Dormía en el piso; ahora es medalla de plata olímpica

9:02 ET
FECHA
05/08
2012
por Juan Ignacio Ceballos

LONDRES -- Llueve en esta mañana de domingo en Londres, y esto es normal. Erick Barrondo García se despierta en el edificio 2 de la Villa Olímpica con una medalla de plata al alcance su mano. Y ello puede ser cualquier cosa, menos "normal".

Hace 15 horas Barrondo le regaló a su país, Guatemala, el primer podio en la historia de los Juegos. Lo hizo en la prueba de marcha, 20 kilómetros, en uno de los resultados más impactantes que recuerde el deporte latinoamericano en este siglo. Erick, sin embargo, no hizo más que extender una tradición de grandes marchistas provenientes de esta región que han conquistado preseas olímpicas. Desde los mexicanos José Pedraza, Daniel Bautista, Ernesto Canto, Raúl González, Bernardo Segura, Carlos Mercenario, Noé Hernández, Joel Sánchez. Hasta el ecuatoriano Jefferson Pérez, oro en Atlanta '96 y plata en Beijing 2008.

Y esa historia está íntimamente conectada con la de Barrondo.

"Este es mi niño", dice Lino Medina Martín, entrenador de Erick, puertas afuera de la Villa. Y lo besa en la cabeza. Medina ha sido el motor del logro de Barrondo, a pesar de que apenas llevan escasos tres años trabajando juntos. El maestro cubano es también el punto de unión entre su atleta y los anteriores medallistas olímpicos de América Latina.

"Yo trabajé con Jefferson Pérez, y aprendí de los mexicanos", explica Medina, quien llegó a Guatemala en 2010, tras más de 5 años de trabajo y convencimiento por parte de los dirigentes locales. "Cuando vine, después de los Juegos Centroamericanos de Mayagüez 2009, Erick era un chamaquito. Pero tenía lo que yo busco para trabajar con un atleta: disposición. No tamaño o estructura ósea. Entrega para el trabajo. Lo demás lo arreglo yo".

Medina llegó a Guatemala luego de un lustro en El Salvador. Su legado en tierras salvadoreñas fue el oro de Cristina López en los Juegos Panamericanos de 2007. Luego desembarcó en Colombia, y allí sentó las bases para que la local Sandra Lorena Arenas llegara al bronce en el Mundial Junior 2012. Pero tenía pendiente guiar a uno de sus alumnos en Juegos Olímpicos, algo que se le negó en Beijing 2008 por el embarazo de López.

"Cuando llegué a Guatemala, viví momentos muy duros. No tenía contrato firmado. No recibí paga durante tres meses. Y Erick no tenía lugar donde concentrar. Dormía en el piso de mi casa y comíamos lo que teníamos", cuenta Medina. Sin embargo, a pesar de las limitaciones, el trabajo comenzó a dar frutos inmediatos.

"Mi anhelo era ir los Juegos de Rio 2016. Yo decía: a Londres no llego. Pero con el profe hubo un cambio de mente", cuenta Barrondo. "Vas a ir a Londres, me decía. Y yo comencé a creerle".

La confianza de Erick hacia Medina creció luego del impacto que Guatemala generó en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Allí, la marcha guatemalteca ganó 4 medallas (incluyendo oro de Barrondo en los 20km). Un hecho sin precedentes. Y luego de esos logros, todo cambió. El equipo olímpico hizo base en la zona montañosa de Chela. Luego realizó un campamento de 26 días en la altura de Sierra Nevada, España. Y llegó aquí a Londres en silencio, pero con altas expectativas.

"Antes de la competencia, yo le dije a Erick que podíamos ganar una medalla, porque nos preparamos para ello", dice Medina". Su pupilo le pidió a cambio una cosa: que el entrenador se ubicara en algún lugar visible del circuito, para que pudieran hacer contacto. Entonces, desde la zona de prensa, Medina fue guiando la competencia de Barrondo. Y le dio la indicación clave, luego de que el guatemalteco recibiera su segunda amonestación en el kilómetro 14: "Busca la medalla y asegúrala".

"Podríamos haber ido por el oro. Y al chino le ganábamos. Pero era arriesgado. Y era importante también conseguir esta primera medalla para el país", razona Medina.

Luego de la premiación en The Mall, con el Palacio de Buckingham al fondo, no hubo festejo desatado para Barrondo. Todo lo contrario. Le tocó baño en la tina de hielo, y cena en la Villa Olímpica. Hoy domingo es día de entrenamiento para el flamante subcampeón olímpico. La marcha de los 50 kilómetros lo espera el próximo sábado. Tanto él como Jamy Franco y Mayra Herrera, en la prueba femenina, aspiran a luchar adelante.

"Espero tener los mismos resultados con las muchachitas", dice Medina. "El profe dice que soy mejor en los 20 kilómetros, pero a mí me gustan más los 50", aclara Erick, mientras un coleccionista de firmas le pide autógrafos que luego revenderá.

Medina no reconoce secretos. Habla, en cambio, de estudio, preparación, sacrificio, tiempo de entrenamiento. Y fe. "Dios, yo soy el ayudante de él. Me mueve la fe en Dios, y luego la fe de ellos".

Barrondo es más pragmático. Pero su frase para explicar esta medalla de plata es digna de recordar: "A nosotros jamás nos despertó el sol. Cada día, lo fuimos a buscar. Y lo encontramos. Esto es para toda la vida".