Tomás Boy Mexsport

Lo que faltaba: un entrenador golpeando a un aficionado en plena tribuna. Los cuadros de violencia en el futbol mexicano han entrado en un paraje demasiado delicado. Tomás Boy responde a la agresión verbal de un aficionado en plena tribuna del Estadio Jalisco. La pregunta aquí es: ¿Se atreverá la Liga MX a reaccionar? ¿La FMF? ¿Tendrá el club Atlas el valor moral de hacerlo? Lo peor que puede hacer es que el tema se archive o se esconda como se hacen con muchos asuntos escabrosos en el futbol mexicano.

LOS ANGELES, CA -- Los escenarios de agresión que se han vuelto costumbre en el futbol mexicano llegaron a un paraje muy delicado: un entrenador respondiendo con un puñetazo a una agresión verbal en plena tribuna.

Y como van las cosas, no veo mucha intención para actuar, ni por parte de la Liga, ni de la Federación, ni del club e incluso tampoco de las autoridades encargadas de impartir justicia. El asunto promete perderse en la mesa de un ministerio público en Guadalajara como se han perdido otras muchas cosas donde existe una agresión física y verbal en México.

Tomás Boy se equivocó. Ningún entrenador puede reaccionar con una agresión aunque exista una provocación de por medio. Y el aficionado también se equivocó: el pagar un boleto no te da el derecho de ir al estadio a insultar a uno de los actores del juego, en este caso, el director técnico de un equipo.

El primer pronunciamiento de la Liga MX, a través de su director (Enrique Bonilla) es poco más que desafortunado. El señor Bonilla, que trabaja bajo la tutela de Decio de Maria, declaró que Boy estaba reaccionando sobre una agresión de un aficionado. Bajo ese pensamiento pareciera que la Liga MX está justificando el accionar del entrenador atlista.

No espero mucho de la justicia ordinaria en un tema de esta índole, pero sí esperaría más de un club como el Atlas, un club con responsabilidad social conducido hoy deportiva y administrativamente por uno de los grupos empresariales más importantes del país. El Atlas, como institución futbolística, debe ser el más apremiado y apenado por la situación.

El de Tomás Boy y el aficionado no es el primer caso de violencia que se registra en la última época en el futbol mexicano. La violencia existe en las calles, alrededor del futbol, en las tribunas y se ha manifestado de diferentes formas, incluyendo en temas tan graves como lo es el racismo. La respuesta de las autoridades deportivas ha sido vaga y perezosa. Lo mismo, seguramente, sucederá con respeto a este penoso incidente.

La imagen de un entrenador tirando puñetazos a un aficionado no es la mejor para un futbol que quiere mostrarse entre las mejores ligas del mundo, tampoco lo es para el Atlas, como club, para la empresa que maneja al Atlas y tampoco lo es para un país que lucha todos los días para alejarse de una faceta de violencia.

@Faitelson_ESPN

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Manning vs. Messi Getty Images

Somos parte, sin duda, de una generación afortunada en el deporte. Un futbolista de solo 27 años de edad que está por romper la marca de más goles en la historia de una Liga como de la España o la de un quarterback que batió la marca de más anotaciones por pase en la historia del juego. Y lo mismo podría pasar con las ejecuciones de Cristiano Ronaldo, los últimos minutos en la duela de Kobe Bryant o quizá las carreras de Usain Bolt. Atletas que lograron crear un estilo, un sello y una convicción.

LOS ANGELES, CA -- En la vida y en el deporte, lo peor que podemos hacer es dejar de maravillarnos por lo que realmente vale la pena maravillarnos.

Era la sonrisa, la sonrisa de ambos, la que en la profundidad de sus rasgos enviaba un mensaje diferente. Y Peyton Manning levantó los brazos. Lionel Messi miró hacia el cielo. El deporte, de un domingo cualquiera, suspiraba por dos de sus "semidioses".

Todas las épocas tienen siempre algo de que enorgullecerse. Personajes y momentos para admirar y sumergirse en el maravilloso paraje de lecciones y sueños que los escenarios deportivos proponen. La nuestra, nuestra época, la que nuestros sentidos han podido atestiguar, es igualmente rica y gloriosa.

En las últimas tres décadas, nuestra generación ha tenido oportunidad de atestiguar el paso de atletas que dejaron una huella imborrable en el deporte y también en la historia misma de la humanidad. Personajes que a través de sus triunfos e incluso de sus derrotas lograron transmitir un mensaje que muchas veces estaba por encima de la disciplina que ellos representaban. Atletas o deportistas de otro contexto, de una piel distinta, de una mente profunda y extraordinaria. Deportistas que terminaron siendo más importantes que su propio deporte.

La lista es rica: Michael Jordan, Kobe Bryant, Diego Maradona, Tiger Woods, Michael Phelps, Lance Armstrong, Carl Lewis, Usain Bolt y quizá otros más.

Pero seguimos siendo privilegiados. Encontrarse con un domingo donde un futbolista de 27 años está cerca de romper el récord de más goles en la historia de la prestigiosa Liga de España es y debe significar todo un acontecimiento. Lionel Messi será, créame, un jugador de muchas épocas. Recordado, añorado, evocado dentro de 50 o 100 años como un fenómeno. Lo mismo puede sugerir la parsimonia, calidad y destreza de un quarterback como Peyton Manning que se dio tiempo para convertirse en el jugador con más pases para anotación en la historia del futbol americano. Otro deportista, sin duda, que las crónicas del futuro recordarán como un atleta inmortal, que logró darle brillo y espectacularidad a su deporte.

Y lo mismo podría pasar con las ejecuciones de Cristiano Ronaldo, los últimos minutos en la duela de Kobe Bryant o quizá las carreras de Usain Bolt. Atletas que lograron crear un estilo, un sello y una convicción.

El peligro es que nos acostumbremos a ello. Que lo veamos como un pasaje normal, simple y sencillo en nuestras vidas y que al final del día, supongamos que ello es cíclico, que el tiempo nos dará la oportunidad de ver a otros con el mismo comportamiento en los campos de competencia y las mismas capacidades de triunfo. No lo hagamos algo cotidiano, no lo llevemos a un escenario habitual, no, porque ni Messi ni Manning merecen ese tratamiento y porque llegará el momento en el cual nos arrepentiremos de no haberlos disfrutado y gozado al máximo.

@Faitelson_ESPN

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¿Piojo llevará al Tri al quinto partido?

En una época marcada por el caos, el desorden, la anarquía al momento de tomar decisiones, Miguel Herrera fue casi un "milagro de la naturaleza" futbolística de las selecciones mexicanas. Y aunque muchos creen que tuvo cierta fortuna o que "se sacó la lotería" sin ni siquiera merecerla, la realidad es que "El Piojo" realizó un trabajo asombroso durante el Mundial y que hoy en día es una de las pocas garantías que este futbol tiene para con su futuro. Un año más tarde, el futbol mexicano sigue asombrado por su propia fortuna: haber descubierto al entrenador ideal en el momento menos oportuno.

LOS ANGELES, CA -- Un año más tarde, no hay ni siquiera una sombra de duda: Él fue el más notable y esperanzador descubrimiento en una época marcada por el desorden, la desesperación y la angustia del futbol mexicano. Él fue la cara más coherente de la peor cara en la historia de la selecciones mexicanas.

Trescientos sesenta y cinco días después, Miguel Herrera ha extendido las velas hacia el viento que sopla directamente rumbo a Rusia 2018. Cuando el futbol mexicano carecía profundamente de condiciones, Herrera encontró las formas y los modelos para darle certeza a un futbol. No importa que su primer reto y éxito de clasificar al Mundial haya representado jugar ante la débil Nueva Zelanda y que en opinión de muchos cualquier otro entrenador lo hubiese logrado. Había que hacerlo en un momento delicado y Herrera lo hizo. Punto. En la vida a veces no tienes que ser el indicado, sino aparecer, justo, en el momento y en el sitio preciso. Y "El Piojo" estuvo ahí.

Y luego habrá que reconocerle que logro montar un equipo competitivo durante el campeonato mundial. Que logro, a final de cuentas, los mismos resultados que sus antecesores, es una verdad, pero hay que admitir que la selección jugo con personalidad, con idea y con cierta profundidad, algo realmente asombroso para el tan caótico proceso por el que había atravesado meses antes del Mundial. Herrera demostró que es un buen entrenador. Que sabe comunicarle sus idea a los futbolistas y que tiene un estilo, en la cancha, en la banca y aun fuera de los escenarios deportivos que le gusta al aficionado mexicano.

Los acercamientos que tuvo con Atlante, con Monterrey, la que estableció en el América finalmente se convirtieron en una oportunidad que la selección mexicana buscaba afanosamente.

He escuchado algunas aseveraciones, sobre todo de colegas del propio Herrera, que por envidia o por el simple hecho de no coincidir con él en ideas, dicen que se "saco la lotería", que "la fortuna le sonrió cuando menos se lo esperaba o merecía". Y puede que ello sea verdad. Era un momento de emergencia, él pertenecía al grupo en el poder del futbol mexicano, era el técnico del América y la selección es manejada por las mismas manos e intereses. Puede ser que tuvo ese toque ++llamémosle+ de fortuna, pero después, lo que logro después fue verdaderamente asombroso. Y lo que son las cosas: la fortuna cambio de sentido. De ser Miguel Herrera el gran afortunado termino siendo la selección y el futbol mexicana la mayor afortunada.

No cabe duda que la vida y el destino están llenos de caprichos. En la época mas amarga en la historia del futbol mexicano, hubo tiempo para descubrir algo positivo: Miguel Herrera. Un año después, el futuro de la selecciones esta en sus manos, esta, sin duda, en "buenas manos".

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Lionel Messi cumple 10 años como futbolista y lo hace en medio de las comparaciones que lo sitúan junto a los más grandes en la historia del futbol. Colocarlo junto a Pelé y Maradona, cotejarlo con ellos, no significa tomar un riesgo mayor a pesar de que el jugador del Barcelona no ha podido levantar el trofeo de una Copa del Mundo. Messi ha ganado todo lo que se puede ganar como un jugador de club y ha aportado en beneficio del juego su magia, su inteligencia, su velocidad, su profundidad y sus grandes condiciones en el campo. Cuidado, mucho cuidado, porque, sin darnos cuenta todavía, podríamos estar viendo al mejor de todos los tiempos en una cancha de futbol

LOS ANGELES, CA -- Diez años más tarde, Lionel Messi sigue peleando contra los mismos "fantasmas" de toda su carrera: uno se llama Pelé y el otro Maradona. Y mientras a Messi se le compara con esos dos "semidioses" del futbol, a Cristiano Ronaldo se le confronta con el propio Messi. En ese silogismo, parece estar explicado todo.

Tiene 248 goles y 21 títulos, que incluyen Ligas de España, Champions, Copa del Rey, Supercopa, Mundial de clubes y todo lo que se puede ganar con un club. Agreguemos 4 balones de oro, tres botines de oro, tres "Pichichis", una medalla de oro en Juegos Olímpicos, el balón de oro en Brasil 2014, pero todavía hay quien se atreve a decir que no tiene el derecho de respirar entre los más grandes futbolistas de este deporte porque no ha ganado un Mundial de Futbol. ¡Increíble! ¿O no?

Yo partiría desde el hecho de que a Messi no se le puede medir únicamente en números y en estadísticas frías. Y eso que sus números y estadísticas son algunas de las "más calientes" en la historia del futbol y de todo el deporte. Imagínese usted: a sus 27 años, ha ganado todo lo que se puede ganar como un jugador de un club y está por convertirse en el máximo anotador en la historia de la Liga de España.

Decir que Messi está a la altura de Pelé y de Maradona no es ningún disparate. Los tiempos han cambiado en el futbol. Lo que antes era una necesidad o una prioridad, hoy no lo es tanto. Anotar goles y mantener estadísticas saludables con selecciones se ha convertido en un tema hasta cierto punto trivial, sobre todo por la cantidad de juegos que celebra cada equipo nacional y en cambio, la competencia del futbol europeo es reconocida como la más prestigiosa del mundo.

Pero entre tantos números, copas, campeonatos y comparaciones, hemos descuidado, quizá, el aspecto más importante: la capacidad mental que tiene Messi en la cancha, la manera en la cual siempre piensa y desarrolla sus habilidades antes que sus rivales y compañeros de juego, la inteligencia que derrocha sobre el campo, la sencillez de la persona, su limpieza fuera y dentro de la cancha y su conexión romántica con el futbolista antiguo que ha jugado solo para una camiseta. Messi es más que un futbolista que levanta trofeos, celebra goles y aparece en las portadas de los diarios y las revistas de sociales. Messi no necesita quitarse la playera para enseñar los músculos y vender besos a través de las redes sociales. Messi es uno de esos pocos motivos por los cuales el juego puede seguir enorgulleciéndose.

Le falta un Mundial. Correcto. El Mundial es, después de todo, el sitio que termina encumbrando a los grandes futbolistas de todas las épocas, pero aún así, sería demasiado egoísta, simple y vacío no darle una oportunidad de competir en ese nivel. El simple hecho de que hoy su nombre se debata con el de Pelé y Maradona abre una duda poderosa e inquietante. Por lo pronto, dediquémonos a apreciar cada momento, cada segundo de este fenomenal futbolista, una de las pocas "bellas artes" que existe en un simple juego llamado futbol.

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El presidente de la Federación Mexicana y el entrenador nacional ratifican una y otra vez que la Copa América del 2105 será desechada. En la versión pasada, en Argentina 2011, la Concacaf obligó a México a asistir con un equipo sub-23. La llama ardiente de los clubes mexicanos y de la Libertadores también se ha ido extinguiendo poco a poco con lo cual llega una pregunta inevitable: ¿Es tiempo de replantearse la relación futbolística y económica con Sudamérica?

LOS ANGELES, CA -- Y algunos dirán que jamás fue amor, amor real, que siempre hubo un interés, un deseo oculto, una manera de explotarse. De ellos, por el mercado y el dinero que se mueve en México y de México, por el futbol, el nivel, el fogueo, la competencia y la pasión que se respira en las canchas sudamericanas. Sea como sea, la relación empezó, se formalizó, creció y hoy, parece lista para "ahogarse".

El amor y los sueños que el futbol mexicano tenía hace 20 años hacia el futbol del sur del continente parecen haberse desvanecido con el paso del tiempo. Ni la Copa América para la selección, ni la Copa Libertadores para los clubes significa hoy la gran oportunidad de crecimiento y de competencia con que se planteaba el reto hace más de 20 años.

Tras escuchar al entrenador nacional y al presidente de la Federación Mexicana de Futbol no hay ni siquiera una pizca de duda: México se dispone a tirar por la borda, a desaprovechar, a desechar la Copa América del 2015, lo cual no importando las circunstancias o las justificaciones, no deja de ser todo un sacrilegio.

La cuestión ahora es replantearse el tema: ¿Llego el momento de dejar de lado la doble moral y renunciar a los eventos sudamericanos de futbol?

Justino Compeán ha ratificado que el mayor compromiso del futbol mexicano es para con el área a la que pertenece según la FIFA: la Concacaf. Y la Concacaf se ha asegurado de "atar" a México a ese compromiso. Hace un par de años, lo hizo por la vía brusca: A la Copa Oro vas con tu equipo principal y a la Copa América con uno de carácter sub-23. Esta vez, ni siquiera necesitó de amenazas. Ahora la Copa Oro reparte medio boleto para la Confederaciones y ello a México le interesa por temas televisivos y mercadológicos. El acercamiento aquel de la década de los noventa, que incluyó un par de finales del evento y la oportunidad de competir realmente ante las grandes potencias del futbol de Sudamérica se ha desvanecido. La selección tienen sus obligaciones para con la Concacaf y punto.

El sueño de competir y de meterse a la pasión de la Copa Libertadores también ha ido desdeñándose. La irrupción que lograron en su momento clubes grandes como Cruz Azul, América y las Chivas, que pisaron con fuerzas instancias finales del certamen, se han convertido en meros acercamientos. Quizá el León le dio, finalmente, la importancia debida en la última versión del campeonato pero no le alcanzó para mucho. Algunos equipos y entrenadores lo han dicho abierta y claramente: la Libertadores no nos interesa. Y si usted se da la tarea de hacer un sondeo público entre aficionados de cualquier equipo en México, la preferencia siempre ser ganar el torneo local y no la Libertadores. La Concacaf también ha hecho su labor en este sentido colocando a su Copa de Campeones (donde los equipos mexicanos avanzan con un coco en la mano) como un suculento aliciente que te otorga la llave para el Mundial de Clubes que avala la FIFA. Primero fue el sacrificio de la Sudamericana (torneo que alguna vez ganó el Pachuca) y luego ha sido, poco a poco, la Libertadores, pero el deseo de destacar en el nivel sudamericano ha caído paulinamente.

Entiendo que el interés de la Conmebol persiste por un asunto de dinero, de mercado, de televisión, pero la pregunta es si el interés del futbol mexicano por el futbol sudamericano sigue siendo real. Llegó el momento de replantearse esa situación porque finalmente no deja de ser una pena que México se dé el lujo de sacrificar un torneo como la Copa América en aras de quedar bien con la parte económica que propone la Copa Oro.

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Luego de 180 minutos ante Honduras y Panamá, quedo en claro que México no tiene para montar dos equipos que aspiren a ganar la Copa Oro y la Copa América del 2015 y que la prioridad, lamentablemente, estará apegada como ocurre siempre a temas de orden comercial más que deportivo. México apostará por la Copa Oro porque en el fondo le significa una mayor profundidad en sus sentidos de negocio y sacarificará la Copa América, donde sin duda, obtendría un mayor beneficio deportivo.

LOS ANGELES, CA -- Es muy sencillo de entenderlo: el dinero está en la Copa de Oro. El futbol y el nivel competitivo podrían estar en la Copa América. ¿Hace falta ser un adivino para saber qué torneo escogerá el futbol mexicano?

Miguel Herrera ha vuelto a tirar la pelota muy alto en el panorama futuro de la selección mexicana de futbol: Ganar la Copa Oro y llegar a la final de la Copa América. ¿Qué tanto miente o qué tanto exagera el entrenador nacional?

Ciento ochenta minutos ante Honduras y Panamá parecieron dejar en claro que México no tiene más allá de un equipo competitivo, que encontrar más de 20 futbolistas de primer nivel en el futbol domestico será una tarea titánica (casi imposible) y que las necesidades económicas siempre estarán por encima de las deportivas cuando se trata de temas de selección.

México está obligado a buscar al "medio boleto" para la Copa de las Confederaciones en su área futbolística, en la Concacaf. La Copa de Oro será la prioridad de Miguel Herrera y la Copa América, a jugarse en Chile en la primera parte de ese verano, podría convertirse, como ya ha ocurrido, en un lamentable desperdicio.

La última vez que el verano presento esa disyuntiva para el futbol mexicano (Copa Oro y Copa América), la Concacaf se había encargado de "atarle las manos" al futbol mexicano obligándole a participar en el certamen de la Conembol con un equipo de jugadores menores de 23 años. Esta vez, no lo hará, pero seguramente obligará a México a presentarse con su mejor equipo en Estados Unidos para efectos de orden comercial, lo cual sigue siendo una manera de "atarle las manos".

Lo ideal, para mí, seria jugar a tope la Copa América, aprovechar la presencia de selecciones como Brasil, Argentina, Chile y Colombia para crecer en lo futbolístico y afrontar, como reto, alternativo, la competencia de una Copa de Oro, cuyo nivel conocemos y sabemos que no dará para más.

No existe la capacidad ni la intención ni las formas de tomar una decisión como esa. La selección es equipo de futbol que compite y gana para generar recursos. Lo que la mayor de los aficionados observa como una ilusión, para otros, es un vil, frio y substancial negocio. La Copa Oro es el negocio y no puede postergase. La Copa América puede esperar.

@Faitelson_ESPN

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Herido, con algunas magulladuras, y sobre todo dolido en el orgullo, América intenta poner buena cara ante su inminente cumpleaños 98. La realidad es que aún siendo líder general del campeonato, Coapa está inundada de dudas sobre qué fue lo que sucedió el sábado por la Liga MX. El "choque de frente" ante Cruz Azul es, para muchos, un simple accidente, pero para otros tiene que ver con una excesiva confianza en el plantel, un grupo de jugadores que se relajó y se sintió ganador antes de tiempo. Mohamed y Peláez tratan de intervenir rápidamente para que la situación no se les vaya de las manos.

LOS ANGELES, CA -- En Coapa, tuvieron que salir Peláez, Mohamed y hasta un poco espectacular pastel del inminente cumpleaños 98 para tratar de apaciguar lo que sucedió el sábado. Y el mensaje fue: "Estamos bien, estamos unidos, no pasa nada y vamos por el campeonato".

Un América enyesado, con collarín, algunas magulladuras y mucho dolor en su orgullo, intenta reponerse de lo que sucedió o dejó de suceder el pasado fin de semana en la cancha del Estadio Azul.

Mohamed dice que la llamada de atención llegó justo a tiempo, Peláez pide que todos corran y se entreguen al máximo y al fondo, en el vestidor, se escucha el murmullo de un grupo que no sabe a ciencia cierta lo que ocurrió durante esos novena minutos. El aún líder general de la competencia quiere sonreír, distraer, alejar cualquier sospecha de un malestar o de una situación crítica, pero la realidad es que el América está golpeado, dolido, verdaderamente agobiado porque recibió una sacudida poco afortunada en un partido clásico y ante un equipo que no había mostrado argumentos futbolísticos durante todo el torneo.

Deduzco, a partir de lo que dicen y también lo que no dicen Mohamed y Peláez es que hay un faltante de adrenalina en el equipo, que algunos jugadores empezaron a sentirse cómodos en el liderato, en la estadística perfecta y en el clima de gloria que tenía el entorno del cuadro. Me parece que el diagnóstico en el América de lo que ocurrió ante Cruz Azul es una confianza desmedida, es un equipo que se sintió ganador antes de tiempo, de futbolistas que dejaron de correr o de meter la pierna.

Y el problema es que, aunque con diferencias en la trama, pero con mismo desenlace, se han acumulado dos clásicos en el campeonato donde el América se ha encontrado con un par de reveses. Contra Pumas, donde tuvo futbol y oportunidades, y no el valor de cerrar el juego como tenía que hacerlo y ante Cruz Azul, donde la debacle fue total y contundente.

Como "equipo grande" que es, el América tiene prohibido relajarse y al mismo tiempo alejarse de la adrenalina y la presión en cada partido. No puede sentirse salvado, aún siendo líder general y presentando números perfectos en la mayor parte de sus rubros, este América de Mohamed tiene la necesidad impetuosa de sentirse agobiado y perseguido durante cada presentación del campeonato, más cuando se trata de afrontar los clásicos.

El cumpleaños 98 está a la vuelta de la esquina. Mohamed sonríe y muestra un "tímido" pastel y Peláez habla de ganar dos títulos más antes de celebrar en grande el centenario. La verdad es que el América, aún siendo líder general, está herido, adolorido, sufre y busca respuestas para que ello no vuelva a suceder en el futuro cercano.

@Faitelson_ESPN

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ConcacafImago7/MexsportJoel Campbell, Blas Pérez y Carlo Costly son claros ejemplos del crecimiento de los futbolistas

La cara y las facciones de México no se ven igual en el área futbolística. Las esencias de la última eliminatoria no huelen precisamente a rosas. Y aunque la maquinaria que rodea al futbol mexicano se encargó de tapar, de esconder y generar una "cortina de humo" alrededor de lo que estuvo cerca de ser una gran "tragedia futbolística", el futbol mexicano tiene la obligación de cambiar su versión y su postura con respecto a los rivales del área. Esperemos que a partir de aquellas amargas jornadas ante los "Concacafquianos", se haya aprendido a no caer en los mismos errores ni en los mismos excesos.

LOS ANGELES, CA -- El anuncio de los juegos de preparación ante Honduras y Panamá y el simple hecho de ver una y otra vez la imagen del 'Chepo' de la Torre en la televisión me han producido un "Deja Vu", un vago recuerdo del pasado reciente del futbol mexicano, que no tuvo que ver con el afortunado Mundial ni con el resurgimiento de una generación, de una condición futbolística y de un nuevo entrenador. La esencia más reciente del futbol mexicano con respecto a la Concacaf no huele precisamente a rosas.

Aunque la Federación y la maquinaria que rodea la selección intentó tapar y cubrir todo lo que ocurrió, espero que el futbol mexicano haya aprendido --como lo aprendimos también otros-- de aquella amarga y malograda experiencia en la última eliminatoria mundialista. Ver a la Concacaf y a los rivales del área con los mismos ojos y la misma postura no es conveniente para nadie.

Para empezar, hay que entender que el partido de este miércoles por la noche en Tuxtla Gutiérrez y el choque del domingo en Querétaro no son de ninguna manera una "revancha" a lo que ocurrió hace algunos meses cuando estaba en juego el boleto a Brasil. Las "revanchas deportivas", si es que existen, deben darse en el mismo marco y bajo las mismas circunstancias técnicas y mentales del juego. Los duelos ante Honduras y Panamá son partidos de preparación y nada más.

Pero es también una buena oportunidad para que el futbol mexicano tome en cuenta que las cosas han cambiado en la Concacaf. Que más allá del nivel competitivo que mantiene Estados Unidos, Costa Rica ha dado un brinco espectacular con el Mundial y tiene una generación de futbolistas que puede seguir marcando una época. Que más allá del fracaso o de la poca exposición que tuvo Honduras en Brasil, es un futbol que habrá que tomar en cuenta. Lo mismo Panamá, que ha planeado las cosas con seriedad y que tiene une entrenador experimentado como Hernán 'El Bolillo' Gómez o, en su momento, El Salvador o alguna isla del caribe. La prepotencia con la que el futbol mexicano --y algunos más-- veía o veíamos al área de Concacaf debe cambiar, pero tampoco en un escenario conformista que signifique que ganarles las eliminatorias o superarles en la Copa de Oro termine ofreciendo un parámetro real del crecimiento de tu nivel futbolístico.

Todavía sigo esperando el informe, la autopsia o el examen post-mortem de lo que sucedió en aquella eliminatoria. A nadie le intereso ir más allá, escuchar a los jugadores, al entrenador, a su cuerpo técnico, a los directivos, a los periodistas, a los aficionados y entender por qué el futbol mexicano cayó de pronto en una depresión tal que era incapaz de ofrecer competencia ante sus rivales de área. En México, como ocurren con casi todas las desgracias, se tapan, se bloquean, se esconden. Lamentablemente, no hay interés de aprender de ellas para no caer otra vez en las mismas situaciones.

Honduras y Panamá son Honduras y Panamá. Futbolísticamente, tienen sus virtudes, sus defectos, sus carencias. Son rivales del área. Habrá que jugarles estos amistosos preparatorios con seriedad y luego, cuando llegue la eliminatoria o la Copa de Oro, tratar de mostrar todas las ventajas que tiene México, como país, como industria futbolística, para con futbol mantener o volver a aquella distancia que alguna vez existió.

La Concacaf no puede ser la misma para el futbol mexicano, de ninguna manera, sobre todo después de aquel "corto-circuito", que muchos quieren olvidar o esconder y que estuvo cerca de terminar en tragedia futbolística.

@Faitelson_ESPN

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José Manuel de la TorreImago7José Manuel de la Torre llega a Chivas para un segundo proceso bajo un contrato de tres años

Chivas y 'El Chepo' volvieron a juntarse y lo hicieron como una necesidad, una urgencia y quizá hasta una desesperación de estar juntos y de volver a ser juntos lo que algún vez fue y significó su carrera y sus vidas. 'El Chepo' y las Chivas regresan porque no había un plan más atractivo o ambicioso, porque tarde que temprano tenía que suceder y porque juntos generan confianza, seguridad y sueños en el hoy malogrado entorno de Chivas.

LOS ANGELES, CA -- Parece una necesidad mutua, una oportunidad para ambos, una atracción que puede resultar en vida o en fatalidad para los dos, pero que siempre valió la pena volver a intentar.

José Manuel 'El Chepo' de la Torre hizo lo que tiene que hacer cualquier persona después de un gran fracaso: volver a las bases, a las raíces, al calor y a los sentidos de la casa que te vio nacer. Y Chivas hizo lo que cualquier institución tiene que hacer cuando la urgencia y la desesperación tocan a tu puerta: ir por lo seguro, lo que te genera confianza, confidencia, seguridad. 'El Chepo' y Chivas se juntaron otra vez y los dos tienen una necesidad mutua de revancha, de volver, de saciar el hambre y la sed, a encarrilar sus carreras, de regresar a los sitios a los que pertenecen y de algo que podría ser más importante aún: de salvar y de reencontrar sus propias vidas.

Sobra preguntar quién necesita más a quién a esta altura de las circunstancias. José Manuel de la Torre es un entrenador joven, de grandes condiciones tácticas, mentales, disciplinado y un hombre que persigue la perfección en su carrera como técnico. De la Torre ha demostrado, además, que puede encabezar equipos ofensivos y con ciertas características espectaculares y también cuadros ordenados y poderosos en el tema defensivo. 'El Chepo' viene de un fracaso importante, el más difícil de su carrera. Chivas es una revancha para él. Y para el Guadalajara, por su parte, De la Torre es el candidato ideal: los hizo campeones en el 2006, tiene la juventud, la frescura y el tipo de sangre idóneo para la institución. Jorge Vergara puede "dormir" tranquilo: esta vez, ha tomado la decisión más coherente y natural.

Y el regreso de los hermanos De la Torre le permite a Chivas contar con fórmulas diferentes y una comunión que ha buscado sin éxito en los últimos años: 'El Chepo' pone la "la mano dura" y Néstor las formas para "la conciliación". No existían, realmente, ni un plan ni mejores candidatos que los hermanos De La Torre para la complicada empresa que Chivas tiene por delante, pero una de las condiciones era que uno no volviera sin el otro. Y para que ello sucediera, Jorge Vergara tuvo que ceder en muchos de los asuntos y terrenos en que había tenido siempre el dominio absoluto en el equipo. "El dueño sigue siendo el mismo", explica Néstor. "Lo que tratamos de lograr aquí es cerrar todas las heridas. Tener todo el control nos ayudará a cuidar cada detalle que es importante en esta delicada tarea".

'El Chepo' vuelve desde las entrañas del fracaso más estrepitoso que sufrió su carrera como entrenador y que encontró además repercusiones en su vida privada. A partir de esa caída, 'El Chepo' tendrá que haber recabado más experiencia y capacidad para hacer lo que hace desde la banca. Y 'El Chepo' tiene otra ventaja al llegar blindado por su hermano al Guadalajara: el que lo va a despedir es Néstor, su propio hermano y no Jorge Vergara.

Chivas y 'El Chepo' volvieron a juntarse y lo hicieron como una necesidad, una urgencia y quizá hasta una desesperación de estar juntos y de volver a ser juntos lo que algún vez fue y significo su carrera y sus vidas. 'El Chepo' y las Chivas están de regreso y a su alrededor generan confianza, seguridad y sueños.

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Jorge Vergara y Néstor de la Torre@Chivas

Tanto Néstor como "El Chepo" parecen buscar una revancha. También Chivas busca su propia revancha con el difícil momento que les agobia. El regreso de los hermanos es una decisión lógica, cauta y afortunada. Néstor tiene su personalidad y su estilo para manejar grupos y "El Chepo" conoce la cancha, tiene experiencia y le gusta cuidar cada detalle en la preparación de un equipo de futbol. Los dos son de Guadalajara, tienen un apellido íntimamente ligado a la historia rojiblanca, los dos conocen las formas, los estilos y los vericuetos de Chivas y de Vergara.

LOS ANGELES, CA.-- Los equipos "grandes" deben tomar decisiones "grandes" en momentos de desesperación y angustia. Eso es lo único que los puede seguir marcando como diferentes a los demás, aun en una época de penurias y desesperación.

El regreso de los hermanos De La Torre es una medida lógica, afortunada y al mismo tiempo un bálsamo de esperanza para las Chivas y para sus millones de aficionados.

Néstor y "El Chepo" y yo diría que las Chivas tienen o podrían tener la misma necesidad: una urgente necesidad de "revancha" que les permita colocarse nuevamente en el sitio y en el nivel que merecen sus trayectorias.

Los hermanos De La Torre vienen, cada cual en su tiempo, de un fracaso en la selección mexicana de futbol. Néstor fue echado de la dirección de selecciones nacionales en medio de un manto de misterio, de mentiras y traiciones. Y "El Chepo" no encontró, en plena eliminatoria mundialista, la manera de hacer funcionar a la selección mexicana de futbol.

El único binomio ganador en la historia de Vergara está de vuelta en Verde Valle.

Néstor tiene su personalidad y su estilo para manejar grupos y "El Chepo" conoce la cancha y le gusta cuidar cada detalle en la preparación de un equipo de futbol. Los dos son de Guadalajara, tienen un apellido íntimamente ligado a la historia rojiblanca, los dos conocen las formas, los estilos y los vericuetos de Chivas y de Vergara.

Chivas tenía prohibido preocuparse. Hoy, tomo una decisión llena de cautela e inteligencia.

En tres días, además, desapareció del panorama a Juan Francisco Palencia, a Carlos Bustos y a Rafael Puente Junior. Hoy, en el Guadalajara, mandan los De La Torre. Y Vergara sabe que si no les da libertad para decidir y trabajar, estará jugando con fuego. Es una decisión definitiva, sin vueltas, sin titubeos, sin idas ni venidas.

Ni Néstor ni "E Chepo" tienen una "varita mágica". Ellos saben que necesitan trabajar a fondo y a consciencia con este grupo de futbolistas y que la presión alrededor del equipo es un tema grave con el que deben convivir. Es, al mismo tiempo, una oportunidad de revancha en sus carreras, una inmejorable ocasión para volver y apuntar en sus hojas de servicio que regresaron en el momento más delicado en la historia de la institución y que lograron primero, como dice el propio Néstor, salvarlo, después estabilizarlo y finalmente conducirlo a los sitios donde tiene que estar la institución.

Un nuevo episodio se ha escrito en la época más amarga en la historia del querido y popular equipo de futbol de las Chivas. Nadie sabe qué pasará a partir del domingo y en los días, las semanas y los meses que siguen, pero, por lo pronto, hoy, Chivas ha tomado una "decisión grande", pensando con la cabeza, tocándose el corazón y extendiendo un bálsamo de esperanza en sus sufridos aficionados.

@Faitelson_ESPN

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La desesperación y la confusión están apoderándose de los mandos en el Guadalajara por una sencilla razón: Chivas no es un equipo acostumbrado a librar "batallas" por el descenso. La realidad es esa y a pesar de que cada una de sus acciones, en la cancha y fuera de ella, se magnifican y se sobredimensionan, Chivas debe tratar de mantener la calma y tomar las mejores decisiones.

LOS ANGELES, CA.-- Llamémosle "Plan B", "Plan Y", "Plan X" o "Plan de emergencia", pero Chivas no puede ni debe cruzarse de brazos justo ahora que la crisis se agudiza y que enfrenta la peor presión de toda su trayectoria como institución de futbol.

Para aquellos que negaban -Jorge Vergara, entre ellos- y para aquellos que negábamos -levanto la mano con mucho gusto- que Chivas, por su historia y por los futbolistas que contrató en el verano, no tendría que preocuparse demasiado por los temas de la tabla de porcentajes, les tengo una mala noticia: la situación apremia, es una realidad y las autoridades, en esta caso Vergara, los directivos y el entrenador deben adquirir la responsabilidad que les corresponde para tomar las mejores decisiones.

Hay una gran diferencia entre Chivas y otros equipos que luchan en el tema del descenso. El poder pasional y mediático del Guadalajara provoca que cada uno de sus resultados se sobredimensione y muchas veces se exagere. Lo que pasa en Puebla, en la UdeG, en el Morelia o en su momento en Atlas no tenía la misma repercusión que cuando el Guadalajara afronta una campaña con la tabla porcentual como una amenaza.

Chivas vive un momento sui géneris en su historia, está en un sitio que sus colores, su prosapia, su inteligencia no reconoce. Lo que para algunos en una situación normal para ellos es un estado de confusión y de alerta. Es una "batalla" que Chivas no tendría porque sostener, pero la está sosteniendo.

Existen varios peligros además, por supuesto, del temido descenso. Uno de ellos es que en esta desesperación por encontrar el funcionamiento y los resultados, Chivas pierda condiciones de su estilo de juego, en sus formas y maneras, que al tratar de asegurar su presente termine empeñando un futuro, en manos, en mentes, en sentidos totalmente opuestos a la identidad del club.

Y "el juego" fuera de la cancha continúa. En las últimas horas, se especula que Rafael Puente Júnior ha sostenido entrevistas con algunos de los candidatos para que, en que caso de que haya que "reventar" la era de Carlos Bustos, aparezca el personaje adecuado. Un español, un colombiano, un uruguayo, un holandés y un par de mexicanos. Entrenadores de todos los estilos, sabores y olores.

Pero Chivas está desesperado y confundido. Jorge Vergara no sabe hacia dónde ir y Puente es demasiado joven e inexperto para dar pasos seguros. La revelación que hace el técnico holandés Hans Westerhoff al periódico Reforma es una clara nuestra de ello. Westerhoff dice que esta misma semana fue traído desde Europa a la ciudad de México y que tras una charla de 45 minutos con Vergara y Puente lo dejaron plantado en el hotel. Westetrhoff estaba dispuesto a tomar al equipo en la situación en la que se encuentra en este momento. ¿Qué pasó? ¿Qué no le gustó a Vergara? ¿Qué les hizo detenerse? Nadie lo sabe.

Chivas tiene problemas de descenso. Eso es evidente, pero tiene la salvación en sus propias manos, tiene tiempo y espacio para hacerlo. Debe tratar de tomar las decisiones más acertadas y no dar vueltas de timón desesperadas y confundidas. Aunque parezca contradictorio y absurdo ante los acontecimientos que afronta, la calma puede y debe ser su mejor aliado.

@Faitelson_ESPN

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