Balance positivo para Wawrinka

18:04 ET
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Stanislas Wawrinka
GettyWawrinka jugó su primera final desde Chennai 2011

BUENOS AIRES -- El suizo Stanislas Wawrinka no pudo cerrar con título su semana en Buenos Aires, pero el balance para el N°17 del mundo es más que positivo: "Tuve muy buenos partidos, particularmente en semifinales (ante Nicolás Almagro). Fue importante para mí jugar en ese nivel y estoy muy contento con haber llegado hasta acá", retrató el jugador.

Su camino lo frenó el español David Ferrer, quien de esta manera retuvo la corona de 2012. "David fue mejor, estuvo más fuerte en cancha. Es un jugador muy duro, necesitas trabajar cada punto ante él, luchar cada pelota...se hace muy difícil meter winners jugando contra él", ilustró.

Antes de su domingo de definición en Argentina, Wawrinka venía de dos duros golpes en el arranque de la temporada: la caída en octavos de final de Australia a manos de Novak Djokovic en un partido de más de cinco horas que se definió 12-10 en el quinto set y la derrota como local en Copa Davis ante República Checa, que incluyó otro maratónico duelo en dobles y que también lo dejó sin nada.

Aquí, si bien la foto de campeón tampoco lo tuvo como protagonista, Wawrinka mostró ratos de gran nivel, haciendo lucir con soltura su revés a una mano; aunque, es cierto, en la final su mejor golpe fue también el más irregular y eso le terminó jugando en contra. De todas maneras, el suizo se llevó de Buenos Aires el cariño mayúsculo de un público que lo adoptó como propio. Y él devolvió: "Lo de la gente fue algo único; me la llevaría a Suiza. No digo que allí no tengamos esto, pero fuera de casa no sucede en ningún lado".

Además, el helvético disputó la que fue su primera final desde Chennai 2011. Más de dos años entre una y otra definición para un jugador que es fija en el Top 20 de la ATP y que siempre amenaza con dar el salto más arriba. Resulta demasiado tiempo para cualquier tenista que encaje en esa descripción, más allá de que el propio suizo lo minimice y, con su habitual perfil bajo, lo atribuya a que "hay grandes jugadores en el circuito". Por eso, Wawrinka se lleva en su valija más que un simple resultado: es la reconfirmación de que tiene con qué darle pelea a los mejores.