Messi... tan inocente que parece culpable

18:49 ET
Actualizado el
por Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- Me uno a los reclamos de las Redes Sociales: enjuiciemos a Lionel Messi.

Lionel Messi
Jorge Guerrero/AFP/Getty ImagesLionel Messi rompió el récord de Gerd Müller cuando anotó el segundo gol ante el Betis

Cierto: La Pulga es tan inocente que hasta perece ser culpable. Parece tan inocente que de algo debe ser culpable.

Sentémoslo en ese fascinante, facineroso, inestable, voluble, partidista, subjetivo e inocuo banquillo público que de entrada contradice la normatividad de que es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Messi acomoda su minúsculo trasero considerado culpable hasta que demuestre lo contrario, ante las hordas tuiteras.

Además, en la pluralidad tramposa del anonimato -al final nadie es quien dice ser-, el Twitter permite la ventajosa opción inalienable de tirar la piedra y esconder la mano.

Messi llega a 86 goles. Rebasa primero al mejor de todos, Pelé, y este domingo al terrorista del área, Gerd Müller.

Además, adorna el circo magnífico de sus proezas con detalles como los que revela @MessiStats.

1.- En 2012 anotó un gol cada 63 minutos ya sea con Barcelona o Argentina. Suma 86 en 5405 minutos.

2.- En juegos de visitante, Messi suma 15 goles en este torneo, la misma cantidad que todos sus compañeros combinados.

3.- Al llegar a 162 en su carrera, ha rebasado a César Rodríguez (160) como el máximo anotador del Barcelona.

@MessiStats ofrece más sumas, cruces, comparaciones para los amantes de los números.

La tribuna universal del Twitter, por ejemplo, cita a juicio a Messi. Y le presenta cargos.

1.- Jamás podrá compararse con Pelé, Maradona o Ronaldo, si no gana una Copa del Mundo.

Cierto: Pelé ganó la primera a los 18 años en Suecia 1958 rodeado de genios y en 1962, lo hizo desde la enfermería tras ser masacrado, pero en 1970, con súbditos maravillosos, encandiló al mundo. Maradona lo hizo, prácticamente solo, en 1986 y Ronaldo, se coronó, sin jugar, en 1994, aunque se convirtió ya en el artífice en 2002.

Pelé tenía 30 años en México 70; Diego, tras el fracaso de 1982, llegó a México 86 de 26 años, un año menos de la edad en la que Messi llegará a 2014. ¿Ronaldo? También en Corea del Sur/Japón 2002 llegó tres meses antes de cumplir los 26 años.

Es decir, sentenciar a Messi porque a los 23 años en el caos argentino de 2010, con Maradona como ¿técnico? en la Albiceleste, no hizo a su selección campeona, es un juicio rigorista. Válido, pero extremista.

2.- Le exigen a Messi que corte el cordón umbilical del Barcelona. Que se atreva a ir a un equipo chico para emular, piden, lo de Maradona en el Nápoles. O que se martirice y vaya a la Liga Premier, para ver si consigue lo que Cristiano Ronaldo con el Manchester United.

¿En verdad? ¿Ser el mejor jugador del mejor equipo del mundo es un pecado o una trampa o un abuso o jugar con ventaja?

¿En el Barcelona vive bajo un estado de desafío constante y compromiso perenne o en un estado de confort y aburguesamiento?

¿Debe dejar de ser la cabeza del león para demostrarle a algunos que puede ser cabeza de león en cuerpo de ratón?

Aceptando, sin conceder, que debería hacerlo ¿se lo imaginan al lado de Agüero, Silva y Tévez? ¿o de Rooney, Van Persie y Valencia?

3.- Y lo acusan también de las hormonas: lo hicieron un superhéroe en miniatura, con esa cara acongojada, o distraída de Stuart Little.

Las hormonas le salvaron la vida no le multiplicaron el talento. Los exámenes sorpresivos que durante dos años anteriores le hicieron al Brasa, demuestran que está limpio.

Ojo: las inyecciones pueden ser contraproducentes. Que nadie olvide el abuso que se perpetró con las piernas de Ronaldo Nazario de Lima. Le intentaron fortalecer muscularmente cuando ciertas sustancias no eran prohibidas. El problema de sus rodillas y de su exceso de peso fue culpa de trastornos hormonales, provocados por esos excesos.

4.- Y sobre el nuevo registro de goles en un año, se le increpa por haber necesitado de seis juegos más para empatar y superar a Müller.

Las cifras son frías. Ni el más obcecado defensor de Messi puede rebatirlas.

Aquí es donde entra la calidad del futbol como deporte, la posición en la cancha, la persecución en la cancha, para encontrar sin duda situaciones paralelas, pero también dramáticamente perpendiculares.

Y esa referencia de juegos y productividad se colapsa en una colisión de argumentos irreconciliables, incluyendo otros deportes, como ocurre por ejemplo con el beisbol de las grandes ligas cuando Roger Maris buscaba cazar la cifra mágica de 60 cuadrangulares de Babe Ruth. Consiguió 59 en 154 juegos y necesitó de 162 para llegar a 61 y superar al Bambino. El registro de Maris vivió 37 años, hasta que llegó la era dorada de los esteroides.

¿Alguien quiere ponerle un asterisco al registro de Messi? Puede hacerlo, sin olvidar que aún le restan tres juegos al argentino en este 2012.

Y como en las Redes Sociales los diálogos a distancia son irreconciliables e intransigentes, más aún cuando se limitan a argumentaciones de 140 caracteres, cada quien queda en Libertad de declararlo culpable o inocente a Lionel Messi de estos cargos públicos que afortunadamente no afectan la vida privada del ser humano ni del futbolista.

Por eso, insisto, y ya en tono lúdico: La Pulga es tan inocente que hasta perece ser culpable. Y parece tan inocente que de algo debe ser culpable.

Mientras tanto, disfrutemos que aún le quedan diez años de vida activa y tres Copas del Mundo.

¿Su futuro? Nadie lo sabe.

Porque Messi cada vez juega mejor, se divierte más, y le importan un soberano cacahuate lo que en las Redes Sociales o en los Blogs se diga de él.

Afortunadamente.