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Los Detroit Lions giran en torno al talento ofensivo en crecimiento

MÉXICO -- Pocas cosas trascienden en Detroit más allá de Calvin Johnson. Y es que cuando tienes al receptor más físico de la liga, lo normal es que tus apuestas se enfoquen en explotar sus habilidades y quitarle presión defensiva para dejarlo trabajar.

Cuando Megatron opera, los Lions son imparables, no obstante, cada vez son menos los equipos que se atreven a dejarlo uno a uno --pregúntenle a Brandon Carr y los Dallas Cowboys el año pasado-- a sabiendas que en cualquier momento puede superar su propio récord histórico de la NFL por más yardas aéreas en un solo partido (ese, contra los Cowboys).

Tampoco estorba tener en tus controles ofensivos un mariscal de campo con temporada de 5 mil yardas en su historial. La diferencia entre Matthew Stafford y los demás pasadores que han superado dicha marca, radica en que todos han sido campeones del Super Bowl y representan el fundamento de sus equipos, no sólo un elemento talentoso pero dependiente de su Transformer.

Los Lions entran a la temporada del 2014 en proceso de regeneración ofensiva tras echar al entrenador en jefe Jim Schwartz. La estela que dejó Schwartz en la temporada del 2011, cuando devolvió a Detroit a una postemporada tras 11 campañas de sequía, llegó a su fin al término del 2013: otra temporada en que los Lions contaban con el talento y la oportunidad, y nunca cerraron los partidos (salvo contra los Cowboys, eso ya quedó establecido).

El elegido para tomar las riendas de la franquicia que no ha ganado un partido de playoffs desde 1991 (eliminando a los Cowboys; esto no fue a propósito) fue Jim Caldwell, un coach que trabajó con Peyton Manning en los Indianapolis Colts e incluso llevó a la franquicia al Super Bowl XLIV. Los reportes del campamento de Detroit nos indican que la química fue inmediata y los jugadores ya se compraron la filosofía de Caldwell, quien tendrá más piezas para elegir alrededor de Johnson y Stafford.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DE LA OFENSIVA?
El ataque aéreo de los Lions fue pionero de la era prolífica que vivimos hoy en día en la NFL. Desde el 2011, Stafford ha formado parte del Top 3 de mariscales de campo en producción de yardas por pase. Si bien Johnson lleva su propia categoría en los envíos de Stafford, el lanzador ha aprendido a diversificar, por mucho dolor que eso traiga al balance final y a los aficionados en Detroit.

Johnson fue el 5° mejor receptor de la liga el año pasado con 12 atrapadas de touchdown. Fue el líder del equipo pero los Lions encontraron un arma letal de zona roja en el ala cerrada Joseph Fauria. De tan solo 18 recepciones que acumuló en la temporada, siete de ellas fueron de anotación.

El grupo de alas cerradas de los Lions podría competir entre los mejores de la NFC Norte y al mismo tiempo atraer coberturas por el centro del campo y dejar que Megatron despegue. Si bien Fauria resultó incontenible en zona de anotación, los Lions cuentan con Brandon Pettigrew como titular y reclutaron a Eric Ebron, mejor prospecto en la posición, con la 10° casilla global del último draft. El coordinador ofensivo Joe Lombardi asegura que tiene planes para el trío de alas cerradas.

El espectáculo que montaron Reggie Bush y Joique Bell durante el 2013 verá su segundo capítulo. Bush superó las mil yardas terrestres y Bell anotó en ocho ocasiones por la misma vía. El tándem tiene dinamismo y, al igual que la rotación de alas cerradas, tiene para competir entre los mejores de la división, incluso de la liga.

La adición de Golden Tate como 2° receptor es una franca mejoría en relación a cualquier otro abierto del año pasado que pretendiera dicha distinción.

Pero no nos vayamos tan rápido, hay que recordar que la ofensiva está cambiando y dispondrá de jugadores en posiciones distintas a las tradicionales. Los Lions tratarán de pegar con tubo en el marcador, pero la diversificación de elementos podría terminar por copar a Johnson y exigir a Stafford algo que no corresponde a sus fortalezas.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DE LA DEFENSIVA?
Por talento no va quedar la temporada de Detroit. El centro de su línea defensiva cuenta con el mejor tackle de la NFL en Ndamukong Suh y con un estelar en Nick Fairley. Una temporada de novato de ocho capturas para Ezekiel Ansah --quien ya está recuperado de su hombro-- sólo eleva las expectativas de una frontal atemorizante.

La posición de apoyador obtuvo continuidad en el centro con Stephen Tulloch y DeAndre Levy en el lado débil, mientras que el lado fuerte se disputará entre Ashlee Palmer y Kyle Van Noy. Van Noy, selección de segunda ronda en el último draft tiene instintos brutales para seguir el balón y una capacidad sobresaliente para darle la vuelta a un partido.

El problema para los Lions podría venir en la secundaria, donde es importante recordar que los defensivos de Detroit tendrán que cubrir a los elencos aéreos de Aaron Rodgers y Jay Cutler dos veces por año. Falta profundidad en las posiciones de esquinero y safety, no obstante que los titulares parecen definidos.

DESDE LA ENFERMERÍA
El regreso de Ziggy Ansah representa un tercer elemento de poder en la frontal defensiva de Detroit. En la Semana 14 del año pasado, Ansah se lesionó el hombro y manejó el dolor hasta la Semana 17. En temporada baja vino la cirugía y, aunque no ha visto acción en pretemporada ni la mayoría de las actividades del equipo, su regreso para la temporada regular es inminente.

Durante el 2013, ningún novato sumó más capturas que Ansah y el egresado de BYU también lideró a la defensiva de los Lions en ese apartado. Estar hombro a hombro con Suh y Fairley sólo hará que los espacios se incrementen para que Ansah haga un impacto aún más grande en su segundo año profesional.

PRONÓSTICO PARA EL 2014
Mucho dependerá de la ofensiva y su capacidad de jugar con la ventaja. Los Lions pisarán el acelerador y se recargarán en jugadas consecutivas sin reunión con la misión de reventar las defensivas y explotar el atleticismo de personajes como Johnson, Tate, Ebron, Bush y Bell, entre otros.

La experiencia del centro Dominic Raiola, quien viene de su mejor temporada profesional, deberá hacer crecer a los linieros que lo acompañan en la renovación de una muralla que permitió la segunda cantidad más baja de capturas en la NFL durante el 2013.

El balance que su poderosa defensiva les ofrece es un punto del que no muchos equipos pueden presumir, sin embargo, el talento no se extiende más allá de los apoyadores y sería desastroso para los juegos abiertos que el marcador les sea adverso rápidamente a través de alguna jugada grande de la ofensiva rival (léase nuevamente, Cutler y Rodgers).

Stafford y compañía tienen tremendo potencial pero poco tiempo para desarrollarlo. Los Lions, con todo y ajustes reconstructivos, llegan al 2014 con un perfil similar al de los últimos años: todo por ganar y las herramientas para lograrlo, aunado a la posibilidad latente de "ahogarse" en los momentos importante.

Veremos a unos Lions significativamente mejores y una marca de 9-7 con la posibilidad real de un Comodín.