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Boca ganó un clásico inolvidable en Córdoba ante River por la Copa de la Liga

Boca Juniors tuvo un partido consagratorio y remontó ante River Plate para ganar por 3-2 en un partidazo repleto de emociones en la Copa de la Liga y con una tarde increíble de los uruguayos del Xeneize.

El inicio del partido tuvo a Boca con más dominio de la pelota, aunque sin llevar peligro al área rival, buscando trasladar con seguridad la pelota. River trataba de ganarle la espalda a la defensa y en una acción así llegó la primera llegada con un buen centro de Facundo Colidio que Claudio Echeverri no pudo conectar.

A los 9 minutos llegó el primer tanto del partido. Boca en ataque, Kevin Zenón buscó un pase filtrado que fue cortado y River salió a la contra con un muy mal retroceso del Xeneize que quedó en desventaja numérica. El Diablito trasladó tranquilo con los centrales retrocediendo, habilitó por la derecha a Miguel Borja que definió con seguridad y mucha libertad ante un indefenso Sergio Romero que nada pudo hacer.

Este golpe lo sintió Boca durante varios minutos, con River controlando la pelota y los ataques, ante un equipo nervioso e impreciso.

Una buena jugada colectiva entre Zenón, Pol Fernández terminó en una infracción a Miguel Merentiel, en la puerta del área. Tras un par de minutos de empujones, discusiones y retraso, Zenón remató buscando con potencia el palo de Franco Armani, pero su remate se fue apenas desviado.

Este parate le sirvió a los de Diego Martínez para encontrar un poco de calma y comenzar a tomar la pelota nuevamente, aunque sin gran peligro.

A los 32 hubo una acción que terminó con Merentiel centrando en el área, Armani desvió y por centímetros no llegó un futbolista de Boca, Enzo Díaz rechazó y la mandó al córner, casi marcando en su propio arco.

Más allá del gran trabajo que se hizo en el césped para mejorarlo, el centro del campo estuvo un poco flojo y provocó varios resbalones, entre ellos de Jabes Saralegui, Edinson Cavani y Ezequiel Fernández. Este último fue el que empujó al equipo en su peor momento y lo hizo jugar por abajo.

River avisó un par de veces, primero con Andrés Herrera, que tuvo el segundo con un remate en el área, desviado al córner por Chiquito Romero y luego con un contragolpe que no pudo terminar con precisión Borja en la última línea.

Cuando parecía que todo terminaba así en la primera mitad llegó el empate Xeneize, con un gol 'espejo'. En una jugada muy similar a la del empate de Cristian Medina en el Monumental, esta vez fue Luis Advíncula que se vistió de Lautaro Blanco, desbordó con potencia y convicción, envió el centro atrás para la llegada de Miguel Merentiel, que definió con ayuda de un desvió que descolocó a Armani, para desatar la locura del público Xeneize.

El segundo tiempo inició muy caliente. Miguel Borja y Marcos Rojo tuvieron un encontronazo, que terminó con empujones y ambos amonestados. El partido estuvo muy caldeado desde el primer momento y tuvo al colombiano de protagonista en varias ocasiones.

A los 5 minutos, llegó la jugada que cambió el partido. Una pelota parada estuvo a milímetros de transformarse en el segundo de River, en una jugada con varios desvios y un rebote en Cristian Lema, que casi se le mete a Romero. En primera instancia se cobró el gol, pero tras una larga revisión del VAR, se determinó que no había entrado toda, siendo una salvada increíble del arquero.

Esos minutos de revisión se vivieron en el estadio con una tensión muy fuerte y al final la gente de Boca explotó cuando Yael Falcón Pérez determinó que la jugada estaba anulada.

A los 13, Boca respondió con una fórmula parecida a la del gol. Zenón desbordó, buscó atrás a Cavani, que remató de primera pero por arriba del travesaño.

Martín Demichelis decidió refrescar la mitad de la cancha, con los ingresos de Esequiel Barco y Manuel Lanzini, por Ignacio Fernández y Echeverri. Este último más allá de la jugada del gol no pudo ser gravitante en el ataque.

Tras la salvada de Chiquito, Boca fue creciendo en el partido consiguió el segundo gol, tras un despeje defectuoso de Herrera que le quedó a Zenón, quién centró dejando en ventaja a Cavani, para marcar con un cabezazo que dejó sin nada que hacer a Armani. La hinchada le brindó el clásico 'Uruguayo, uruguayo', que tantas veces recibió en el pasado su ídolo Sergio 'Manteca' Martínez.

Inmediatamente, Diego Martínez determinó el primer cambio. Nicolás Figal ingresó por Saralegui para engrosar la defensa y sumar un tercer central, permitiendo que Advíncula eleve la banca derecha.

El cambio, aparentemente defensivo, no disminuyó el interés de Boca por el ataque y encontró el tercero a los 21 minutos con una jugada iniciada y terminada por el héroe de la tarde, Merentiel. La 'Bestia' ganó en mitad de cancha, avanzó con balón dominado para habilitar a Cavani. El Matador definió ante la salida de Armani y en el rebote, estuvo atento el 16 para empujarla y marcar el 3-1.

A los 27, Cavani dejó la cancha para que ingrese Darío Benedetto y recibió la mayor ovación desde su llegada al club.

Lógicamente, el trámite del juego llevó a River a buscar muy adelantado el descuento, con Boca replegado y atento a salir en velocidad.

El partido se hizo muy trabado y se llenó de amarillas en ambos lados, incluyendo una durísima infracción de Colidio sobre Zenón que podría haber sido considerado expulsión y otra de Rodrigo Villagra sobre Equi, que quedó muy dolorido en el piso.

Boca con la ventaja del resultado se sintió muy cómodo para mover a pelota de lado a lado y aprovechar los espacios que dejaba un desesperado River.

El otro goleador de la tarde recibió su lluvia de aplausos y 'uruguayos' incluidos. Merentiel dejó la cancha por Luca Langoni y cerró su partido consagratorio con la camiseta de Boca.

River acumuló delanteros y avanzó, pero jamás encontró la claridad para generar jugadas asociadas. Cada respuesta defensiva del fondo de Boca era celebrado como un gol por los hinchas.

En el final del partido llegó el descuento de River, por intermedio de Paulo Díaz, tras una serie de atajadas de Chiquito Romero.

Pero solo sirvió para decorar el resultado. El pitazo final desató la locura de los jugadores, que fueron a festejar a la cabecera Artime con los hinchas de Boca.

Este triunfo consagra una nueva remontada del Xeneize en la Copa de la Liga y la clasificación a la semifinal, pero para ese partido habrá tiempo. Ahora es tiempo de fiesta.