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Los 10 mandamientos para construir un peleador de élite en el boxeo

Estoy seguro que no existe una fórmula para diseñar al boxeador perfecto, y si hubiera una, también estoy seguro que el resultado no sería el mismo.

Lo que sí existen, son reglas, llamémosle mandamientos, que pavimentan la ruta para que un peleador logre acariciar las estrellas y convertirse en un atleta de élite.

En esta ocasión vamos a enlistar 10 mandamientos que se necesitarían para alcanzar el éxito, y sí, quizás para algunos ‘fenómenos’ basta y sobra con tener cinco o menos, habrá otros que reúnan los 10 y de repente se encuentren con un rival que les haga ver su ‘mala’ suerte y ello les impida triunfar. Lo que es cierto, es que muchos de estos mandamientos, no son negociables.

Hambre

Un boxeador sin hambre está destinado al fracaso. Quisiera decir que el hambre de un boxeador, o espíritu de sacrificio si le quieren llamar así, es el principal motor de ese ser humano dispuesto a practicar el arte de fistiana. Puede ser un excelente boxeador, un gran guerrero, un artista del nocaut o del contragolpe, puede ser lo que sea, pero sin hambre, va a perder en el momento menos esperado y la realidad le va a pegar más duro que a sus enemigos. Puede ser esa hambre la que te saque a flote en los momentos más duros. El hambre es vital, tanto para el que ganó millones, como para el que va a empezar su carrera como amateur.

Disciplina

Quisiera decir que, de estos 10 mandamientos, es el único no negociable, pero en realidad hay peleadores tan talentosos que a veces sin ser tan disciplinados logran triunfar. Lo que es cierto, es que mientras más disciplinado sea un peleador, sus posibilidades de éxito incrementan. La disciplina se refleja a la hora de trabajar, pero también a la hora de descansar, de alimentarse, de escuchar las indicaciones de la esquina, a todas horas. Por eso es que un boxeador que cumple con la orden del día, siempre llevará ventaja sobre los demás, aunque como dice el gran campeón mexicano, Julio César Chávez: “las balas perdidas existen” y a veces pasan esos accidentes en el ring.

Técnica

La técnica de un pugilista no tiene que ver directamente con lo artístico que se pueda ser en el ring. Eso tiene que ver más con el estilo de cada uno dependiendo de sus condiciones fisicoatléticas y hasta el carácter. La técnica es vital, la forma en que se ejecuta, la repetición de golpes, las combinaciones, el lanzar los puños de la manera correcta le hará más eficiente sobre el ensogado y eso sólo se alcanza con la práctica. De la misma manera, la técnica puede colaborar en la defensa, el bloqueo de golpes, la apertura de espacios con movimiento de pies, piernas, cintura, hombros, codos; todo se traduce en efectividad una vez que haya sonado la campana.

Condición física

Una buena condición física será siempre el mejor aliado de un boxeador, incluyendo en el tema mental. Cuando un boxeador llega bien al peso, cuando trae aire para pelear no 12, sino 15 o más rounds, tendrá ya un round, o más, en la bolsa. Para ejecutar todo lo que se practicó en el gimnasio y ajustar si es necesario, es mejor si se tiene la capacidad física, el aire, la fuerza, la resistencia al máximo, porque incluso ante el castigo, eso permitirá recuperarse de la manera más rápida posible. Eso tiene que ver con un buen programa de entrenamiento, muchas veces lejos del ring, en la carrera y ejercicios de fortaleza.

Buen equipo

Este mandamiento es fundamental. No hay persona que conozca más a un peleador que su entrenador, alguien obligado a proteger y asesorar dentro y fuera del ring, una voz que planifique y sepa cuándo es necesario un cambio, pero también tener sentido humano para reconocer la hora de renunciar. También un buen manager y un buen promotor que sepa cuál es lo mejor para él, que sepan tomar las decisiones correctas y no sólo en el tema económico, sino que vean por el desarrollo en cada boxeador como un proyecto de vida.

Valentía

Quien se atreva a decir que un boxeador es cobarde, se equivoca. Una de las características que hacen diferente a un boxeador del resto de los atletas es precisamente la valentía que tiene para arriesgar el físico. Es valiente el púgil que siempre va al frente y no le importa recibir tres o más golpes con tal de dar uno, pero también es valiente aquel que apuesta por el contragolpe o la inteligencia. La valentía es algo inherente a cualquier boxeador, porque hay que ser valientes para buscar la gloria de la forma que hacen en el ring.

Aguante

La ausencia de una buena quijada, de esa capacidad para aguantar golpes, puede echar abajo la reunión del resto de los mandamientos. Se puede planear, ser disciplinado, técnico, valiente y traer buena condición, pero si no se tiene aguante, todo eso va a ir por la borda en un segundo, incluso con un solo golpe. Hay peleadores que son superdotados en este departamento, el de la asimilación de castigo, y sin duda tendrán un plus para no echar abajo todos los grandes planes a las primeras de cambio.

Inteligencia

Este mandamiento también debería ser de los no negociables. Hay que ser inteligente para ir por delante del rival, pero también para identificar qué es lo que te hace bien y te hace mal, y además para ser consciente de que el boxeo profesional es un trabajo que puede acabarse en cualquier momento. Para darse cuenta de que las adulaciones son pasajeras, y que nadie es tan importante en este deporte como el boxeador mismo. ¿No dicen que el boxeo es un deporte tan solitario que ni el banquito de descanso les dejan?

Instinto

Muchos lo conocen también como olfato, porque hay que saber sobrevivir en el ring y también darse cuenta cuando llegó la hora de finiquitar su obra. Un boxeador es vivo, va por delante, es estratega de guerra y artista. Cuando hay que replegarse debe saber la forma de evitar o anular el peligro, y cuando llega la hora de ofender, debe ser paciente y visionario para finiquitar la obra, ya sea de manera artística o brutal. Claro está, siempre teniendo en cuenta que un enemigo al borde de la renuncia suele ser el más peligroso con los guantes puestos.

Nobleza

El boxeo es un deporte de nobles, porque a pesar de la violencia que suele desatarse en el ring, no hay un peleador que desee hacer daño al otro. El peleador suele ser humilde y respeta el sacrificio de su compañero de trabajo. Así que si ven a un boxeador abrazando a su víctima, o victimario, no se sorprendan que un peleador es noble. Es cierto, a veces se calientan demasiado las peleas y se llegan a amenazar, pero en el fondo ellos saben lo que están arriesgando y una vez que acaba la campana, se acabó la guerra.