La oportunidad del peleador

El campeón Vitali Klitschko se alista para convertirse en presidente de Ucrania

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Por Brett Forrest
ESPN The Magazine

Vitali KlitschkoAP Photo/Sergei ChuzavkovVitali Klitschko quiere erradicar la corrupción de su país y "reiniciar el sistema".
UN AÑO ES mucho tiempo de descanso. Vitali Klitschko peleó por última vez el 8 de septiembre del 2012, y sus puños han estado en silencio desde entonces. No ha sido por la escasez de retadores. Muchos de ellos se han colocado en fila en busca de la oportunidad de ser derrotados por Klitschko o por su hermano, Wladimir, quienes juntos han reinado en la división de peso completo durante una década. Vitali mantendrá su título de la CMB hasta que se enfrente a una defensa obligatoria la próxima primavera, o hasta que se retire.

La razón por su inactividad es sencilla y fundamental. El campeón no tiene tiempo para boxear. Tiene 42 años de edad. Mientras que su cabellera se vuelve gris, él ha encontrado una ocupación más madura que lo podría llevar a otro título. Aunque aún no ha anunciado su candidatura para las elecciones del 2015, Klitschko es el favorito para convertirse en el próximo presidente de su Ucrania natal.

Desde el último combate de Klitschko, UDAR, el partido político reformista que fundó, ha ganado 42 sillas de las 450 sillas en el parlamento nacional ucraniano. La política en Ucrania es una arena corrupta plagada de peligro físico, así que al menos Klitschko está entrenado para su próxima pelea, no menos dura. La diferencia es que en el cuadrilátero político, sus rivales son formidables. Y, como descubrimos al observar sus ambiciones políticas agudizarse durante el año pasado, perder el voto popular puede que sea la menor de sus preocupaciones.

EN LOS ALPES AUSTRIACOS es fácil olvidarse de cuál país uno proviene, descubriendo lo placentero que sería llamar hogar a este sitio en vez. Es julio del 2012. Klitschko ha armado su campamento de entrenamiento aquí para prepararse para el combate del 8 de septiembre contra el alemán Manuel Charr. Conduce a lo largo de la recién pavimentada carretera, pasando casas de moderados ingresos, debajo de las escarpadas montañas que estimulan la introspección. "La vida aquí es perfecta", dice Klitschko, con su constitución de 6'7 ½ pulgadas desapareciendo el timón de su Mercedes SUV. "Pero no somos de aquí. Somos ucranianos".

Del colectivo del cual habla Klitschko puede referirse a él y a Wladimir, de 37 años. Entre ellos suman seis títulos importantes de boxeo en el peso completo. "Nosotros" también podría abarcar a todos los ucranianos, herederos de una historia soviética que le ha impedido a su país el desarrollarse con una democracia europea estable la cual Klitschko ahora ve a través del parabrisas. En sus 22 años de gobernación independiente, Ucrania ha sobrevivido violencia, robo y corrupción con tanto descaro que hasta un cabildero de Washington abogaría por un poco de control. "Ser un político en Ucrania es algo muy interesante", dice Klitschko, deteniéndose ante un portón de seguridad que alcanza la ruta montañosa. "Él roba. Mata gente. Hace negocios para sí y no para el país. Yo soy campeón de peso completo y gano buen dinero. Pero no se compara a lo que gana un político ucraniano".

Es su combate contra Charr el que lleva a Klitscko al pueblito de Going am Wilden Kaiser; muchos expertos especulan que la pelea será su última. Los hermanos Klitschko han dominado tanto en su división, haciendo 24 defensas exitosas de título durante los pasados siete años, 18 por nocaut, que el boxeo del peso completo ha ido hacia una crisis de identidad. Vitali ahora se considera primero que nada como un político, y cada vez menos como atleta, con planes de importar a su país los valores de la igualdad que ahora llegan naturalmente a países como Austria.

Klitschko estaciona el auto y camina por la marquesina gravillada de una cabaña de madera de dos pisos de esquí. Pasando la montaña está el Stanglwirt, un resort cinco estrellas donde los Klitschko han entrenado para casi todas sus defensas de título, creyendo que el aire privado de oxígeno de las montañas es beneficioso para sus entrenamientos. En Austria y en la vecina Alemania el Stanglwirt se ha convertido en la base operativa de los Klitschko, y los fanáticos saben en dónde encontrarlos. Por lo tanto, tras una sesión de entrenamiento abierta en el resort, Vitali migra hacia esta casa en la montaña, apartada por los bosques. El lugar no ha provisto un santuario total. Durante años, varias mujeres han escalado por la ruta de las montañas, violentando el portón de seguridad, para hacerle un particular ofrecimiento a Wladimir. Vitali, quien tiene tres hijos con su esposa de 17 años, Natalia, nunca abre la puerta.

Wladimir es el hermano menor, el más simpático. Vitali es un poco menos agradable. Esto le funciona bien para la política ucraniana. Los debates en el parlamento ucraniano, el Rada, en ocasiones terminan en peleas físicas -- una cámara legislativa se convierte en una pelea de bandos por dinero y propiedades. A Klitschko le cayó gas lacrimógeno durante una demostración frente a un edificio gubernamental el verano pasado, y se hirió la mano derecha con una botella de vidrio rota. Estos son algunos de los premios de la política de su país.

'Ser un buen hombre no es una profesión", dice, mientras se sienta a la mesa a comerse un plato de pollo a la parrilla y batatas. La repetición de la sesión de guanteo del día, contra un trío de boxeadores más jóvenes, es transmitida en una pantalla enorme que cubre una ventana de la casa. Klitschko es el hombre más grande del video, como es la costumbre en el cuadrilátero y en la vida. Pelear contra él es como pelear contra tu hermano mayor. Te estiras y lanzas y tiras con todo, pero su ventaja en estatura y alcance le hacen un caso perdido. En 47 combates profesionales, Klitschko nunca ha sido derribado. Aun así, su entrenador de siempre, el alemán Fritz Sdunek, le recuerda que Charr, contra quien Vitali se enfrentará en Moscú, está invicto con un récord de 210. Klitschko lo escucha, asiente con la cabeza, pero otros números avivan sus pensamientos.

Vitali KlitschkoGetty ImagesFomentar la educación y el deporte entre los más pobres, su preocupación.
UCRANIA TIENE la franja más grande de tierra fértil en Europa, y sin embargo, su gente sufrió una devastadora hambruna impuesta con la intención de reprimir el nacionalismo. Tiene una cuantiosa fuerza de trabajo educada, pero el empleo y la prosperidad son escasas. El estado tiene un rico historial datando al siglo IX, pero Ucrania tiene problemas con definir su soberanía. Mide 233,000 millas cuadradas, lo cual la hace el país más grande ubicado en la Europa completa, aunque a veces se sigue sintiendo como del Tercer Mundo por su estancamiento. Sus atributos positivos podrían predecir un crecimiento económico si no fuese por el hecho singular de la corrupción, un legado de la burocracia soviética que le ha robado a Ucrania su capital financiero.

Klitschko conoce las circunstancias desde hace mucho. En noviembre del 2004, estaba entrenando en Los Ángeles para su primera defensa del título del CMB contra Danny Williams en Las Vegas, mientras que el evento más significativo de la política de Ucrania de estaba desplegando. La revolución naranja fue una lucha entre las mitades, la mitad del oeste del país inclinándose hacia el imperio de la ley, y la del este favoreciendo la continua lealtad al sistema de patronato de Moscú. Durante su campaña de elecciones, el candidato del oeste, Viktor Yushchenko, fue alegadamente envenenado con dioxina por sus rivales políticos del este, y su cara se desfiguró grotescamente. Cuando el Partido de las Regiones, el cual apoyaba al candidato del este, Viktor Yanukovych, atentó con robarse la elección nacional, los seguidores de Yushchenko ocuparon la calle principal de Kiev; casi un millón de personas acamparon en la calle durante un mes en el frío invernal demandando unas nuevas elecciones. El país cayó en picada en una crisis socio-política y económica mientras conversaciones de un inminente conflicto armado circuló por la ciudad más grande de la nación.

Klitschko experimentó un despertar político.

"Quería cancelar el combate y regresar a Ucrania", dijo. Durante el entrenamiento, se despertó a las 4 a.m., buscando información de última hora por parte de amistades quienes estaban activos dentro de la Revolución Naranja. Danny Williams había noqueado a Mike Tyson en su combate previo, y Sdunek estaba preocupado que su carga distraída se encontrara con un resultado similar contra el retador británico. Le pidió a Klitscko que se enfocara, diciéndole, "Es mejor si el campeón del mundo utilice el cuadrilátero del boxeo como un escenario para la democracia". El próximo mes, Klitschko peleó con una cinta anaranjada amarrado a su trusa negra y noqueó a Williams en el octavo asalto. Esa sería la última pelea de Klitschko por casi cuatro años.

El candidato del este, Yushchenko, ganó la segunda votación en enero, y muchos ucranianos estaban esperanzados de que esto era una señal de un cambio positivo. "Estaba muy motivado", dice Vitali. "Está listo para invertir mi energía y tiempo". Sin embargo, de a poco las realidades políticas debilitaron a la Revolución Naranja, las conversaciones idealistas de protestas se esfumaron con el calor de la primavera. "Los millonarios querían intercambiar lugares con los billonarios", dice Klitschko.

Mientras se desilusionó con la política, su carrera boxística estaba a punto de tomar un similar giro adverso. Justo nueve días antes de su programada pelea de defensa contra Hasim Rahman en abril del 2005, Klitschko se enredó con las piernas de su pareja de guanteo, desgarrándose su ligamento cruzado anterior derecho. Klitschko tuvo que cancelar el combate. La lesión del ligamento cruzado anterior, una vieja rasgadura en el hombro, un tobillo malo- los achaques de una carrea extensa en el boxeo se juntaron para empujar a Klitschko a retirarse del boxeo por completo unos meses después.

Pero no había terminado de pelear. Decepcionado con el fracaso de la Revolución Naranja pero aún comprometido con sus principios, Klitschko entró en la escena política. 'Le dije a Vitali, 'Es demasiado trabajo'", dice Sdunek "'Vas a tener problemas con los bandidos'. Pero él es un fanático". Klitschko se postuló para alcalde de Kiev en el 2006. Terminó segundo, con el 24 por ciento de los votos. Contrató al ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani como consultor político y se postuló nuevamente en el 2008. En esta ocasión, Klitschko terminó tercero, con el 18 por ciento de los votos, exponiendo una quijada política débil, poco preparado para los retos de su nuevo escenario. Todo lo que dice ahora es, "Un mal perdedor intenta encontrar excusas".

Las derrotas de Klitschko sí forjaron un premio de consolidación: le fue concedido una silla en el concejo municipal de Kiev. El concejo en un refugio de sobornos, acuerdos por el lado y políticos que se enriquecen al abrazar el espíritu empresarial. "En el concejo municipal, vi desde adentro cuán sucia es la política", dice Klitschko. Ha estado envuelto en varios altercados físicos en sesiones del concejo. Aunque todavía no ha amartillado su poderoso derechazo para esclarecer una disputa legislativa, el hecho de que algunos colegas no tienen miedo de provocarlo habla del valor de la propiedad que a veces está para el agarre de cualquiera. "Es realmente un combate", dice. "Y es muy importante conocer las reglas".

LOS PESAJES PREVIOS AL COMBATE usualmente son buenos para reírse, y el pesaje del 7 de septiembre precediendo el combate entre Klitschko y Charr en el estadio de Olimpiyskiy en Moscú provee su humor propio. El presentador habla con un acento inglés muy marcado, acentuado por sus aspiraciones de grandeza en el cuadrilátero. Cuando un boxeador del evento secundario de la cartelera se posa sobre la balanza, la balanza se rompe. Esto sucede cuando eres europeo y el campeón de peso completo y han derrotado a los mejores norteamericanos. Peleas en Moscú porque Vegas se queda con un mayor porcentaje con acróbatas o espectáculos de magia o con Floyd Mayweather.

Aún así, Charr está tratando esto como si fuese la gran cosa mientras ambos boxeadores se convergen para el obligatorio cara a cara. Cuando se han comido con los ojos el tiempo suficiente para que ninguno sea calificado de cobarde, un promotor se para entre medio de ellos. Pero Charr se rehúsa a echarse a un lado. Se desata un alboroto. Charr quiere que lo tomen en serio. Pero lo que consigue es el resultado contrario mientras las risas emergen entre el público. Y cuando el retador se baja del escenario, Klitschko suelta una sonrisa. Estos combates terminan todos de la misma manera. Klitschko regresó al boxeo en octubre del 2008 y recobró su título del CMB al derrotar al nigeriano Samuel Peter en Berlín. Los Klitschkos eventualmente se convirtieron en los primeros hermanos en poseer todos los títulos de peso completo del boxeo. Con esta meta alcanzada, Vitali podría regresar su atención sobre la reestructuración de su carrera política.

En el concejo municipal de Kiev, Klitschko había participado en coaliciones, una necesidad en un país de 44.5 millones y 200 partidos políticos; los bloques de votación son el único modo de pasar a la legislatura. Pero Vitali cambió de parecer. "Me di cuenta de que no tenía que apoyar a nadie", dice. "Teníamos que construir nuestra propia visión".

Para esto, se fue al oeste. Los hermanos comenzaron sus carreras profesionales en los gimnasios de Alemania, donde el deporte era más sofisticado que en la hostil Ucrania. Aprendieron a hablar en alemán con fluidez. Se vinieron a identificar con la cultura del país, apreciando la mejor calidad de vida. A su vez, los alemanes- quienes le otorgaron a Vitali el honor más alto para un civil, la Cruz Federal de Mérito, en el 2010 por "fortalecer las relaciones entre Alemania y Ucrania"- consideran a los Klitschkos como propios. En la primavera del 2009, Vitali capitalizó en esta familiaridad para ayudar a su diseño político. Organizó una conferencia con la Unión Demócrata Cristiana (UDC), el partido del canciller federal de Alemania, Angela Merkel.

"Necesitaba ver como un partido político real estaba estructurado", dice Klitschko. Por una semana, él y sus delegados se reunieron con el personal de la UDC en su sede en Berlín. "Tenía miedo", dice. "Tienen una estructura enorme. Muy compleja. Era un bosque obscuro". A diferencia de los partidos políticos altamente centralizados en Ucrania, la UDC era una telaraña de concejos partidarios, representantes regionales y grupos asesores. Fomentaba la igualdad al hacerle campaña a sus miembros, una actitud que apelaba al sentido deportivo de Klitschko de lo justo. "El objetivo principal de Vitali Klitschko es el introducirle a Ucrania los valores comunitarios de Europa", dice Hermann Groehe, secretario general de la UDC. "Denota una gran determinación".

Esa determinación ha sido puesto a prueba constantemente: en febrero del 2010, el espíritu de la Revolución Naranja se enfrentó a un fin simbólico. El candidato del este en las elecciones del 2004, Viktor Yanukovych, ganó la presidencia de Ucrania.

Dos meses después, Klitschko y una docena de sus consejeros se reunieron en Kiev, con la intención de convertir a su creciente bloque político en un partido legítimo. Querían un mayor enfoque para su misión, una marca clara para el público votante. Necesitaban un nombre. Mientras se desarrollaba la reunión, Klitschko arremetió un puño contra su otra mano. "Necesitamos un nombre que sea como un puño a la cabeza", dijo, "algo que despierte a la gente". Victoria Podgornaya, una politóloga y ex consultora de Klitschko preguntó: "¿Somos ucranianos? ¿Apoyamos la democracia? ¿Estamos de acuerdo en que necesitamos hacer alianzas para alcanzar nuestros objetivos? ¿No estamos a favor de una reforma? Debemos nombrar al partido 'UDAR'". El nombré quedó, y no porque era un acrónimo pegadizo. La palabra udar es ucraniano y ruso para la palabra puño.

En el cuadrilátero del Olimpiyskiy, Manuel Charr rápidamente se entera de lo que la palabra significa. Boxeadores les dirán que Klitschko es difícil de vencer porque es complicado. Sus puños llegan en una forma impredecible, desde ángulos extraños y en una frecuencia azarosa, generados por su torpeza. Los oponentes encuentran esta cadencia confusa, y mientras tratan de descifrar una forma de combatirla, Klitschko los desgasta, quebrando su voluntad de competir.

En el cuarto asalto en Moscú, el puño izquierdo de Klitschko aterriza y corta a Charr sobre el ojo derecho. La cortadura sangra demasiado y el doctor detiene la pelea. La fanaticada, insatisfecha, silban su descontento. El estadio se siente obscuro y vacío y lejos de las cosas significativas del mundo. Los Klitschkos han peleado contra todo lo que hay para pelear. No se les puede culpar por su dominancia. Vitali se baja del cuadrilátero y camina hacia el camarín. Puede que se está yendo del estadio. Pero apenas queda algo para dejar atrás.

KLITSCHKO REGRESA A Kiev dos días después de la pelea contra Charr. Es la temporada de elecciones en Ucrania y Klitschko convoca una conferencia de prensa, entrando a la habitación sin parecerse en lo absoluto al boxeador que era en Moscú. Está vestido con un traje nuevo. Tiene en la mano un informe delgado. Ni tan siquiera tiene una marca en la cara. La actitud de Klitschko es brillante, hasta esperanzadora inclusive, mientras toma asiento en la tarima, observa a los medios reunidos y dice, "Queremos políticas que trabajen para la gente, no solo para los pudientes. Nuestra tarea es resetear el sistema".

Vitali Klitschko
Sebastian Widmann/dapd/AP ImagesComo en el boxeo, la política en Ucrania es un deporte sangriento; incluso el campeón debe ser inteligente para evitar meter las manos.

Más del 60 por ciento de los ucranianos creen que su país se ha desarrollado en la dirección equivocada desde la caída de la Unión Soviética. Esto es lo que las encuestas le dirán a Klitschko antes de las elecciones parlamentarias el 28 de octubre. Como su nombre implica, UDAR dice que planea estremecer al sistema ucraniano: transformando radicalmente una cultura socio-política arraigada en la corrupción e intimidación en una basada en el imperio de la ley. Aunque los más cercanos a Klitschko se cuestionan el asumir una tarea tan abrumadora cuando fácilmente podría entrar en el negocio después de terminar de boxear, simplemente le dijo a su esposa, "Esto es lo que he decidido hacer".

Se siente motivado hacia este rumbo. En el 2007, el alcalde de Kiev, Leonid Chernovetsky, manipuló la ley para obtener casi 7,500 acres de tierra del estado valorados en $10 billones. Chernovetsky y sus seguidores le hicieron campaña a miembros del concejo municipal de Kiev, con la intención de juntar los votos necesarios para transferir la tierra para shell compañías bajo su control. Un compañero del concejo se le acercó a Klitschko ofreciéndole un millón por cada voto que pudiese conseguir. Aunque Klitschko rechazó la oferta ("Le dije que se fuera a la mierd-", dice), otros miembros del concejo municipal estaban más que dispuestos. "Sientes que estos números pueden cambiar sus vidas por completo", dice Klitschko. La moción pasó. Chernovetsky viajó a Tel Aviv y eventualmente renunció; Kiev ahora es manejada por un administrador seleccionado por el presidente.

Esta es la naturaleza del poder en Ucrania. "Un representante del gobierno gana $30,000 al año", dice Klitschko, "pero llega al trabajo en un Bentley. Todo el mundo sabe que es corrupto. Pero nadie dice nada".

Su mensaje es uno que cualquier político puede ofrecerle a un votante descontento. Klitschko quiere crear una junta independiente para despedir a oficiales gubernamentales que sean corruptos. Quiere reducir la burocracia, establecer un poder público de veto, abrir los libros del estado. ¿Por qué los ucranianos deben de creerle cuando promesas similares de la Revolución Naranja resultaron en nada más que recaídas? "En un sentido primitivo, los votantes ven en Kitschko un hombre fuerte que parece ser un líder", dice Andreas Umland, un profesor de ciencias políticas en la Universidad Nacional de Kyiv-Mohyla Academy en Kiev. "La esperanza es que, ya que es adinerado y no lo ha robado como los otros políticos aquí, él es diferente al resto".

Algunos observadores políticos en Kiev sostienen que Klitschko encontrará la implementación de sus planes inmanejable, o que le falta la inteligencia política para jugar un juego tan complicado. Otros temen por un resultado µmás cruento. "La política realmente no tiene reglas", dice Wladimir. "En el boxeo, vas a terminar con la nariz rota o con un moretón en el ojo. En la política, poder terminar con una bala en la cabeza o con dioxina en la comida".

VITALI ESTABA ATERRORIZADO. Era su primer día de entrenamiento básico en la milicia soviética. El año era el 1989, y los cambios políticos del momento que se estaban llevando a cabo por todo el bloque de este llegaría en breve a Kiev. El padre de Klitschko, Vladimir, un coronel en la fuerza aérea, había arreglado para que él fuese asignado a una base, notoriamente difícil, en Ucrania. Vladimir quería que su hijo, un ya consagrado peleador de kickboxing a los 17 años, demostrase cuán rudo era.

El grupo de entrenamiento básico de Klitschko estaba compuesto en mayor parte de conscriptos de Azerbaiyán, una antigua república soviética. Cuando apagaron las luces en esa primera noche, los Azerís deambularon por la barraca, azotando con las correas, usando hebillas de acero, afirmando su control sobre el pelotón. Klitschko era de la minoría étnica, pero no tuvo más remedio que defenderse, aterrorizado como estaba. Cuando pasaron lista al día siguiente, el sargento instructor compartió con el grupo un secreto. El sobresaliente ucraniano entre ellos- el que había repartido su porción de ojos morados y moretones la noche anterior- era el campeón de kickboxing de la Unión Soviética. Los Azerís rápidamente cambiaron su actitud hacia Klitschko. "Desde entonces me llamaban 'hermano'", dice. "Uno tiene que demostrar sus habilidades. Uno tiene que demostrar que estás preparado para defenderte".

Había aprendido una lección de política desde temprano, que para ganarse a sus enemigos, primero tenía que enfrentarlos y vencerlos. Los resultados de las elecciones de octubre sirvieron solo para afirmar esa lección. En una votación que fue manchada por fraude, la UDAR de Klitschko terminó tercera, ganando el 14 por ciento de los votos para sillas en el parlamento (el partido ganador ganó un 30 por ciento)- dándole un buen punto de apoyo en una nación dividida en tantas fracciones y reforzando las aspiraciones presidenciales de Vitali.

Por ahora, Klitschko no quiere confirmar si se va a postular o no: evade y esquiva la pregunta como el peleador altamente cotizado que es. Su carrera en el boxeo no es más clara. La edad y su cuerpo han comenzado a traicionarlo. En marzo del 2013, Klitschko visitó al Dr. Richard Steadman, un especialista en rodillas basado en Vail, Colorado, quien operó la rodilla de Klitschko en el 2002, para un procedimiento no divulgado. Por una lesión en su mano derecha que sufrió durante su entrenamiento, Klitschko no peleará por el resto del año, al menos; el CMB le ha dado hasta marzo del 2014 para defender su título.

Así que, ¿cuál es el futuro para Klitschko? Para el verano del 2012, meses antes del resultado del combate contra Manuel Charr y las elecciones de octubre fueron conocidas, proveyó una pista de la respuesta en los pacíficos Alpes, en una casa después de la cena. El kinesiólogo ítalo-alemán de Klitschko estaba masajeando el codo derecho del campeón, trabajándole los tendones distendidos. Mientras estaba acostado sobre su espalda en la mesa de masajes, Klitschko habló, con su voz sueva y vulnerable. "Los ucranianos están frustrados con el juego que el gobierno ha jugado con ellos", dijo. "La gente quiere saber por qué no tenemos un futuro mejor".

Se quedó mirando al techo por un rato, mientras el kinesiólogo le masajeaba el codo. "Dime", dijo Klitschko, encontrando por fin las palabras para el pensamiento que le preocupaba, "¿cuántos alcaldes hay en las ciudades del mundo? Y, ¿cuántos presidentes de países hay? Hubo una pausa. No pudo evitar sonreír. "Y, ¿cuántos campeones de peso completo hay?".

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