Costa y el Atlético siguen perfectos

MADRID (Paola Núñez, corresponsal) -- El Pichichi de la Liga, Diego Costa, festejó su cumpleaños con un doblete, en la victoria por 2-1 del Atlético de Madrid sobre el Celta de Vigo.

Con los tres puntos, el cuadro colchonero prolonga su marcha perfecta en la Liga, con ocho partidos ganados de ocho disputados, y con el delantero hispano-brasileño como protagonista. Con sus dos anotaciones, Costa, quien mañana cumplirá 25 años, llegó a 10 goles en la campaña, colocándose dos anotaciones por delante de Lionel Messi en la tabla de goleo. Por los gallegos descontó Nolito en la única jugada de peligro que tuvieron en todo el encuentro.

En un Vicente Calderón repleto para la matiné, el Atlético de Madrid arrancó con su acostumbrada intensidad, haciéndose rápidamente con el control del campo. Mientras, los hombres de Luis Enrique intentaban mantener el orden en su terreno, pero el Atlético, una vez más, demostró ser más equipo.

Pronto amenazó Juanfran, quien festejó su vuelta a la selección española con una actuación magistral, convirtiendo su banda izquierda en una carretera para los colchoneros. Así, en los primeros minutos centró para Diego, quien falló en su primer intento.

Atlético de Madrid continuó haciendo su juego, amenazando constantemente el marco defendido por Yoel. Lo que no esperaban era que el arquero gallego llegara en plan de héroe. Achicó para evitar que Villa abriera el marcador antes de parar un penal al '19' del Atlético, que con frustración se desquitó a patadas con el poste izquierdo de Yoel.

En su siguiente oportunidad, Diego Costa cabeceó fuera un centro de Filipe Luis. A los pocos minutos, finalizó una internada por el centro estrellándose con Yoel, que quedó tendido en el campo.

El delantero se empezaba a poner de malas, pues el Celta y la falta de puntería le amargaban el cumpleaños. Esta vez los platos rotos los pagó la valla de publicidad, donde estrelló el balón mientras los médicos del Celta atendían al portero.

Recuperado, Yoel volvió a salvar a los visitantes al rechazar con los pies un disparo de Diego Costa, que ahora lo intentaba por derecha. Habían transcurrido ya 43 minutos de juego y, por más que intentaba, anulando a la defensa del Celta, por mucho que Oubiña bajara a ayudar, el Atlético no lograba sorprender a Yoel. Pero llegó de nuevo Diego Costa, que jamás se rinde. En colaboración con Godín, cabeceó a gol un centro de Filipe Luis. Su noveno en la temporada. Las gradas estallaron en júbilo, clamando como suyo al jugador que se disputan las selecciones de España y Brasil.

Al minuto 57, David Villa tuvo la oportunidad más clara para duplicar la ventaja, misma que desperdició de manera escandalosa. Aprovechando las facilidades concedidas por la zaga del Celta, Diego Costa se internó en el área y con toda la calma se acomodó, sacando a Yoel de su posición, para dejar el camino libre al Guaje, quien disparó con potencia desde la frontal para mandar el balón a un costado de la portería. Fue la última intervención del asturiano, que inmediatamente fue sustituido por el canterano Oliver Torres.

Pero Diego Costa continuaba en plan festivo, así que tomó cartas en el asunto y anotó en una impecable jugada individual al minuto 62, su segundo gol de la tarde. Décimo en liga.

El Atlético pareció relajarse tras el gol, lo que permitió al Celta tener sus primeros acercamientos al área de Courtois y ensombrecer un poco el día de Costa. A 20 minutos del final, Nolito, quien había entrado de cambio, definió perfectamente para marcar el del descuento. Era apenas la primera oportunidad clara de los gallegos y no la desaprovecharon. No gustó a la grada, que a partir de entonces lanzaba una rechifla cada que el Celta se hacía con el balón.

Los visitantes, ya envalentonados, aumentaron la presión y dieron un par de sustos más a Courtois.

Celta intentó aprovechar el tiempo de reposición para marcar el del empate en un cobro, pero lo único que lograron fue que Courtois se luciera con el vuelo. En el área técnica, Simeone gritaba instrucciones, lo mismo arengaba a la afición para que intimidara al Celta. Los 40 mil asistentes obedecieron sin reparo. El grito de ánimo de la afición pronto se convirtió, en instantes, en una ovación, mientras el equipo de la marcha perfecta en el campeonato, agradecido, saludaba a la grada desde el centro de la cancha.