillo, como la mayoría de los improvisados cocineros en el estacionamiento, rechazaron revelar con exactitud sus preciadas recetas.

    "¿Cómo preparo la carne? ¿Cuál es la receta?", cuestionó Carrillo. "Con mucho amor por los Texans. Ese es el secreto, mucho amor por los Texans".

    La cerveza oficial del Tailgate de los Texans, así como del resto de la NFL es Bud Light, que además arma sus propias fiestas y patrocina carpas para guarecerse de las inclemencias del tiempo.

    "Hoy es un día especial", dijo Max Ramírez, otro aficionado mexicano de los Texans. "El clima ha sido bondadoso con nosotros. Dios sabe que la NFL comienza hoy y nos refrescó la mañana. Estamos a menos de 70 grados y apenas ayer estábamos como a 106".

    La gran mayoría de los latinos que ponen el ambiente en la fiesta del estacionamiento en el Reliant Park son de origen mexicano. Pero con la visita de los Dolphins, la presencia cubana y cubano-americana fue importante.

    Giani Pitts es un cubano que creció en Miami desde que era un niño y que por motivos de trabajo se mudó a Texas.

    "Yo vengo de un pueblo aquí cercano, pero he sido aficionado de los Dolphins desde que era un niño", comentó Pitts, mientras recibía los abucheos de una decena de aficionados de los Texans amigos suyos.

    "Hoy sé que me van a echar montón. Pero no importa, aquí estamos para ganar y al final van a estar bien calladitos todos".

    Para mala fortuna de Pitts sucedió lo contrario. Los Texans apalearon a los Dolphins 30-14, y ratificaron ser uno de los equipos candidatos para llegar al Super Bowl por la Conferencia Americana.

    Leticia López
    Cortesía Leticia LopezPara algunos, no basta con la acción del emparrillado

    "Este es nuestro año, vamos a ser campeones", dijo Leticia López, también de origen cubano residente de Houston desde que abandonó su país en el 2001.

    López está casada con un mexicano, Miguel Nava, aficionado a los Texans, quien compró sus derechos de apartado desde un año antes de que el equipo debutara en su primer partido de temporada oficial en la NFL, con una victoria 19-10 sobre los Dallas Cowboys.

    "Desde que conocí a Miguel, no he faltado a un solo juego de los Texans en este estadio en ocho temporadas", dijo López. "Nos encanta el equipo y aquí estábamos desde que no le ganaban a nadie".

    López es una de los cientos de aficionados que prefieren armar su Tailgate sólo en familia; ella y su esposo.

    "Hoy cocinamos carne asada", dijo. "Otros días toca comida cubana, pero casi siempre es carne asada, con algo de choricito, papas, frijoles, arroz, lo que sea".

    "Desde una noche antes preparamos, marinamos la carne, le ponemos un chorrito de cerveza para que repose toda la noche y aquí ya sólo asamos la carne".

    En su vehículo, llevaban una mesa plegable, un mantel y sillas portátiles con el logotipo de los Texans; utensilios de cocina, cubiertos, platos y vasos desechables, un mandil para que el esposo cocine y, sobre todo, muchas ganas de divertirse.

    "Aquí estamos desde las nueve de la mañana", comentó. "Hoy no nos tocó sombrita, pero casi siempre nos sentamos debajo de un árbol. El chiste es llegar bien animados cuando comience el partido".

    La cubana iba vestida con pantalones blanco y una playera del mismo color con el logotipo de los Texans, como la mayoría de los aficionados.

    "No sé qué fue más difícil, si conseguir los boletos o una playera blanca de los Texans", bromeó Lourdes Segovia, otra aficionada de origen hispano. "Hoy nos dijeron que todos teníamos que venir de blanco por ser el 'Día de Apreciación' del equipo por lo que hicieron la temporada pasada".

    En el 2011, los Texans lograron su primer campeonato divisional y se estrenaron con victorias en playoffs, antes de ser eliminados en la ronda divisional.

    "Si hubiéramos tenido quarterback, hubiéramos llegado al Super Bowl. Pero ahora sí con equipo completo nadie nos para hasta llegar a New Orleans [sede del juego de campeonato esta temporada]", dijo Joe Morales.

    El aficionado lucía el jersey blanco con el número 56 del linebacker Brian Cushing, uno de los más populares, junto con el del corredor Arian Foster (23), el receptor Andre Johnson (80), el mariscal de campo Matt Schaub (8) y el ala defensiva J.J. Watt (99).

    Otros aficionados son más estrafalarios aún: se disfrazan, se pintan y se maquillan, como 'Súper Texan', quien arrastraba un delfín de plástico que parecía estar ensangrentado.

    Unos más, freían en los asadores sus propios delfines.

    "¿Ves estas salchichas? Pues así van a quedar los Delfines después del partido. La carne asada, esa que está ahí grande y jugosa, son los Texans. Puro bisteck de carne selecta...", bromeó Federico González.

    La música también es parte fundamental de un buen Tailgate y también la hay de todas formas, estilos, géneros y gustos.

    Miguel Nava
    Cortesía Miguel NavaHay competencia por preparar el mejor platillo

    Desde una buena música de salsa y merengue, hasta corridos mexicanos y tambora, pasando por las canciones de moda en inglés; en el estacionamiento del Reliant Stadium puede escucharse casi de todo.

    "Hace apenas unas temporadas, casi ni venían los latinos", dijo González. "Sólo comenzamos a ganar y ya se pegaron todos. Es el boleto más caliente de la ciudad".

    De acuerdo a Daniel Velasco, gerente de mercadotecnia de los Texans, la afición latina o hispana representa 15 por ciento de los 71,500 aficionados que caben en el Reliant Stadium.

    Velasco, nacido en Amarillo, Texas, de origen mexicano, informó en perfecto español que la temporada pasada, más de 110 mil aficionados latinos ingresaron al estadio para los 10 juegos, ocho de campaña regular, dos de pretemporada y uno de playoffs.

    "Somos uno de los equipos con presencia importante de hispanos", dijo Velasco. "La gran mayoría vive aquí en Houston o al menos en Texas. Pero otros vienen desde México".

    De acuerdo, al estudio anual que realiza la NFL en conjunto con medios de comunicación y patrocinadores nacionales, el Tailgate de los Texans fue considerado en el 2011 el mejor de toda la liga por cuarto año consecutivo.

    Houston encabezó la temporada pasada los cinco primeros lugares, arriba de Kansas City, Buffalo, Green Bay y Philadelphia.

    "El Tailgate es como un perfecto vecindario estadounidense, en el que se mezclan todo tipo de gente, razas, género y gustos, como reflejo de lo que sucede en la comunidad estadounidense", escribió Joe Cahn, autonombrado el Comisionado del Tailgate de la NFL.

    Cahn, un ex empresario de New Orleans, ha pasado las últimas 15 temporadas viajando con su casa rodante por todos los estadios del país, según él, para supervisar el Tailgate de la NFL.

    "La NFL es la mejor liga deportiva del país en todos los aspectos", consideró Cahn. "Y el Tailgate es la mejor fiesta del mundo en todos los aspectos, desde familiar hasta de convivencia comunitaria".

    Dos horas después, del triunfo en la jornada inaugural de la NFL, la pachanga por regla tiene que terminar en el Tailgate del Reliant Park.

    "Nos sacan dos horas después de que acaba el partido, es la regla", dijo González. "Pero este año, la fiesta en el campo de juego durará toda la temporada, hasta el Super Bowl".