Yunel Escobar feliz en Miami

18:42 ET
Actualizado el
Por Jorge Morejón
ESPNdeportes.com

Yunel Escobar sabía que sus días en Toronto estaban contados.

Varios equipos, como los Medias Rojas de Boston y los Rays de Tampa Bay, habían mostrado gran interés en sus servicios y los Azulejos estaban dispuestos a canjearlo por un par de buenos pitchers.

Lo que jamás imaginó es que su destino sería Miami, una noticia que cuando la recibió lo sorprendió y llenó de felicidad.

"Aquí tengo a mi familia, a mi gente, la comida cubana que me gusta, que allá en Toronto me era casi imposible conseguirla".

Y no sólo era la comida. En la ciudad canadiense los impuestos y el costo de la vida son excesivamente altos, en comparación con la Florida, un sitio considerablemente más amistoso para el bolsillo.

Escobar es la pieza principal que recibieron los Marlins en el mega canje que envió a Toronto a los dominicanos José Reyes y Emilio Bonifacio, a los serpentineros Mark Buehrle, Josh Johnson y al cátcher John Buck.

"Estoy muy agradecido a los Azulejos, pero ya estoy enfocado en salir a dar lo mejor de mí para los Marlins", dice el cubano, quien comprende el sentimiento negativo que hay en estos momentos en la comunidad hacia la gerencia de la franquicia surfloridana.

"Pero hay que verle el lado positivo a todo. La clave estará en jugar en equipo y aunque hay muchas figuras jóvenes, a veces es mejor así, porque los muchachos nuevos se entregan más, juegan con más pasión y alegría y menos presión. Deja que pase el tiempo y ya verás cómo la gente cambia de opinión si empezamos a ganar en abril".

Escobar será el primer pelotero de posición nacido y formado como jugador en la isla que jugará como titular en los Marlins, lo cual lo entusiasma sobremanera, pues es la comunidad cubana la base principal de la fanaticada en la Capital del Sol.

"Estoy decidido a realizar la mejor preparación de mi carrera para llegar como nunca al inicio de la temporada", promete el cubano, quien ya ha instalado una caja de bateo en el patio de su casa para mantener la forma, mientras desborda optimismo y trata de desechar rumores sobre la posibilidad de ser canjeado a otro equipo antes de llegar a los entrenamientos primaverales.

Una señal de que esos rumores podrían ser infundados es el hecho de que el equipo ya le ofreció las instalaciones del Marlins Park si desea prepararse allí, deferencia que no se hace con todos los peloteros y muestra el interés del equipo por conservarlo y no usarlo como moneda de cambio para una negociación más adelante en el mismo invierno.

Escobar tuvo palabras de elogio para Mike Redmond, quien debutará en el 2013 como manager de los peces.

"Fue un buen cátcher, muy inteligente y que ya dirigió dos años en Ligas Menores. Lo conocí en el spring training de los Azulejos y creo que podrá hacerlo muy bien", dice el cubano, quien dice que ya Redmond lo llamó para darle la bienvenida.

Otro de los rumores que acompañan su llegada a Miami es la posibilidad de ser movido a la antesala, mientras su compatriota Adeiny Hechevarría, también recién llegado de Toronto, defendería el campocorto.

En sus seis años en Grandes Ligas, Escobar ha jugado 770 partidos, de ellos, 727 como campocorto, mientras que en el 2007, su año de debut, defendió la intermedia 21 veces y la antesala en 22 ocasiones cuando pertenecía a los Bravos de Atlanta.

"Todavía no se ha hablado sobre eso y supongo que habrá que esperar hasta el spring training para saberlo. El campocorto es mi posición natural, pero yo no tengo ningún problema en jugar donde sea más útil. Esa será una decisión de la dirección y yo me debo al equipo", asegura el cubano, quien califica a Hechavarría como un prospecto que tiene todas las condiciones para ser una estrella en Grandes Ligas.

También se refirió al lanzador venezolano Henderson Álvarez, incluido también en el paquete de cambio con los Azulejos.

"La gente no lo conoce bien y dicen que tira a 91, 92 millas por hora. Pero de eso nada. Él puede llegar a lanzar hasta 98 y 100 millas, con una velocidad promedio de 95. Y eso en la Liga Nacional, donde hay menos ofensiva, un pitcher así va a tener mucho éxito".

En la charla se imponía el tema de su polémico cartel bajo los ojos que le valió una suspensión por tres días a finales de la temporada pasada.

"No había nada ofensivo. No era la primera vez que me escribía cosas. Creo que fue exagerada la reacción de la prensa, pero en ningún momento hubo intención de ofender a nadie. Fue parte de un juego que a cada rato hacíamos entre nosotros los latinos del equipo", explica Escobar, quien además niega ciertas leyendas que le han endilgado el calificativo de conflictivo y problemático.

"No sé de dónde salen esas historias, pues jamás he tenido problemas ni en los Bravos de Atlanta (su primer equipo en las mayores), ni en los Azulejos. Nunca tuve problemas ni con compañeros de equipo, ni con Bobby Cox, a quien respeto mucho, ni con otros managers ni entrenadores".

"Todavía estoy esperando que alguien me diga cuáles fueron esos supuestos problemas, pero nadie ha podido decirme".

"Lo único que puedo decirte es que deja que me conozcan y verán que Yunel Escobar es alguien que siempre lo ha dado todo sobre el terreno, que se entrega al 100 por ciento y así será también aquí en Miami. Los espero en el estadio".