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Stanton cierra mega contrato
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De Jeffrey Loria pueden decirse muchas cosas negativas, pero lo que no se puede negar es que tiene una capacidad envidiable para los negocios y casi siempre se las arregla para salir ganando.

Quizás la única vez que perdió fue cuando trató de armar una buena banda en el 2012, el año inaugural del Marlins Park, gastándose entre 90 y 100 millones en nómina.

Pero las cosas salieron mal e inmediatamente procedió a "corregir el mercado".

La manera en que está estructurado el megacontrato de 325 millones por 13 temporadas de Giancarlo Stanton es una prueba de las habilidades mercantiles de Loria.

Lo peor es que el prolongado pacto, con todo y la cláusula de "no cambio", no garantiza que el poderoso jardinero siga en los Miami Marlins más allá del 2020 hasta el 2027.

Los 325 millones por 13 campañas dan un promedio de 25 millones anuales en matemática simple y pura.

Pero el pacto no es tan sencillo y Stanton ganará 6.5 millones en el primer año del convenio (2015), nueve millones en el segundo (2016) y 14.5 en el tercero (2017).

O sea, que de 75 millones que supuestamente debería ganar el toletero en esos tres años, recibirá 30, menos de la mitad.

Luego viene el trienio de 2018 a 2020, en que recibirá 77 millones, a razón de 25.6 por cada campaña.

Así, cuando lleve seis campañas, casi la mitad de todo el contrato, habrá cobrado 107 millones, menos de un tercio del dinero pactado.

La plata más gorda empezaría a fluir a partir del 2021, pero aquí es donde Loria y su gente pensaron las cosas con frialdad calculadora.

En el 2020 Stanton tiene la opción de salirse del contrato, aunque con ello estaría dejando sobre la mesa 218 millones que le quedarían pendientes por cobrar.

Si en los primeros seis años del contrato mantiene un rendimiento estable, podría incluso convenirle anular el convenio con los Marlins y salir a probar el mercado en la agencia libre.

Al ritmo que van las cosas en el béisbol, para el 2020 ya 218 millones podrían ser una bicoca comparado con el nuevo contrato que podría negociar con otro equipo. Para entonces, quien sabe si podría conseguir uno mayor, quizás otro más por encima de los 300 millones.

En ese momento, Stanton tendrá 30 años, estaría más establecido aún, pero ya los Marlins le habrían explotado sus mejores temporadas.

Aunque el pacto incluye una cláusula que le prohíbe al dueño cambiarlo como ha hecho con todas las estrellas anteriores que pasaron por el equipo, basta con hacer enojar al jugador al punto de que decida irse.

Con desmantelar la novena por enésima vez en el 2020 sería suficiente.

Destruirle el equipo a su alrededor sería el detonante para que el pelotero, molesto con la gerencia, decida convertirse en agente libre y buscar nuevos aires.

De esa manera, liberaría al propietario de la deuda de los 218 millones pendientes.

Borrón y cuenta nueva. Y lo mejor para Loria es que ante los ojos de los fanáticos, esta vez no quedaría en su sempiterno papel de villano.

El malo de la película sería Stanton, que se fue de Miami como hizo Lebron James y entonces caería sobre él toda la rechifla cuando le toque venir a jugar a Miami como visitante.

Mientras tanto, a los seguidores de los Marlins podrían esperarles de aquí al 2020 algunos años de paz y bonanza, que incluso tal vez traigan otro trofeo a la Capital del Sol.

No se trata de adivinar el futuro. Pero con Loria uno nunca sabe por dónde vienen los golpes y lo mejor es estar prevenidos.

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Giancarlo StantonDerik Hamilton/Icon SMILos contratos multianuales en Grandes Ligas no suelen rendir buenos dividendos.

No se puede decir que el dueño de los Marlins de Miami haya ido, como dice el refrán, de lo sublime a lo ridículo. Ni siquiera de lo ridículo a lo sublime. Simplemente, de un tipo de ridiculez a otra.

Los 325 millones que Jeffrey Loria le daría a Giancarlo Stanton convertirían al poderoso toletero en dueño del contrato más voluminoso del mundo, no solo del béisbol, sino de cualquier deporte.

Olvídense ya de la clásica pregunta si Stanton o cualquier deportista merece un pacto semejante. Todos sabemos de sobra la respuesta, pero esas son las pautas que marcan estos tiempos disparatados.

El jardinero derecho de los Marlins tiene 25 años y en lo que a edad se refiere, su contrato tiene más lógica que los recibidos por Miguel Cabrera, Albert Pujols, Robinson Canó o Alex Rodríguez, que ya pasaban la treintena al momento de firmar y serán veteranos cuarentones para cuando acaben sus convenios.

Cuando terminen las 13 campañas pactadas, todavía tendrá 38, la edad actual de David Ortiz, quien sigue siendo uno de los bateadores más temidos de todo el béisbol.

Pero hasta ahí llega la lógica. Prince Fielder tendrá 36 años cuando expire su actual contrato de 214 millones por nueve campañas y apenas en su segundo tramo ya dio pérdida.

Igual pasa con Joey Votto, de mínimo aporte a los Rojos de Cincinnati en su tercer año de un convenio por 263 millones.

Los contratos a tan largo plazo son un disparate rotundo, aun cuando en los primeros años de esos pactos se recupere la inversión total tan sólo en ventas de gorras, camisetas y otra parafernalia relacionada con esos jugadores. Al final, terminan llevándose regalados millones que no justifican con su accionar sobre el terreno.

Eso, en el mejor de los casos, que en los últimos años de contrato se produzca un declive lógico por la edad.

Hay situaciones peores, en los que los peloteros, al sentirse asegurados, dejan de entregarse al 100 por ciento, porque el béisbol ha pasado a un segundo plano y el respeto a los fanáticos a un lugar más bajo aún.

Solamente dos peloteros con megacontratos de diez años los han honrado desde el primero hasta el último día. Uno de ellos fue Derek Jeter, con 189 millones entre 2001 y 2010.

El otro fue Alex Rodríguez, sí, Alex Rodríguez, quien justificó cada centavo del contrato de 252 millones que le dieron los Vigilantes de Texas en el 2001.

El propio A-Rod fue la otra cara de la moneda cuando renovó con los Yankees por 275 millones, error garrafal del cual la franquicia neoyorquina no sabe cómo salir.

Ahora, vamos a aceptar que Stanton vale 325 millones y que va a tener un rendimiento alto y estable por los 162 partidos de cada una de las próximas 13 campañas.

El solo no puede llevar al equipo a la victoria. ¿Y los otros jugadores? ¿Tendrá Loria la voluntad real de armar una novena realmente competitiva en torno a Stanton o veremos la versión II de aquellos Marlins del 2012?

Fue el año del estreno del Marlins Park y el dueño tenía el compromiso moral con la comunidad miamense de armar un buen equipo, luego de que le regalaran un estadio de lujo.

Loria firmó a varios agentes libres que fracasaron estrepitosamente y un año después se deshizo de ellos y volvió a poner sobre el terreno un equipo de prometedores, pero verdes jugadores de Doble A.

En el caso de Stanton, no se trata del pelotero que hará recuperar la inversión en venta de mercadería, no sólo por falta de carisma, sino por el mercado de Miami, donde los Marlins, por muchas razones, no han logrado enamorar a toda la comunidad.

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El regreso de Cuba a la Serie del Caribe es una buena noticia no sólo para el evento, sino también para una tierra donde el béisbol, poco a poco, ha ido abriéndose paso en medio de la pasión que genera el fútbol: Colombia.

Los cubanos reaparecieron en la edición de Isla Margarita 2014 y se espera su presencia en San Juan´2015.

Pero si su participación se afianza y se hace permanente, a la larga hará falta un sexto participante para redondear el calendario y es ahí donde Colombia espera su oportunidad de oro.

El 26 de octubre de 1997, el béisbol colombiano vivió su momento de mayor gloria. Un hijo de Barranquilla, Edgar RenterÍa, consiguió el sueño dorado para todo pelotero: decidir con un batazo la Serie Mundial.

Entonces era un muchacho de 20 años, apenas en su segunda temporada en Grandes Ligas. El hit decisivo de Rentería en el duodécimo episodio del séptimo juego entre los Indios de Cleveland y los entonces Marlins de Florida hizo vibrar de un extremo a otro a un país eminentemente futbolero.

De pronto, muchos niños ya no querían ser como el Pibe Valderrama o el Tino Asprilla, sino que soñaban con repetir la gloria de Rentería.

Pero el sueño se diluyó y no fue hasta el 2010 que el propio Rentería se encargó se oxigenar nuevamente al béisbol colombiano, cuando, convertido ya en un veterano de 33 años, volvería a vestirse de esplendor al ganar el premio de Jugador Más Valioso en la Serie Mundial con los Gigantes de San Francisco ante los Vigilantes de Texas.

El béisbol colombiano tomó un nuevo impulso y este año, cinco jugadores de ese país estuvieron en las Mayores, una cifra que puede parecer pequeña para muchos, pero en realidad muy significativa, sobre todo ahora que el país busca incluirse en la Serie del Caribe.

Donovan Solano con los Marlins de Miami y Dilson Herrera con los Mets de Nueva York, ambos intermedistas, los abridores Julio Teherán con los Bravos de Atlanta y José Quintana con los Medias Blancas de Chicago, más el relevista Ernesto Frieri, quien comenzó el año con los Angelinos de Los Angeles y terminó con los Piratas de Pittsburgh, fueron apenas la punta de un iceberg de talento que crece en las Ligas Menores, donde otros 30 peloteros cafeteros aguardan su turno para ascender.

El origen de este buen momento por el que atraviesa el béisbol colombiano hay que buscarlo en los terrenos de Barranquilla o Cartagena, las zonas donde más se practica esta disciplina.

Y en Rentería, una vez más, por su compromiso con impulsar una liga profesional que busca crecer sin prisa, pero sin pausa.

Muchos desconocen que en Colombia comenzó a jugarse un torneo organizado desde 1948 y se mantuvo por 11 años en su primera etapa.

En 1979 renació el certamen y a duras penas se sostuvo por siete campañas, hasta llegar a la etapa actual, que arrancó en 1993 y aunque tuvo una pausa en el 2010, un año después se reanudó hasta nuestros días, encabezada por Edison Rentería, hermano de Edgar.

Cuatro franquicias animan el torneo: Caimanes de Barraquilla, Toros de Sincelejo, Leones de Montería y Tigres de Cartagena, que no sólo integran jugadores locales, sino también extranjeros que militan en las Menores de organizaciones de Grandes Ligas y encuentran en Colombia una oportunidad de oro para continuar desarrollándose durante el invierno.

Los peloteros foráneos llegan principalmente desde Estados Unidos y República Dominicana, tras pasar meses en Clase A o Doble A de sus respectivas franquicias norteamericanas.

La Liga arrancó el pasado 7 de noviembre y se extenderá por dos meses, hasta el 7 de enero del 2015 en su fase regular, mientras que los playoffs terminan el día 25.

El calendario de 42 partidos para cada equipo, se ha ajustado en tiempo al resto de las ligas caribeñas, pues los directivos colombianos no pierden las esperanzas de recibir en algún momento el merecido pasaje a la llamada Pequeña Serie Mundial Latinoamericana.
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MLB, Beisbol, Texas Rangers

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Hanley Ramírez, Derek Jeter y Troy TulowitzkiUSA Today Sports, Getty ImagesRamírez y Tulowitzki son serios candidatos a reemplazar a Jeter en las paradas cortas de los Yankees.

Entre los muchos huecos que tienen por llenar, los Yankees de New York necesitan un campocorto que ocupe el enorme vacío que dejó tras su partida el capitán Derek Jeter.

Difícil tarea la que tienen por delante tanto el gerente general Brian Cashman, como el escogido para sustituir al pelotero más emblemático de la franquicia en los últimos 50 años.

Varios nombres se han manejado en los últimos días como posibles nuevos campocortos de los Yankees, algunos que podrían llegar vía canjes y otros por la agencia libre.

El venezolano Elvis Andrus, de los Vigilantes de Texas, es la más reciente incorporación a esta lista de rumores, que incluye también al cubano Alexei Ramírez, de los Medias Blancas de Chicago, Troy Tulowitzki, de los Rockies de Colorado y el agente libre dominicano Hanley Ramírez.

Andrus es el más joven de todos (26 años) y en seis temporadas en las Mayores ha sido un jugador por encima de la media, ofensivamente hablando, pero sobre todo con potencial para mejorar sus números hasta un plano superior.

Average de por vida de .272, promedia 170 hits, 89 carreras anotadas y 54 impulsadas por año. Carece de fuerza al bate, con solo 20 cuadrangulares en su carrera, pero es veloz y roba una media de 34 bases por temporada.

Defensivamente no clasifica entre las grandes estrellas de la posición y promedia 18.5 errores por campaña.

Es un tipo saludable y juega al menos 152 partidos en cada temporada.

Andrus arrastra un contrato demasiado grueso de 133 millones hasta el año 2023, que se corresponde más con su potencialidad, que con la realidad mostrada hasta ahora en el terreno.

A primera vista, el más indicado, por su historial, sería Tulowitzki, sobre todo ahora que los Rockies han hecho pública su disposición a escuchar ofertas por él y por el jardinero venezolano Carlos González.

Cuatro veces en Juegos de Estrellas, dos Guantes de Oro, dos Bates de Plata, con promedio de 30 jonrones y 102 impulsadas por temporada, admirador de Derek Jeter, lo cual le daría un incentivo extra para ocupar su posición, pero... Aparte de arrastrar consigo, al igual que Elvis Andrus, un megacontrato de 129 millones de dólares hasta el 2021, Tulo es de cristal y pasa más tiempo en la lista de lesionados que en el terreno.

En las últimas cinco temporadas, de 810 partidos posibles, sólo participó en 525. Peor aún le ha ido en las tres campañas más recientes, en las que debió jugar en 486 encuentros y apenas lo hizo en 264.

No se paga tanto dinero por alguien que trabaje a medio tiempo, aunque nadie sabe si las lesiones de Tulowitzki tengan relación con la motivación de jugar para un equipo como los Rockies.

Más lógica parece la opción de Alexei Ramírez, aunque es el más viejo del grupo, con 33 años. Desde su debut en las Mayores en el 2008, ningún campocorto ha bateado más hits ni remolcado más carreras que el Misil Cubano, ganador por segunda vez en el 2014 del bate de Plata y finalista al Guante de Oro.

Ramírez es también mucho más barato que Andrus y Tulowitzki, pues el remanente de su contrato actual es de dos temporadas y 20 millones de dólares.

El problema principal para que los Yankees puedan obtener a cualquiera de estos tres campocortos radica en la incapacidad del equipo para ofrecer algo a cambio.

¿Qué prospectos atractivos tienen los Yankees, después de años desatendiendo su sistema de granja?

Entonces habría que ir al mercado de agentes libres, donde está Hanley Ramírez, otro que al igual que Tulowitzki, se ha vuelto adicto a la lista de lesionados.

Además, es de los peores paracortos de todo el béisbol y en buena lid debería pensar en un cambio a la antesala, con menos exigencias defensivas.

Pelotero talentosísimo como pocos, es vulnerable por su actitud y eso, en Nueva York, con la afición más difícil del país, podría costarle demasiado caro.

Como cara le costaría a los Yankees su contratación, no por lo que vale, sino por lo que Hanley cree que vale.

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A la tercera fue la vencida para Mike Trout. El jardinero de Angelinos de Los Ángeles se llevó el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana, tras quedar segundo en la votación en el 2012 y 2013.

Trout ganó el galardón por unanimidad, por delante del venezolano Víctor Martínez, de los Tigres de Detroit, y de Michael Brantley, de los Indios de Cleveland.

Mike Trout and Clayton Kershaw
Dominic DiSaia for ESPNMike Trout y Clayton Kershaw ganaron los premios de Jugador Más Valioso de Liga Americana y Nacional
José Abreu, el Novato del Año de los Medias Blancas de Chicago, José Bautista, de los Azulejos de Toronto y Robinson Canó, de los Marineros de Seattle, también recibieron votos de los cronistas.

No hubo sorpresa con el pelotero de los Angelinos, aun cuando los números de V-Mart eran considerables. Pero el rol de bateador designado que desempeñó el venezolano le restó posibilidades ante un jugador que además es de los mejores defensivamente.

En la Liga Nacional, el zurdo Clayton Kershaw, ganador unánime del premio Cy Young 24 horas antes, sumó una nueva alegría, al convertirse en el primer pitcher en recibir el MVP del viejo circuito desde 1968, cuando lo consiguió Bob Gibson, de los Cardenales de San Luis.

Kershaw aventajó en la votación a Giancarlo Stanton, de los Marlins de Miami, y a Andrew McCutchen, de los Piratas de Pittsburgh, quien lo había ganado en el 2013.

El premio al zurdo de los Dodgers no deja de ser polémico, pues para muchos no es justo que se considere a un lanzador, que solamente actuó en 27 de los 162 juegos de la temporada regular, por encima de un hombre que salió al terreno en 145 ocasiones.

De la misma manera, el Cy Young es el equivalente al MVP de los pitchers, un premio al cual no pueden aspirar los jugadores de posición.

En favor de Kershaw hay que señalar que su impacto fue más allá de los 27 juegos que lanzó, de los cuales ganó 21.

En 22 de sus aperturas, caminó al menos siete episodios, lo cual proporcionó descanso a los relevistas y redundó en un bullpen fresco para los partidos que siguieron a sus salidas.

A modo de consolación --y qué clase de consuelo-- el dueño de los Marlins, Jeffrey Loria, estaría dispuesto a abrir la billetera para Stanton, con quien estaría negociando una extensión contractual por diez temporadas y al menos 300 millones de dólares.

De concretarse el pacto, sería el mayor contrato de la historia para un deportista profesional en el mundo, superior a los 292 millones del convenio que firmó el pasado año el venezolano Miguel Cabrera con los Tigres.

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Clayton Kershaw, Corey KluberGetty ImagesClayton Kershaw y Corey Kluber fueron los ganadores del Cy Young en la Liga Nacional y Americana.
Lo de Clayton Kershaw era cuestión de tiempo. Se sabía que el zurdo de los Dodgers de Los Ángeles se llevaría su tercer Cy Young de la Liga Nacional en los últimos cuatro años y de manera unánime.

Kershaw registró una de las campañas más brillantes para un lanzador en la historia, con sus 21 victorias en 27 aperturas y solamente tres derrotas, efectividad de 1.77, WHIP de 0.86 y 239 ponches en 198.1 entradas, confirmándose como el mejor pitcher de todo el béisbol entre abril y septiembre.

Esos números del zurdo, que volvió a quedar en deuda en los playoffs, dejaron sin opciones al dominicano de los Rojos de Cincinnati Johnny Cueto, en la mejor temporada de su carrera, y al derecho de los Cardenales de San Luis Adam Wainwright.

A Kershaw, gran candidato también para el premio de Jugador Más Valioso, que se anunciará mañana, lo salvó que para la votación se incluyen sólo los 162 partidos de la temporada regular, porque sino&

Y Corey Kluber fue el ganador en la Liga Americana, convirtiéndose en el cuarto lanzador de los Indios de Cleveland en llevarse el galardón. Antes lo habían hecho Gaylord Perry (1972), C.C. Sabathia (2007) y Cliff Lee (2008).

Kluber, quien tuvo marca de 18-9, efectividad de 2.44, WHIP de 1.09 y 269 ponches en 235.2 entradas, superó en la votación a Félix Hernández, de los Marineros de Seattle, y a Chris Sale, de los Medias Blancas de Chicago.

Kluber recibió 17 votos de primer lugar, para 169 puntos, mientras que 13 votaron por el venezolano, quien sumó 159 unidades. Sale quedó en un lejano tercer lugar con sólo 78 rayas.

Fue un triunfo de la estadística tradicional sobre la sabermetría, pues el ganador superó al Rey Félix en victorias y ponches, aunque el venezolano tuvo mejor efectividad (2.14) y WHIP (0.91).

Tras una buena primera mitad de campaña, en la que tuvo balance de 9-6 y efectividad de 3.01, el pitcher de los Indios cerró a todo tren la segunda parte, con nueve victorias, tres reveses y promedio de 1.73.

Del mismo modo, Hernández habría perdido el premio en el último mes, cuando acumuló tres derrotas en sus últimas cinco decisiones, especialmente en su penúltima salida del año, vapuleado con ocho carreras en 4.2 innings por los Azulejos de Toronto.

Pero los números entre ambos serpentineros eran tan parecidos que este es uno de los casos en que cualquiera que hubiera recibido el Cy Young lo hubiera merecido con creces.

Mañana cierra la temporada de premios, cuando se anuncien los Jugadores Más Valiosos.

Kershaw podría repetir la alegría de hoy en la Liga Nacional, donde compite contra Giancarlo Stanton, de los Marlins de Miami, y Andrew McCutchen, de los Piratas de Pittsburgh, quien lo ganó en el 2013.

Por la Americana, Mike Trout (Los Angeles Angels) parte como favorito, tras quedar segundo en la votación en el 2012 y 2013.

El venezolano Víctor Martínez, quien acaba de renovar con los Tigres de Detroit por cuatro temporadas y 68 millones, es también candidato, junto a Michael Brantley, de Cleveland.

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Con su elección como Manager del Año de la Liga Nacional, Matt Williams coronó un año brillante, su primero al frente de un equipo de Grandes Ligas.

Williams
Tommy Gilligan/USA TODAY SportsMatt Williams ganó 96 partidos al frente de Nacionales
Williams debutó como mentor de los Nacionales de Washington y los llevó a conquistar con 17 juegos de ventaja sobre los Bravos de Atlanta y los Mets de Nueva York la División Este del viejo circuito, con récord de 96-66.

Esta es la cuarta vez que un manager debutante gana el premio, uniéndose a Hal Lanier (Astros de Houston, 1986), Dusty Baker (Gigantes de San Francisco, 1993) y Joe Girardi (Marlins de Florida, 2006).

Su elección no deja de ser polémica y discutible. Williams tuvo en sus manos un equipo sólido, armado para ganar en una división mediocre, en la que solamente los Bravos lucían como competencia.

Clint Hurdle, ganador del galardón en el 2013 con los Piratas de Pittsburgh, quedó esta vez en segundo lugar, mientras que Bruce Bochy, campeón de la Serie Mundial con San Francisco, fue relegado al tercer lugar.

En favor de Bochy, independientemente de su triunfo en el clásico de octubre (la postemporada no se tiene en cuenta en la votación), hay que decir que supo manejar sus piezas con habilidad cuando perdió por lesiones figuras claves como el abridor Matt Cain, el segunda base Marco Scutaro y el jardinero central Ángel Pagán.

Aun así, maniobró hábilmente para meter a su equipo en los playoffs como comodín en un grupo donde aparecían los poderosos Dodgers de Los Ángeles.

Buck Showalter
Kim Klement/USA TODAY SportsBuck Showalter ganó el Este de la Americana con Orioles
Fue lo mismo que le ocurrió a Buck Showalter, Manager del Año de la Liga Americana, quien perdió a su cátcher titular Matt Wietters y a su antesalista Manny Machado por lesiones, además de encarar la suspensión por dopaje de su inicialista Chris Davis.

Así y todo, llevó a los Orioles de Baltimore a la cima de la fuerte división Este del joven circuito, por delante de los Yankees de Nueva York, Medias Rojas de Boston y Rays de Tampa Bay, eternos competidores.

Showalter es el primero que gana tres veces el premio con tres equipos diferentes y todos con un lapso de diez temproadas entre cada uno.

Lo había conseguido en 1994 al frente de los Yankees y en el 2004 con los Vigilantes de Texas.

Sólo los miembros del Salón de la Fama de Cooperstown, Bobby Cox y Tony LaRussa, ambos con cuatro, tienen más premios que Showalter, quien todavía no ha ganado una Serie Mundial.

El mentor de los Orioles superó en la votación a Mike Scioscia, quien llevó a Angelinos de Los Ángeles a tener el mejor récord de todas las Grandes Ligas (98-64) y a Ned Yost, que condujo a los Reales de Kansas City a la postemporada por primera vez desde 1985.

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Abreu
Abreu
Lo de José Abreu no sorprendió a nadie. Si acaso había alguna duda era si se llevaba el premio de manera unánime, como ocurrió, o si algún votante no lo consideraba un novato puro, por su experiencia en la liga cubana, como ocurrió en el 2001 con el japonés Ichiro Suzuki.

El primera base cubano de los Medias Blancas de Chicago no sólo fue el mejor novato de todas las Grandes Ligas, sino que tuvo una de las campañas ofensivas más sobresalientes entre cualquier jugador de las Mayores.

Y si los Medias Blancas hubieran tenido una buena campaña, Abreu habría figurado incluso entre los aspirantes al premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

El cubano fue quinto en average con .317, tercero en jonrones (36) y cuarto en impulsadas (107). Además, sumó 35 dobletes, anotó 80 carreras y tuvo el mejor promedio de slugging de todas las Grandes Ligas, con .581.

Abreu es el cuarto cubano en conseguir el galardón y segundo de manera consecutiva, tras el lanzador José Fernández, de los Marlins de Miami, que lo logró el pasado año en la Liga Nacional.

Los otros fueron Tony Oliva (Mellizos de Minnesota) y José Canseco (Atléticos de Oakland), ambos en la Americana, en 1964 y 1986, respectivamente.

Los números de Abreu no dejaron espacio a dudas, a pesar de la extraordinaria campaña del dominicano Dellin Betances, quien se reveló como una reencarnación del panameño Mariano Rivera, con su récord de 135 ponches en 90 innings, cifra jamás lograda antes por ningún relevista de los Yankees de Nueva York.

O de la excelente temporada de Matt Shoemaker (16-4, 3.04), pieza clave en la rotación abridora de Angelinos de Los Ángeles, con números que de no ser por Abreu, le habrían hecho merecedor indiscutible del premio.

Incluso, si el japonés Masahiro Tanaka (13-5, 2.77) no se hubiera lesionado, hubiera completado un cuartero de lujo junto a Abreu, Betances y Shoemaker.

DeGrom
DeGrom
Pero de la misma manera en que la clase de los novatos de 2014 en la Liga Americana gozó de talento en abundancia, la Nacional tuvo una de las campañas más mediocres en lo que a debutantes se refiere.

Jacob deGrom, de los Mets de Nueva York, fue el escogido por el viejo circuito, por aquello de que "en casa del ciego, el tuerto es rey".

Con nueve ganados y seis perdidos en 22 aperturas y efectividad de 2.69 en 140.1 innings, deGrom es el pitcher abridor con menos victorias entre todos los serpentineros que han sido Novatos del Año desde Dave Righetti en 1981, quien terminó con 8-4.

Es el primer jugador de los Mets con el premio desde que el también pitcher Dwight Gooden lo ganó en 1984.

El derecho de los Mets compitió con Billy Hamilton, jardinero de los Rojos de Cincinnati, y Kolten Wong, segunda base de los Cardenales de San Luis, ambos con cifras del montón, que en otras circunstancias habrían pasado inadvertidas, más allá del potencial de desarrollo que tienen ambos jugadores.

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Alex Rodríguez es un mentiroso.

Mintió una y otra vez sobre algo que era un secreto a voces: nunca dejó de usar sustancias para mejorar su rendimiento atlético.

Alex Rodriguez
Kevin C. Cox/Getty ImagesA A-Rod todavía se le deben 61 millones de salario base por tres temporadas.
Cuando reconoció por primera vez su trampa, A-Rod dijo que lo hizo en sus años con los Vigilantes de Texas, donde tenía una "presión enorme para no fallar".

Pero juró y perjuró que se había mantenido limpio desde su paso a los Yankees de Nueva York.

A la luz de las nuevas revelaciones, publicadas por The Miami Herald y citando documentos oficiales de la DEA, ahora sabemos que consumió más esteroides y hormonas de crecimiento humano (HGH) desde su llegada a la Gran Manzana.

Y aun así, allí sí sucumbió a la presión, al extremo de ganarse el sobrenombre de A-Fraud.

La novela de Rodríguez parece no tener fin. A principios de febrero, cuando abran los campos de entrenamientos para la temporada del 2015, estará dando inicio también en Miami el juicio contra Yuri Sucart, primo del pelotero, por su participación en la red de distribución ilegal de esteroides que se generaba desde la clínica Biogenesis de Coral Gables.

Ya es de imaginar el tremendo circo que veremos en la Florida, desde la corte judicial hasta las instalaciones primaverales de los Yankees en Tampa, donde Rodríguez intentará recuperar su mejor forma para reintegrarse al equipo tras una suspensión de un año.

Eso es lo peor que le podría pasar a los Yankees, que estarán en un proceso de reconstrucción tras el retiro de Derek Jeter, el último miembro de una generación gloriosa.

Las distracciones extradeportivas serán demasiado dañinas para un grupo heterogéneo que luce sin un liderazgo claro y necesita tranquilidad para reformarse a largo plazo.

Bastantes errores cometió la gerencia en gastos exagerados para llegar a este punto sin retorno, de peloteros añosos, sin verdadero concepto de equipo, algo que tomará tiempo para limpiarlo.

A A-Rod todavía se le deben 61 millones de salario base por tres temporadas, gracias al disparatado contrato de diez años que le dieron en el 2007.

A eso súmenle otros seis millones de dólares que recibiría como bonificación si batea siete jonrones más y supera los 660 de Willie Mays para colocarse cuarto en la lista de todos los tiempos.

No está claro cómo ha quedado en realidad la relación entre el equipo y el pelotero, luego de que este último demandara hasta al gato de los Yankees durante su proceso de suspensión.

En este mundo de conductas políticamente correctas obligadas, los Yankees han dicho que recibirán a A-Rod con los brazos abiertos y explorarán la posibilidad de usarlo en la inicial (donde está Mark Teixeira) o como bateador designado, en caso de que no esté ya apto para defender la antesala.

Pero eso de los brazos abiertos no convence a nadie y ya la gerencia trabaja en un pacto con Chase Headley.

Lo mejor que deberían hacer los Yankees es meter la mano en el bolsillo, sacar los 61 millones que le deben al jugador y salir de él de una buena vez.

¿Duele pagar 61 millones de dólares de un golpe? Supongo que sí. Pero ese fue uno de los grandes errores de la gerencia y ahora toca asumir las consecuencias, por el futuro de una franquicia que atraviesa un período de pausa en su gloriosa historia.

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Yadier Molina continuó engordando su leyenda y se llevó su séptimo Guante de Oro consecutivo como cátcher en la Liga Nacional.

La excelencia defensiva de Molina pesó en la elección, a pesar de haber jugado sólo 107 partidos detrás del plato esta temporada, en la que se vio aquejado por lesiones.

Con su séptimo galardón, el puertorriqueño empata en el tercer lugar de su posición en todos los tiempos con Bob Boone y sólo es superado por su compatriota Iván Rodriguez (13) y Johnny Bench (10).

En la misma posición, pero en la Liga Americana, el venezolano Salvador Pérez repitió el premio del pasado año y fue fundamental en los logros de los Reales de Kansas City, que llegaron a su primera Serie Mundial desde 1985.

Otros repitentes del 2013 fueron sus compañeros de equipo Eric Hosmer, en primera base y Alex Gordon en el jardín izquierdo, Dustin Pedroia, de los Medias Rojas de Boston, en la intermedia y J.J. Hardy, de los Orioles de Baltimore, en el campocorto y su colega Adam Jones, en el bosque central, todos ellos por la Liga Americana.

En la Nacional, además de Yadier, sólo hubo dos que figuraron entre los premiados hace 12 meses atrás: el campocorto de los Bravos de Atlanta, Andrelton Simmons y el antesalista de los Rockies de Colorado, Nolan Arenado.

El mexicano Adrián González, de los Dodgers de Los Ángeles, y Jayson Heyward, de los Bravos, recuperaron galardones que ya habían conseguido en años anteriores y perdieron en el 2013 por el viejo circuito, mientras que Nick Markakis, de Baltimore, vuelve al podio del jardín derecho de la Americana tras el del 2011.

Para el Titán fue su tercer premio, después del 2008 y 2009, mientras que Heyward, quien lideró a todos los jugadores en MLB con 32 carreras salvadas, fue su segundo, tras el conseguido en el 2012.

Seis caras nuevas aparecieron en esta edición de los premios patrocinados por Rawlings, entre ellos los dos lanzadores, Dallas Keuchel, de los Astros de Houston, y Zack Greinke, de los Dodgers.

Sorprendió la elección de D.J. LeMahieu, de los Rockies, por encima de Brandon Phillips, de los Rojos de Cincinnati, quien buscaba su quinto Guante de Oro y segundo en fila.

Pero LeMahieu encabezó a todos los intermedistas de las Mayores en carreras defensivas salvadas (DRS) con 16, una estadística sabermétrica que busca establecer la capacidad de un fildeador por encima o debajo del jugador promedio.

También debutó en la lista de premios Christian Yelich, primer jardinero de los Marlins de Miami que lo consigue, mientras sus compañeros Giancarlo Stanton y Adeiny Hechavarría se quedaron cortos en el intento.

Yelich lo ganó en el jardín izquierdo de la Liga Nacional, mientras que en el bosque central el escogido fue el dominicano Juan Lagares, tercer patrullero de los Mets de Nueva York en merecerlo.

La lista la cierra el antesalista Kyle Seager, de los Marineros de Seattle, un equipo que no tenía un Guante de Oro desde el 2010.

Con la entrega de los Guantes de Oro se abre la temporada de premios oficiales, que continuará la próxima semana, cuando el lunes 10 se anuncien los Novatos del Año, donde el cubano José Abreu y Jacob deGrom parten como favoritos.

El martes 11 se darán a conocer los Managers y un día después los premios Cy Young a los mejores lanzadores de cada circuito. Clayton Kershaw no parece tener rival en la Nacional, mientras que en la Americana la disputa será entre el Rey Félix Hernández y Corey Kluber.

El jueves terminan los galardones con los Jugadores Más Valiosos, que podrían terminar ambos en la ciudad de Los Angeles con Kershaw y Mike Trout.

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Paul Molitor bateó los últimos 530 de sus 3,319 hits con el uniforme de los Mellizos de Minnesota. Ahora, el equipo con el cual cerró su ilustre carrera como jugador le da la posibilidad de debutar como manager.

Molitor viene a sustituir a Ron Gardenhire, en el cargo entre el 2002 y el 2014 y los Mellizos le entregan un grupo variopinto que mezcla experiencia y talento joven, en busca de un renacimiento tras cuatro temporadas seguidas con récord perdedor.

Aunque sólo jugó tres de sus 21 años de carrera con los Mellizos, Molitor no es ajeno a la fanaticada de Minneapolis, pues nació en St. Paul y fue estrella en la Universidad de Minnesota.

Ese vínculo emocional lo une a Joe Mauer, la estrella del equipo que también intenta un rebote a los planos que lo llevaron a ganar el premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2009.

Paul Molitor
Brace Hemmelgarn/Getty ImagesPaul Molitor será el nuevo piloto de los Mellizos de Minnesota, según confirmó el equipo este lunes.

A pesar de que los Mellizos (70-92) fueron últimos en la división central y tuvieron el segundo peor récord de todo el joven circuito, el 2014 fue vitrina de talentosos jóvenes que sólo necesitan una mano que los guíe con acierto.

El jardinero dominicano Danny Santana y el primera base puertorriqueño Kennys Vargas, de 23 y 24 años de edad, respectivamente, son dos de los diamantes de la franquicia que debutaron en el 2014 y necesitan ser pulidos hasta alcanzar su mayor brillo.

El venezolano Eduardo Escobar se estableció como un sólido defensor del campocorto en su primera oportunidad para jugar todos los días luego de tres campañas en la banca y su compatriota Oswaldo Arcia es otro con mucho futuro en el mejor béisbol del mundo.

Todos ellos, junto a Trevor Plouffe y Brian Dozier, conforman el prometedor núcleo en torno al veterano Mauer, con el que deberá trabajar el nuevo manager, quien en sus años de jugador, siempre fue reconocido como un líder natural.

Molitor fue siempre un estudioso del béisbol, deporte que jugó a la par con inteligencia, disciplina y pasión. Desde el dugout era capaz de adelantarse al pitcher rival e ir dictando los lanzamientos que haría.

Pocas veces se equivocaba, como recuerda su compañero de 15 temporadas en los Cerveceros de Milwaukee, el también miembro del Salón de la Fama de Cooperstown Robin Yount.

La compilación de talento joven de los Mellizos recuerda a los Florida Marlins del 2003, que sólo necesitaron del liderazgo de Jack McKeon para sacudirlos de la inercia y llevarlos a un escalón superior.

El prestigio de alguien cuya intachable carrera lo llevó a ser inmortalizado en Cooperstown hacen lucir a Molitor como el McKeon que necesita Minnesota.

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