Esperen a A-Rod de regreso en NY

13:48 ET
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Wallace Matthews Por Wallace Matthews
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Alex RodríguezRob Tringali/Sportschrome/Getty ImagesA la edad de 37 años, claramente ya pasaron los mejores años de Alex Rodríguez

DETROIT -- Los Yankees de Nueva York y Alex Rodríguez están probablemente trabados el uno con el otro desde ahora hasta el final de la temporada del 2017, cuando A-Rod tendrá 42 años y los Yankees le desembolsen un mínimo de $114 millones por sus servicios.

Es poco probable que se marche, a pesar del fuerte deseo del club de deshacerse del gran peso de su contrato y de un bate matamoscas, y del probable desencanto de A-Rod con su disminuida estatura ante los ojos del manager y del gerente general.

En cierto modo, se merecen el uno a otro, porque para empezar esta unión se forjó en la codicia y el engaño, una combinación del deseo de Rodríguez para formar parte de un equipo de campeonato y la lujuria de los Yankees por el dinero que les podía traer su ahora contaminada búsqueda del récord de jonrones de todos los tiempos.

Así que ninguno de los dos es realmente digno de una solución amistosa a lo que se ha convertido en el elefante de la casa club de los Yankees, y ambas partes parecen aceptar esto como su destino, como una pareja infeliz que mantiene un matrimonio por el bien de los niños.

En eso, son realistas y prácticos.

Simplemente no hay mercado para un tercera base decente de alto impacto y buena defensa, quien cumplirá 38 en su próximo cumpleaños y se le deben pagar cerca de $30 millones al año.

Pero si uno y otro lado piensa que la relación entre A-Rod y los Yankees puede alguna vez ser reparada o que incluso pueda comenzar a parecerse al jugador que era hace sólo tres años (no el que era hace una década atrás cuando llegó aquí procedente de los Vigilantes de Texas), se están engañando a sí mismos. Y entre sí.

Alex Rodríguez no es el jugador que parecía ser en la postemporada, porque, francamente, nadie puede ser tan malo y permanecer en las Grandes Ligas por mucho tiempo.

Pero el jugador que es Alex Rodríguez es el que fue en la temporada regular del 2012. Y la temporada anterior.

Y ese jugador -- un bateador de .270 de promedio que consigue embasarse con una frecuencia decente y tuvo entre 15 y 20 jonrones y unas 60 carreras impulsadas por temporada -- es la definición de lo que el gerente general Brian Cashman llamó "un jugador por encima de la media".

No es nada más ni nada menos.

Esto no es culpa de Alex Rodríguez, es simplemente la evolución natural hacia el declive de un atleta profesional en sus 30 años de edad. Para aquellos de ustedes demasiado jóvenes para recordar el béisbol antes de las drogas para mejorar el rendimiento, lo que le pasa ahora mismo a A-Rod es lo que le solía ocurrir a casi todos los jugadores de la liga a su edad.

Y las probabilidades son que no sólo no va a mejorar mucho más, sino que probablemente empeorará gradualmente y de forma constante.

Así que, alardes aparte -- A-Rod dijo que "voy a volver con la venganza, como hice en 2007" -- la forma realista de ver esto es que el A-Rod que tuvieron los Yankees este año es todo el A-Rod que van a tener de ahora en adelante.

Y si Joe Girardi o Cashman realmente pensaran de otra manera, A-Rod no hubiera sido el único jugador titular de los Yankees en ser sentado en el banco durante tres juegos de playoffs en el mes de octubre, incluidos dos juegos de eliminatoria.

No habría sido el hombre a quien siempre el bate parecía salírsele de las manos de un tirón en momentos cruciales del juego. No habría sido el bateador derecho que Girardi ni siquiera consideraría para abrir contra un lanzador diestro.

Después que los Yankees perdieron el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana 8-1 en la noche del jueves, para completar una barrida humillante a manos de los Tigres de Detroit, A-Rod estaba lleno de bravura y promesas de lo que traería para la temporada del 2013.

"Creo que por primera vez en mucho tiempo me voy a tener una temporada baja de entrenamiento y preparación para la temporada larga. Creo que siempre ha sido una parte importante de mi éxito", dijo. "Si salgo y bateo 30 jonrones y remolco más de 100 carreras y bateo por encima de .280 o .300, ¿qué otra opción va a tener (Girardi)? Va a tener que jugar conmigo".

Palabras admirables que suenan muy parecido al autoengaño.

Alex Rodríguez no ha sido ese tipo de jugador desde el 2010, cuando vino de un invierno abreviado por una cirugía de cadera y una temporada que para él no comenzó hasta mediados de mayo.

En los dos años siguientes, a pesar de tener temporadas bajas mucho más completas, y a pesar de proclamar estar tan saludable como no lo había estado en años, estuvo plagado de lesiones a lo largo de dos campañas y vio caer su producción en cada una de ellas a menos de la mitad de lo que obtuvo en 2010.

Lo más alarmante, hasta que se fracturó una mano a finales de julio, Rodríguez había tenido una temporada 2012 libre de lesiones -- y aún así tuvo apenas 15 jonrones y 44 impulsadas en 352 turnos al bate, mucho más de la mitad de una temporada promedio, y apenas 21 turnos al bate menos de los que había tenido en todo el 2011, cuando las cifras finales fueron de 16 y 62.

Claramente, este es el nivel donde se ha asentado por ahora, y a menos que ocurra algo sin precedentes durante las próximas dos temporadas, esas cifras sólo están destinadas a declinar.

Si hay algo que sus terribles turnos al bate de esta temporada confirman es que este "jugador por encima del promedio" ya no le da la vuelta a la recta promedio en las Grandes Ligas. Y eso es un problema que no es susceptible de mejorar con la edad.

Así que cuando A-Rod insiste en que el hecho de haber sido sentado en la banca este mes de octubre por Girardi y Cashman -- confía en mí cuando te digo que una decisión de esta magnitud nunca es tomada por el manager a solas -- no fue más que la respuesta a sus dificultades de fin de temporada frente a lanzadores derechos, aún no explicadas, se engaña a sí mismo.

La verdad es que incluso en los ojos de su manager, Alex Rodríguez es una presencia muy disminuida. Durante toda la temporada habíamos visto a los managers contrarios dar pasaportes a los bateadores anteriores a él, a menudo Robinson Canó, para llenar las bases y trabajar con A-Rod, sin importar su total de 23 jonrones con las bases llenas, empatado en el primero de la lista de todos los tiempos con Lou Gehrig.

Estuvo tan mal que en la novena entrada del segundo hasta el último juego de la temporada, que Bobby Valentine dio base por bolas a Nick Swisher para lanzarle a A-Rod con la carrera del triunfo en la segunda base.

Es algo diferente cuando los directivos opuestos piensan que ya no eres una amenaza; Girardi demostró estar de acuerdo con ellos al sentar a A-Rod durante dos de los juegos más importantes de la temporada de los Yankees.

Así que cuando el manager dice que desea que Alex Rodríguez sea un bateador productivo el año que viene, lo dice en el contexto de la capacidad de producción actual de A-Rod.

Y cuando Cashman habla de su deseo de recargar su alineación con lo que él llama "grandes monstruos peludos", es decir, bateadores de jonrones, ya no se refiere a su tercera base actual.

Y cuando Alex Rodríguez dice: "Voy a estar de vuelta. Tengo mucho que demostrar y voy a regresar con una misión", sólo puede creer la mitad de lo que dice.

Lo más probable es que Alex Rodríguez continuará como jugador de los Yankees el próximo año, y durante los cinco años siguientes.

Pero las probabilidades de que vuelva a ser el jugador que los Yankees negociaron en el 2003 y que volvieron a firmar bajo un contrato que amenaza con arrastrarlos hacia abajo desde ahora hasta 2017, son fuertemente contrarias.


Wallace Matthews ha cubierto los deportes en Nueva York desde 1983 como reportero, columnista, moderador de programas de radio y comentarista de TV. Se une a ESPNNewYork para cubrir los Yankees, lo que ha hecho desde los días de Stump Merrill, habiendo laborado para los diarios Newsday, New York Post, New York Sun y la emisora 1050 ESPN Radio. Puedes seguirlo en Twitter. Consulta su archivo de columnas.