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Con motivación a partes iguales

SAN ANTONIO -- A partes iguales, acechan aromas de revancha y de gloriosa reedición, y es que las diferencias estomacales son mínimas ante las inminentes Finales de la NBA. Hay nerviosismo, impaciencia y ganas. No importa que el año pasado hubo jugadores que saborearon la gloria, mientras otros lapidaban sus esperanzas porque ahora llega el todo o nada. El triunfalismo en la historia o el segundismo ilustrado marcado por el crudo sinsabor de la derrota.

Pequeños detalles definen Finales y las que protagonizaron San Antonio Spurs y Miami Heat hace cerca de 365 días no fueron la excepción.

Las Finales de 2013 se decidieron por culpa de los errores de unos y los aciertos de otros en momentos clave. Llámenlo mala suerte, nerviosismo, finura o tranquilidad, pero cuando parecía que los Spurs tenían la sartén por el mango, un triple de Ray Allen en el Juego 6 derramó el aceite cargado de ese éxtasis que acabó ardiendo por el excesivo calor del Heat.

Los Spurs se quemaron las manos, pero la historia quiso que las predicciones del comienzo de la temporada actual se cumplieran para reeditar esta guinda al pastel de las oportunidades. Los alumnos de Gregg Popovich cuentan con otra chance para acabar con la monarquía de Miami y su rey destronado como Jugador Más Valioso luego de cuatro distinciones (2009, 2010, 2012 y 2013), dos anillos, dos JMV en Finales y cinco apariciones en la fase definitoria. LeBron James, el eterno y versátil LeBron James, el único que ha logrado estar a la altura de personalidades como Kareem Abdul-Jabbar o Michael Jordan. Casi nada en la era que nos compete.

No se repetía una serie de las Finales de la NBA con los mismos equipos en dos años al hilo desde las campañas 1996-97 y 97-98, cuando los Chicago Bulls de Phil Jackson lograron imponerse al Utah Jazz ocho juegos a cuatro (4-2 en cada una de ellas).

En San Antonio cruzan los dedos para que no se cumpla esa máxima. Los texanos reman para que el olvido vengue aquel triple de Allen y se produzca el cambio de tuerca que les dé el anillo, el quinto de su historia, el quinto de Popovich y Tim Duncan, el cuarto de Tony Parker y Manu Ginóbili, el último de una generación dorada liderada por estos veteranos y custodiada por Danny Green, Tiago Splitter o Kawhi Leonard entre otros.

DEFENSA DEL HEAT

En Miami llevan cinco finales en su historia y las cuatro últimas fueron consecutivas, un hecho que les coloca como el único plantel desde la temporada 1984-85 (Boston Celtics) en lograrlo.

Sobra moral, sobre todo cuando el Heat acumula 113.7 puntos por cada 100 posesiones (Spurs: 101 puntos por cada 100 posesiones), tras medirse a escuadras de férrea defensa como Charlotte Bobcats e Indiana Pacers. Pero ojo, que la defensa no está carburando y eso ante los Spurs se puede pagar caro.

Miami está permitiendo un 51.9 por ciento de los lanzamientos de campo de sus rivales durante estos playoffs, una cifra de alerta roja. Ningún equipo ha ganado el anillo permitiendo más de un 50 por ciento en este aspecto desde la temporada 1979-80 y el Heat se debe poner las pilas para que la defensa mejore el fulminante ataque que son capaces de desplegar.

Y es que ahí reside su virtud, en su mordiente ofensiva. Se trata de la mejor ofensiva de la postemporada y de los últimos años (desde Phoenix Suns en 2010), gracias a una efectividad del 56.1 por ciento en tiros de campo.

James, Chris Bosh y Dwyane Wade son algunos de los culpables. Bosh lleva 25 triples en 15 partidos durante esta postemporada (anteriormente había logrado 24 en 69 juegos de playoffs), Wade asegura sentirse mejor físicamente que el año pasado y LeBron sigue siendo LeBron. Capacitado para anotar 37 puntos en el Juego 7 ante Spurs del año pasado y versátil hasta la médula.

¿QUIÉN SINO SPURS?

Si hay un equipo capaz de mermar las fortalezas del Heat, ese es San Antonio. James alcanzó 18.5 puntos por juego (42.4 por ciento) en los dos partidos de temporada regular ante los Spurs (1-1). Se trató de la peor marca que registró este año ante un rival, después de la completada ante Chicago Bulls (18.3 ppj y 39.2 por ciento).

La razón de estas estadísticas reside en la capacidad de los alumnos de Popovich en forzar los lanzamientos de media y larga distancia de LeBron (solo anotó un 22 por ciento) y en limitar sus penetraciones. Es ahí donde entra la labor de Splitter, Boris Diaw, Kawhi Leonard (cuyo aporte puede resultar fundamental) y Duncan en la retaguardia de la pintura.

Los Spurs cuentan con la segunda mejor eficiencia defensiva en esta postemporada (detrás de Washington Wizards) con 101 puntos por cada 100 posesiones, un aspecto que mejora su buen hacer en ataque.

El movimiento del balón que caracteriza la filosofía de Pop y que tiene en Parker a uno de sus artífices será un arma fundamental, un aliciente para cumplir el objetivo. El francés participará en el Juego 1 a pesar de sus molestias en el tobillo izquierdo, sin embargo, si ocurriera lo peor y se certificara su ausencia, en San Antonio ya saben lo que es jugar sin él y solventar partidos.

Predecir un resultado en esta reedición de las Finales entre Spus y Heat resulta casi un insulto con la catarata de básquetbol que ambos conjuntos son capaces de desplegar. Sin embargo, hay un equipo que lo ha logrado todo en los últimos años y al que le quedan varias temporadas para seguir liderando la NBA y otro que lleva la urgencia como bandera. El que uno u otro aspecto perjudique o beneficie los intereses de cada equipo es sólo una cuestión de tiempo.