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Rojas, goles, homenaje a Menotti y penales: Estudiantes-Vélez, una final que emocionó a todos

SANTIAGO DEL ESTERO (Enviado especial) -- Estudiantes de La Plata y Vélez Sarsfield disputaron un partido cambiante, lleno de emociones y donde las sorpresas tuvieron lugar hasta el último momento de la final de la Copa de la Liga 2024, disputada en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero.

El gol de Eros Mancuso, el primer 'out of context' de la final

En la previa se podía imaginar un partido trabado, de lucha y con un desenlace cerrado. El Estudiantes-Vélez del pasado 5 de mayo fue eso y mucho más. La presencia de las dos hinchadas ya le dio un color distinto a esta final, que contó con gente en ambos lados de la tribuna en un partido que se desarrolló sin incidentes y con total normalidad.

En el apartado netamente futbolístico, Vélez fue el claro dominador de las acciones en los 90 minutos regulares, aunque no estuvo fino para poder ser el primero en anotar en el compromiso. Ratificando el concepto de "torbellino de emociones", Eros Mancuso se salió del libreto y colocó el 1-0 con un gol que no estaba en los planes de nadie. Con un bombazo de media distancia, a la salida de un córner que se jugó en corto, el lateral ex-Boca anotó uno de esos goles con los que sueña cualquier persona que haya tocado una pelota.

Estudiantes abrió el juego cuando no lo merecía, prácticamente en su primer intento serio de lastimar al Fortín. Aún así, el equipo de Gustavo Quinteros no bajó los brazos y siguió con ímpetu buscando el empate, que no llegó en esa primera mitad por mera casualidad.

El fallecimiento de Menotti, un suceso que no pasó desapercibido en la final

Cuando se disputaba el primer tiempo, la noticia sacudió las redes y el mundo del fútbol: había fallecido César Luis Menotti a los 85 años.

La información comenzó a circular rápidamente en el Madre de Ciudades y los rostros, llenos de sorpresa e impacto, empezaron a ser visibles en la tribuna de Estudiantes de La Plata. "¿Es verdad?", la frase que rondaba el espacio platense a cada segundo, mientras la bola seguía en juego dentro del verde césped.

La confirmación oficial para el estadio completo llegó antes de iniciar el complemento, cuando AFA decidió realizarle un homenaje al Flaco con un minuto de silencio que emocionó a todos.

Como una antítesis a lo que se había vivido en la primera mitad, que había sido una fiesta de estruendosa alegría en los dos sectores de las tribunas, el silencio invadió el Madre de Ciudades abruptamente, en un evento donde ambas hinchadas demostraron su respeto y luego apoyaron con una lluvia de aplausos.

La roja, la mala noticia que volvió a fortalecer a Vélez

Al igual que en cuartos y semis de la Copa de la Liga, el Fortín no terminó el juego con once futbolistas. A los 15 minutos del segundo tiempo, Damián Fernández vio la roja tras un golpe sobre Edwuin Cetré y dejó al equipo de Quinteros con uno menos con un largo trayecto por delante.

El público de Estudiantes atinó a festejar con locura la decisión del juez Nicolás Ramírez, ya que esto suponía una ventaja aún mucho mayor para los de Eduardo Domínguez. Sin embargo, tal como fue el gol de Mancuso, Vélez también anotó en el momento que menos se esperaba y con un goleador sorpresa.

Alejo Sarco, uno de los tantos pibes de Vélez, fue la variante que decidió introducir Quinteros para intentar refrescar la zona ofensiva. Con apenas 18 años y tres partidos en su carrera profesional, el chico tuvo un ingreso fenomenal y volvió loca a la defensa de Estudiantes, que con Thiago Vecino no habían tenido demasiado trabajo.

El chico Sarco entró a los 62 y apenas un minuto después ya dejó su sello en el compromiso. Thiago Fernández, el mejor de Vélez, le puso una pelota de gol filtrada muy buena y el pibe empezó a encarar. Se metió al área del Pincha, enganchó para su zurda y remató. La bola tuvo un pequeño desvío en la defensa y superó a Mansilla, desatando la locura del sector velezano, que otra vez con un hombre menos se veía con vida en este juego.

Del festejo de la Roja del León al festejo de gol del Fortín, otra vez esta mezcla de emociones tomó protagonismo en Santiago.

Benedetti 'emparejó' el juego, que se mantuvo en empate

Siete minutos después del gol de Sarco, Vélez estuvo a punto de anotar el segundo gol. Aquino colocó una pelota impresionante a las espaldas de Benedetti y ubicó a Pizzini, que dominó y encaró en soledad hacia el arco.

En ese instante, el Vasco no tuvo más opción y tomó la decisión de agarrarlo de la camiseta, generando una infracción y asumiendo lo inevitable: último hombre, roja y afuera.

El último tramo del tiempo regular se emparejó un poco más, aún con un Vélez con intenciones más claras y con una extensa lista de juveniles que volvieron a dar la cara cuando la pelota quemaba a más no poder.

La paridad se mantuvo hasta los más de 90 minutos que se disputaron y el juego entró en el tiempo suplementario, zona donde el desgaste ya había hecho efecto y el juego cayó en el terreno de la imprecisión.

Penales, arqueros figura y un Pincha campeón de la mano de Zuqui

Pasados los 30 minutos agregados, todavía en empate, el campeón tuvo que definirse con remates desde el punto penal, una instancia en la que tanto Marchiori como Mansilla habían demostrado su capacidad en las rondas anteriores de la Copa de la Liga.

Ambos arqueros hicieron honor a su gran presente y se lucieron en la tanda. El ex-Atlético Tucumán contuvo dos remates: el primero a Eros Mancuso, que quiso replicar su potente remate contra Boca, pero el arquero lo estaba esperando. Metió la mano, despejó y le dio la primera ventaja al Fortín.

Mansilla, que había sido héroe ante Boca, no se quedó atrás. Primero tapó ante el juvenil García, uno de los tantos pibes que aparecieron en la lista de pateadores del Fortinero. El '1' del León le dio una luz de ventaja a su equipo con otra tapada ante Cáseres y todo se perfiló como para que el Ruso Ascacíbar definiera la historia.

El volante, que fue a patear con la cinta de capitán en su brazo, decidió cruzar abajo su remate. No fue malo y, de hecho, su decisión parecía acertada, pero lo de Marchiori fue superior.

El arquero de Vélez se estiró con todo lo que tuvo y, a una mano, despejó el remate que parecía que se metía igual, pero el pique lo terminó favoreciendo. En ese instante, otra vez el choque de sensaciones se hizo presente en Santiago. La desazón de Estudiantes, que se veía campeón, y la algarabía de Vélez, que aún creía en la épica de la mano de su arquero.

Sin embargo, todo se disolvió cuando Montoro, otro pibe del Fortín, falló su disparo ante Mansilla, que con este atajó su tercer penal, confirmándose como gran figura. Todo se resolvió en los pies de Fernando Zuqui, que con calidad y frialdad sentenció la final y comenzó la fiesta platense en Santiago del Estero.

"Vamos los pibes" y el reconocimiento de Estudiantes hacia Vélez tras el final

La gente de Vélez demostró su orgullo por el equipo, que con muchos jóvenes dio la cara y peleó hasta el final en la Copa de la Liga. Ante Estudiantes, el conjunto de Quinteros terminó con prácticamente todo un equipo de chicos salidos de la casa, con el caso Montoro como mayor exponente: con 17 años recién cumplidos saltó a la cancha en el segundo tiempo y jugó un partidazo.

Esto no pasó de largo en el sector fortinero, que mientras se jugaba el suplementario empezó a cantar "Vamos, vamos los pibes", un hit que retumbó en el Madre de Ciudades en tanto Vélez seguía buscando la victoria.

El desempeño del Fortín fue muy bueno, aún con muchos chicos sin experiencia en cancha. Fue así como el equipo generó esta misma sensación en el público rival, generando una imagen extraña en el fútbol de Argentina. Mientras se retiraban al vestuario con la medalla de segundo puesto colgada, los chicos de Vélez se llevaron todos los aplausos de la gente de Estudiantes, que reconoció el esfuerzo de este plantel que no hace mucho peleaba por mantener la categoría.