<
>

El equipo ideal

Diego Forlán guió a la sorprendente Selección uruguaya y fue el mejor del Mundial Getty Images

BUENOS AIRES -- Es un ejercicio casi obligatorio después de una Copa del Mundo. Cuando llega el final, es la hora de repensar todo lo ocurrido, de intentar sacar conclusiones y de elegir lo mejor de la gran fiesta del fútbol. Para hacer un análisis más global aún habrá tiempo, hoy nos toca a los freaks de ESPNdeportes.com elegir el once ideal de este campeonato en el que festejó el mejor Seleccionado del planeta.

El sistema señalado para nuestra Selección de estrellas es el mismo que escogieron los entrenadores más exitosos de Sudáfrica 2010. En esta elección nada tienen que ver los gustos personales, sólo la tendencia que se vio en el primer Mundial africano. Un arquero, cuatro defensores –dos laterales con salida-, dos mediocampistas de contención, tres de ataque y un centrodelantero. Así jugaron los mejores equipos del torneo y así jugará este conjunto soñado.

Iker Casillas. Hasta antes de la final, la atajada del holandés Stekelenburg a Kaká y su buen rendimiento global le alcanzaban para ganar el puesto. Sin embargo, el capitán del campeón del mundo brilló en las situaciones límite, cuando más se necesita a aquellos futbolistas capaces de transformarse en héroes.

El galáctico del Real Madrid se destacó frente a Paraguay, cuando le atajó el penal a Oscar Cardozo y llegó al cielo en la final ante Holanda, tras taparle dos mano a mano a Arjen Robben. Luego, cumplió el sueño de cualquier amante del fútbol y se convirtió en el primer arquero que levanta la Copa desde Dino Zoff en 1982.

Philip Lahm. Irrumpió hace cuatro años como un atrevido lateral izquierdo que le dio claridad y salida al equipo local en el Mundial 2006. Hoy, cuatro años más tarde, es el capitán de uno de los Seleccionados que más sorprendió en Sudáfrica.

Su versatilidad le permite jugar en ambas bandas con el mismo resultado. En este torneo jugó por el sector derecho y volvió a mostrar las mismas virtudes, aunque también le sumó presencia y carácter. Fue uno de los líderes del sorprendente conjunto de Joachim Loew.

Lucio. Sí, Brasil decepcionó y se despidió mucho antes de lo esperado. Sin embargo, el central del Inter volvió a ser una de las figuras del Scratch. Como durante los últimos cuatro años, la defensa fue lo más firme del equipo de Dunga, que esta vez sufrió la falta de presencia en el mediocampo y no los desacoples defensivos.

El caudillo de esa zaga es Lucio, quien no desentonó en ninguno de los cinco partidos que jugó la Verdeamarelha. Incluso, además de su solidez, se mostró como una salida constante y lideró varios ataques brasileños en esta Copa del Mundo.

Gerard Piqué. El mejor defensor del torneo. Inteligencia, firmeza y seguridad. El catalán es una garantía para cualquier equipo y es el líder de una defensa que llegó a Sudáfrica cuestionada pero fue digna de la mejor Selección del Mundial.

Piqué no se nubla con la pelota en los pies y desde su figura nace cada acción de ataque de España. Si el campeón no recibió goles en ninguno de los encuentros de eliminación directa fue por el gran nivel de sus centrales. El hombre del Barcelona formó junto a Puyo, Ramos y Capdevila la defensa menos vencida de la Copa.

Giovanni Van Bronckhorst. Jugó su último torneo internacional con alma y vida. Como si se hubiese guardado lo mejor de su carrera para el final, Gio brilló como nunca antes lo había hecho. Aunque tiene más de 100 partidos internacionales y es el capitán de Holanda, nunca había sido tan importante para la Naranja como lo fue en Sudáfrica.

Seguro en defensa y a la vez muy peligroso en ataque, el ex lateral del Barcelona cumplió una actuación sin fisuras y como si fuera poco marcó uno de los goles más importantes de Holanda, frente a Uruguay en las semifinales.

Xabi Alonso. Puede ser una elección polémica, pero en este Mundial se vio con claridad su importancia en el esquema español. Frente a Chile, Portugal, Paraguay y Alemania fue una de las figuras del equipo gracias a su claridad y a su sacrificio. Es el eslabón entre los defensores y los magos del ataque. Cumplir esa tarea con precisión ya lo transformaría es un jugador clave, sin embargo Alonso no es sólo eso.

También es el corazón del equipo, capaz de dar el primer pase y también de generar peligro gracias a su gran remate de larga distancia.

Bastian Schwensteiger. Desapareció en los encuentros ante España y Uruguay, pero su actuación en la primera parte del Mundial le sirvió para ganarse un lugar entre los mejores. Lejos de aquel desordenado extremo que defraudó en Alemania 2006, el jugador del Bayern encontró su posición en el centro del campo y desde allí fue el cerebro del conjunto teutón.

Contra Argentina brilló como nunca y fue la gran figura de la goleada. Marcó y jugó en la misma proporción y fue imparable para los defensores argentinos. En los cuartos de final llegó a su techo y para muchos ya era el mejor del campeonato, sin embargo, tras esa actuación, su nivel ya no fue el mismo.

Xavi. El mejor jugador del campeón. Junto a Iniesta conforman una dupla de mediocampistas que será recordada por siempre. Si necesitaba algo para entrar en la historia como uno de los más grandes futbolistas europeos de todos los tiempos, ya lo consiguió en Sudáfrica.

Aunque en este Mundial no jugó como se esperaba, su influencia en el mejor equipo del planeta es gigante. Sus pies son un imán para la pelota y él siempre la trata con cariño. Es el símbolo de una Roja que vive por y para el balón.

Wesley Sneijder. Esta decisión costó muchísimo, porque es casi un sacrilegio dejar afuera a Andrés Iniesta. Pero era necesario incluir al mejor exponente del subcampeón, como un acto de justicia. Aunque no dio la talla en la final, fue el artífice de la campaña holandesa y además es una especie de símbolo, ya que jugó como un armador tradicional, en esta época en la que muchos creen que esa posición esta muerta.

Terminó como uno de los goleadores del campeonato y estuvo a un paso de convertirse en el primer ganador del Botín de oro que no es delantero. Las tres asistencias que dio el joven Thomas Mueller no se lo permitieron.

Diego Forlán. El mejor de la Copa del Mundo. Pocas veces el Balón de oro estuvo tan bien entregado como en esta ocasión. Su influencia en el heroico Seleccionado uruguayo fue tan grande como la sorpresa que generó esta excelente actuación de la Celeste.

Se entendió con la Jabulani más que ningún otro delantero, más que aquellas estrellas de publicidades que llegaron a Sudáfrica con mucha más fama pero mucho menos fútbol que el atacante charrúa. Sólo su fútbol y su coraje lo llevaron hasta un lugar impensado pero muy merecido.

David Villa. Llegó a la Copa del Mundo a la sombra de cracks como Xavi, Iniesta y Fernando Torres, pero se ganó el mote de figura gracias a sus goles clave durante la primera etapa del torneo. Además, demostró que no sólo está para finalizar la jugada, sino que también puede formar parte del fino circuito de juego de la Roja.

Es el paradigma del nuevo jugador español, que cambió su mentalidad para siempre. En otros tiempos, España no hubiera mostrado la actitud necesaria para ganar los partidos definitorios. Sin embargo, algo se modificó en el carácter del futbolista español, que ahora gana hasta cuando no juega bien.

Aquí están nuestros once elegidos. Se puede acordar o disentir en algunos nombres, pero sí está claro que estas estrellas armarían un equipo que podrá ganar o perder, pero del que no nos perderíamos ni un partido.