El resurgimiento del tenis británico

16:42 ET
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Robson y Watson
Getty ImagesAmigas dentro y fuera de las canchas

BUENOS AIRES -- ¿Casualidad o causalidad? Ése, sin dudas, es el primer interrogante. Un claro disparador si se tiene en cuenta que el tenis femenino británico estuvo bajo la sombra durante casi dos décadas, mientras los festejos llegaban de la mano de Andy Murray, Tim Henman y de Greg Rusedski, oriundo en Canadá y nacionalizado a los 22 años. Alejadas de las disputas por los títulos, dos jóvenes volvieron a poner a Gran Bretaña en el plano de las finales. Laura Robson, de 18, alcanzó la definición en Cantón; y luego Heather Watson, de 20, mejoró la marca y se quedó con la corona en Osaka.

Los festejos de las chicas, que cortaron sequías de 22 (Jo Durie, en 1990) y 24 años (Sara Gomer, en 1988) respectivamente, era algo que se venía esperando en las Islas. Ambas jugadoras habían conseguido buenos resultados en Juniors, con títulos de Grand Slam incluidos, y su aparición en el circuito era cuestión de tiempo, sin apuros ni quemar etapas. El segundo semestre de 2012 por fin las vio explotar.

Robson marcó el camino. Nacida en Australia, con un paso por Singapur e instalada en Inglaterra desde los seis años, la historia empezó a cambiar para ella luego de ganar la medalla de plata en doble mixto en los Juegos Olímpicos de Londres. Campeona en Wimbledon Junior en 2008, con apenas 14 años, esperaba un resultado que le devolviera la confianza. Venció a Kim Clijsters -en su despedida de las canchas- y Na Li para llegar a octavos de final del US Open, algo que no lograba una británica en un Grand Slam desde 1988 (Samantha Smith, en Wimbledon) y tomó coraje hacia Cantón, en China, donde alcanzó la histórica final.

Luego fue el turno de Watson, otra que supo ser campeona de Major en Juniors. En 2011 dio sus primeros pasos al alcanzar tres cuartos de final y se unió a Anne Keothavong, nacida en 1983, como las británicas dentro del top-100. Pero Heather, quien se entrena en la Academia de Nick Bollettieri en Estados Unidos, no se quedó con los brazos cruzados y fue por más. Tras hacer segunda ronda en Roland Garros y tercera ronda de Wimbledon, y un mal paso por los Juegos Olímpicos, llegó su semana de esplendor: cinco triunfos en cadena en octubre y título en Osaka. Un campeonato que apagó la alarma de 24 años sin festejos de su país en WTA.

Heather Watson
Getty ImagesWatson, junto a Henman, en el Royal Albert Hall

"Era mi último torneo del año y no creo que lo podría haber terminado mejor", explicaba Watson tras la coronación que, de yapa, la puso entre las mejores 50 del mundo por primera vez. Una nueva marca rota para el tenis británico. "Estar en este lugar era un objetivo para mí, y ahora esto me va a empujar a ponerme metas más duras", deslizó la nacida en Guernsey, una isla muy cerca de Normandía, quien ahora se convirtió en una verdadera celebridad en su país.

Los logros de las británicas van de la mano, y los reconocimientos también. Tal es el punto de que en noviembre fueron, en conjunto, elegidas como las deportistas jóvenes del año en Gran Bretaña por el Sunday Times. "Me alegró que Laura lo haya conseguido y ella se puso feliz por mí. Se siente bien ser ganadoras como equipo. Tenemos una rivalidad amistosa y nos apoyamos mutuamente", dijo Watson tras la premiación.

Y ese galardón, además, las puso en vidriera para los más jóvenes. En Gran Bretaña no tardaron un segundo y se pusieron en campaña para generar un envión en el tenis femenino. Así, Watson, actual 49° del mundo, participó en el mítico Royal Albert Hall, junto a Tim Henman, una clínica para chicos llamada los "Héroes de mañana". "Trato de ser un modelo a seguir para estos niños, me encantaría ser admirada por ellos y que sientan que pueden relacionarse", explicó, orgullosa.

Son amigas, caminan juntas en el tenis desde Juniors y compiten entre sí para superarse. Ni siquiera las desilusiones, como la que sufrió Watson al no ser escogida para jugar dobles mixtos en los Juegos Olímpicos, las separan. Ellas se acompañan, fomentan el tenis británico y buscan dejar su huella. Ahora, en 2013, su próximo objetivo será ingresar al Top-20. Juntas, si también lo es posible, como vienen haciendo su ruta en el tenis femenino.