¿Hasta cuándo?

HACE
1 día
17/12
por Francisco Alemán

Tiger WoodsGetty ImagesLuego de casi cuatro meses de ausencia se produjo el regreso de Woods a las canchas

BRISTOL -- La semana pasada se produjo el regreso de Tiger Woods a las canchas luego de casi cuatro meses de ausencia por sus problemas de espalda. A la normal atención que esto provoca, había que sumarle que Tiger había cambiado de coach, terminando su relación con Sean Foley y empezando a trabajar con Chris Como.

En verdad era poco lo que yo esperaba ver en cuanto al score, pero sí tenía mucha intriga por saber cómo estaba Tiger físicamente y con qué tipo de swing volvería a jugar. Como es un estudioso de la biomecánica y parecía lógico que Woods buscara a alguien que entendiera qué swing su cuerpo podría hacer luego de todos los problemas físicos que tuvo últimamente. Siempre quedará la duda si sus problemas fueron por el swing que Foley le enseñaba o si su espalda ya estaba dañada de antes. El caso es que Tiger volvió con un swing bastante más parecido al que hacía cuando estaba bajo la mirada de Butch Harmon, con las manos bastante más altas en el tope del back swing y con una fluidez que no se le veía desde hacía mucho tiempo.

Si bien el resultado siempre importa, no creo que nadie estuviera pensando que ganaría el torneo, pero tampoco creo que a alguien se le hubiera ocurrido que terminaría en la última posición. En una cancha como Isleworth, preparada para campeonato, con alrededores de los greens cortados muy bajitos y peinados pelo en contra, el más mínimo error se pagaba caro. Su juego corto fue tan malo que lo vimos hacer cosas que jamás pensé que veríamos. No salió del bunker con el primer intento en dos ocasiones y sus problemas en el hoyo 13 en la primera y última ronda fueron difíciles de creer. Todos sabemos que lo que más se pierde cuando se deja de jugar por un prolongado lapso de tiempo es el juego corto y el putter, pero nunca pensé que lo vería moverla un metro con su sand.

Todo esto me lleva a pensar en el futuro de Tiger en el circuito y lo que me pregunto no es si volverá a ganar majors o si retomará el Nº1 en el ranking mundial. Lo que más me preocupa de Tiger es saber cómo reaccionará si su juego no vuelve a ser el de antes y deja de pelear los torneos. Todavía todos tenemos fresco el brillante 2013, ganando 5 veces en el tour, con dos World Golf Championships, el Players, Bay Hill y Torrey Pines, todos torneos con fields en donde están presentes los mejores del mundo; también todos tenemos presente que ya pasaron más de seis años de aquel desempate con Rocco Mediate que le dio su tercer US Open y su major Nº14.

Nadie, ni el más pesimista, se hubiera animado a decir que empezando 2015 la cuenta seguiría estancada en ese número, pero esa es la realidad. Tampoco nadie hubiera pensado en 1983 que Watson no volvería a ganar un grande o que Ballesteros no ganaría más luego de su triunfo en el Open Championship del '88, pero así fue. La otra cara de esta moneda fue Nicklaus. Nadie pensó que el Oso Dorado ganaría el Masters en el '86, pero el más grande de todos los tiempos lo hizo, y es por eso que creo que Woods todavía tiene algo guardado en el tanque.

No será fácil, como tampoco lo fue para Nicklaus. La competencia es cada vez mayor y McIlroy se encargará de hacérselo imposible. No sé si será en 2015, no se si llegará a igualar el récord de Nicklaus, pero estoy casi seguro que uno más tiene. Si me equivoco me quedaré con el recuerdo de un jugador excepcional, que hizo cosas que no habíamos visto jamás, que elevó la vara de la exigencia a un lugar impensado y que hizo que todos mejoren. Porque si Tiger Woods no se prende en los majors o no puede cerrarlos, no sé cuánto más lo veremos en el tour.



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Emiliano GrilloGetty ImagesSer campeón del Abierto Argentino es un título que no muchos tienen, y menos a los 22 años

BUENOS AIRES -- Muchos de ustedes recordarán que a principios de año escribí que Emiliano Grillo ganaría su primer título durante esta temporada. Es cierto que no lo hizo donde yo pensé que lo haría, pero ser Campeón del Abierto Argentino es algo que no muchos tienen en su carrera, mucho menos a los 22 años.

Grillo tuvo sus chances al comenzar el año, fundamentalmente cuando salió como líder en el Africa Open. Allí en el primer capítulo de la ronda final anotó un quíntuple bogey que lo dejó sin chances de ganar.

En Shanghai también estuvo cerca y se le escapó en los hoyos finales, es por eso que este triunfo tiene un sabor especial.

Grillo tenía que ganar este campeonato porque los seis golpes que llevaba de ventaja así lo decían, pero además tenía que hacerlo en forma contundente, sin dejar dudas. Muy distinto hubiera sido ganar por uno o dos golpes jugando una mediocre vuelta final y sufriendo hasta el último hoyo, porque a pesar de ganar, eso le hubiera generado algunas dudas.

Seguramente ustedes me dirán que un triunfo es un triunfo y no importa por cuantos golpes se gane. Tienen razón, pero es muy diferente para la confianza de un jugador ganar con la autoridad con la que Grillo lo hizo en Martindale.

Jugar los últimos 18 hoyos de lo que va a ser tu primer triunfo como profesional, y hacerlo sin anotar un solo bogey en la tarjeta, habla de un jugador que aprendió de sus errores del pasado y que entendió cómo debe cerrarse un campeonato. Esto no quiere decir que no pueda perder nunca más cuando vaya al frente, pero sí quiere decir que el jugador sabe cómo ganar. Esto, para la próxima vez que esté en esta misma posición, será de gran ayuda.

Estando ya afianzado en el European Tour --terminó 44º en la Race To Dubai--, el siguiente paso para Grillo será ganar en Europa. Todos sabemos que la tarea no es fácil, pero el chico cuenta con todas las herramientas para poder hacerlo. Su swing tiene pocas fallas, su ritmo para jugar es envidiable, la tira lejos a la pelota sin hacer mucho esfuerzo, algo que habla de su calidad técnica, parece no meterse nunca en grandes problemas y sin bien la procesión va por dentro, su cara de poker para jugar hace que jamás el contrario sepa lo que pasa por su interior.

De muy chico se fue a vivir a Estados Unidos para perfeccionar su juego en las academias de IMG y aquí están los frutos de ese trabajo. No es fácil tomar la decisión a los 14 años de hacer la valija, dejar todo y empezar un camino como el que Grillo empezó. Esto también habla a las claras de lo convencido que estaba en aquel momento y de una personalidad capaz de aguantar mucho más que el resto de los mortales.

Ser Campeón Abierto Argentino no es para muchos. Grillo lo logró a los 22 años y es un título que guardará para siempre en su memoria. Por ser el primero, pero mucho más, porque fue el que le hizo saber que no sería el último.

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BUENOS AIRES -- Alguna vez me lo habrán escuchado decir o lo habrán leído en esta misma columna: El Campeonato Sudamericano de Golf por Equipos, Copa Los Andes, es único en su especie.

Es único porque ningún otro reúne a hombres y mujeres para disputar un título continental. Es único porque el formato match play genera situaciones que mantienen la emoción hasta el último hoyo. Es único porque al tener foursomes por la mañana e individuales a la tarde durante cuatro días de competencia, hace que sea de fundamental importancia la estrategia para no solo armar las parejas, sino también para saber quién tiene que ir descansando cada día. Hay cuatro jugadores en la cancha en cada sesión y son cinco los integrantes de cada equipo.

Así como este campeonato es único nunca falta alguien que quiere hacerle modificaciones. En el congreso de la Federación Sudamericana de Golf que se realiza en cada edición del torneo, algún dirigente insinuó la idea de eliminar los 36 hoyos y que solo se jueguen 18 por día. No pude hablar con ellos para saber los motivos que los llevan a querer este cambio, pero por suerte el consenso general es que el campeonato goza de buena salud y que no habrá cambios en ese sentido. La Copa Los Andes ya sufrió hace 20 años un golpe con la decisión de eliminar para la siguiente edición al equipo que finalice en el último puesto, y no sería nada bueno que ahora se la vuelva a dañar.

Esta para mí fue la tercera vez que me tocó ser capitán de los hombres y tuve la enorme fortuna de tener un grupo de chicos excepcionales. Alejandro Tosti, Santiago Bauni y Jaime López Rivarola ya habían estado en el equipo con el cual habíamos ganado el año pasado en Colombia. Matías Simaski y Germán Tagle debutaban en el campeonato y lo hacían en su propia casa, algo que no se da en forma muy frecuente.

El comportamiento de los chicos fue más que bueno, tanto dentro como fuera de la cancha, todos apoyándose en cada momento y tomando de buena manera cuando les tocó no jugar. Santiago Garat y Juan Martín Verano (alias Summer) fueron los coachs del equipo y para ellos también mi agradecimiento por todo lo que aportaron, no solo en lo técnico, sino también en ayudar a que todo se hiciera con armonía dentro del grupo. Garat es un veterano en esto, pero "Summer" hacía su debut en la Copa Los Andes y jamás se imaginó que iba a sufrir tanto. Me animaría a decir que sufrió más en la cancha el último día que el jueves a la noche viendo a River. Por suerte pudo festejar en ambas ocasiones.

A mí me queda la enorme satisfacción de haber podido ganar la Copa Los Andes como jugador y como capitán en mi país. Este es un campeonato que me apasiona como ningún otro y a pesar que el despertador suena antes de las 5 de la mañana cada día, lo disfruto como la primera vez que me tocó jugarlo hace casi 30 años. Ser parte de la Copa Los Andes es realmente fabuloso. Poder ganarla alguna vez es una sensación diferente a todas las que un jugador amateur puede vivir.

Ganarla en casa: no tiene precio.

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Rory McIlroyGetty ImagesMcIlroy podría no haber jugado ni un solo torneo de las finales e igual ganar la Race to Dubai

BUENOS AIRES -- Difícil de explicar. Así son las finales de la Race to Dubai, serie de cuatro torneos que definen las posiciones en el European Tour cada temporada.

Cuando en 2007 el PGA Tour presentó sus playoffs por la Fedex Cup pocos entendían de qué se trataba este sistema de puntos, pero por lo menos quedaba claro quiénes podían tomar parte de esos cuatro certámenes finales y cómo iban quedando eliminados los jugadores.

Pocos años más tarde, en Europa nació la Race to Dubai y este año las damas empezaron a disputar la Race to CME Global. Sabido es que los europeos por problemas de clima no pueden jugar en muchos lugares del continente en esta época del año, además que en una inteligente movida que comenzó hace más de 25 años, el circuito ha expandido su campo de acción a Asia para buscar no solo donde jugar, sino también para captar los dólares que sobran en muchos países en donde hubiera sido impensado jugar hace poco tiempo.

Al igual que la FedexCup, la Race to Dubai consiste en cuatro certámenes sin corte que reparten un total de más de 28 millones de dólares y que se juegan en China, Turquía y que terminan con el DP World Championship en Dubai. Lo difícil de entender de la serie es que no todos pueden jugar todos los torneos. Ustedes me dirán que en la Fedex Cup tampoco todos juegan todos los torneos y tienen razón, pero en este caso la cuestión es diferente.

El BMW Masters es el que abre la serie y allí participan 78 jugadores que surgen de los ubicados en los primeros 60 lugares de la Race to Dubai, a los que se les suman algunos jugadores invitados de China. Suena raro que jugadores que no han formado parte del circuito a lo largo del año puedan jugar un torneo tan importante, pero el dinero del sponsor hace que esto sea posible. Hasta allí vamos bien, pero el torneo que sigue es el HSBC Champions, que por ser uno de los cuatro World Golf Championships, tiene reglamento propio. Allí juegan solo los ganadores de algunos torneos de todos los tours del mundo que forman la Federación Internacional de PGA Tours y el field de 78 jugadores deja afuera a muchos de los que empezaron las finales de la RACE to Dubai la semana previa. Para ponerles un caso, Emiliano Grillo clasificó para las finales, terminó en el 8º lugar en el BMW Masters y se tuvo que ir de vacaciones una semana para esperar por el siguiente torneo ya que no entraba para el HSBC.

Luego de eso, los jugadores se trasladan a Turquía, en donde no solo juegan esos 60 que empezaron las finales, sino que la organización se guarda el derecho de invitar a jugadores amateurs de su país y a figuras como Colin Montgomerie, diseñador del campo y actual jugador del Champions Tour.

Por último, el tour se mueve a Dubai, en donde allí sí solo toman parte los 60 mejores del año.

Me da la impresión que este calendario debería ser revisado y que por lo menos hagan un enroque entre el BMW y el HSBC, tomando solo los últimos 3 torneos como parte de las finales y de esa forma permitir que los 60 mejores puedan jugar las tres semanas en forma consecutiva. Lo de las invitaciones será inevitable y como les decía antes, es difícil decirle que no a alguien que está poniendo la cantidad de dinero que aportan los sponsors. Aquí es donde queda demostrado una vez más por qué el PGA Tour sigue siendo el mejor circuito del mundo por lejos.

Como última cosa, lo que tendrán que revisar los ejecutivos en el European Tour es el sistema de puntos de estas finales, porque este año Rory McIlroy podría no haber jugado ni un solo torneo de las finales e igual ganar la Race to Dubai.

Como verán, son muchas las cosas para revisar.

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BUENOS AIRES -- Es común en los torneos de profesionales en los diferentes circuitos del mundo que el nombre del sponsor principal figure en el nombre del certamen. Las grandes sumas de dinero que aportan estas empresas hace que busquen la mayor exposición posible y el nombre del torneo es lo que da mayor visibilidad.

Son muy pocos los que quedan con el nombre limpio y son solo los majors, el Players y alguno más como el Tour Championship, aunque este tiene un presenting sponsor. Todo esto es entendible en un gran negocio como lo es el golf profesional en todo el mundo. Muy distinto es el golf amateur.

Si hacemos un repaso por los torneos que organiza la USGA, veremos que son 13 campeonatos nacionales, siendo 3 de ellos para profesionales y el resto para jugadores amateurs. Tomando algunos de ellos encontramos que el trofeo de la Curtis Cup, el match que enfrenta a jugadoras amateurs de USA y Gran Bretaña/Irlanda, fue donado por las hermanas Harriet y Margaret Curtis que ganaron el US Women´s Amateur cuatro veces entre ambas; la copa del US Girls Championship, reservado para jugadoras menores de 18 años, lleva el nombre de Glenna Collet Vare que ganara un récord de 6 US Women´s Amateur en las décadas del 20 y 30. Inclusive la copa que se le entrega al ganador del US Senior Open, uno de los tres torneos de profesionales, tiene el nombre de Francis Ouimet, que ganara como amateur el US Open en 1913 y que luego fuera presidente de la USGA.

Esta semana se jugó en Highland Park la edición 119º del Campeonato Argentino de Aficionados, con la presencia de los mejores jugadores de nuestro país y una buena cantidad de extranjeros que se quedan luego de jugar la Copa Tailhade. Este es el campeonato que todo jugador amateur quiere ganar, y poner el nombre en la lista de vencedores significa entrar en la historia grande del golf amateur de nuestro país.

Hace unos días vi con sorpresa que la copa lleva el nombre de una empresa, algo que me parece que no corresponde para uno de los campeonatos de aficionados más antiguos del mundo. Siempre imaginé que esa copa debería llevar el nombre de Jorge Ledesma o Alberto Texier para los hombres, y el de Maggie M. de Maglione, Chicha Conen o el de María Olivero (si no fuera tan joven) para las damas. Imagino también a uno de estos jugadores extranjeros volviendo a su país con la copa y metiéndose en Google para saber quién era Ledesma. Seguramente grande sería su sorpresa al leer que el tipo ganó el Abierto de la República como amateur, que fue invitado a jugar en Augusta y que su nombre está escrito varias veces en el trofeo. Si fuera el caso de Texier vería que ganó 5 veces el campeonato, que jugó su primer final en 1947 y la última 31 años después y que participó de algún Abierto Británico. Me parece que no quedamos muy bien si alguno de ellos se lleva el trofeo para su país y cuando lo muestre en su federación vean que un nombre comercial figura en el mismo.

Esto tiene además el problema que la empresa que hoy le pone el nombre a la copa puede no ser la misma dentro de un tiempo, lo que lleva a una pérdida de identidad.

Entiendo perfectamente que el golf profesional tenga a las empresas en el nombre de sus campeonatos y trofeos. No entiendo que esto suceda con nuestro campeonato de aficionados más importante.

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Vale la pena

FECHA
12/11
2014
por Francisco Alemán

BUENOS AIRES -- Creo que fue en el año 1997. Fui a jugar la Copa Tailhade, me tocó jugar bien el primer día y terminé con 67 golpes. Ese score hizo que en la segunda jornada me pusieran a jugar con un sudafricano muy jovencito llamado Trevor Immelman. Luegó de 36 hoyos seguíamos empatados en 141 y el sábado volví a jugar con él. Hasta allí llegué, pero siempre me acordaré con quién jugué esas dos rondas.

El torneo que cada año organiza la gente de Los Lagartos pasa desapercibido para el gran mundo del golf y les puedo asegurar que vale la pena darse una vuelta por el club. Los equipos más importantes del mundo mandan a sus mejores jugadores a Argentina y consideran a la Tailhade como una de las citas importantes del año. A partir del año 2009 se juntó el Campeonato Argentino de Aficionados, lo que hizo que los demás países se interesen aún más en estas dos semanas de golf amateur en nuestro país.

Es cierto que los torneos de golf han perdido espectadores porque la gente se acostumbró a ver golf por televisión, y solo el Abierto de la República o la venida de una super figura convocan algo de público, pero ver a estos chicos jugar al golf es un buen espectáculo. Los nombres no atraen porque todavía no son famosos y probablemente de la mayoría de ellos nunca más se sepa nada.

Esta semana que terminó el team canadiense dio cátedra de golf y el score del ganador de la individual no es algo que se vea muy a menudo, como tampoco el hecho de haber ganado por tanta diferencia. Curiosamente los que fueron a Los Lagartos desde el primer día tenían los ojos puestos en el compañero del que ganó, ya que había sido finalista del US Amateur hace solo un par de meses, aunque al final se fueron aplaudiendo más a su compañero.

Algo similar pasó hace casi 20 años cuando un equipo británico llegó para jugar en Mar del Plata y todos nos maravillamos con Gordon Sherry, un grandote que la tiraba tan lejos que asustaba. Pocos se deslumbraron con su compañero, un tal Padraig Harrington que por aquellos días solo mostraba que era incansable a la hora de practicar.

Si a alguno se le ocurre que organizar este tipo de campeonatos es sencillo porque se trata solo de jugadores amateurs se equivoca, porque hay que entender que la Tailhade es el esfuerzo de un grupo grande de gente que organiza, a los que se suma un club que apoya. Son 30 jugadores a los que hay que traerlos, los pasajes los paga el torneo, hay que hospedarlos en las casas de las familias que los atienden durante el torneo, hay que darles de comer, presentar una cancha competitiva y estar atento a todas las cosas que un grupo de chicos muy jóvenes puede necesitar.

Hay que esperar un año para la próxima Tailhade, pero esta semana pueden ver a estos jugadores en el Campeonato Argentino de Aficionados en Highland. Vale la pena.

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Bernhard Langer Getty ImagesEl alemán logró una de las mejores temporadas en la historia del Champions Tour

BRISTOL -- Una clásica máquina producto de la ingeniería alemana. Bernhard Langer acaba de cerrar una de las mejores temporadas no solo en la historia del Champions Tour, sino que sus números son aún mejores que los del tour grande.

Langer ganó su segunda Charles Schwab Cup, la primera había sido en 2010, se quedó con el primer lugar en 8 estadísticas diferentes entre los veteranos, logró su sexto premio Arnold Palmer en siete años que se otorga al que más dinero acumula en el año, quebrando la marca histórica que tenía Hale Irwin desde 2002, y también se quedó con el mejor promedio de score con 68.03. Esta temporada sumó cinco títulos y llegó a 23 entre los veteranos, muy lejos de los 45 que tiene Irwin y que como él mismo dijo es uno de esos récords que será muy difícil de romper, y todavía a seis de los 29 que tiene Trevino que marcha en el segundo lugar en cuanto a triunfos.

Cuando les digo que algunos de los números realmente asustan me refiero específicamente a la cantidad de greens acertados por Langer en esta temporada. El alemán terminó con más del 78% en esa categoría, cuando el mejor del PGA Tour en los últimos 10 años fue Tiger Woods en 2006 con apenas el 74%. Otro número impactante de Langer fue su promedio de fairways acertados que superó el 75%.

No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta que Langer es superior al resto de sus compañeros del Champions Tour, pero no es fácil de ver esa superioridad cuando los jugadores están en la cancha de práctica. La ventaja de Langer está en el foco que tiene, lo metódico que es el alemán y una condición física que quizás es mejor ahora a los 57 años que cuando jugaba en el tour regular. Para darles una idea del profesionalismo de Langer les voy a contar una historia que ocurrió en el Olivos Golf Club hace muchos años. El Torneo de Maestros volvía a jugarse en la década del 90 y Langer fue invitado a jugarlo. El día del Pro Am estaba muy lluvioso y los organizadores decidieron suspender el juego cuando el grupo de Langer estaba en el hoyo 9. Esa era su ronda de práctica antes de comenzar el torneo y Langer no iba a poder hacer el reconocimiento del campo, por lo cual preguntó si podía seguir, a lo que le contestaron que no porque la cancha estaba cerrada. Entonces preguntó si podía salir a caminar bajo el diluvio para poder ver los segundos 9 hoyos, a lo cual la organización no pudo negarse. Allí salió Langer, con sus más de 40 años a cuestas y dos títulos en Augusta, paraguas en mano, toalla y una libreta en donde anotó todas las distancias y notas que necesitaba para jugar el torneo. No tengo que decirles quién se quedó con el título el domingo. Este ejemplo lo pinta de cuerpo entero y nos muestra el profesionalismo del jugador.

Este último domingo dijo que no sabe cuántas temporadas más jugará entre los veteranos y me dio la impresión que en cuanto se dé cuenta que no dominará como lo hace ahora, es muy posible que no lo veamos más en una cancha de golf. Esto por ahora parece lejos porque los números siguen siendo cada vez más impresionantes.

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Inquisición

FECHA
27/10
2014
por Francisco Alemán

Ian PoulterGetty ImagesEl cruce con Poulter precipitó la caída de Bishop

BRISTOL --Habrán leído los hechos que concluyeron con la expulsión de Ted Bishop como máxima autoridad de la PGA de América, y seguramente les habrá parecido igual que a mí una decisión un poco exagerada. Para entender un poco más esto hay que repasar los casi dos años de Bishop al frente de la institución y allí encontraremos el porqué.

Ted Bishop dedicó toda su vida a ser profesional de golf. Por estos días es dueño de un club en Indiana y allí promueve el golf entre los niños, da clínicas gratuitas para gente que quiere acercarse al golf y administra el club. Sus dos hijas son miembros de la PGA de América y trabajan como profesionales en otros clubes del país. Su vida es el golf. En noviembre de 2012 y luego de haber actuado como secretario y vice presidente de la PGA de América, Bishop asumió como máxima autoridad. Era el momento en que la USGA y la R&A habían puesto a consideración de las organizaciones del golf el tema del putter apoyado en el cuerpo. Fue por aquellos días también la designación del nuevo capitán de la Ryder y Bishop impuso su criterio de que Tom Watson debía ser el que comandara al equipo luego de la durísima derrota en Medinah. Esta fue una decisión casi unipersonal de Bishop.

En el Show de la PGA de América en enero de 2013 Bishop salió a atacar a la R&A por el tema del putter apoyado en el cuerpo y lo hizo de una manera tan efusiva que la respuesta de Escocia no tardó en llegar. Hasta allí era un cruce fuerte de opiniones, pero las cosas se salieron de cauce cuando Bishop se la tomó en forma personal con Peter Dawson, CEO de la R&A. El personaje no se guardaba nada, era evidente que le gustaba el micrófono y los miembros del directorio de la PGA de América no veían con buenos ojos el accionar de su presidente.

Varios temas más se sucedieron en los últimos 18 meses y Bishop siempre tenía una opinión que dar. El tema es que estas opiniones las hacía públicas y a la mayoría no le gustaba el accionar de este personaje que pasaba mucho tiempo frente a las cámaras.

La noticia que se conoció el viernes de la expulsión de Bishop de la presidencia y todas las sanciones que le aplicó el directorio me dejan en claro que estaban esperando que volviera a equivocarse para caerle encima. Me parece que la expresión "little girl" no fue afortunada, que no debió ponerse a la altura de Poulter y pelearse con él en las redes sociales, pero el mayor error fue que nunca se dio cuenta que siendo Presidente de la institución deportiva más grande de USA, sus actos y dichos dejan de ser suyos para transformarse en los de los más de 27.000 profesionales que representa.

Creo que habría correspondido que el directorio le hubiera pedido la renuncia, le faltaba un mes para terminar el mandato, y que Bishop hubiera pedido disculpas por su error. No esta caza de brujas digna de la edad media a una persona que ese mismo directorio eligió, que acertó y se equivocó como muchos, pero que dedicó su vida, y lo seguirá haciendo, a promover este juego.

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Ryder CupGetty ImagesEste año, Europa venció a los Estados Unidos en la Ryder Cup por tercera vez consecutiva

BRISTOL -- Habrán leído que la PGA de América decidió formar un comité para que supervise todos los aspectos que tengan que ver con el equipo de USA, lo cual me lleva a sacar algunas conclusiones.

La primera es que finalmente han tomado conciencia que algo debían hacer para tratar de volver a poner los matches más parejos.

La segunda es admitir que la PGA de América no tiene ninguna relación con los jugadores que representan a USA, y la tercera es que con esta movida la moral de Europa está todavía más alta. Ya salieron algunos jugadores de Europa a decir que esto es bueno para ellos, porque de alguna manera se está admitiendo su superioridad.

Hay algo que la PGA de América todavía no entendió y las decisiones que ya ha tomado me indican que pasará un largo tiempo hasta que las entiendan. Se trata de los escenarios en donde se juega la Ryder Cup.

Si tomamos el ranking de cada uno de los jugadores, veremos que los americanos son siempre mejores que los europeos, inclusive en esta última edición en donde Europa tuvo a cuatro de los seis primeros del ranking mundial, los de USA tenían mejor ranking, sumados los 12 jugadores.

Si son mejores en el ranking, ustedes se preguntarán por qué ganan siempre los peores.

La primera respuesta es que esto es golf y que a 18 hoyos todos estos jugadores pueden ganarle a cualquiera de los que juegan la Ryder Cup, pero hay otro factor que ha influido en los últimos resultados.

Tomemos como válido el hecho que desde 1985 los matches tomaron otra dirección y veamos en dónde se jugó la Ryder cada vez que fue a Europa.

En 1985/89/93 y 2002, la sede fue The Belfry, en donde cada año se jugaba el Benson & Hedges, uno de los torneos más importantes del calendario del European Tour. En 1997 Valderrama fue la cancha elegida, sede también del Volvo Masters por muchísimos años; en 2006 le tocó el turno al K Club en donde los europeos jugaban cada año el European Open; en 2010 fue el momento de la cancha llamada Twenty Ten que fue construída especialmente para la Ryder y en donde todavía hoy se juega el Wales Open. Por último en 2014 fue Gleneagles y allí el tour juega el Johnny Walker, torneo regular del circuito.

Si vamos a USA encontramos que solo cuando se jugó en Muirfield Village en 1987 la PGA de América eligió una cancha con la que sus jugadores estaban familiarizados. En 1991 fue Kiawah, cancha nueva construída para la Ryder, en 1995 fue Oak Hill donde nadie habia jugado desde 1989; en el 99 le tocó a The Country Club en donde el US Open había estado 11 años atrás; en 2004 fue Oakland Hills, que había recibido el US Open en 1996; en 2008 Valhalla que había sido sede del PGA Championship en 2000 y en 2012 le tocó a Medinah en donde nadie había pegado un tiro desde 2006.

Esto indica una ventaja enorme a la hora de jugar el green, porque las posiciones de banderas que usan para la Ryder deben ser las mismas que el European Tour usa para los torneos. Estos jugadores tienen una gran memoria, guardan los libros de cancha de cada torneo y esto hace que puedan embocar más que alguien que no las conoce. Todos sabemos que tres o cuatro putts más hacen la diferencia en el resultado final.

Me preguntarán entonces qué pasa cuando vienen a USA y también les ganan, lo cual es cierto y esto pasa ya por un aspecto mental como les decía en alguna editorial pasada. Las cosas se han equilibrado y USA debería aprovechar más su localía, utilizando canchas que sus jugadores jueguen todos los años.

Les decía que el futuro no parece coincidir con esta idea, ya que en 2016 será Hazeltine (nadie juega allí desde 2009), en 2020 es Whistling Straits (PGA Championship el año que viene) y en 2024 Bethpage Black (la última visita habrá sido el US Open de 2009).

Europa, por su parte, ya definió la sede de 2018: Golf Nationale de París, sede cada año del Abierto de Francia.

El comité tendrá mucho trabajo.

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Jim FurykGetty ImagesDueño de un swing poco ortodoxo, Furyk ha sido sinónimo de consistencia

BRISTOL -- Hay algunas incógnitas que vale la pena mencionar, para una temporada del PGA Tour que ya comenzó con el Frys.com Classic.

¿Podrá Jim Furyk volver a ganar en el tour? Dueño de un swing poco ortodoxo, Furyk ha sido sinónimo de consistencia y también de no poder cerrar torneos en los últimos años. El calendario no perdona y, próximo a cumplir 45 años, no es mucho lo que le queda.

Bubba Watson es siempre para mí una incógnita. Uno de los jugadores más impredecibles de la historia de este juego y todo depende de cómo le caiga la cancha a la vista. Está claro que Augusta es su lugar, pero St. Andrews debería ser un lugar en donde Watson pueda sentirse cómodo.

Ya hablamos de uno de más de 40, de uno de más de 30 y ahora me queda uno de apenas más de 20. Jordan Spieth es una de esas mentes que aparecen muy de vez en cuando en el golf. En 2013 no tenía donde jugar y a fuerzas de top 10 logró avanzar en el tour para terminar ganando y luego ser invitado por Couples a jugar la Presidents Cup. Si bien no volvió a ganar en la temporada que terminó hace un mes, Spieth estuvo cerca varias veces, llegando a liderar el Masters durante la jornada final. Spieth deberá armar un calendario que le de chances de llegar fresco a los mejores torneos. Por supuesto que una victoria temprana lo va a tranquilizar, algo similar a lo que necesita Fowler, pero este chico me parece que tiene mucho para dar.

Hay infinidad de incógnitas que se irán develando con el correr de las semanas, pero hay algo que sucederá y no habrá nada que pueda evitarlo.

Esta será la última temporada del putter apoyado en el cuerpo. Una medida que fue bastante discutida y que entrará en efecto el 1º de enero de 2016. Más allá de que alguien pueda coincidir o no con la nueva regla, lo cierto es que hay jugadores que ya han hecho la transición al putter corto, pero hay otros que todavía siguen con el largo, y creo que lo harán hasta último momento. Ernie Els es uno de los que ya volvió al putter corto, pero nombres como Adam Scott, Keegan Bradley, Webb Simpson, Tim Clark o Bernhard Langer todavía siguen usando el palo apoyado.

No me preocupa mucho Langer, porque un jugador que sufrió los "yips" de joven y después ganó dos veces en Augusta, habla de alguien con una mente superior y capaz de adaptarse a cualquier cosa. Seguramente Langer ya debe estar experimentado con algo nuevo y no me extrañaría que vuelva a jugar con el palo apoyado en el antebrazo como lo hace Kuchar.

Los otros nombres son los que más van a sufrir el cambio.

Si tomamos el ranking mundial de la semana pasada, encontraremos que solo dos (Scott y Bradley) entre los primeros 30 juegan con el putter apoyado. Esto nos puede dar una idea de que nada cambiará, pero Scott es el Nº 2 y todos sabemos lo que significó para el australiano pasar al putter largo apoyado en su pecho.

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Phil MickelsonGetty Images¿Cómo le irá a Mickelson en 2015, después de un 2014 para el olvido?

BRISTOL -- No pasó mucho desde que Billy Horschel se llevara el Tour Championship y la Fedex Cup, y ya estamos arrancando la nueva temporada. Un nuevo ciclo en el PGA Tour, con tantos interrogantes que es difícil empezar a analizarla.

Tiger Woods será el centro de atención una vez más, pero ojalá que en esta oportunidad el ex Nº 1 del mundo no sufra lesiones que le impidan jugar. Será más que interesante ver a Woods volver físicamente recuperado para saber dónde está su juego. Por ahora no ha contratado nuevo coach y ya ha vuelto a la cancha de práctica para tratar de encontrar su mejor forma. Siempre hemos dicho desde aquí que aquel Tiger del fines de los 90 y principios de siglo no volverá a verse. Mi gran ilusión es ver al mejor Tiger posible para ver donde está cuando compita con el mejor Rory. A los 39 años Woods todavía tiene mucha nafta en el tanque y solo dependerá de dos factores: su físico y sus ganas.

Si Tiger es lo que todos queremos ver, muchos también pondrán los ojos en Mickelson. El zurdo ha tenido un 2014 para el olvido y solo brilló la semana del PGA Championship. Es cierto que casi gana en Valhalla, pero no me extrañaría ver un Mickelson cada vez menos consistente, con picos muy altos, especialmente en los Majors que es a lo que le apuntará Phil a partir de esta temporada. No le suma mucho ya ganar torneos regulares en el tour, pero uno o dos majors más lo pondrían en carrera para ocupar un lugar entre los más grandes de la historia.

El grupo de los que tienen más de 30 es otra de las incógnitas para lo que comienza esta semana. Allí encontramos al siempre sonriente Matt Kuchar, que empieza a ver que pasan los años y ese major no llega. Los casos de Luke Donald, Dustin Johnson, Charles Howell y Hunter Mahan son más o menos parecidos, aunque me da la impresión que si se recupera de sus problemas, Dustin Johnson es el que más chances tiene. El hecho que su mujer esté embrazada puede traerle la estabilidad que se necesita cuando se enfrentan problemas de adicciones. Aquí está también Sergio García, pero me parece que el caso del español es diferente. El "niño" es mucho más jugador que cualquiera de los que nombré antes, y si a Johnson la paternidad lo puede ayudar, la relación de García con Katherine puede ser lo que lo haga madurar en forma definitiva y lo convenza que tiene todo para ganar no uno, sino varios majors. El peor rival de García ha sido siempre él mismo, pero me resisto a pensar que terminará su carrera sin ganar un grande.

El grupo de los más jóvenes lo encabeza Rory McIlroy, quien es hoy sin dudas el jugador más dominante desde que Tiger apareció hace 20 años. El norirlandés es diferente y cuando aparece su mejor versión, el resto juega por el segundo puesto. El tema que deberá mejorar McIlroy es su consistencia para no caer en lagunas que lo hacen desaparecer por varias semanas de los primeros lugares. Los problemas extra golfísticos que todavía tiene con la empresa que antes lo representaba pueden distraerlo. Rickie Fowler mostró un gran progreso en 2014 y Butch Harmon tuvo mucho que ver en eso. El hombre de naranja deberá empezar a ganar para confirmar todo lo bueno que insinuó este año. Si son majors mejor, pero acostumbrarse a ganar nunca es una mala cosa en este juego y Rickie tiene que empezar a experimentarlo. Billy Horschel será otro a tener en cuenta y habrá que ver cómo reacciona cuando ahora crea que tiene que ganar todas las semanas. Lo que hizo en septiembre fue increíble y casi irreal. Mucho talento y una gran personalidad, algo que comparte con Harris English, Jordan Spieth y Patrick Reed. Esos son los nombres que me parece serán los que animarán la temporada.

Seguramente habrá sorpresas como la de Jimmy Walker. Esta semana empieza el PGA Tour. Ya no podía esperar más.

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