Un desafío de alto riesgo

Argentina, en casa y sobre arcilla, no es favorita ante Francia por la Copa Davis

Actualizado el 4 de abril de 2013
Gustavo Goitía Por Gustavo Goitía
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Juan Mónaco
Getty ImagesMónaco es líder local, ante la ausencia de Del Potro

BUENOS AIRES -- Difícil. Dura. Peligrosa. Así se califica, inclusive en el seno del equipo local, la serie que pone frente a frente a Argentina con Francia, por los cuartos de final de la Copa Davis. Sin dudas, se trata de una eliminatoria de gran riesgo para la máxima potencia latinoamericana, pese a ser dueña de casa y elegir su aliado polvo de ladrillo. Recibió a última hora la buena noticia de la baja de Richard Gasquet, el Nº 9 del mundo, aunque su reemplazante, Gilles Simon, fue top-10 y hoy figura 13º. Así y todo, el favoritismo sigue siendo de los europeos. Ayudados por la ausencia de Juan Martín del Potro (7º), ya dijeron que no sienten esa presión. Y saben que algo del marco puede beneficiar a los anfitriones.

¿Si el público juega un papel fuerte? Siempre es positivo el aliento de la gente, porque puede potenciar a sus jugadores y disminuir en parte, en ciertos momentos, a los visitantes. ¿Si la cancha lenta cumple un rol importante? Puede hacer su aporte, está claro, por comodidad de los dueños de casa y alguna molestia que quizá le provoque al potente Jo-Wilfried Tsonga (8º), pero indudablemente no sólo de esas dos cuestiones depende la formación albiceleste, liderada por Juan Mónaco (19º), ya que debe hacerse fuerte ante la adversidad de no contar con su as de espadas y por el nivel de un cuarteto rival de mayor jerarquía y más completo.

Durante 17 series y 14 años, Argentina había estado invicta jugando la Copa Davis de local en arcilla, hasta que en septiembre pasado la República Checa de Tomas Berdych (6º) le puso punto final a esa racha y marcó, quizás, un punto de inflexión. En esa eliminatoria, el conjunto europeo se abrió paso hacia la final y terminó coronándose campeón. Para Argentina fue un trago amargo, ya que Del Potro abrió el choque con un triunfo y luego no jugó el cuarto punto ante Berdych por su lesión en la muñeca izquierda.

Aquella derrota pudo significar mucho más que una mera caída deportiva, ya que ese domingo decisivo miles de simpatizantes insultaron y silbaron a Del Potro, ya como espectador en el Parque Roca porteño, por su baja. A fin de año, el tandilense tomó la decisión, criticada por varios y aceptada aunque no compartida por la mayoría, de no participar de la Davis en 2013 para priorizar su carrera personal y buscar dar más pelea en la elite. Conclusión: se supo desde ese anuncio que el desafío albiceleste en este año copero sería realmente muy difícil en busca de la soñada ensaladera de plata.

Argentina, finalista en 1981, 2006, 2008 y 2011, tiene el triste récord de ser el país que más definiciones jugó sin haber podido todavía obtener la centenaria Copa Davis. No es la intención salir a ser jueces de la postura de Del Potro, pero sí es necesario citarlo porque ya contra adversarios de semejante categoría disponer o no del campeón del US Open 2009 sí juega un rol clave. Ya lo dijo Mónaco y es la opinión de tantos, afirmando que con Del Potro había "grandes chances" de sumar dos puntos ante Francia y "hubiésemos necesitado otro para ganar la serie, pero ahora es todo más duro".

La historia y los antecedentes muestran que, para ganar el principal torneo por equipos, se necesita al menos a un top-ten o gran figura, en especial a la hora de llegar a las semifinales, y ni hablar de una eventual final. Esta vez, el cuadro llevó a este cruce y, pese a la localía y a la superficie elegida, tener ya en cuartos del otro lado de la reda a Tsonga, Simon y una de las mejores parejas, integrada por Michael Llodra y Julien Benneteau, implica un riesgo idéntico a si se tratara de una rueda más avanzada. Por eso, para Argentina, aún en casa, Francia representa uno de los rivales más duros en mucho tiempo.

Jo-Wilfried Tsonga
Getty ImagesTsonga (8º) es el único top-ten actual de la serie

Nadie duda que los checos eran adversarios de cuidado, pero la arcilla es el piso más esquivo para Berdych y compañía y además, en la previa, no se podía saber que luego Del Potro terminaría jugando un solo single. También se sabe que a Tsonga le sientan mejor las superficies rápidas y que Simon es más inestable que si hubiera actuado un Gasquet (lesionado en el tobillo derecho) que atraviesa un gran presente, pero así y todo son muy peligrosos para el presente tan inestable de Mónaco -este año todavía no ganó un partido en un torneo ATP- y un Carlos Berlocq (71º) al que le sobra motivación pero carece de un nivel standard parecido al de los galos, aún cuando en 2012 venció dos veces a Simon en polvo de ladrillo.

Con la baja de Gasquet sobre la hora, aún más hubiese sido muy valioso el aporte de Del Potro. Es de esos nombres que pesan, a favor para los compañeros y en contra para los oponentes. De eso no hay dudas. No sólo aporta en lo concreto, en el caso de ganar puntos en la cancha, sino en el respeto que impone para los rivales de turno. Mucho se seguirá hablando de las diferencias personales de él con David Nalbandian y si eso fue determinante para dar un paso al costado, al menos por ahora, y la única verdad es la realidad, que hoy no es parte del cuarteto y eso inclina la balanza para los franceses.

Se podrá decir que más de una vez los galos dejaron dudas en la Copa Davis, con el correr de los años, pero nadie es infalible y vaya si lo saben los argentinos, como pasó en la fatídica final perdida en 2008 con España, en cancha dura y bajo techo, en Mar del Plata. Francia logró 9 títulos coperos y es el tercer país que más veces la ganó, aunque su último festejo se remite a 2001. Desde allí, cayó en dos finales por 3-2 (con Rusia en 2002 y ante Serbia en 2010), con la particularidad de que en ambas estuvo 2-1 arriba.

Los conducidos por Martín Jaite saben que es indispensable llevarse un single en la apertura, ya sea Berlocq ante Tsonga o sobre todo Mónaco frente a Simon, porque el doble es un punto durísimo, uno de los más adversos. Es cierto que Nalbandian siempre aporta alto vuelo y calidad y otorga confiabilidad junto con un Horacio Zeballos en alza, pero Llodra y Benneteau son cosa seria, como lo muestran a cada paso en cualquier tipo de competencia. Nadie puede dudar que en el debut ante Alemania, también de local y sobre arcilla, había dudas, pero una cosa son Philipp Kohlschreiber y Florian Mayer, en general top-30, y otra representa esta fuerte formación gala.

Un gran parámetro para las aspiraciones locales será ver cómo responde Mónaco frente a los dirigidos por Arnaud Clement. El reciente ex top-ten fue claro al elogiar a los galos y advertir que "más allá del cambio, quiero llegar bien yo". Argentina está 0-5 contra Francia, en distintos momentos y escenarios, y espera cortar esa sequía. ¿Será incluido Nalbandian en un hipotético 2-2 para cerrar el duelo ante Simon? Es una alternativa, pero igual hay que ver si se puede llegar a esa instancia. El panorama es muy difícil y el ganador jugará en semi contra el vencedor de Kazajistán-República Checa. De avanzar los argentinos, serán visitantes contra cualquier rival. Se abre el juego.


Gustavo Goitía es editor de ESPNdeportes.com. Es periodista especializado en tenis desde 1989, y se desempeñó como redactor en los diarios La Nación, Clarín y en el deportivo Olé, todos de Buenos Aires; además fue comentarista en el canal TyC Sports. En el exterior, cubrió torneos de Grand Slam y Masters y series de Copa Davis. Pueden seguirlo en Twitter. Consulta su archivo de columnas.