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Pachuca no venció a cualquiera: Almada dictó cátedra ante América

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Pachuca vuelve a la Final de la Concachampions a costa del América (0:53)

Los Tuzos llegaron a la sexta final del torneo regional de clubes en su historia tras superar al América en la vuelta celebrada en Pachuca y con marcador global de 3-2. (0:53)

El Pachuca de Almada derribó a un colosal América con sus mejores aptitudes, el compromiso absoluto de los jóvenes y extranjeros comprometidos.


LOS ÁNGELES -- Se ha vulgarizado, por esa adicción y adición al escándalo, la victoria –ejemplar– del Pachuca de Guillermo Almada, exiliando los sueños del dueño del América, esos de jugar el Mundial de Clubes.

Emilio Azcárraga Jean quería ondear su antorcha en esa competencia FIFA, tratando de igualar la exhibición de Rayados ante Liverpool, o la investidura de finalista de Tigres. No fue posible: su recua de millonarios futbolistas sólo le llevó cenizas y cirios.

Se ha vulgarizado la exhibición de Pachuca, fascinante, fastuosa, álgida, tratando de vilipendiar al América. Y se le ha vulgarizado más con lugares comunes, bastardos, que son la fuga comodina de algunos analistas: “Es que América no jugó a nada”. “Es que América no tuvo idea, no tuvo capacidad de respuesta”.

Obviamente, presentando al América como un guiñapo, como un andrajoso, termina por generar el concepto de que Pachuca victimó y superó a un don nadie, a un mequetrefe, como si los argumentos que tienen a El Nido como líder general (que no súper líder), no hubieran tenido un sustento a lo largo de 17 fechas.

Quede claro, el cazador hidalguense derribó a un colosal animal con sus mejores actitudes y con sus mejores aptitudes. Caza de altura, eso consumó Tuzos, y necesario hacer énfasis en el compromiso absoluto de los párvulos de su plantel, y la manifestación de futbolistas extranjeros comprometidos.

Entiéndase así: para que el jugador de América rinda, necesita vivir bajo un peligroso régimen de explotación física y mental. En Pachuca, a pesar de la evidente explotación física para responder con dinámica, intensidad y compromiso, sobresale, sin embargo, la capacidad de expresión de sus futbolistas.

Además, en América el futbolista es reacio a ensuciarse. En cambio, en Pachuca se percuden en la lucha y se higienizan con el instinto básico del futbolista.

Por eso, entiéndase, había jugadores americanistas de poco kilometraje recorrido al borde del espasmo muscular, mientras que la tropa de Guillermo Almada hace del esfuerzo una diversión y no un tormento, bajo el amparo del profesor Rubens Valenzuela.

Pero, en las bancas, se ha venido decidiendo, puntualmente, la superioridad de Pachuca sobre América. Hoy, queda claro, Almada es mucho más caudillo y estratega de lo que puede ser André Jardine, quien la noche del martes pasó de la querendona jovialidad brasileña, a la histeria.

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2:48
'Tuca' Ferretti no oculta su felicidad tras eliminación del América

Pachuca dejó en semifinales al América y Ricardo Ferretti no oculta su emoción dentro del análisis Picante.

Antes de seguir con el tema, necesario precisar: ¡Hey Grupo Pachuca!, muy bien lo que haces con Tuzos, pero que no se te olvide Jesús Martínez tu avaricia, tu desdén, tu irresponsabilidad y tu valemadrismo en el caso de la futbolista Ana Campa. La salud y la fortaleza de un ser humano es más importante que una Final de Concacaf, claro, dentro del estatus de humanismo, que es un tema no muy claro en los feudos hidalguenses y guanajuatenses.

Regresemos al tete-a-tete entre Almada y Jardine. Ya desde hace días se había subrayado en diversos espacios cómo recurrentemente el brasileño muerde y se asfixia con el anzuelo del uruguayo.

Pachuca, hemos insistido, no se engolosina de balón para poder engolosinarse de futbol. Y ahí, tiene comiendo de la mano a Jardine.

Este martes, el América tuvo un control del balón y del tiempo y de los espacios, realmente asombroso. Ya se sabe, sin embargo, que tener el control del balón no significa tener el control del partido.

Este martes, por ejemplo, hubo momentos del partido en que la posesión del balón llegó a estar 72% para el América y 28 por ciento para Pachuca. Sí, Jardine era víctima de la sobada de lomo de Almada.

Más allá del perfecto ballet de acoso, marca, presión, intensidad y recuperación de que hace gala Pachuca, las cifras útiles manifestaron lo que el marcador regocijaba.

América fue una expresión inútil de control del balón, y fue una caricatura en el control del partido. De qué sirve tener 70% o 71% de posesión, si tu adversario, con un 29% o un 30%, te fulmina con 19 disparos a gol, nueve de ellos a portería. ¿Las Águilas? Siete remates y dos disparos al arco.

Lo vergonzoso para Jardine es que esta lección se la ha venido aplicando Almada, desde que el brasileño dirigía a San Luis. Y no ha entendido, no ha aprendido, no ha visto, o, también, claro, para sacudirse esa asfixia, necesita una colaboración puntual, sin resabios, por parte de sus jugadores. Y eso, la noche del martes no ocurrió.

Así que no es necesario vulgarizar la victoria de los Tuzos con vituperios contra el América. La caída de El Nido es escandalosamente jugosa, pero el recurso de Pachuca debería ser el catecismo de todos los equipos en el futbol mexicano.

Pero, insisto, a la excelsitud ante Águilas, no se olvide, el apartado de Ana Campa dice más de Grupo Pachuca que llegar a la Final de la Concachampions.