Allen regresa al TD Garden

9:57 ET
Actualizado el
AP

Ray Allen
Steve Mitchell/USA TODAY SportLa rivalidad Heat-Celtcs cae en un segundo plano con el regreso de Allen
MIAMI -- Ray Allen ha jugado en Boston como oponente 15 veces previas. Sabe lo que es jugar bajo los fabulosos banderines de los Celtics, sabe exactamente cómo el público trata a los jugadores visitantes.

Su decimosexta aparición allí como visitante sera substancialmente distinta. El viaje del domingo no solo será su primero como un ex celtic, sino que llegará con los colores del que quizás sea el principal de estos días, el reinante campeón de la NBA Miami Heat, el equipo que ha sacado a Boston de los playoffs en cada una de las últimas dos temporadas.

No se equivoque, Allen se está preparando para todo lo que le acompañará en este viaje desde hace algún tiempo.

"He pensado en eso", dijo Allen. "He pensado más en quién va, y quien va a sortear todo ese protocolo. No sé qué esperar de su lado. Pero es un concepto interesante porque siempre he recibido una cálida bienvenida, aún antes de comenzar a jugar allí. Sólo quiero ganar. Todo lo demás se hará cargo de sí mismo".

Cuando jugaba allí como oponente en el pasado, Allen típicamente recibía tibias recepciones. Fue estrella en Connecticut y tiene profundas raíces en Nueva Inglaterra, y esas dos cosas a largo plazo generan respeto en la base de fanáticos de Boston.

Entonces, se unió a los Celtics en el verano de 2007. Un año más tarde, los ayudó a ganar el campeonato. Su sangre era verde.

Ahora, no mucho.

Ahora, en un partido vespertino dominical ante television nacional, la gran historia no será el regreso del Heat al lugar de su victoria en el sexton partido de la final de la Conferencia Este el año pasado, o el primer viaje de vuelta a Boston para LeBron James desde su desempeño virtuoso de 45 puntos en ese juego, o aún la memoria de cómo los fanáticos aplaudían a rabiar en el último minuto de esa derrota aplastante como un agradecimiento al equipo.

"Todo girará alrededor de Ray", dijo el delantero del Heat, Chris Bosh. "Los fanáticos de los Celtics estaban muy fijados en la rivalidad y en '¿cómo pudiste hacer eso?' Son muy apasionados".

La relación de Allen con los Celtics se rompió la pasada temporada, cuando el Heat le hizo una oferta el verano pasado y eventualmente él la aceptó a sabiendas de que levantaría la ira de los fanáticos de Boston.

Cuando los Celtics visitaron al Heat en la noche inaugural de la temporada, la prueba de la dría relación estaba allí. Los antiguos compañeros Kevin Garnett y Paul Pierce, especialmente, lucían distanciados de Allen. Cuando entró a juego en su primera aparición como Heat, le dio un abrazo al piloto Doc Rivers.

No será una adivinanza la reacción cuando entre al partido el domingo por la tarde.

"Lo voy a disfrutar, regresar y ver gente con la que uno pasó tanto tiempo", dijo Allen. "Pero si uno va a una situación pensando en las percepciones negativas o comportamientos que no son deportivos, entonces uno trata de salir de la situación, ganar el juego y salir de allí. No quiero distraer a estos tipos de hacer su trabajo y estar listos para ganar".

La mayor preocupación en ambos lados debe ser la forma en que cada equipo está jugando. Miami ha ganado cuatro juegos corridos, aferrándose al tope de la Conferencia Este. Boston ha perdido seis corridos y tambalea en su lucha por el octavo y último puesto para los playoffs de la Conferencia Este.

Dwyane Wade no cree que las trayectorias opuestas importarán mucho. La forma en que lo ve, cuando Boston juega con Miami, todo queda amplificado con las situaciones.

"Hay demasiadas historias, pero uno puede lanzar los records por la ventana cuando juega con Boston", dijo Wade. "Es significativo porque tenemos a Ray Allen y juega su primer juego allí, pero estamos en la carretera y queremos jugar bien y es un lucar duro para jugar".