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Nuevos tiempos para Kenneth Faried

SAN DIEGO -- Un trozo de papel taponaba uno de los huecos de la nariz de Kenneth Faried. El jugador había sufrido un golpe fortuito durante el encuentro de pretemporada ante Los Ángeles Lakers (98-95 a favor de los californianos) y todavía tenía que prevenir la hemorragia. Acababa de terminar el encuentro ante los laguneros con una primera actuación de pretemporada más que discreta. Participó 20 minutos en los que alcanzó seis puntos, un rebote y dos bloqueos. No fue capaz de asistir, perdió dos balones y no anotó ningún tiro de campo (0/4). Su seis puntos llegaron desde la línea de tiros libres.

Faried se tomó la cita con relajación, y no le faltan razones. El jugador tiene la mente entretenida. Está a punto de rubricar la firma de su nuevo contrato con Denver Nuggets ($60 millones de dólares por cinco años), algo que, a pesar de los recientes reportes, aún no ha formalizado.

"No lo he firmado todavía. Aún estamos en ello", aseguró en una entrevista en exclusiva con ESPNDeportes.com. "Quedan por cerrar algunos flecos", sostuvo.

Su cuerpo también está entretenido. Viene de pasar uno de los veranos más intensos de su carrera deportiva después de ganar la medalla de oro con la selección de Estados Unidos en el Mundial de España.

Ante los Lakers, Faried no fue el jugador del final de la temporada pasada (13.7 ppj y 8.6 rpj) ni el que llegó a tener una actuación más que notable durante la Copa del Mundo (12.2 ppj y 7.7 rpj, se erigió como el décimo máximo reboteador). Pero de qué sirve un juego de pretemporada cuando aún le restan siete más antes de una campaña regular en la que tendrá que demostrar que su primer gran contrato tras el acuerdo de novato (tres años) está hecho a su medida.

"Tan solo tengo que hacer todo lo que he estado haciendo hasta ahora: salir a jugar, trabajar duro como siempre. Lo que me ha hecho tener ese contrato es lo que necesito seguir haciendo", afirmó.

MUNDIAL ACELERÓ NUEVO CONTRATO

Su primera experiencia internacional con el Team USA fue todo un éxito para Faried y supuso la constatación de que el jugador de 24 años de edad (cumplirá 25 en noviembre) está preparado para asumir su nuevo reto. Antes de la oferta que tiene sobre la mesa, al ala-pívot le restaba un año de contrato (2.3 millones de dólares) y otro más de oferta calificatoria (3.4 millones de dólares). Cuando certifique el nuevo contrato, se asegurará 12 millones de dólares por campaña y se convertirá en el jugador mejor pagado de los Nuggets.

La confianza de la franquicia que adquirió sus servicios en la primera ronda del draft de 2011 en Faried es total, pero ¿cuánto tuvo que ver su actuación en el Mundial para que se produjera la nueva oferta?

"Creo que mi actuación en el Mundial no me perjudicó para este nuevo contrato. No sé si ayudó, pero desde luego no fue en mi contra", apuntó el jugador. "La experiencia fue increíble. La disfruté mucho, me divertí mucho con mis compañeros y encima volvimos a casa con la medalla de oro. Eso lo hizo todavía mejor. Me encantaría repetir la experiencia y en los Juegos Olímpicos la repetiremos", aseguró convencido de su presencia en la cita Olímpica y en el dominio estadounidense en el básquetbol internacional.

SHAW LE ANIMÓ

Como todos los equipos que ceden a sus jugadores a las competiciones internacionales, la presencia de Faried en la cita mundialista también supuso un riesgo para los Nuggets. A pesar de ello, Brian Shaw, coach del conjunto de Colorado, nunca pensó en lo peor y alentó a su pupilo a vivir una experiencia que él mismo llegó a experimentar.

"Creo que el Mundial fue muy bueno para él. Lo hizo muy bien. Yo jugué en el Team USA en 1996. Para los jugadores jóvenes eso es genial. Él tuvo una experiencia muy positiva y ojalá traiga todo eso de vuelta con nosotros", destacó el coach a ESPNDeportes.com. "Espero de él lo mismo que hizo la temporada pasada y el verano con el Team USA: que juegue con mucha energía, que consiga rebotes y que ayude al equipo a ganar", apuntó sin mostrar preocupación alguna sobre el poco descanso de su jugador durante el verano.

"Solo jugó 20 minutos por partido durante el Mundial, no es tanto. Aún es un chico joven y puede afrontarlo", agregó.

Faried le agarró la medida a su primer compromiso FIBA. Las diferencias entre sus reglas y la NBA son muchas y el jugador ha tenido que acostumbrase de nuevo al juego que siempre ha practicado. Fueron muchas los aspectos a los que tuvo que acostumbrarse, sin embargo, lo que más trabajo le costó fue amoldarse al esférico.

"Tan solo necesito acostumbrarme de nuevo al balón de la NBA. En la FIBA todo es tan diferente, hay que traducirlo todo cuando estás de vuelta. Es como decir 'ey ya tengo esta pelota y me tengo que acostumbrar a este juego' en los lanzamientos y tiros libres, sobre todo", confesó entre risas.

FARIED, CON LOS PIES EN EL SUELO

El internacional no perdió la sonrisa cuando afrontó con madurez los puntos que tiene que mejorar para ser mejor jugador. Su porcentaje de efectividad a canasta ha ido en descenso durante sus tres años como profesional (58.6 por ciento en la campaña 2011/12, 55.2 por ciento en la 2012/13 y 54.5 por ciento en la pasada). Los tiros libres también le traen quebraderos de cabeza (65.0 por ciento el año pasado) y entre sus deseos para el nuevo curso también quiere ser capaz de pasar mejor y más rápido la bola.

"Quiero seguir mejorando mis tiros libres, hoy estuve en 6/8. Perdí mis dos primeros, pero he de seguir esta línea. También quiero mejorar mi habilidad para el pase y mis lanzamientos desde media distancia. Quiero ser capaz cuidar la pelota y de habilitar a mis compañeros. También hacer bien los pick and roll", confesó.

Faried se quedó sin jugar los playoffs el año pasado (36-46), después de que los Nuggets registraran su peor balance desde la temporada 2002/03 (17-65). Los dos años anteriores le valieron para llegar a la primera ronda y no pasar de ahí. Con George Karl, Denver alcanzó los playoffs en ocho ocasiones consecutivas, tras su salida y la llegada de Shaw, no pudieron hacer lo propio. Según Faried, este año será diferente y pone el listón en el lugar donde él considera que tiene que estar.

"Este año, las expectativas pasan por los playoffs. Creo en ello en un cien por cien. Si no creemos en nosotros mismo nadie lo hará. Yo creo en mis compañeros y ellos en mí, por eso lo lograremos".

La nariz de Faried seguía taponada por un papel cuando pronunció sus aspiraciones para la temporada que entra. Aunque el remedio siguiera plantado en la hendidura nasal, el jugador ya había sido capaz de cortar la hemorragia de raíz. Ahora le queda el más difícil todavía: cerrar la herida de una franquicia que no se había perdido los playoffs en una década. Eso no se consigue con papel, sino con hechos.