Sao Paulo espera por Rafa

16:26 ET
FECHA
10/02
2013
por Juan Ignacio Ceballos

SAN PABLO -- Redondo como el Maracaná, pero con un techo en forma de cúpula que le da un toque extra de majestuosidad, el Ginásio de Ibirapuera está listo para recibir al mejor tenista de la historia sobre canchas lentas. A partir del lunes, este gigantesco Garoto con corazón de cancha de tenis será devorado por la pasión que ha despertado el Rafa's Comeback Tour por Latinoamérica. Sao Paulo, y el Brasil Open 2013, conforman la segunda parada. Y tienen algo diferente para ofrecer: un torneo en clay, pero indoor.

"Los boletos se han vendido más rápido que el año pasado", asegura Roberto Burigo, gerente de este evento organizado por la empresa Koch-Tavares. "Sao Paulo tiene una tradición tenística, pero nosotros esperamos que con la presencia de Rafa la afluencia del público sea mucho mayor a lo habitual".

Hasta el fin de semana, se llevaban vendidas el 65% de las entradas disponibles, un buen número teniendo en cuenta que Nadal tendrá libre la primera rueda, y debutará en singles entre miércoles y jueves. El "extra" para los organizadores, como ya ocurrió en Viña, es la presencia de Rafa en el doble. Su compañero, en esta segunda parada por Sudamérica, será David Nalbandian. "No me sorprendió que también se anotara en parejas dice Burigo--. Lo hace para ganar ritmo. Pero para el torneo es mejor, porque podemos llegar a tenerlo 8 veces en la cancha".

Estos son días especiales para los paulistas, y para todo Brasil: estamos en semana de Carnaval. Según los medios locales, el viernes pasado fue uno de los de mayor tráfico aéreo tanto en Guarulhos como en Congonhas, los dos aeropuertos de la ciudad. La clase alta de Sao Paulo voló entera a Rio de Janeiro, la cidade maravilhosa que tiene los desfiles carnavalescos más impactantes del mundo. Pero quienes no abordaron avión alguno, tuvieron la opción local de ir al Sambódromo ubicado en el acceso este de la capital financiera de Brasil. La fiesta, allí y por las calles, aún sigue.

Pero Nadal parece no estar interesado en participar.

"No hemos recibido ningún pedido especial por parte de él ni de su equipo en relación a actividades extra cancha", dice Burigo en un perfecto español. Por ahora, Rafa se alojará en el mismo hotel oficial que el resto de los tenistas (el Renaissance, en el barrio Jardins). Recorrerá la media hora en el tránsito de la ciudad que separa su alojamiento de Ibirapuera. Y solo tomará parte de acciones de marketing y difusión con los sponsors del torneo. Nada más. "Según su agente, lo que quiere Rafa es muy simple: jugar al tenis. Nada más".

Y el escenario ya está listo.

Desde afuera de los límites, el court central del Brasil Open luce bien. Parece firme, asentado, a pesar de haber sido construido hace menos de un mes. "La pista la hicimos en tres o cuatro días. Pero eso no es lo importante. Llevamos semanas pasando el rodillo, una y otra vez, para que el ladrillo quede bien aplastado y no se levante", cuentan tres empleados de la firma BrasCourt/Pisos Esportivos, encargados de las tres canchas cubiertas del torneo. "Aquí las condiciones de juego son generalmente rápidas, pero la cancha no lo está tanto. Hay que arreglarla un poquito. No esta perfecta, pero no está mal", agrega Ricardo Acioly durante un alto en la práctica que su pupilo Joao Souza realiza con otro local, Guilherme Clezar.

De espaldas a Souza y Clezar, en las cabeceras del court, las flamantes lonas con los auspiciantes del torneo lucen perfectas. Y así debe ser. Gillette, BMW, Canon, Correios do Brasil y la línea aérea de bajo costo Azul han hecho posible la llegada de Nadal a la ciudad. Como con Viña, se comenta que el costo por traerlo rondó los 800 mil dólares. Pero la cifra es extraoficial. Un auto color vino, de la firma alemana, cuelga desde las tribunas bajas, en un rincón de la cancha. Los carteles publicitarios de los sponsors también se extienden por el anillo superior de este domo. Y en los courts 1 y 2 ubicados en el Ginásio Poliesportivo Mauro Pinheiro. Esos donde ahora se disputa la qualy, y donde Rafa jamás pisará, a menos que sea para un calentamiento.

"Éste es nuestro segundo año en Sao Paulo, luego de mudarnos desde Costa do Sauipe", dice Burigo. "Hicimos varias mejoras en las instalaciones del torneo por pedido de la ATP. Hacer un torneo indoor sobre clay es complicado. Lo más difícil es construir las canchas en pocas semanas. Hay que trabajar bien y rápido. Tienen que estar impecables. Algunos jugadores me han dicho que están mejor que el año pasado".

Como contrapartida, los protagonistas se expresaron con quejas pocas horas después de probar las diferentes canchas que dejaron mucho que desear, algo poco habitual a este nivel y que resta por corregir por la organización.

La opinión que más contará será la de Rafa Nadal. Este lunes, el español ya estará en tierras brasileñas. Y cuando vea el imponente Gimnasio de Ibirapuera, quizás se dé cuenta de algo: este cilindro con cúpula, bien podría ser una plaza de toros. Nada más indicado para que el animal más poderoso del Planeta Tenis haga su presentación en Brasil.