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Messi: A corazón abierto

El que no cantaba el himno, ahora lo grita. Decían que no era líder y hoy es un engendro de Maradona. Lo señalaron por no aparecer en las citas importantes, y en este Mundial su protagonismo supera toda lógica. Es Messi a corazón abierto. Es Leo jugando para todos, incluso para esos ordinarios que lo padecen.

El Mundial, pase lo que pase en la Final, tiene nombre y apellido, el de un futbolista que no necesitaba demostrar nada y lo dio todo. Es historia pura, Qatar será recordado por él, por un adiós en todo lo alto, como lo merecía, como debió ser siempre.

Condenado a provocar la euforia de las masas, esta vez decidió contagiarse de ella y disfrutar cada paso del camino. A sus 35 años no le sobra energía, pero él se refugia en ese talento del genio que no sufre merma alguna con el paso del tiempo.

Bajo ese amparo ha regalado postales que van a perdurar hasta la eternidad: aquel pase de gol ante Holanda que solo él es capaz de concebir y de ejecutar con la precisión milimétrica de un cirujano…

O la corrida frente a Croacia pegado a la banda derecha, con un ‘perro de presa’ 15 años más joven y 20 centímetros más alto asediándolo centímetro a centímetro, mientras la zurda prodigiosa hacía de las suyas hasta poner en bandeja otra anotación.

Qué decir del oxígeno puro que representó el gol contra México ante el único pestañeo de su marcador, o de los penales ejecutados con maestría, con todo y que han sido una de sus debilidades. Messi se apoderó de este Mundial, consciente de que era el último y de que no podía despedirse en un escenario que no fuera la gran final.

Alguna vez Xavi Hernández declaró que “es hasta “irrespetuoso comparar a Leo con algún otro futbolista”, y por fortuna en esta Copa del Mundo no ha asomado dicha osadía, pues ha sido amo y señor del torneo con todo y un debut inesperado por aquella derrota frente a Arabia Saudita.

En cada partido la encomienda es que él debe resolverla en favor de la causa albiceleste, y no ha fallado, los tiene a todos —o a casi todos— contentos al grado de que en la prensa de su país le dedican mensajes que tocan el alma y le agradecen por una felicidad impagable.

Hace unos días, Jorge Valdano, con esa lucidez que lo distingue, lanzó un par de verdades del tamaño de un estadio: “Messi está ‘Maradoneando’ en este Mundial”… “El que no quiere a Messi, no quiere al futbol”…

Así de simple o así de complejo.