Del Salón de la Fama al Salón de la Infamia

15:10 ET
Actualizado el
por Rafa Ramos
Mexsport
LOS ÁNGELES -- El miércoles lo usan para el Salón de la Fama. El jueves lo inducen al Salón de la Infamia.

Ese, el epílogo de Hugo Sánchez en el Pachuca. El martes todavía era figura decorativa, el jueves fue material tóxico y desechable.

Es el modus operandi en el Pachuca. No olvidemos que lo mismo hicieron con Efraín Flores, a quien un día confirmaron como piedra angular del proyecto, y horas después lo despedían porque pedía un escandaloso aumento, según Pachuca.

A Hugo le respaldaron hace días Jesús Martínez y Andrés Fassi. Le garantizaron la continuidad.

"Tenemos un proyecto a largo plazo y seguiremos con él", dijo Martínez, dueño del Pachuca y del León.

El martes Hugo era usado como uno de los pilares del Salón de la Fama. Este jueves lo echan.

Cierto: lo de Hugo es indefendible. Se dijo, desde que fue anunciado, que estaba destinado al fracaso.

Pero eso no significa que Pachuca perpetre tan miserable traición. No prometas si no piensas cumplir. Y Martínez y Fassi prometieron, sabiendo que mentían con premeditación, alevosía y ventaja.

Cierto: Hugo no debió confiar en una institución cuyo propietario hace un año fustigaba la Multipropiedad de Televisa y TV Azteca, y ahora ejerce esa ilegalidad e ilegitimidad de ser multipropietario. Con las facturas de León y Pachuca en su caja fuerte, y aliándose con Carlos Slim para tratar de comprar y de ascender al Veracruz.

El problema no es sólo la mentira, sino la adicción a mentir.

Claro, Hugo no sale tan lastimado. Ya se sabe que él no funciona como entrenador a menos que disponga de un notable, pero no notorio, auxiliar. Y como consolación, su cláusula de finiquito era de dos millones de dólares, que podrán haber negociado, pero el acuerdo era ese.

Pero, bueno, más allá de un torvo, abyecto e impune modus operandi del Pachuca, lo cierto es que lo de Hugo era insalvable.

En un programa de Nación ESPN se le dijo puntualmente que estaba obligado a ganarlo todo, porque, partiendo de sus fundamentos, Pachuca era el equipo más europeizado de la Liga MuyEquis, y Hugo es un devoto de que las consejas y la educación en Europa deben imponer escuela en México.

Esa vez se le dijo a Hugo que llegaba con siete años de fracasos y que necesitaba reivindicarse. Lo aceptó como reto, pero no lo cumplió.

No era difícil adivinar qué ocurriría. Seleccionó mal sus refuerzos: Tamudo, Nery Castillo, Paulo da Silva, llegaron a engrosar la nómina y a adelgazar las realidades del equipo.

Aparte, Hugo es un motivador, pero de corto lenguaje, de insuficiente cultura, que piensa que su verbo limitado y su pasado, bastan para generar impacto en el escéptico auditorio, que ya nos e conforma con la Doctrina del Yoísmo y el Autoelogio.

Hugo sufre para organizar equipos, organizar alineaciones, determinar cambios y sus dos títulos con Pumas, tenían precisamente a su Mecenas, fracasando en Pumas: Mario Carrillo.

No olvidemos que cuando dirigía a la selección nacional, en Almería y ahora en Pachuca, el Pentapichichi se refería a los jugadores por su número en la espalda, porque no conocía el nombre de todos sus dirigidos.

Incluso en el Tri Olímpico, dos jugadores cambiaron su camiseta para jugarle una broma y confundió al defensa con el delantero, hasta que Sergio Egea lo corrigió. Ya desde entonces, no había respeto por el DT, aunque la figura del futbolista, esa, sigue teniendo un espacio aparte en el Santuario del Real Madrid en el Santiago Bernabéu.

Hugo no se actualiza, no estudia, no va a los estadios, no ve futbol in situ cuando se encuentra sin equipo por dirigir.

Queda claro que esta peripecia con Pachuca es el Waterloo del Pentapichichi, a menos que en el futuro pueda aliarse nuevamente con Carrillo, y que éste, desde las sombras, lo ponga de nuevo en la luz.

Pero Hugo no se merecía esa transición: que el martes lo utilizaran burdamente dentro del Salón de la Fama y este jueves lo expulsaran al Salón de la Infamia.

Llega Gabriel Caballero. Sabe las condiciones. Él dirige, pero no manda. Fassi y Chucho meterán las manos en el equipo.