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Scaloni vs. Diniz, el duelo de estilos tácticos que revolucionan el fútbol moderno

Diniz y Scaloni, dos técnicos que marcan el pulso en Sudamérica ESPN.com

Cada vez que Argentina y Brasil juegan su clásico todo el mundo del fútbol mira hacía ahí. El gran duelo sudamericano, que enfrenta a dos de los máximos campeones de la Copa del Mundo, siempre reúne a varios de los mejores jugadores del momento. Esta vez, también, juntará a dos entrenadores de vanguardia como Lionel Scaloni y Fernando Diniz.

Los choques entre Argentina y Brasil, partidos siempre disputados, suelen ser la mejor muestra de la calidad de los jugadores de esta región. Este martes 21 de noviembre, cuando vuelvan a enfrentarse en el Maracaná por las Eliminatorias, el atractivo añadido serán sus entrenadores. Es que, en diferentes escalas, Scaloni y Diniz, dos de las mentes más destacadas del fútbol moderno, están revolucionando el juego con sus tácticas y, sobre todo, han devuelto al fútbol sudamericano al centro de la escena mundial. Por supuesto, los resultados negativos de ambos equipos contra Uruguay y Colombia no modifican en nada su actualidad futbolística.

Argentina y Brasil encabezan la revolución táctica del fútbol

Estamos en mayo de 2022. Faltan seis meses para la Copa del Mundo de Qatar. Kylian Mbappé, el mejor jugador de Europa y campeón mundial con Francia, relaja el formalismo del traje oscuro que lleva puesto con una sonrisa natural. La pregunta de la periodista brasileña de TNT lo desarma sobre la silla en la que está sentado.

Al responder quién ganará la Copa, Mbappé habla, por supuesto, de Francia. Y, para alegría de su entrevistadora, de Brasil. Pronto, sin que se lo pregunten, el francés se siente obligado a justificar su extrema confianza en la superioridad europea. Dice que su competencia de selecciones tiene más nivel. Ahí suelta la frase que lo condena: “En Sudamérica el fútbol no está tan avanzado como en Europa”. Lo refuerza con datos, los últimos mundiales los ganaron los europeos.

Había algo que Mbappé no lograba ver. No era fácil verlo a la distancia. Algo estaba cambiando, lentamente, lejos del eurocentrismo que dominó al fútbol mundial en las últimas décadas. Unos meses después, cuando Argentina ganó el Mundial, y se terminaron esos 20 años sin campeones sudamericanos, Jorge D’Alessandro, con su habitual verborragia, lo resumió mejor que nadie en la TV de España. “La Argentina cambió el fútbol en este Mundial”, sentenció.

El exarquero argentino, hoy periodista deportivo en Europa, enfocó esa revolución argentina en un sector del campo puntual: en el medio. “Cambió la táctica mundial. El mediocampo cambió el estilo. El pivote no existe más”, aseguró. La propuesta de Scaloni superó al fútbol posicional que Europa hizo hegemónico al dinamizarlo y darle movilidad.

El juego de pases, posiciones fijas y ocupación de espacios, que hoy es la norma en casi todo el mundo, necesitaba rotación, improvisación y velocidad. La Argentina de Scaloni logró destacarse porque supo agregar esos rasgos sudamericanos. La clave estuvo en las piezas de su medio. “Ferraris”, cómo simbolizó D’Alessandro a Enzo Fernández, Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister.

Pero más que nombres, Scaloni mostró con Argentina una identidad de juego. El DT supo elegir intérpretes y, sobre todo, convencerlos de su idea. El argentino se recibió de técnico haciendo cambios durante la Copa, armando ese medio y dando la titularidad a un joven Julián Álvarez. El campeón mostró ser un equipo con capacidad para adaptarse. El punto de partida es el juego posicional europeo pero la versión argentina le agrega dinámica, velocidad e improvisación. Las ganas de jugar, la buena química grupal, desataron el potrero argentino. Ese es, sin dudas, el punto en común con la propuesta de Diniz en Brasil. La recuperación de una identidad propia y colectiva.

Este año, en la Copa Libertadores de América, Fernando Díniz no sólo le dio el primer título internacional a Fluminense. Además, desarrolló con éxito un sistema de juego que revoluciona por completo el fútbol posicional europeo. Su táctica es tan atractiva que la Federación brasileña lo contactó en julio para tomar la Selección de forma interina, varios meses antes de ser campeón. Por entonces, sus raros planteos ya eran tema de conversación para analistas tácticos en todo el planeta.

Lo que distingue al Fluminense de Diniz es que es un equipo sin una estructura táctica definida. Es un animal invertebrado dentro del ecosistema del fútbol moderno. A diferencia de lo que vemos en el primer nivel de Europa, los jugadores del Flu se desparraman por la cancha de una forma irregular sin ocupar todos los espacios del campo en todo momento.

Lo importante para el relacionismo de Diniz no es la estructura, ocupar los espacios de forma racional. La intención es tener la mayor cantidad de jugadores cerca de la pelota. Bajo esa lógica, la circulación, de forma lateral o al espacio, para buscar brechas en la defensa rival, no tiene sentido. La clave del Dinismo está en algo más sencillo, vertical y primario: pasarle la pelota a un compañero para que él haga lo mismo con otro y, así, avanzar hasta el arco rival.

En estos meses, el estilo de juego que impuso Diniz en Fluminense y ahora en Brasil se ganó varios nombres. El británico Jamie Hamilton, que destaca su faceta filosófica, lo bautizó “relacionismo” por valorar más el fútbol asociado que la ocupación de espacios. Un analista brasileño que escribe con el pseudónimo Jozsef Bozsik lo considera parte de la “poesía del pueblo brasileño” y lo conceptualiza como “ataque funcional”. En el canal de Youtube The Purist Football hablan del Dinismo como una revolución táctica que rompe con la dependencia con Europa y revalorizar la historia del fútbol brasileño.

La distinción de la tradición europea, y la valoración del fútbol brasileño, llevaron al propio Diniz a compararse con Guardiola, un referente del fútbol posicional. “Su forma de tener el balón es casi la contraria a la mía. Es un juego más posicional. Los jugadores respetan mucho la posición y el balón se va al espacio. Mi forma de ver el fútbol es casi ‘aposicional’", explicó en TV. “Los jugadores pueden cambiar más de posición, el campo está más abierto, en ciertos sectores nos acercamos. Uno es un juego más confinado en posiciones y el otro es más libre. Creo que tiene que ver con la cultura de cada uno”, remató.

Hace días, luego de un partido por la Champions, el DT de Manchester City felicitó a Diniz por ganar la Libertadores con Fluminense y anticipó el duelo táctico que podrían tener en el Mundial de Clubes, en unas semanas. “Me gustaría saber del juego aposicional. Cuando nos podamos ver me lo puede contar”, afirmó Guardiola, con una sonrisa, cuando le preguntaron por la táctica revolucionaria del actual entrenador de Brasil. La arrogancia europea no descansa. La renovación del fútbol tampoco.

Del interinato a la gloria, el paralelo de Scaloni y Diniz

Scaloni y Diniz no son iguales ni mucho menos. Pero sus recorridos como entrenadores de selecciones de élite como Argentina y Brasil son bastante parecidos. Los dos llegaron al prestigioso cargo de forma interina, con poco respaldo y sin títulos. Son similares en la forma, ambos dirigen a estrellas mundiales en uniformes deportivos, y también en el contenido.

El cargo se lo ganaron en la cancha. El apoyo lo fueron forjando en sus jugadores y los títulos vinieron a convalidarlos. Más allá de lo táctico, ambos hicieron de la conformación de un grupo de jugadores unidos un eje central de su gestión. A partir de ahí, se propusieron desarrollar un estilo de juego revolucionario basado en la identidad cultural del fútbol de cada país.

"Algunos dicen que jugamos muy bien. Otros que podríamos jugar mejor. Nosotros tenemos que seguir intentando, si se puede mejorar. Y brindando el juego que identifica a la gente", afirmó un Scaloni ya consolidado en el cargo pero antes de ser campeón Mundial.

Desde su primera conferencia al frente de Brasil, Diniz se planteó objetivos similares. “La idea principal es que creemos buenas conexiones para que las cosas puedan fluir", afirmó. "El objetivo final es que los hinchas de la selección y las personas que gustan del fútbol estén contentas", agregó. "Tengo mucha alegría de poder contribuir al desarrollo del fútbol brasileño", sentenció Diniz.

El martes 21 de noviembre, cuando se enfrenten, veremos quién impone su idea de juego. Si Scaloni consigue que su versión ultrasónica y dinámica del fútbol posicional le quite el invicto a Brasil en Eliminatorias jugando como local. O si el juego invertebrado de Diniz superará en su casa al campeón del mundo.

Lo que no depende del resultado es lo más importante. El trabajo de Scaloni con Argentina y lo que está empezando a desarrollar Diniz en Brasil, tras su éxito con Fluminense, está revolucionando el fútbol mundial. Se trata de un movimiento táctico y, sobre todo, filosófico que pone por delante la identidad del fútbol sudamericano. Que toma lo mejor de la influencia europea y la potencia con el talento silvestre e imprevisible de estas tierras. El “toco y me voy” argentino y las “tabelas” brasileñas por encima del mecanicismo europeo. Más que nunca, Argentina y Brasil jugarán el mejor partido de fútbol posible. No hay nada mejor para ver hoy por hoy. El último grito de la moda táctica se define en el Maracaná. Semejante partido es nuestro y toca disfrutarlo.