De Beltrán a Molina, para el recuerdo

Actualizado el 13 de octubre de 2013
por Hiram Martínez
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Beltrán se viste de héroe y decide triunfo de Cardenales
Ya sea en el día de su homenaje de despedida en las Mayores, en una ceremonia de exaltación en Cooperstown o en algún documental que se produzca dentro de 50 años, no faltará la imagen del Carlos Beltrán atrapando un elevado en el jardín derecho y lanzando un cohete preciso a las manos de Yadier Molina para salvar la victoria en el primer juego de la serie de campeonato de la Liga Nacional de 2013.

Es curioso. Una sola jugada puede ser la marca de fábrica de la grandeza de dos jugadores. La elegante recepción y el sólido bloqueo de Molina a Mark Ellis con el hombro izquierdo también estará en su ceremonia de despedida, en su viaje a Cooperstown y será pieza obligatoria en el recuento de sus grandes momentos.

En el caso de Beltrán, que haya decidido más tarde el partido con un sencillo al jardín derecho en la decimotercera entrada solo le añade más argumentos a los escritores que ven al jardinero puertorriqueño como un potencial miembro del Salón de la Fama.

En el de Molina, ya debe ser oficial: el también boricua tiene que -es decir, se elimina puede o pudiera- ser nombrado en la misma oración con Johnny Bench e Iván Rodríguez cuando se discute quién es el mejor receptor de la historia. Si quieren consenso en este debate, solo pregúntenle a los lanzadores de los Cardenales y a los corredores más rápidos de la Liga Nacional.

Miré la jugada una y otra vez, cerca de 30 veces... esa madrugada. Ellis disparó un triple y San Luis embasó intencionalmente a Hanley Ramírez. Michael Young, quien entró en sustitución de Adrián González en la octava entrada, bateó un bombo entre el derecho y el central. John Jay podía llegarle, pero tal parece que el jardinero central la cedió no por deferencia, sino tal vez convencido de que la experiencia, la sangre fría y el brazo de Beltrán eran mejores en ese momento. Buena decisión. El tiro fue en un ángulo perfecto y con la fuerza necesaria para llegar a tiempo. El rebote en la grama llevó la bola justo en donde Molina tenía la mascota a décimas de segundos del embiste de Ellis.

Molina celebró sentado en el suelo; Beltrán trotó hacia el dugout con la seriedad del que le quedan cosas pendientes por hacer. Como por ejemplo, conectar un hit de oro.

Molina jugaba partido en el que demostraba porqué es el líder del equipo, y manejaba el pitcheo de los Cardenales como si fuera un ingeniero de la NASA a cargo del aterrizaje del transbordador. Pero desde su colocación para esperar el disparo de Beltrán hacia la izquierda del plato (sabiendo que tenía tiempo para esperarlo) hasta la posición en que se protegió para evitar una lesión en el choque con Ellis fueron una clase magistral para receptores.

Esto es mucho más que una simple jugada que salvó la victoria en un primer partido de una serie de campeonato. Fue una brillante conexión entre un gran jugador, con méritos para el Salón de la fama al líder del equipo más exitoso en las Mayores en los últimos diez años. Un momento para recordar entre dos extraordinarios peloteros capaces de convertir con su sola presencia a un modesto equipo de Puerto Rico en finalista del Clásico Mundial en marzo y a los Cardenales en aspirantes a la Serie Mundial en octubre.

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Una jugada para discusión eterna

Actualizado el 27 de octubre de 2013
por Hiram Martínez
Una cosa es segura: de la última jugada del tercer partido de la Serie Mundial entre Medias Rojas de Boston y Cardenales de San Luis se va a hablar por mucho tiempo. La escena pasará a ser parte de jugadas como la interferencia de Ed Ambrister en la serie de 1975, la interferencia de Reggie Jackson en 1981 y la de...bueno, realmente puede hasta ser una categoría aparte porque esta sí que decidió el partido.

Lo más interesante, como siempre sucede en el béisbol, son los antecedentes a la jugada y todo lo que uno pudo haber analizado y pensado para que no sucediera y ahora solo sirve para generar más discusión.

Aquí, cinco datos y un bono sobre lo que pasó, lo que no pasó y lo que pudo haber pasado en la jugada, para que nos sirva de referencia en alguna discusión sobre alguna jugada similar en el segundo partido de la Serie Mundial de 2035.

1. Parte alta de la novena entrada: John Farrell y prefiere regalar un out con el relevista Brandon Workman, quien tomó el primer turno de su carrera, incluyendo temporada regular y playoffs. No es como que no tenía muchas alternativas. En el dugout estaba Mike Napoli, uno de los mejores bateadores de Boston y en el bullpen tenía a Koji Uehara, el mejor taponero de los diez equipos que entraron a la postemporada, segundos wild cards incluidos.

2. Workman poncha a Matt Adams y permite un hit a Yadier Molina, con el emergente de lujo Allen Craig en el círculo de espera. Como quiera, Farrell termina con Uehara en la novena para enfrentar a Craig, el mejor bateador del béisbol con hombres en posición de anotar y uno de los mejores con hombres en base. Ahora, es cuestión de vida o muerte, porque Napoli no pudo decidir.

3. El doble de Allen Craig puso a Yadier Molina en tercera con la carrera de la victoria, sin outs. Si algo falla, Craig está en segunda, por lo que Boston está obligado a buscar el out en cualquier base. Al bate viene Jon Jay, pero oh!, la primera base está vacía y Boston no mandó a embasarlo.

4. Jay batea una rola por el cuadro que Dustin Pedroia en una jugada maravillosa, como las que contaba a diario mi padre en vida cada noche que jugaba Boston. Con la inicial vacía, Molina, cuya velocidad no es lo que lo va a llevar al Salón de la Fama, pudo haber hecho un amague para obligar a Pedroia a tirar al plato para permitir a Jay llegar a primera y pudo haberse quedado quietecito para esperar que Pedroia hiciera un incómodo lance a primer. Pero no... Molina salió con el batazo, el tiro de Pedroia fue perfecto y a Jarod Saltalamacchia le dio tiempo de recibir la pelota, mirar lo que estaba haciendo Craig, esperar a Molina y darle el out.

5. Con dos outs, Pete Kozma en el círculo de espera y Koji Uehara, el Mariano Rivera japonés en la loma, quizás no era tan necesario que Saltalamacchia hiciera un tiro desesperado a tercera para tratar de fusilar a Craig. Bueno, por suerte lo hizo, y ya sabes el resultado: un tiro errado, una obstrucción del tercera base Will Middlebrooks, el tropezón de Craig, su torpe y dolorosa carrera hacia el plato y uno de los finales más extraños de la historia del beisbol, temporada regular, playoffs y Serie Mundial incluida.

Dato adicional para añadir a la locura: El árbitro de tercera era Jim Joyce, el mismo que cantó quieto un claro out en primera que le costó un juego perfecto a Armando Galarraga hace unos años.

Claro está, este juego nos reafirma algo que ya sabía sobre el béisbol de octubre: que en una última jugada se puede hacer todo mal y aún así, tenemos un final memorable.

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Diez apuntes para la placa de Mariano

Actualizado el 23 de septiembre de 2013
por Hiram Martínez
RiveraElsa/Getty ImagesEl cerrador panameño cuenta con argumentos sólidos para caminar hacia la inmortalidad
Quienes escriben los textos para las placas del Salón de la Fama tienen un reto extraordinario: grabar en bronce el resumen de una carrera que, por ser digna de Cooperstown, tiene muchos grandes momentos, y describirla en un párrafo de entre 80 y 100 palabras.

El conteo regresivo de cinco años de Mariano Rivera para que sea elegible al Salón de la Fama comienza al final de la temporada, pero no debe quedar duda de que el panameño entrará por la puerta ancha de Cooperstown, seguramente con más de un 90 por ciento de los votos de escritores. Sí, siempre habrá un escritor que esté molesto por el hit de Luis González que decidió la Serie Mundial de 2001, o alguno que piense que no llegó a 660 salvados, pero la inmensa mayoría sabe que el último '42' pertenece a los inmortales.

Con eso en mente, revisamos unos datos de ESPN Stats & Information y de baseball-reference.com, para darles un poco más de lo que se resumirá en una placa de 100 palabras, y a la vez que tengan una idea de la grandeza de Mariano Rivera.

    1. Para empezar, es el líder de salvados de todos los tiempos con 652 (al momento de redactar estas líneas) en una carrera de 19 temporadas. Para que tengas una idea de lo difícil que será alcanzarlo, cuando Rivera se retire, el líder de salvados entre los taponeros activos será Joe Nathan, quien hasta el domingo tenía 338. Nathan, de paso, tiene 38 años.

    2. En 15 de sus 19 temporadas, incluyendo 2013, salvó más de 30 partidos, en nueve tuvo más de 40 y en dos se fue por encima de los 50. Fue el líder de la Liga Americana ese renglón en tres campañas.

    3. Ganó cinco premios de relevista del año y aunque nunca ganó un premio Cy Young o de Jugador Más Valioso de la Liga, fue Jugador Más Valioso en la Serie Mundial de 1999, cuando ganó un partido y salvó dos; Jugador Más Valioso en la serie de campeonato de la Liga Americana en 2003 y Jugador Más Valioso en el Juego de Estrellas de 2013.

    4. En 2012, cuando se lesionó la rodilla, interrumpió una cadena de 15 temporadas seguidas salvando más de 20 partidos, también récord en las Mayores.

    5. Esta es mi favorita personal. Cuando se retire la semana que viene, el récord de salvamentos por un taponero en octubre le pertenece y al parecer, será por mucho tiempo. Rivera es el líder absoluto en los playoffs con 42. En un lejano segundo lugar está Brad Lidge con 18. Después de todo, lo que importa es la postemporada.

    6. Oh, sí, perdió un partido de Serie Mundial, gracias a un débil batazo de Luis González que produjo la victoria de los Diamondbacks en el séptimo juego de 2001. Cierto es también que permitió un jonrón de Sandy Alomar en la Serie de campeonato de la Liga Americana en 1997. Fuera de eso, debe ser considerado uno de los lanzadores más dominantes de todos los tiempos en la postemporada. Considere esto: Marca de 2-0 y 18 salvados, con efectividad de 0.32 en series de división; 4-0, 13 salvados y 0.92 en series de campeonato y 2-1, con 11 salvados y 0.99 en series mundiales. En total, 8-1, 42 salvados, 0.70 en 96 partidos de postemporada. Si los Yankees fueron a siete Series Mundiales y ganaron cinco anillos, fue definitivamente en gran medida porque Rivera vestía el número 42 en el uniforme a rayas.

    7. Su efectividad de 2.21 es la mejor entre los jugadores activos y quedará como la decimotercera de todos los tiempos al momento de su retiro. Su proporción de ponches/bases por bolas (4.098) es el cuarto mejor en la historia, es también el cuarto en partidos jugados 1,113 y el jugador con la más baja cantidad de jonrones por cada nueve entradas (0.499).

    8. En un nivel más alto de discusión, baseball-reference.com establece que Rivera tiene un 52.7 en victorias sobre reemplazo (WAR), el máximo de un lanzador que ha trabajado al menos el 75 por ciento de sus juegos viniendo del bullpen. El segundo con esas condiciones es Hoyt Wilhem con 47.4 y el tercero Goose Gossage con 39.9.

    9. De Stats & Info: La probabilidad agregada de victoria (Win Probability Added) es una estadística que mide cómo los jugadores afectan las probabilidades de su equipo de ganar un partido a base de jugada por jugada. De acuerdo con Fangraphs.com, desde su debut en 1995, ningún lanzador, abridor o relevista, ha acumulado un WPA más alto que el de 54.7 de Rivera. El segundo en ese periodo de tiempo entre los lanzadores es Pedro Martínez con 46.7, el tercero Randy Johnson 46.5.

    10. Si nos olvidamos de todos estos números, queda un caballero del diamante, seguro y dominante, pero a la vez humilde y tan sencillo que solo tenía un lanzamiento; temido y a la vez admirado y querido por sus pares; un modelo de clase. Eso también debe agregar votos y palabras a su placa.

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