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El americanismo insoportable

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El América está convertido en un equipo espectacular que no sólo supera a sus rivales, los arrolla, por ende el americanismo anda insoportable, esta vez, de forma justificada.


El americanismo está insoportable y tiene motivos de sobra para ello. El equipo practica un futbol espectacular, hace gala de infinidad de recursos y línea por línea cuenta con jugadores cuyo código postal es el talento.

No le duele nada al América, vive un estado de gracia envidiable y ni siquiera ha alcanzado su techo. Es un ferrocarril que no se conforma con superar a sus rivales, los arrolla.

Más allá de lo que diga la tabla general en la Liga MX, el conjunto azulcrema está uno o varios escalones por encima del resto. Cruz Azul, Tigres o Rayados seguro que pueden competirle, pero hoy en día ninguno de estos clubes se acerca a la excelencia que han alcanzado las Águilas.

Tienen a un portero sobrio, efectivo y espectacular, cuando es requerido. La línea defensiva lucía como su punto más débil, pero entre Sebastián Cáceres, Igor Lichnovsky, Cristian Calderón y hasta Israel Reyes, están convertidos en un aparato sólido y que ofrece garantías.

De mediocampo hacia el frente los recursos son abundantes: Jona Dos Santos vive el momento más dulce de su carrera; Diego Valdés y Álvaro Fidalgo están entre los mejores y más exquisitos futbolistas de la Liga; y qué decir de Julián Quiñones que ya igualó su mejor versión con el Atlas, de Henry Martín que es un centro delantero tan brillante como inteligente, y de Alejandro Zendejas, sinónimo de desequilibrio.

Por si fuera poca cosa, André Jardine tiene en la banca múltiples soluciones de las cuales puede echar mano en momentos de apremio.

El gran mérito del entrenador y por supuesto de todo el equipo se fundamenta en que tras conquistar el título de Liga en diciembre pasado, fueron capaces de consolidar un proyecto que tuvo mínimos ajustes y en todo caso se fortaleció.

Estaba previsto que el inicio del torneo podía ser incierto debido al corto periodo de descanso entre la coronación y regresar a la actividad, pero sólo era cuestión de tiempo para retomar las bases y volver a funcionar como un colectivo.

El América ofreció una exhibición de poder frente al Guadalajara, abusó del mismo e hizo ver insignificante a su acérrimo rival, lo superó de principio a fin sin siquiera emplearse a fondo, sin ensañarse ni tocar el techo de su rendimiento.

Que puede perder en próximos compromisos, por supuesto; sin embargo, con el dominio del sistema que maneja, con la clase futbolistas con los que cuenta y esa dirección técnica tan discreta como audaz, será difícil que lo derroten.

¿Es mucha soberbia del americanismo pensar que puede ganar todos los torneos en los que compite? La respuesta contundente es NO.

Y sí, el americanismo anda insoportable, pero esta vez tiene motivos de sobra para ello.