Demasiado bueno

Rickey Henderson realmente fue uno de los más grandes de todos los tiempos

15:40 ET
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Tim Kurkjian Por Tim Kurkjian
ESPN The Magazine
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Hace muchos años, el primer bate de los Atléticos de Oakland Rickey Henderson hizo lo que hizo mejor que nadie: Llegaba a base para comenzar un partido. El mánager de los Orioles Frank Robinson determinó que su lanzador y su receptor eran incapaces de detener a Henderson de robarse una base, así que no intentaban tirar mientrs él se robaba la segunda y tercera almohadillas. "Quizás la pelota terminaba en el jardín central, o en la línea del jardín izquierdo," decía Robinson. "No podíamos detenerlo. Él es demasiado bueno."

Así de bueno era Henderson: Él era muy bueno. Fue uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos, el mejor primer bate de la historia, uno de los mejores jardineros izquierdos, y un fenómeno físico cuya combinación de poder y velocidad no ha tenido comparación en la historia de las Grandes Ligas. Es el líder en bases robadas (1,406) y carreras anotadas (2,295), está segundo en bases por bolas (2,190), terminó con 3,055 hits y ganó el premio de JMV de la Liga Americana en el 1992. Se robó 468 bases más que Lou Brock, quien está segundo en la lista de todos los tiempos, y tuvo más bases robadas de manera combinada que Joe Morgan (689) y Maury Wills (586). La brecha entre Henderson y Brock es más grande que el total de bases robadas del líder entre los jugadores activos, Juan Pierre (429). Además, con toda su velocidad, los 297 cuadrangulares que conectó Henderson lo ubican entre los primeros 125 jonroneros de todos los tiempos.

Él fue, por mucho, el más dinámicos primer bate que he visto. Si caías en conteo de 2-0 ante él, tenías que tener miedo de lanzarle por el medio del plato, porque te podía conectar un cuadrangular. Pero si le lanzabas la tercera bola, entonces iba a embasarse, e iba a terminar en segunda base.

--El ex lanzador Mike Flanagan sobre Rickey Henderson

"Él fue, por mucho, el más dinámicos primer bate que he visto," dijo el ex lanzador de los Orioles Mike Flanagan. "Si caías en conteo de 2-0 ante él, tenías que tener miedo de lanzarle por el medio del plato, porque te podía conectar un cuadrangular. Pero si le lanzabas la tercera bola, entonces iba a embasarse, e iba a terminar en segunda base. Nosotros tuvimos muchas, muchas discusiones en nuestro cuerpo de lanzadores acerca de como podíamos controlar a este tipo. Nos irritaba muchisimo."

"No ha habido alguien como él," dijo el ex lanzador Tom Candiotti. "Odiaba a Rickey. Realmente, no podía tolerarlo. Nunca abanicó mi lanzamiento de nudillos, nunca abanicó mi curva. Nunca abanicó hasta que tenía dos strikes. Su zona de strike era del tamaño de una taza de café. Si uno le lanzaba una recta, la podía batear de cuadrangular. Si lo embasabas, se convertía en un triple. Era ridículo. Era como, 'Dios mío, ¿qué podemos hacer con este tipo?'"

No había mucho que se pudiera hacer. "Le tirábamos con todo para tratar de mantenerlo cerca en la primera base, lo que nunca pudimos hacer, pero una vez llegaba a segunda base, olvidate de eso," dijo Flanagan. "Si le prestabas atención a él allí, invariablemente [Carney] Lansford te podía conectar un doble, [José] Canseco o [Mark] McGwire podían enviar la pelota lejos. Si uno trataba de aguantarlo en las bases, te distraía tanto, que antes de que te dieras cuenta, ya estabas abajo por cinco carreras."

En el primer año completo de Henderson en las mayores en 1980, se robó 100 bases, el tercer jugador en la historia en lograrlo. Tiene tres de las primeras ocho temporadas de robos de bases en la historia, incluyendo el récord de 130 en una temporada en 1982. Se deslizó de cabeza hacia la base por 25 años, algo que sorprendió a Brock, quien siempre se deslizó con sus pies primero porque pensaba que el deslizarse de cabeza lo volvía más susceptible a lesiones. Pero, como decía Henderson, "es la manera más rápida de llegar. Y yo soy rápido."

"Cuando se quería ir, se iba, y nadie lo podía detener," dijo Candiotti. "Fuimos compañeros de equipo por un mes. Fue un gran compañero; me enseñó mucho acerca del juego. Le preguntaba, '¿Cómo te puedo detener?' Él me decía que la mejor manera era aguantar la pelota. No le gustaba cuando el lanzador aguantaba la pelota porque él quería irse a correr tan pronto como pudiese."

Flanagan aguantó la pelota. "Me inventé un movimiento exclusivo para él para sacarlo en las bases," dijo. "Cuando se alejaba en las bases, yo me salía de la loma, pero él no regresaba a la base como los demás, se quedaba ahí parado. Eso nos enfurecía. Así que, y trata de seguirme en esto: Cuando el no regresaba a la base, yo me salía de la lomita, y colocaba la pelota en mi mano izquierda [la de lanzar]. Entonces colocaba mi guante sobre la pelota para cubrirla. Entonces, mientras aguantaba la pelota, simulaba que la estaba frotando en mis pantalones, y si él miraba hacia abajo o a lo lejos, yo dejaba caer mi guante y lanzaba la pelota hacia primera. Se lo mostré a algunos de nuestros lanzadores jóvenes [cuando Flanagan era el coach de lanzadores de los Orioles]. Sus bocas se cayeron del asombro. Pero logré sacarlo una vez con eso."

Henderson siempre estaba en base -- tan sólo Pete Rose, Barry Bonds y Ty Cobb lograron llegar a base más veces en la historia del béisbol -- y no sólo porque fue un buen bateador. Tan sólo Bonds logró más bases por bolas en la historia del béisbol.

Rickey Henderson record bases robadas 2
Otto Greule /AllsportHenderson fue el rey del deslizamiento de cabeza por 25 años
"Uno sabía que si tiraba un juego completo, uno tendría que hacerle por lo menos 25 lanzamientos a Rickey Henderson," dijo Flanagan. "Su conocimiento de la zona de strike era tan bueno, que uno se preguntaba, '¿Porqué los árbitros le conceden tantos lanzamientos?' Le toma a los buenos bateadores unos 10 años el desarrollar la disciplina que él tuvo en la zona del strike. No se donde lo aprendió, pero tuvo que ser tan pronto llegó a las Grandes Ligas. Podía esperar tanto en el plato, que podía esperar por mucho tiempo antes de abanicar por más tiempo que cualquier otro que yo haya visto jamás. Realmente te hacía trabajar. Y te enfurecía."

La manera en que Henderson trabajaba los conteos ayudaba a todo el mundo en la alineación. "Él influenciaba cuan rápido uno trabajaba al próximo bateador, y cuan bien uno trabajaba al próximo bateador," dijo Candiotti. "Me gustaría ver los números de los bateadores que le seguían, estoy seguro que eran muy buenos. Estoy seguro que Willie Randolph, y los otros segundos bateadores, hicieron fiesta con eso. Rickey fue increible. Y creeme. Era más inteligente que lo que la gente creía."

Todo el mundo tiene su historia favorita sobre Rickey, ninguna de las cuales es halagadora: Colocó en un marco, sin cambiarlo antes, un cheque de bono de $100,000 por haber firmado un contrato porque, según dijo, "Estaba esperando a que subieran los intereses." Pidió una casa rodante Winnebago como para de su contrato con los Mets. Cuando algún jugador en el autobús dijo que los jugadores con su puesto asegurado se podían sentar donde quisieran, Rickey dijo, "¿Asegurado? Llevo 15 en las Grandes Ligas." Y está la historia apócrifa acerca de John Olerud, quien siempre utilizó un casco en el terreno poque sufrió un aneurisma cerebral en la universidad. Cuando Olerud se unió a Henderson en los Mets, Henderson le dijo que él había jugado una vez con un jugador en Seattle que también usaba casco cuando jugaba en el terreno.

"Rickey," le dijo alegadamente Olerud (pero realmente no fue así), "¡ese era yo!"

Candiotti se reía. "He escuchado todo eso," dijo. "Pero Rickey es como Manny [Ramírez]. Ellos dan la impresión de que no son tan listos cuando en realidad son jugadores de béisbol demasiado inteligentes. Yo se que Rickey es listo. Yo jugué poker con él en un avión. Él era tan inteligente como se puede ser con los números, y contando cartas."

Henderson sabía sus números, y donde estaba colocado en las listas de tosos los tiempos. Dijo luego de varias temporadas en su carrera que quería romper el récord de Ty Cobb de carreras anotadas, algo que logró. En 1985, anotó 146 carreras, la mayor cantidad desde que Ted Williams anotara 150 en 1949. Henderson tuvo 2,500 apariciones en el plato menos que Rose, hizo 1,818 outs menos, pero anotó más carreras. Henderson anotó tantas carreras en parte porque podría impulsarse a si mismo. Conectó un cuadrangular en 25 temporadas consecutivas, un récord. Además abrió 81 juegos con un jonrón, otro récord.

Rickey es como Manny [Ramírez]. Ellos dan la impresión de que no son tan listos cuando en realidad son jugadores de béisbol demasiado inteligentes. Yo se que Rickey es listo. Yo jugué poker con él en un avión. Él era tan inteligente como se puede ser con los números, y contando cartas.

--El ex lanzador Tom Candiotti

Henderson fue además uno de los mejores jardineros izquierdos defensivos de su tiempo: Pocos jardineros izquierdos iban a la línea, y lanzaban la pelota a la segunda base, más rápido que Henderson. En 1981, se convirtió en el primer jardinero izquierdo en la era de la bola viva (de 1920 en adelante) en liderar las mayores en outs en los jardines.

Siempre será recordado como el rey de las bases robadas, y su reacción al romper el récord de Brock tampoco será olvidada. Tan pronto como fue declarado quieto, Henderson sacó la base del terreno, la levantó sobre su cabeza, y, micrófono en mano, anunció, entre otras cosas, "Hoy, soy el más grande de todos los tiempos." Eso sólo añadió a la imagen de Henderson de ser una estrella petulante y engreída. El verano pasado, Brock, sacudiendo su cabeza en desagrado, dijo la historia acerca de cómo había aconsejado a Henderson que escribiera las palabras que diría luego de romper el récord, y que entonces Brock las editaría para que sonaran correctas. En cambio, Henderson le dió el libreto garabateado solamente al hijo de Brock. Cuando Henderson hizo su proclamación del "más grande de todos los tiempos", todo lo que pudo Brock musitar a si mismo fue, "Oh, no."

Pero nadie puede negar que Henderson es el más grande robador de bases de todos los tiempos, y uno de los más grandes jugadores de la historia.

"Pero no le gustaban los juegos de día," dijo Candiotti. "Una vez tuvimos un juego diurno en Oakland, y Rickey se ponchó. Caminó todo el trayecto desde el plato al dugout hablando consigo mismo, él siempre se hablaba a si mismo. Iba diciéndose, 'No se quien esté dentro del cuerpo de Rickey, pero es mejor que salga de ahí porque el tipo allá adentro no le gustan los juegos diurnos, sólo se aparece en juegos de día, así que es mejor que salga de ahí.' Nosotros estabamos riéndonos a carcajadas. Hubiese deseado jugar mi carrera entera con Rickey porque era muy entretenido. Y era muy bueno."

Realmente era muy bueno.


Tim Kurkjian es un escritor senior para ESPN The Magazine. Consulta su archivo de columnas.