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Los cambios: la única constante del ciclo de Almirón que terminó tras perder la final de la CONMEBOL Libertadores

Idas y vueltas. Marchas y contramarchas. Cambios de esquema y de protagonistas. Así fue el recorrido de Boca Juniors por la CONMEBOL Libertadores en la que llegó hasta la final contra Fluminense y perdió 2-1 en el Maracaná. Al día siguiente de la derrota en el encuentro cúlmine, Jorge Almirón renunció a su cargo de director técnico del Xeneize.

El entrenador buscó variantes durante todo el torneo continental. Entre lesiones, ventas, incorporaciones y decisiones tácticas, Almirón solo repitió la formación en los dos partidos de semifinales contra Palmeiras. Ese 4-4-2 con Sergio Romero; Luis Advíncula, Nicolás Figal, Marcos Rojo, Frank Fabra; Cristian Medina, Pol Fernández, Equi Fernández, Valentín Barco; Miguel Merentiel y Edinson Cavani le entregó el boleto a la final y si todos hubieran estado en condiciones de jugar, habrían sido los elegidos para el duelo de Río de Janeiro. La expulsión de Rojo le abrió las puertas de la final a Nicolás Valentini.

El 4-3-3 como lazo entre el interinato de Herrón y el comienzo del ciclo Almirón

En el estreno en la Libertadores el 6 de abril en un empate sin goles contra Monagas como visitante a Boca lo dirigía el interino Mariano Herrón, quien eligió un esquema con cuatro defensores, tres mediocampistas y tres delanteros. En su primer partido en la Copa, en la victoria 2-1 como local contra Deportivo Pereira, Almirón repitió el dibujo táctico del debut pero modificó varios nombres. Romero, titular en los doce partidos, tuvo a Advíncula, Figal, Valentini y Barco como defensores. Facundo Roncaglia y Bruno Valdez habían sido los centrales en Venezuela pero ambos fueron expulsados, entonces Figal, que había sido el lateral derecho, se movió a la zaga, el peruano se metió como titular, algo que se transformaría en una fija, y el Colo ocupó el lateral izquierdo por la lesión de Fabra en la rodilla derecha. Pol Fernández ocupó la derecha del mediocampo, Alan Varela fue el volante central, como ocurriría hasta su venta a Porto, y Óscar Romero, se movió más libre por la izquierda, disputó su único encuentro desde el inicio. Los delanteros fueron Norberto Briasco, Darío Benedetto y Sebastián Villa.

El 4-3-3 mutó rápidamente a un 4-1-4-1 en el triunfo como visitante 2-0 frente a Colo Colo: Varela fue un solitario y clásico 'número 5', Pol y Martín Payero se ubicaron más adelantados, Advíncula y Villa se encargaron de realizar largos recorridos por las bandas y Luis Vázquez, hoy en Anderlecht, fue el único delantero neto.

Para la derrota como visitante frente a Pereira reapareció el 4-3-3, esta vez con Villa, Benedetto y Briasco en ataque, mientras que en el éxito contra Colo Colo en La Bombonera Almirón repitió el dibujo, se decidió por Medina como titular en la mitad de la cancha y ofreció un tridente de ataque llamativo: Advíncula, Benedetto y Luca Langoni.

En el cierre de la fase de grupos, la goleada 4-0 a Monagas en La Bombonera tuvo un par de detalles más que interesantes: Fabra y Barco jugaron juntos por primera vez en la Copa y Merentiel tuvo su oportunidad desde el inicio. Tanto el tándem de la banda izquierda como el delantero uruguayo se afianzaron en la formación titular en la fase de eliminación directa.

La fase de eliminación, los penales y la aparición del 4-4-2

A partir de octavos de final, Almirón continuó con la variación de planteos: eligió jugar con un solo atacante -Merentiel- en la ida contra Nacional, con cuatro defensores y cinco mediocampistas. En la revancha en La Bombonera, Figal y Rojo se estrenaron como compañeros de zaga mientras que Cavani y Merentiel formaron la dupla ofensiva que ya se instalaría para el resto del torneo, excepto por el duelo de ida ante Racing en el que Barco acompañó a Edi en la delantera.

El 4-4-2 surgió como opción en el choque de vuelta frente a Nacional, se descartó para los encuentros contra la Academia en los que Advíncula y Fabra fueron laterales-volantes, y regresó para las semifinales ante Palmeiras. La salida rumbo a Europa de Varela tras la serie contra el conjunto uruguayo le permitió a Equi Fernández ganarse un lugar en el mediocampo, que ya no abandonaría, junto a Medina y Pol.

Las inolvidables actuaciones de Romero, que fue el héroe en las tandas de penales de las tres instancias de eliminación directa, le permitieron al entrenador ganar tiempo para encontrar el planteo y los nombres con los que intentó ganar tan ansiada séptima Libertadores para Boca.

El resultado del Maracaná le puso punto final a un proceso vertiginoso de solo siete meses en que Almirón no pudo, o no quiso, afianzar una formación y un esquema.