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WBC 2023, el Clásico Mundial que nos enamoró a todos dentro y fuera del diamante

MIAMI -- En 2021, Randy Arozarena se puso una camiseta verde de México, inició una sesión en su cuenta de Instagram y entregó un mensaje de video que esperaba que escuchara el presidente del país. Quería hacerse ciudadano y agilizar el proceso lo más rápido posible para poder representar a México en un Clásico Mundial de Beisbol que no se realizaría hasta dentro de dos años. Pidió ayuda a sus fans.

Dijo Arozarena: "Es lo único que quiero".

Arozarena nació y creció en Cuba, pero huyó de la isla en 2015, se instaló en Mérida, tuvo una hija, perfeccionó sus habilidades como beisbolista y se enamoró de la cultura. Durante la última semana y media, mientras representaba a un equipo mexicano que avanzó más en este torneo de lo que nadie hubiera imaginado, Arozarena navegó por el WBC con una intensidad y una arrogancia que inspiraron. Se puso lujosos sombreros, hizo proclamaciones audaces, entregó hits oportunos, realizó jugadas defensivas espectaculares e incluso firmó autógrafos durante los cambios de pitcher.

Su juego enérgico, para un país que eligió, lo convirtió en una figura divina en México, donde los fanáticos en las redes sociales superpusieron su rostro sobre la moneda mexicana y las icónicas estatuas mexicanas.

Su entusiasmo encarnó la vibra de todo un torneo.

La quinta entrega del Clásico Mundial de Beisbol, que culminó con un enfrentamiento épico entre Shohei Ohtani y Mike Trout, superó todas las expectativas que tenía. El ambiente era eléctrico, los juegos eran intensos, el drama fascinante. Y al final, a pesar de la consternación de los expertos sobre las lesiones y la paranoia de los ejecutivos sobre la carga de trabajo de los peloteros, un aspecto era innegable: a los jugadores les importaba. Mucho.

"Es diferente", dijo Trout, momentos después de la victoria de Japón por 3-2 sobre el equipo de Estados Unidos, el martes por la noche. "Realmente, no puedo expresar qué tiene de diferente, puedes sentirlo en tus venas".

Ohtani es, probablemente, la mayor celebridad del beisbol en el mundo; Jugador Más Valioso unánime que ha hecho cosas sin igual en la historia de su deporte. Pero calificó el ponche de Trout que puso fin al juego, en un ‘slider’ de conteo completo que siguió a cuatro rectas consecutivas de más de 100 millas por hora, "el mejor momento de mi vida".

A lo largo del torneo, los jugadores compartieron sentimientos similares después de sus juegos. Jugadores como Randy Arozarena abrazaron el Clásico Mundial de Beisbol de este año como nunca antes.

"Si no estás aquí, no tienes el deseo, el hambre y la pasión que tenemos por el juego y por este torneo", dijo en español el receptor puertorriqueño Christian Vázquez. "Llevar los colores de tu patria en el terreno de juego es inexplicable. Y ésta es una responsabilidad aún mayor para todos nosotros, porque no es representar a un equipo, sino a toda una isla. Nuestra patria. Y lo das todo por tu familia y por todas las personas que te trajeron aquí hoy. Fui campeón de la Serie Mundial con los Red Sox, y esta experiencia simplemente no tiene comparaciones. Se me pone la piel de gallina solo de pensarlo".

Para jugadores como Ohtani y Vázquez, criados en regiones obsesionadas con el beisbol que tratan los eventos internacionales con considerable seriedad, la pasión por un torneo como éste es inherente. Para jugadores como Lars Nootbaar y Alex Verdugo, que representan a las naciones de sus padres, es algo desarrollado.

Verdugo nació y creció en Tucson, Arizona, pero su padre nació en Hermosillo, México. El guante que usa regularmente el jardinero con Medias Rojas de Boston es rojo, blanco y verde como tributo a la bandera mexicana.

"Significa todo", dijo Verdugo sobre jugar en el CMB. "Me encanta esto."

Nootbaar, de California, calificó su participación en el Clásico Mundial de Beisbol como una oportunidad para aprender la cultura japonesa de su madre, incluso, trató de memorizar la letra del himno nacional del país. Jugar la ronda clasificatoria en Tokio se calificó como una experiencia que cambia la vida.

"Usar (el nombre de) 'Japón', es honrar a mi madre, ella sacrificó todo por mí", dijo Nootbaar. "Entiendo algunas de sus costumbres ahora después de estar allí durante un par de semanas".

En ediciones anteriores, la emoción en torno al Clásico Mundial de Beisbol ha sido difícil de encontrar en Estados Unidos que le da mucha más importancia a su temporada de Major League Baseball. Y, sin embargo, las estrellas del equipo de Estados Unidos mostraron una intensidad palpable durante todo el evento de este año, saliendo de la banca durante los grandes momentos, haciendo giros agresivos después de sencillos de rutina, rugiendo hacia la multitud después de escapar de las dificultades. La competencia hizo brotar esas sensaciones y expresiones.

"Es como si: haces tu trabajo o quedas en evidencia", dijo el mánager del equipo de Estados Unidos, Mark DeRosa. "Simplemente, creo que hay un gran respeto por el torneo por parte de los muchachos en esa sala: un deseo de tener éxito, un deseo de representar a su país".

Los últimos cinco días del torneo de este año incluyeron cuatro emocionantes juegos de ida y vuelta. En un enfrentamiento de cuartos de final el viernes, México superó un déficit de cuatro carreras para sorprender a Puerto Rico. Trea Turner luego llevó a Estados Unidos a la victoria sobre Venezuela con un grand slam en la octava entrada el sábado; Munetaka Murakami conectó un doblete a la cerca del jardín central para enviar a Japón a la pelea por el campeonato; y Ohtani selló una victoria por una carrera al ponchar a Trout, el martes, brindando de manera sorprendente el enfrentamiento entre los compañeros de equipo de Los Angeles Angels con el que muchos soñaron meses antes.

Más de 1.3 millones de personas asistieron a los 47 juegos que abarcaron el Clásico Mundial de Beisbol de este año. Once de los 15 juegos que tuvieron lugar en loanDepot Park, que fue sede de las rondas eliminatorias, se agotaron. Al final de la primera ronda, el WBC 2023 ya había vendido más mercancía que cualquiera de las cuatro entregas anteriores. Los dos juegos de semifinales promediaron 2.4 millones de espectadores en Fox Sports 1 y Fox Deportes, un aumento del 96 por ciento con respecto a las semifinales de 2017, según datos proporcionados por Major League Baseball.

Cuando Japón derrotó a Corea en Tokio, el 10 de marzo, 62 millones de personas vieron el juego. Cuando México derrotó a Estados Unidos, el 12 de marzo, 47,534 personas se apiñaron en el Chase Field en Phoenix. Y cuando Puerto Rico superó a República Dominicana, el 15 de marzo, el 62 por ciento de los hogares puertorriqueños estaban sintonizados.

El torneo enfrentó sus críticas más agudas más tarde esa noche, cuando Edwin Díaz, el taponero estrella de los Mets de Nueva York, se desgarró el tendón rotuliano durante la celebración en el campo, una lesión que probablemente le impedirá lanzar esta temporada. Los méritos del torneo fueron cuestionados tanto por fanáticos como por expertos. Pero sus participantes rechazaron las críticas a gritos, ninguno más que Francisco Lindor, compañero de equipo de Díaz tanto con Puerto Rico como con los Mets.

"Entiendo cómo están sufriendo los fanáticos de los Mets", dijo Lindor en español. “Pero mientras que para tanta gente la temporada regular es lo que cuenta, para todos nosotros, jugar en el WBC significa tanto. Es el sueño de todo pelotero puertorriqueño, vestir los colores de Puerto Rico y representar a nuestro país. Y no solo puertorriqueños, todos los jugadores del Clásico consideran que estar aquí es el máximo honor. Por supuesto, no queremos que ocuran las lesiones, pero es parte del juego. Y son cosas que pueden suceder en cualquier lugar".

Otra lesión importante ocurrió el sábado por la noche, cuando el segunda base de los Astros de Houston, José Altuve, fue golpeado por una bola rápida de un Daniel Bard notablemente errático en el juego de cuartos de final de Venezuela contra Estados Unidos y sufrió una fractura en el pulgar. Siguieron más críticas externas, aunque menos, debido a los juegos emocionantes que se dieron. En privado, los jugadores y entrenadores señalaron otras lesiones recientes: Gavin Lux se desgarró el ligamento cruzado anterior corriendo las bases; Joe Musgrove se dejó caer una pesa sobre el dedo gordo del pie en el gimnasio y Carson Kelly se fracturó el antebrazo con un golpe de un pitcheo.

"La gente se lastima en los juegos de entrenamiento de primavera todos los días en este momento", dijo el abridor del equipo de Estados Unidos, Lance Lynn, "y nadie dice que no deberíamos tener entrenamiento de primavera".

Los japoneses celebraron en equipo, los estadounidenses se vieron con sus familias. El tercera base de Estados Unidos, Nolan Arenado, quien acababa de completar su segunda participación en el Clásico Mundial de Beisbol, se paró a unos 10 pies de Ohtani, quien lució una medalla y participó en una serie interminable de selfies.

"Los jugadores necesitan hacer esto", dijo Arenado. "Tenemos un muy buen equipo, pero necesitamos más estrellas. Necesitamos más muchachos, ¿por qué no?, creo que es importante jugar en el Clásico. Estás lanzando fuerte en los entrenamientos de primavera, estás jugando duro. También podrías hazlo aquí, en un gran escenario para tu país".

Jeff Passan y Marly Rivera de ESPN contribuyeron con este informe.