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Eagles vencen a Colts en el último segundo
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MÉXICO -- Por primera vez en la historia de la NFL, un equipo consigue arrancar la temporada con marca de 2-0 después de tener que remontar, en semanas consecutivas, déficits de dobles dígitos en la segunda mitad. Aquí hay algunas conclusiones acerca de la victoria de los Philadelphia Eagles sobre los Indianapolis Colts, por 30-27, en el "Monday Night Football" de ESPN.

Pasadores imprecisos. Uno de los puntos más interesantes a seguir en la noche fue el desempeño de los mariscales de campo de ambos equipos. Andrew Luck de los Colts es considerado ampliamente como el mejor de toda una generación, mientras que Nick Foles de los Eagles disfrutó una de las temporadas más espectaculares el año pasado. Extrañamente, ninguno de los dos tuvo una gran noche. A Luck lo incomodaron toda la noche con cargas por el centro, y una intercepción --dudosa gracias a una "no llamada" de los oficiales-- hacia el final del cuarto periodo anunció la debacle de Indy. Foles tiró por detrás de sus receptores toda la noche, careciendo de la precisión que lo puso sobre el mapa en el 2013.

Nick Foles
AP PhotoFoles no salió en su mejor día pero ganó

¿Culpamos a las cebras? En la recta final del encuentro, la cuadrilla de árbitros cometió dos errores que sin lugar a dudas incidieron en el resultado final. Con poco más de 5 minutos por jugar en el partido y los Colts arriba 27 a 20, Luck tiró una intercepción al profundo Malcolm Jenkins en una jugada en la que el esquinero Brandon Boykin claramente jala al potencial receptor del envío, T.Y. Hilton, impidiendo que llegara a conectar con la trayectoria del balón. Indy se encontraba en la yarda 22 de Philly, en distancia conseguir al menos un gol de campo de Adam Vinatieri que estirara la ventaja a dos anotaciones, nuevamente. En la serie subsecuente de los Eagles, en segunda y 6 por avanzar, el profundo de los Colts LaRon Landry derribó al corredor LeSean McCoy sobre la línea de golpeo, sólo para ser penalizado por un supuestamente haber cometido una tacleada "horse-collar" que jamás existió. En esa serie Philly empataría el partido. Indy fracasó en su siguiente avance, y los Eagles condujeron 42 yardas en su avance final para convertir el gol de campo del triunfo, por lo que no se puede decir que los árbitros sentenciaron el encuentro, pero ciertamente influyeron.

La diferencia estuvo en el backfield. Trent Richardson habría tenido su mejor partido desde que llegó a Indianapolis, acarreando el ovoide 21 veces para 79 yardas, pero sufrió dos balones sueltos, incluyendo uno perdido que fue costoso en la segunda mitad. Ahmad Bradshaw se lució con 70 yardas en 13 acarreos y cinco recepciones para 26 yardas, incluyendo dos touchdowns, pero fue insuficiente. Al lado victorioso, la dupla Darren Sproles-LeSean McCoy fue fenomenal. McCoy corrió 20 veces para 79 yardas con un touchdown y agregó cuatro recepciones para 23 yardas, mientras Sproles contribuyó con cuatro acarreos para 26 yardas y un touchdown, y siete recepciones para 152 yardas, una nueva marca personal por aire. En un juego donde se dice que los pasadores se vuelven cada vez más importantes, fueron los corredores los que inclinaron la balanza.

Balones de juego para... Sproles, McCoy y para el tackle defensivo Fletcher Cox. Los corredores fueron imposibles de parar en campo abierto y Cox se cansó de hacer jugadas en el backfield de Indy, incluyendo provocar el balón suelto perdido de Richardson.

Lo que sigue. Con dos remontadas de por medio, los Eagles se han colocado en la cima de la NFC Este con marca de 2-0, por arriba de los 1-1 de los Dallas Cowboys y Washington Redskins, y el 0-2 de los New York Giants. Philly querrá hacer algo respecto al sus problemas de zona roja y sus inicios aletargados, pero por el momento camina el club. Su próxima cita es en contra de los 'Skins en casa, para abrir su calendario divisional. En Indy, la situación es la opuesta. Los Colts se han puesto 0-2 y están empatados en el fondo de la AFC Sur con los Jacksonville Jaguars, a quienes visitan en la próxima jornada, y por debajo de los Tennessee Titans en 1-1 y los Houston Texans en 2-0.

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MÉXICO -- La primera impresión podría ser que a los Minnesota Vikings les tembló la mano.

Después de desactivar a Adrian Peterson un encuentro, el de la Semana 2 ante los New England Patriots, los propietarios de la franquicia han anunciado que el corredor estelar se reintegra al trabajo con el club y que jugará el encuentro de la Semana 3.

"La decisión de hoy se tomó después de mucho pensamiento, discusión y consideración. Como quedó en evidencia por nuestra decisión de desactivar a Adrian del encuentro de ayer, claramente se trata de un tema muy importante", expusieron Zygi Wilf y Mark Wilf, en un comunicado donde manifestaron que Peterson regresaba al club.

Adrian Peterson
Getty ImagesTras ser desactivado por un juego, Peterson vuelve a los Vikes

El argumento de que a Peterson se le debe un proceso judicial justo antes de decidir sobre una posible medida disciplinaria por parte de la franquicia que lo emplea es trillado, pero admisible. Lo que preocupa es la falta de congruencia con que se actúa. Y lo peor de todo es que no es un mal que afecta solamente a los Vikings.

Si Minny iba a esperar a que Peterson tuviera "su día en la corte", entonces para qué desactivarlo ante New England. ¿Qué ha cambiado del viernes a hoy en el asunto por el cual el corredor enfrenta cargos por lesionar a un menor, su hijo de cuatro años de edad?

En el proceso no ha cambiado nada, pero los hermanos Wilf saben que en la corte de la opinión pública, el tiempo puede significar todo. Después de la generalizada reacción negativa que recibieron los Baltimore Ravens y la propia NFL por su manejo dudoso del incidente de Ray Rice, y las presión pública que se vertió sobre los Carolina Panthers y San Francsico 49ers para actuar en los casos de Greg Hardy y Ray McDonald, respectivamente, los propietarios de los Vikes tomaron una salida fácil. Prescindir de Peterson por un juego, solamente un juego, es señal de que esperan que el público pierda interés en el asunto y que la reacción negativa en su contra se minimice cuando el corredor regrese.

Reitero --porque no hay que perder esto de vista-- que nada ha cambiado en cuanto al proceso legal que enfrenta Peterson desde el viernes pasado cuando se tomó la decisión de desactivarlo, hasta hoy lunes cuando se optó por su reincorporación al equipo. Es importante señalarlo porque el argumento de que el club desea esperar a que se desahogue el proceso legal en contra de su corredor estelar también carece de mucho sustento histórico.

En octubre del 2011, el esquinero Chris Cook --quien ahora juega para los 49ers-- era un jugador de segundo año para los Vikings, reclutado el año previo en la segunda ronda del draft. En ese momento, su entonces novia lo acusó de intento de estrangulación, y a Cook se le levantaron cargos que, de haber sido encontrado culpable, hubieran acarreado una pena máxima de hasta tres años de prisión. Inmediatamente, los Vikings emitieron un comunicado anunciado la suspensión indefinida, sin paga, para Cook. Eventualmente, el club reviró y reintegró a Cook a la plantilla, acuñando nuevamente la frase de que "esperarían hasta que se resolviera el proceso legal", pero la franquicia pidió al jugador mantenerse alejado de las instalaciones y las actividades del equipo durante ese tiempo.

Cinco meses más tarde, Cook fue absuelto de todos los cargos, después de perderse 10 encuentros de la campaña del 2011. La NFL resolvió no castigar a Cook bajo la política de conducta personal.

¿Por qué --esgrimiendo el mismo argumento de la falta de un debido proceso-- a Cook no se le permitió participar en las actividades del equipo, mientras que a Peterson sí? Es sencillo. La incongruencia deriva del hecho de que Cook no es un jugador de élite en su posición, no es un futuro miembro del Salón de la Fama que domingo a domingo puede cambiar la dirección de los encuentros a favor de los Vikings.

La Familia Rooney es una de las más veneradas en los círculos de la NFL, al grado de que el comisionado Roger Goodell pidió a Art Rooney II, y a John Mara de los New York Giants, vigilar la investigación independiente que hará el ex director del FBI, Robert Mueller, acerca del manejo de la liga del asunto Rice. Pero los propietarios de los Pittsburgh Steelers no están libres del mismo pecado cometido por los hermanos Wilf.

El 20 de marzo del 2008, los Steelers cortaron al receptor abierto Cedrick Wilson, después de que fuera acusado por asalto a su entonces ex novia en un bar. Fue una medida que se adoptó de inmediato por el equipo. El gran problema es que 11 días antes, James Harrison recibió impunidad por la misma falta. A Harrison se le levantaron cargos por asalto a su novia en su casa. De acuerdo al reporte policial, Harrison habría derribado una puerta, roto el teléfono celular de la chica cuando ella intentaba marcar al 911, y después la habría abofeteado.

James Harrison
Getty ImagesHarrison esquivó una sanción grave en el 2008, en Pittsburgh

Dan Rooney, el patriarca de la familia, intentó justificar el proceder ambiguo de su organización, diciendo a reporteros en su momento, de acuerdo a un reporte del Pittsburgh Post-Gazzette, "Sé que existen muchas dudas sobre el por qué cortamos a Wilson y retuvimos a Harrison. Las circunstancias que conozco de los incidentes, son completamente diferentes. De hecho, cuando digo que no condonamos estas cosas, no lo hacemos, pero debemos observar las circunstancias que están involucradas con otros jugadores y cosas así, por lo que no son todas iguales. Lo que Jimmy Harrison estaba haciendo y como ocurrió el incidente, lo que intentaba hacer realmente lo valía. Estaba intentando hacer algo que es bueno, deseaba llevar a su hijo a ser bautizado donde vivía y cosas así. Ella dijo que no lo quería hacer".

¿Así que golpear a una mujer por motivos religiosos se perdona, Sr. Rooney?

Lo que sigue de la historia lo conocemos todos. En esa misma campaña del 2008, Harrison logró 16 capturas, una intercepción, tres pases desviados, siete balones sueltos forzados y un safety, para ganarse la designación como Jugador Defensivo del Año, antes de devolver una intercepción 100 yardas justo antes del entretiempo del Super Bowl XLIII para coronar una campaña de ensueño y la obtención del sexto Trofeo Lombardi para Pittsburgh.

Y pensar, si tan sólo Wilson hubiera sido mejor jugador, hubiera podido disfrutar de todo eso junto a Harrison...

Eventualmente, los cargos en contra de Harrison fueron desechados, después de que la víctima se negara a cooperar con las autoridades en el caso y el ex apoyador se sometiera voluntariamente a un programa de asesoramiento sobre violencia doméstica, un camino similar al que tomó Rice para evitar el juicio, pero sin video.

Sin embargo, el problema real radica en la incongruencia con que actúa la NFL y sus franquicias de un caso a otro, dependiendo en buena medida del nivel de talento del jugador.

Regresando a la línea con la que abrimos esta entrada de blog, diré que no, a los Vikings no les tembló la mano. Simplemente hay una serie de normas para unos jugadores y otra serie de normas para otros jugadores.

Para una liga que procura medir hasta la última pulgada cuando se trata de conseguir un primer intento, está claro que en la National Football League no se mide con la misma vara a todos los jugadores.

De acuerdo a un estudio de hace dos años, citado hace una semana por el San Diego Union-Tribune, 21 de 32 equipos de la NFL tenían entre sus filas a jugadores que habían enfrentado cargos por violencia doméstica o abuso sexual. Según un segundo estudio citado en la misma nota del diario, pero de este mismo año, se señala que desde el año 2000 a la fecha, 83 jugadores de entre 25 y 29 años habían sido acusados de violencia doméstica.

Son números alarmantes, no quepa la menor duda, pero el problema de violencia doméstica no es exclusivo de la NFL. Se trata de un mal que permea todos los estratos de la sociedad, y que debe combatirse desde varios frentes.

Lo que sí es un problema exclusivo de la NFL, es el modo en la liga --y sus 32 franquicias-- deciden lidiar con estos incidentes. Los casos de Peterson y Harrison, en contraste con los casos de sus compañeros Cook y Wilson, son la muestra perfecta de ello.

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MÉXICO -- Te presentamos los tres puntos a seguir en el duelo entre los Kansas City Chiefs y Denver Broncos desde el Sports Authority Field at Mile High de la Semana 2:

Jamaal Charles
Getty ImagesGanar sin la ayuda de Charles es misión imposible para KC

¿Título divisional en juego? Durante gran parte de la temporada pasada, los Chiefs y Broncos se disputaron la hegemonía de la AFC Oeste, e incluso de toda la conferencia. Kansas City tuvo un arranque de 9-0, pero el equipo se desmoronó a su regreso de su fecha libre, incluyendo dos derrotas ante Denver en tres semanas después del descanso, para concluir con una marca de 11-5 y sin suficiente gas para sobrevivir a la Ronda de Comodines. Los Broncos, por su lado, se quedaron con la división gracias a una marca de 13-3 y llegaron hasta el Super Bowl. Este año, Denver ya comenzó ganando, mientras que Kansas City lució muy mal en una derrota de la jornada inaugural ante los Tennessee Titans. Los San Diego Chargers y Oakland Raiders también tropezaron en la primera fecha. Los Broncos pueden abrir una mayor ventaja sobre el resto de la división, o los Chiefs pueden evitar que se despeguen los subcampeones.

¿Aparece Jamaal Charles? Los Chiefs cuentan con un corredor considerado generalmente en el Top-5 de la NFL, quizás Top-3, en Jamaal Charles. Kansas City, increíblemente, le entregó el ovoide en jugadas por tierra solamente en siete ocasiones, y le lanzó cuatro pases. Once toques de balón, para 34 yardas es muy poco para uno de los jugadores más dinámicos de la NFL. Inmediatamente, aficionados de los Philadelphia Eagles recordaron cómo Andy Reid hacía lo mismo con Brian Westbrook, primero, y LeSean McCoy, después. A Kansas City no le sobran armas ofensivas, y Alex Smith no es precisamente un mariscal de campo que pueda crear numerosas oportunidades con el brazo. Marginar a Charles de la acción es una fórmula para el desastre.

Julius Thomas suma méritos. Nadie se benefició más, después del propio Jimmy Graham, del reciente contrato firmado por el ala cerrada estelar de los New Orleans Saints --bajo la designación de ala cerrada-- que Julius Thomas. Al convertirse en el mejor pagado en la historia para la posición, sin tener que atravesar todo un proceso legar para determinar si era o no receptor abierto, Graham elevó el techo salarial para el resto de alas cerradas de la NFL, sin tener que buscar un cambio de posición nominal. Thomas está en su último año de contrato, y tiene programado cobrar apenas 645,000 dólares en el 2014 antes de convertirse en agente libre. Nadie duda de que Thomas es el próximo ala cerrada en acordar un contrato monumental en la posición, y en la Semana 1 lo reafirmó con siete recepciones para 104 yardas, incluyendo tres touchdowns. Con cada actuación de ese calibre, se va encareciendo el precio para que Denver lo retenga, algo que sin duda intentarán hacer antes de permitir que camine a otra franquicia. Con un Pro Bowl en su haber, el 2014 podría ser el año en que sume la distinción de All-Pro a su currículo. Además, los Chiefs jugarán sin el apoyador interno estelar Derrick Johnson, quien se perderá el resto de la campaña por una lesión en el tendón de Aquiles. Sin Johnson, mantener a raya a Thomas será una tarea titánica para Kansas City.

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MÉXICO -- Te presentamos los tres temas a seguir en el duelo entre los Detroit Lions y Carolina Panthers en el Bank of America Stadium de Charlotte, North Carolina, de la Semana 2:

Cam Newton
Getty ImagesNewton regresa a los controles de Carolina

El ritmo de Cam. El mariscal de campo de los Panthers, Cam Newton, hará su debut de temporada luego de perderse la jornada inaugural por una fractura de costillas. Adicionalmente, se sigue rehabilitando tras una cirugía de tobillo de temporada baja, que acortó su trabajo de pretemporada. Los Panthers ganaron en la jornada inaugural de la mano del reserva Derek Anderson, pero el entrenador en jefe Ron Rivera admitió que dejar fuera a Newton fue una de las decisiones más difíciles que ha enfrentado al volante de Carolina. Sin una temporada baja completa, y con una jornada de rezago respecto a sus compañeros, será interesante ver cuánto tiempo tarda Newton en sacudirse el óxido. Un inicio lento podría traducirse en una derrota para los Panthers.

Las coberturas sobre 'Megatron'. En el "Monday Night Football" de la Semana 1, los New York giants concedieron facilidades imperdonables a Calvin Johnson en sus dos atrapadas de touchdown, particularmente en la primera gracias a una colisión entre Antrel Rolle y Dominique Rodgers-Cromartie. Johnson es el receptor abierto más peligroso de la liga cuando tiene a dos o tres defensivos encima, y dejarlo solo en espacios abiertos no es el mejor modo de contrarrestar su juego. Los esquineros Antoine Cason y Melvin White tendrán las manos llenos durante toda la tarde, pero probablemente por el que más hay que preocuparse es por el profundo fuerte Roman Harper, uno de los más lentos en la liga en su posición.

La reacción al 'Kraken'. Desafortunadamente, los temas de violencia doméstica se apoderaron de los titulares en la NFL en la semana que recién concluyó. Ray Rice fue despedido por los Baltimore Ravens y suspendido de manera indefinida por la liga después de que saliera un video de febrero pasado donde se ve claramente cómo golpea a su ahora esposa. Adrian Peterson fue a parar a prisión momentáneamente luego de que circularan imágenes de las marcas que dejó a su hijo tras una golpiza, antes de salir bajo fianza. Peterson no alineará para los Minnesota Vikings este domingo, y su futuro en la liga se ha nublado. Hardy es otro de los jugadores que ha quedado bajo la mira. Durante el receso de temporada, fue encontrado culpable de dos cargos de violencia doméstica en contra de una ex novia, fallo que se encuentra en proceso de apelación. Jerry Richardson, propietario de los Panthers, pidió paciencia hasta la conclusión del proceso legal antes de tomar una decisión respecto a Hardy, pero circularon versiones el pasado viernes de que el equipo lo cortaría ese mismo día. No hay la menor duda de que si Hardy no fuera uno de los mejores cazamariscales de la NFL, ya estaría sin trabajo, pero va a jugar este domingo para Carolina. ¿Cuál será la reacción desde las tribunas?

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MÉXICO -- Hace poco más de dos meses y medio, escribí una entrada para este blog titulada "Traspié de Goodell con el asunto Rice". En ella critiqué la postura de la NFL y de su comisionado, Roger Goodell, por emitir un castigo demasiado liviano a Ray Rice en conexión al incidente de violencia doméstica en contra de su ahora esposa, Janay Palmer.

El asunto se recrudeció el día de ayer, cuando el sitio TMZ.com dio a conocer el video --cuya existencia anticipamos en aquella pieza-- del interior del elevador en el Casino de Atlantic City donde ocurrió el incidente.

En el seno de los Baltimore Ravens, los que toman las decisiones se reunieron de inmediato: el propietario Steve Bisciotti, el presidente Dick Bass, el gerente general Ozzie Newsome, y el entrenador en jefe John Harbaugh. La franquicia tomó la decisión de cortar al corredor de inmediato, respaldada por una suspensión indefinida que llegaría cortesía de Goodell y la liga, momentos más tarde.

Aplausos para todos por actuar con mano dura, ¿no es así? No precisamente.

Antes de empezar a repartir palmadas en la espalda, hay que hacernos varias preguntas importantes.

La primera tiene que ver con el argumento de los Ravens y la NFL, confirmado el día de hoy por Harbaugh y el portavoz de la NFL, Greg Aiello, respectivamente, de que el video que salió hoy a la luz no había sido visto con anterioridad por ninguna de las dos entidades.

¿Hemos de creer que la NFL, un negocio de cerca de 10 mil millones de dólares anuales, no pudo haber conseguido un video durante su investigación original sobre el incidente, que TMZ.com sí pudo conseguir? Entonces me da la impresión de que lo buscaron sin muchas ganas de hallarlo.

John Harbaugh
Getty ImagesLa lentitud con que actuaron los Ravens es indignante

La segunda tiene que ver con la desesperante pasividad con que actuó, hasta hoy, la franquicia. Previamente, Harbaugh respaldó públicamente a su jugador, ofreciendo declaraciones trilladas estilo "Ray ha hecho todo lo que hemos pedido", "Seguiremos adelante como organización", etc. Más allá del cambio repentino de dirección en la actitud del club --sin duda movidos por la fuerte reacción adversa que estalló en contra del jugador en redes sociales-- hay que preguntarse, ¿por qué no hizo nada el equipo en primera instancia?

La explicación de Harbaugh ante reporteros durante la tarde de ayer, en su usual conferencia de prensa de los lunes: "[El video] es algo que vimos por primera vez hoy, todos nosotros. Cambió las cosas, por supuesto. Hizo las cosas un poquito distintas".

¿Un poquito?

Y ya que tocamos el tema, vale la pena hacer un paréntesis para mencionar el tema de las redes sociales. En la opinión del ex compañero de Rice, Le'Ron McClain, las redes sociales destruyeron el día de ayer la vida de un hombre y de su familia.

Con todo respeto Sr. McClain, está usted equivocado. La vida de ese hombre quedó arruinada desde el momento en que decidió golpear a una mujer, a su mujer, y el impacto que recayó sobre su familia es un resultado directo --si bien no inmediato-- de ello. Por esa acción, y no por la opinión de los demás, es que Rice es una ruina de hombre.

McClain borró su publicación de Twitter, eventualmente.

Quizás sea cierto que gracias a la reacción que se originó en los medios tradicionales y en medios sociales se haya desencadenado una serie de eventos ayer que incluyeron una sanción más seria para Rice. Sin embargo, el único que golpeó a Palmer --literalmente hablando-- fue Rice. Las risibles medidas iniciales de la liga, y la inexistente reacción del club, fueron golpes en sentido figurado a la dignidad de esa mujer.

Uno de los puntos más penosos de todo el asunto es que, probablemente, si TMZ.com ni ningún otro medio publica el video, Rice se queda con el castigo original. Eso debe preocupar seriamente.

Pasando a la cinta en sí, hay varias cuestiones pendientes, también.

Para empezar, diré que no hace falta verlo más de una vez para sentir náuseas. Recordando el primer video que se hizo público --grabado desde el exterior del elevador cuando Rice saca a Palmer a rastras--, pienso que era relativamente sencillo imaginar lo que veríamos en el video del interior, en caso de que saliera a la luz, como aconteció ayer. Si ya todos teníamos una cierta idea de lo que sucedió en el interior, ¿qué mueve a la liga a reemplazar una suspensión de dos partidos a una indefinida? ¿Qué mueve a la franquicia a cortar un jugador, después de haberse cruzado de brazos por tanto tiempo? O como bien preguntó mi colega de ESPN, Louis Riddick, al aire: "¿Qué esperaban ver en este video?".

Volviendo a la declaración de Harbaugh, ver el video no debió haber cambiado nada; el club y la liga debieron haber actuado de otra manera desde el principio.

Otra cuestión que me parece aberrante es la calma con que actúa Rice después de dejar inconsciente a Palmer. Tras el puñetazo que le propina al rostro, y el aparente golpe que ella se da con el barandal del interior del elevador mientras cae, queda totalmente inmóvil sobre el suelo, mientras Rice la contempla con tranquilidad. No hay sorpresa, no hay alarma en su actitud. Eso resulta completamente aberrante.

Baltimore Ravens
AP PhotoAyer, el equipo retiró pancartas en apoyo a Rice

Me gustaría saber qué piensan ahora las decenas de fanáticos que recibieron con porras y aplausos a Rice durante el arranque del pasado campamento de entrenamiento del equipo. Ojalá ellos, como la liga, hayan cambiado de opinión acerca del incidente.

Finalmente, mi también colega en ESPN, J.A. Adande, eleva la siguiente pregunta: "Si Rice no fue enviado a prisión después de este video, ¿cómo deben recibir justicia las mujeres maltratadas que no cuentan con un video?". Los pormenores del proceso legal --que acabó rápidamente sin juicio para Rice-- no son tema de este blog, pero la interrogante ahí queda.

Las declaraciones de Goodell de la semana pasada, en el sentido de que la NFL elevaría las sanciones a incidentes de violencia doméstica --seis juegos para la primera ocasión y veto de por vida de la liga para a primera reincidencia-- suenan huecas cuando consideramos que los San Francisco 49ers, dirigidos por Jim Harbaugh, hermano de John, alinearon a Ray McDonald en el juego de apertura de temporada el pasado domingo. McDonald está siendo investigado por violencia doméstica, tras un arresto de la semana pasada. Los Niners también han dicho que su liniero defensivo jugaría la siguiente semana, con todo y el escándalo Rice tomando por asalto las primeras planas deportivas, y Goodell anunció que dejaría correr el proceso legal antes de decidir si el asunto amerita sanción.

Así que la mano dura no es tan dura, y tampoco es muy veloz.

Entiendo que no hay motivos para suponer a priori que McDonald es culpable, pero lo menos que puede hacer la liga y el club --ya sea en conjunto o en forma separada-- es ordenar una investigación independiente del hecho.

Greg Hardy participó en la victoria de los Carolina Panthers ante los Tampa Bay Buccaneers de la Semana 1, pese a que fue hallado culpable por dos cargos de violencia en contra de su ex prometida durante el receso de temporada reciente. Pero eso sí, no se le vaya a ocurrir volverse a pintar la cara como "The Kraken", porque las multas de la NFL arribarán de manera expedita a sancionar "violaciones a la política del uniforme". Su caso legal está en proceso de apelación.

La NFL tuvo la oportunidad de convertirse en figura líder para la cruzada contra la violencia de género. La dejó pasar en el caso Rice, y en múltiples casos similares. No actuó a tiempo, y bochornosamente se vio obligada a aumentarle peso a una sanción inicial que se antojaba simbólica, gracias a la presión pública.

No, no es momento de repartir felicitaciones ni ofrecer palmadas en la espalda a nadie.

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MÉXICO -- La segunda tanda de la jornada de apertura del "Monday Night Football" de ESPN nos trae un duelo entre dos equipos que sorpresivamente pelearon la postemporada el año pasado: los San Diego Chargers se lograron colar de último minuto, mientras que los Arizona Cardinals debieron conformarse con mirar playoffs desde casa pese a una marca de 10-6.

Andre Ellington
AP Photo¿Qué opciones hay para Arizona detrás del joven Ellington?

Abrir la campaña contra un rival de tal calibre, así sea de la conferencia opuesta, puede servir como diagnóstico para conocer el estado actual de tu club. Aquí hay tres puntos a seguir en el enfrentamiento:

El backfield de los Cardinals. Andre Ellington no ha estado sano y Arizona ha informado que decidirá al último momento si contará o no con su joven corredor. Reportes mediáticos hacen suponer que Ellington no participará. Eso deposita la carga del juego terrestre sobre los hombros de Jonathan Dwyer, principalmente, y Stepfan Taylor. A Bruce Arians le gusta lanzar largo, y no hay mejor manera que preparar los pases largos, principalmente aquellos que van acompañados con un engaño de carrera, que un juego terrestre efectivo. Sin yardas a ras de piso, se le puede complicar el partido al mariscal de campo Carson Palmer.

Los apoyadores de los Chargers. Manti Te'o está duda para San Diego. Te'o se perdió una porción de la campaña pasada por lesiones, y no comienza al 100 por ciento este año. Dwight Freeney fue una baja considerable para los Bolts en el 2013, jugando apenas cuatro encuentros luego de arribar como agente libre. Melvin Ingram, quien aparece por el momento por delante de Freeney en la profundidad de plantilla, también se perdió 12 encuentros de la temporada anterior. Jarret Johnson faltó a cinco y Donald Butler a tres. Como grupo, la unidad de apoyadores de San Diego ha sufrido múltiples lesiones recientemente, y la franquicia no puede darse ese lujo en el 2014. Salir del primer partido lo más sanos posibles será fundamental. También está por verse el número de oportunidades que pueda recibir el novato Jeremiah Attaochu como parte de la rotación.

Receptores abiertos a punto del destape. Keenan Allen fue un candidato serio para ser nombrado Novato Ofensivo del Año en el 2013 con los Chargers, superando las 1,000 yardas por recepciones y anotando ocho touchdowns. Michael Floyd superó las 1,000 yardas por recepciones y anotó 5 touchdowns en el 2013 con los Cardinals en su segunda campaña. La mesa parece estar puesta para que Floyd de un salto mayor, pues cuenta con Larry Fitzgerald al lado opuesto de la formación, acaparando la atención de los profundos rivales. Allen parece haberse establecido cómodamente en el asiento de receptor N° 1 para Philip Rivers, y la confianza que el equipo ha depositado en él será crucial para su desarrollo. Ambos tienen potencial para Pro Bowl desde esta misma campaña.

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MÉXICO -- Se acabó la era del BCS y el fútbol americano colegial de la NCAA en su máximo nivel ingresa a la nueva época del playoff de cuatro equipos. Como ha sucedido desde que se empezó a jugar este deporte en el siglo XIX, es casi seguro que habrá polémica cuando llegue el momento de elegir a los cuatro semifinalistas que inauguren el nuevo formato de la postemporada.

Mientras tanto, es momento de echar un vistazo a cinco equipos que se alzan entre los favoritos para aparecer en el playoff, y otros cinco que probablemente se quedarán en el camino pese a la etiqueta de candidatos.

LOS CONTENDIENTES

Jameis Winston
AP PhotoJameis Winston busca la rara gesta de repetir como Heisman con los Florida State Seminoles

Florida State Seminoles
Como ocurre casi todos los años, la lista de los contendientes debe comenzar por los campeones reinantes. Máxime si se trata de una temporada en la que no se pierde a tanto talento --en comparación a otros años-- y si uno de los jugadores claves que regresan es el ganador del Trofeo Heisman. Así sucede en FSU con la vuelta del mariscal de campo Jameis Winston, pero el pasador no es el único pilar del título del 2013 que vuelve a Tallahassee para buscar la revalidación del título. Hay que mencionar también como figuras a seguir al corredor Karlos Williams, al receptor Rashad Greene, al ala cerrada Nick O'Leary, al ala defensiva Mario Edwards, al apoyador Terrance Smith, a los esquineros P.J. Williams y Ronald Darby, pero sobre todo a los linieros ofensivos Cameron Erving, Bobby Hart, Tre' Jackson y Josue Matias. Encima de todo, poseen a uno de los mejores pateadores del país en Roberto Aguayo. A primera vista, los encuentros más complicados llegan al inicio de la temporada, abriendo la campaña de visita en Oklahoma State y recibiendo a Clemson el 20 de septiembre. El reto será no permitir que las distracciones les cuesten un resbalón a media campaña, que a su vez los puedan dejar fuera del nuevo formato de playoff.

Alabama Crimson Tide
Para el Tide, empieza una nueva era con algunas interrogantes en la posición más importante en el emparrillado: la de mariscal de campo. Todo indica que el veterano Blake Sims iniciará el año como titular, por encima de Jacob Coker, quien se esperaba ganara el puesto después de llegar mediante transferencia proveniente de FSU. 'Bama se ha tomado su tiempo para decidir sobre su pasador, pero un cambio de titular a media temporada podría ser señal de que las cosas no marchan tan bien, por lo que es importante acertar a la primera. Fuera de eso, Alabama tiene --nuevamente-- una plantilla impresionante. La combinación de corredores con T.J. Yeldon, Derrick Henry y Kenyan Drake es la mejor en la nación, aún si este último parece no poder escapar a los problemas fuera del campo, y el receptor abierto Christion Jones es explosivo. El apoyador Trey DePriest y el profundo Landon Collins son los hombres a seguir del otro lado del balón. Si a eso le sumamos al mejor entrenador de la NCAA en Nick Saban, tenemos la fórmula para un candidato genuino al título. El calendario de la SEC ofrece bastantes oportunidades de tropezar en el camino.

Marcus Mariota
AP PhotoMarcus Mariota parte como favorito al Heisman

Oregon Ducks
El mariscal de campo Marcus Mariota iniciará la temporada como uno de los favoritos para ganar el Heisman, después de haber considerado dar el salto a las filas profesionales la temporada pasada. Sin embargo, el talentoso pasador es apenas parte de la ecuación que hace tan peligrosos a los Ducks en el 2014. La ofensiva sólo debe reemplazar a un titular respecto a la campaña pasada: el receptor abierto Josh Huff, quien será sustituido por Darren Carrington. Hay que poner especial atención en el corredor Byron Marshall, uno de los jugadores más dinámicos de la Pac-12. Defensivamente, el jugador a seguir es el esquinero Ifo Ekpre-Olumu, quien proyecta para la parte alta del siguiente draft. Además de la usual valla que ha supuesto jugar contra Stanford en los años recientes, Oregon tendrá que sortear la aduana de Michigan State el 6 de septiembre, un duelo imperdible.

Michigan State Spartans
Una campaña que parecía ser prometedora para los Ohio State Buckeyes en la Big 10 parece estar ahora al alcance de los Spartans. El mariscal de campo Connor Cook está entre los mejores en la nación, mientras que el ala defensiva Shilique Calhoun y el profundo Kurtis Drummond podrían ser los jugadores a seguir al lado contrario del ovoide. Encima de todo, Michigan State cuenta en Mark Dantonio con uno de los entrenadores que más atención prestan a los buenos fundamentos, convirtiéndolos en un equipo difícil de derrotar. Los Spartans consiguieron el título de la conferencia hace un año, y con una mayor experiencia, se espera que Cook pueda dar el salto hasta la élite. Serán claves los duelos ante los Ducks del 6 de septiembre, y ante los Buckeyes el 8 de noviembre.

Auburn Tigers
Los subcampeones intentarán construir sobre una campaña con muchos aspectos positivos, incluyendo una aparición sorpresiva en el último juego por el título de la era del BCS, pero este equipo debe ser el primero en admitir que no serán tan afortunados como lo fueron el año pasado, particularmente ante Georgia y Alabama en la recta final. Desde luego van a echar de menos al corredor Tre Mason, pero el sistema ofensivo del entrenador en jefe Gus Malzahn garantiza que Auburn acumulará yardas por tierra sin problemas. Los receptores abiertos Sammie Coates y Quan Bary vuelven para poner su aporte por aire. La línea ofensiva regresa casi intacta, exceptuando la salida del tackle Greg Robinson, y a la defensiva no hay que quitarle la vista a los cazadores de pasadores, Carl Lawson y Gabe Wright, así como al apoyador Cassanova McKinzy. El mariscal de campo Nick Marshall no iniciará el partido de apertura de campaña ante Arkansas, por castigo, pero Malzahn dijo que sí jugaría, por lo que la medida disciplinaria tendrá un efecto mínimo sobre el programa.

LOS PRETENDIENTES

Braxton Miller
AP PhotoEl coach Urban Meyer buscará la manera de lograr que no pese la ausencia de Braxton Miller

Ohio State Buckeyes
Usualmente, no me gusta dar por perdida una temporada por la lesión de un solo jugador, sobre todo al observar una plantilla tan completa como la de los Buckeyes. Sin embargo, en esta entrada de blog hablamos de los genuinos contendientes al título, no de campañas perdidas, y tengo serias dudas de que Ohio State pueda ganarlo todo sin su mariscal de campo titular. Braxton Miller se perderá todo el 2014 por una lesión en el hombro. Si a la falta de Miller le sumamos una línea ofensiva con cuatro titulares nuevos, los Buckeyes podrían sufrir ofensivamente ante las mejores defensivas. El calendario de la Big 10 podría ser suficiente para sacarlos de la pelea por un lugar en playoffs si Urban Meyer no consigue realizar los ajustes necesarios. Si no fuera por la lesión de Miller, los Buckeyes estarían en la lista de arriba.

Clemson Tigers
Sobre el papel, Clemson luce como el único programa capaz de hacerle sombra a FSU en la ACC, pero no parece ser suficiente para considerarlos contendientes al título. Se fueron el mariscal de campo Tajh Boyd y los receptores abiertos Sammy Watkins y Martavis Bryant. Por fortuna, el apoyador estelar Vic Beasley decidió quedarse otro año en la escuela y será nuevamente el líder de la defensiva. No se descarta que los Tigers le puedan meter el pie al campeón, sobre todo después de ser humillados el año pasado por los Seminoles, pero eso no garantiza que les alcance para ganarlo todo en el 2014.

Mike Davis
AP PhotoMike Davis busca llenar el hueco de Lattimore

South Carolina Gamecocks
En años recientes, los pupilos de Steve Spurrier han estado muy cerca de conquistar la SEC, pero a la vez todavía lejos. Cuentan con uno de los mejores corredores de la conferencia en Mike Davis, quien podría ser uno de los caballos negros para el Heisman, pero la ofensiva perdió a su gran líder, el mariscal de campo Connor Shaw, y la defensiva extrañará al ala Jadeveon Clowney, al tackle Kelcy Quarles y al esquinero Vic Hampton. El mariscal de campo Dylan Thompson deja más dudas que respuestas al frente de la ofensiva de Spurrier.

Notre Dame Fighting Irish
Contar de regreso con Everett Golson como mariscal de campo --después de perderse toda la campaña pasada por cuestiones académicas-- ha hecho pensar a algunos que el Irish puede recapturar el momento que los catapultó hasta el Juego por el Campeonato del BCS de hace dos temporadas, pero aunque todos los reportes indican que Golson luce mejor que nunca, será difícil pensar en que Notre Dame tenga lo suficiente para volver a los niveles más altos del deporte. Juegos ante Stanford, Florida State y Arizona State se ven complicados en el lapso de octubre a noviembre. La defensiva perdió mucha calidad entre Louis Nix III, Stephon Tuitt y Prince Shembo en el último sorteo colegial, y no estoy seguro de que haya suficiente talento para reemplazarlos.

Stanford Cardinal
El verdugo de Oregon en las últimas campañas no ha podido dar el último paso para ganarlo todo fuera de su conferencia, y parece que en este año, la historia no será distinta. Kevin Hogan es un buen mariscal de campo, pero el juego ofensivo de Stanford se basa en el ataque terrestre y el Cardinal se quedó sin sus dos mejores corredores del año pasado. Será interesante ver cuánto juego puede recibir este año Barry Sanders Jr., quien empieza la temporada como suplente detrás del titular Remound Wright. Defensivamente, los dos mejores defensivos también se marcharon, en Shayne Skov y Trent Murphy. El jugador a seguir es el tackle ofensivo Andrus Peat, quien --aunque de manera prematura-- proyecta para irse en el Top-5 del siguiente draft. Una sólida campaña del 2014 debe cimentarlo en esa posición.

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MÉXICO -- Este lunes, los Cincinnati Bengals aprovecharon la reciente ola de extensiones contractuales para brindarle a su mariscal de campo Andy Dalton un alargue que lo vincula con el club hasta el 2020 a cambio de unos 96 millones de dólares, suma que puede ascender hasta los 116 millones mediante escaladores.

Este acuerdo suma seis temporadas a su contrato original de novato, el cual estaba por entrar a su última temporada en el 2014.

Mi primera reacción fue de sorpresa. Hace apenas cuatro días, los Dallas Cowboys otorgaron una extensión contractual a su tackle izquierdo Tyron Smith por ocho campañas y 110 millones de dólares. En el desierto, el esquinero Patrick Peterson recibió una extensión de 70 millones de dólares y cinco años cortesía de los Arizona Cardinals, hace cinco días. A mediados del mes pasado, los New Orleans Saints convirtieron a Jimmy Graham en el ala cerrada mejor pagado en la historia del deporte, a cambio de "apenas" 40 millones de dólares por cuatro campañas.

Tanto Smith como Peterson y Graham son jugadores que han sido elegidos All-Pro, y existen pocas dudas de que, pese a jugar posiciones distintas a la de Dalton --y distintas entre sí-- son mejores jugadores en el presente que el pasador de los Bengals. Por si fuera poco, se antoja que los tres todavía tienen mayor espacio para seguir creciendo, aunque definitivamente esta última aseveración se hace pisando el terreno de la especulación.

Lo que queda claro es el modo en que la NFL ha sobrevalorado financieramente la posición de mariscal de campo. Dalton ni siquiera es el mejor jugador en la ofensiva de Cincinnati --ese honor pertenece al receptor abierto A.J. Green--, pero ya es el décimo pasador mejor pagado de la NFL en cuanto a valor total de contrato, empatado con Peyton Manning de los Denver Broncos.

Andy Dalton
Getty ImagesLas expectativas se acaban de elevar al cielo para Dalton

En cuanto a salarios promedio anuales, Dalton se coloca ahora decimotercero en la NFL, empatado con el ala defensiva Mario Williams de los Buffalo Bills, y por arriba de figuras como el mariscal de campo Tom Brady de los New England Patriots y el corredor Adrian Peterson de los Minnesota Vikings. De los 12 jugadores con un salario anual mayor al de Dalton en este instante, únicamente los receptores abiertos Calvin Johnson de los Detroit Lions y Larry Fitzgerald de los Cardinals no son pasadores.

Sin embargo, lo que más llama la atención de ese listado es que de los diez mariscales de campo que lo encabezan, únicamente Matthew Stafford de los Lions gana más que Dalton sin conocer, lo mismo que el pasador de los Bengals, una victoria de postemporada. Eso constituye un riesgo mayúsculo para las franquicias de Detroit y Cincinnati.

Parte de ello se explica por la urgencia que sienten Lions y Bengals de acabar con la notoria falta de éxito de playoffs recientes. Detroit no ha ganado un partido en la postemporada desde 1991, cuando Barry Sanders era aún el rey de la manada, y Cincinnati no lo ha hecho desde 1990, cuando Anthony Muñoz todavía protegía el lado ciego de Boomer Esiason. Desde aquella última victoria de playoffs, los Lions acumulan siete derrotas consecutivas en playoffs, y los Bengals seis.

Yo no soy proponente de medir la calidad de un mariscal de campo de acuerdo al récord del equipo. Sin embargo, es indiscutible que para que una franquicia logre tener éxito en la postemporada, requiere de un buen líder en la posición de pasador, y Lions y Bengals están haciendo apuestas cuantiosas a que sus actuales mariscales de campo pueden desempeñar ese rol.

Está claro que en la NFL, se paga por la producción que está por venir, o que se cree está por venir, y no por la que fue. Prácticamente todos los contratos son una tirada de dados, y más si se trata de acuerdos de esta magnitud. Sin embargo, también creo que uno de los mejores indicadores de la potencial producción futura es la producción pasada, y ahí es donde me sorprende el tamaño del riesgo que han asumido Lions y Bengals para construir alrededor de Stafford y Dalton, respectivamente.

A eso debemos sumarle que Dalton jamás tuvo que pelear realmente su puesto titular en Cincinnati, ni ha tenido competencia seria por la titularidad desde entonces. A su llegada, Carson Palmer pidió salir y emigró a los Oakland Raiders. Las llaves de la nave ofensiva le fueron entregadas sin mayores obstáculos a Dalton en su año de novato, en el 2011. Los Bengals han optado por la certeza y estabilidad en la posición desde aquel momento, y el equipo nunca se ha atrevido a sumar a la plantilla a alguien que le amenace el puesto.

No estoy diciendo que Dalton jamás va a ganar un partido de playoffs, pero me parece que lo prudente por parte de los Bengals hubiera sido esperar hasta el término del 2014, su último año de contrato vigente, para evaluar la situación y determinar entonces si se extendería o no el acuerdo. Después de todo, no le veo nada de malo a que un jugador y su equipo cumplan totalmente con el pacto que él mismo aceptó años atrás. La apuesta en ese caso es que Dalton gozara de una temporada de destape, ganara el Super Bowl, y sus bonos se dispararan en un año, como sucedió con el caso Joe Flacco y los Baltimore Ravens.

Francamente, me parece que se trataba de un riesgo menor, y uno que felizmente debe asumir cualquier organización: pagar más después de la consecución de un título de Super Bowl. En otras palabras, esperar un año hubiera sido como lanzar una moneda al aire sabiendo que cayendo de cualquier lado, se gana. Si Dalton lidera a la franquicia a su primer título Trofeo Lombardi en el 2014, los Bengals no tendrán empacho en otorgar un contrato superior al que entregaron hoy, a un jugador probado en el escenario más grande. De no ser así, los Bengals hubieran tenido mayor palanca para negociar números favorables con Dalton, a sabiendas que en el draft se pueden conseguir pasadores a un precio ostensiblemente menor para los primeros tres años de carrera del jugador. En cambio para Dalton, otro año de fracaso en playoffs no le hubiera dado impulso suficiente de cara a la agencia libre como para exigir un cheque tan grande en Cincinnati.

Desde el punto de vista del jugador, también hay repercusiones serias. Dalton se ha comprado tiempo en Cincinnati, y ahora no salta al campo con la mente desviada hacia el siguiente contrato. No obstante, el precio es casi tan alto como la cifra en el documento que acaba de firmar. La presión sobre Dalton ahora se centra en el hecho de que el mariscal de campo debe justificar sobre el campo la decisión que tomó el equipo en las oficinas al entregarle un cheque tan grande. El dinero de su extensión contractual eleva exponencialmente las expectativas que hay respecto a su desempeño. Cualquier excusa que se pudiera esgrimir respecto a la relación entre su sueldo de 1.7 millones de dólares para el 2014 y su desempeño ha salido por la ventana. No es aceptable, de ninguna manera, que Dalton siga registrando un Total QBR de 18.1 en postemporada, como ha acumulado hasta ahora en sus tres apariciones. Desde las tribunas, los abucheos serán más sonoros con cada intercepción.

La estrategia de los Bengals en los años recientes ha sido clara: recompensar a los jugadores de núcleo antes que adquirir agentes libres del exterior. El acuerdo con Dalton sigue ese lineamiento, pero el dinero involucrado claramente se desvía de la tradicional noción de que los Bengals eran un club que no gastaba lo necesario para ser competitivo. Pero con el cambio crecen las expectativas. Si Dalton no se gana la recompensa que le ha sido entregada a priori, Cincy podría estar amarrado al menos unas tres temporadas más a un pesado lastre financiero en la posición más importante del juego.

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Ray Rice, Janay PalmerGetty ImagesEl castigo se queda muy corto respecto al tamaño de la ofensa en el asunto Ray Rice-Janay Palmer.

MÉXICO -- Finalmente cayó el peso de la justicia sobre el corredor de los Baltimore Ravens, Ray Rice, después de que la NFL anunciara de manera oficial su castigo por violar la política de conducta personal de la liga.

La sorpresa que nos llevamos fue que, al menos en este caso, el peso de la justicia fuera tan liviano.

Rice será suspendido dos encuentros, y perderá el cheque de juego de un tercer juego, además de que deberá cubrir una multa por 58,000 dólares después de haber golpeado a Janay Palmer, su entonces prometida --y ahora esposa--, en el elevador de un casino/hotel de Atlantic City el pasado 15 de febrero.

En total, no jugar dos encuentros y perder la cantidad de 763,882 dólares --la suma entre el dinero que dejará de percibir por tres cheques de partido más la multa-- sabe a muy poco por un incidente que conlleva una grave repercusión social. Rice es uno de los jugadores más populares de la liga, y el video que filtró en su momento TMZ del corredor sacando a rastras a su esposa --presumiblemente inconsciente-- del elevador es escandaloso.

El comisionado de la NFL, Roger Goodell, ha enfatizado constantemente desde que asumiera el cargo en el 1° de septiembre del 2006, la protección de la imagen de la liga, de la integridad del escudo. Goodell ha impuesto castigos severos a un puñado de jugadores por todo tipo de ofensas.

Sin embargo, cuando un episodio de violencia doméstica, que además quedó grabado en video --existen imágenes de lo que sucedió dentro del elevador que no han sido divulgadas-- recibe lo que se percibe como apenas un leve manazo, empezamos a sentir el tipo de incongruencias que minan la autoridad de Goodell, ponen en duda la legitimidad de su causa y manchan ese mismo escudo de la NFL que tanto habla de proteger.

¿Cómo explicar que Mike Priefer se perderá más partidos para los Minnesota Vikings, que Rice para los Ravens?

Los Vikings --no la NFL-- suspendieron por tres encuentros a Priefer, su entrenador de equipos especiales, después de ordenar una investigación exhaustiva por las acusaciones del ex pateador de despeje del equipo, Chris Kluwe, en el sentido de que Priefer usó insultos homofóbicos en el vestidor.

Aclaro que no me parece excesiva la sanción para Priefer. Pienso que el equipo dio una excelente lección de cómo se deben manejar los problemas dentro de la franquicia, actuando con severidad antes de esperar a que la liga actuara, y creo que el castigo es adecuado.

Simplemente creo que el castigo a Rice, comparándolo con lo de Priefer, debió haber sido mucho más extenso.

Eso sin mencionar el asunto de Terrelle Pryor, que si miramos hacia atrás, parece ridículo en comparación. Goodell suspendió cinco encuentros al mariscal de campo por su papel en el escándalo de Ohio State por el cual varios jugadores, incluyendo a Pryor, intercambiaron jerseys y otros objetos de memorabilia a cambio de beneficios impropios, como dinero y tatuajes. Goodell sancionó a un jugador por algo que hizo cuando no pertenecía a la NFL, y cuyo castigo habitual no pasa de perder la elegibilidad colegial, además de las sanciones que se impusieron al programa de los Buckeyes.

La suspensión del receptor abierto estelar de los Cleveland Browns, Josh Gordon, no ha sido anunciada oficialmente, pero fuentes de la liga han reportado que se perdería toda la temporada del 2014 tras haber arrojado su tercer positivo en pruebas de control. De acuerdo al propio jugador, la última prueba fallida fue por mariguana.

La percepción aquí --y sólo hay que darse una vuelta por redes sociales para tener una idea-- es que fumar demasiada mariguana es equivalente a golpear a ocho mujeres, según la NFL.

Desde luego, la percepción no siempre corresponde a la realidad, pero a veces la supera en importancia. Con cada acto reincidente, la NFL impone penas más severas. Cuando un jugador es suspendido cuatro encuentros significa que ya ha arrojado dos pruebas positivos (ya sea por drogas recreativas o por sustancias prohibidas, como podrían ser esteroides), y después de la primera, usualmente el jugador únicamente ingresa a un programa de asesoría, además de que queda sujeto a pruebas al azar por parte de la NFL. Una suspensión de un año es prueba de que el jugador ha fallado tres pruebas de control.

En el caso de la política de conducta personal, conforme se van acumulando los incidentes, también crecen las sanciones. Si Rice volviera a verse involucrado en una disputa de violencia doméstica, con toda certeza, el castigo no sería de únicamente dos partidos de suspensión.

Sin embargo, hay que reiterar que la percepción es en ocasiones más importante que la realidad, y la percepción aquí es que la NFL es más permisiva con la violencia de género que con incidentes de insultos verbales o el consumo de drogas recreativas.

El mensaje que manda Goodell con un castigo tan leve mancha el mismo escudo que está tan empecinado en proteger, según sus propias palabras.

Desde luego, los Ravens no están exentos de culpa. La conferencia de prensa que se llevó a cabo el pasado mes de mayo fue una broma de mal gusto. Rice se presentó ante los medios pidiendo disculpas al equipo por el incidente, sentado al lado de Palmer, quien a su vez pidió disculpas por su "rol en el incidente". En ningún momento, Rice le pidió disculpas a su ahora esposa.

Lo peligroso de todo el asunto es que de algún modo se empieza a coquetear con la aberrante noción de que, de algún modo, las mujeres tienen cierto grado de culpa cuando son víctimas de este tipo de maltratos.

Inclusive las palabras de John Harbaugh, entrenador en jefe de los Ravens, parecen tomar el asunto a la ligera.

"No es un gran problema", dijo Harbaugh después de que se diera a conocer la suspensión de su corredor, hablando sobre no contar con él por dos partidos. "Es simplemente parte del proceso... Respaldo a Ray, es un gran tipo. Lo ha hecho todo correcto desde entonces".

No hay nada de malo en respaldar a tu jugador cuando atraviesa una situación difícil, pero un enunciado delineando que tanto él en lo personal, así como el equipo al que representa, desaprueban toda clase de violencia a las mujeres hubiera sido adecuado. Eso sin mencionar que de haberse tratado del cuarto corredor en el orden de plantilla, y no el estelar, ya hubiera sido cortado.

La liga se ha metido en una situación delicada ante la corte de la opinión pública. Claramente, la sanción parece quedar muy pequeña con respecto a la ofensa en un caso en el que, de haber sido sentenciado, Rice pudo haber ido a prisión de tres a cinco años.

Y las cosas podrían empeorar para Goodell.

El apoyador Daryl Washington de los Arizona Cardinals ha sido suspendido por la totalidad de la campaña del 2014 tras arrojar positivo por tercera ocasión por uso de sustancias prohibidas. Sin embargo, también fue arrestado en mayo del año pasado y enfrenta cargos por asalto agravado en contra de la madre de su hija, a quien habría empujado a dos manos causando una fractura en su clavícula. En mayo de este año, Washington se declaró culpable en el incidente y enfrenta un año de libertad probatoria. La NFL todavía no anuncia un castigo para Washington por esta violación de la política de conducta personal, pero Goodell se halla entre la espada y la pared.

Si el castigo para Washington es similar al de Rice, el comisionado estará reforzando la idea de que para la liga los incidentes de violencia de género no son asunto grave. Si es un castigo significativamente mayor, entonces será objeto de acusaciones en el sentido de que no se mide a todos los jugadores con la misma vara.

El momento no podría ser peor para Goodell, justo después de elogiar a Adam Silver por el modo en que su homólogo de la NBA actuó con severidad y prontitud en el asunto de Donald Sterling.

¿Qué hacer, qué hacer?

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Kyle OrtonAP PhotoKyle Orton no se presentó al trabajo de temporada baja en Dallas mientras ponderaba el retiro.

MÉXICO -- Por sí sola, la inminente baja del mariscal de campo suplente, Kyle Orton, no es ni por mucho el evento más trascendente en lo que va del receso de temporada baja de los Dallas Cowboys.

No hay mucho qué echar de menos con la salida de un mariscal de campo que apareció en cuatro encuentros durante sus dos años en Dallas, completando 42 de 61 intentos de pase para 487 yardas con tres touchdowns y dos intercepciones. En todo caso, Orton demostró en el último partido de temporada regular del año pasado, su único inicio para los Cowboys, que a los 31 años de edad no ofrecía nada especial para la ofensiva como suplente de Tony Romo, más allá de siempre comportarse como un profesional en Valley Ranch.

Sin embargo, su salida constituye un síntoma más de uno de los principales males que aquejan a los Cowboys: el dinero muerto.

Orton estuvo ponderando el retiro desde el final de la campaña pasada, en cuyo caso los Cowboys hubieran podido perseguir parte del bono por firmar por 5 millones de dólares que acordó como parte del contrato que firmó en la temporada baja del 2012 (aproximadamente unos 3.4 millones).

Al ser liberado, Orton --quien fue multado por la franquicia con cerca de 70,000 dólares por no presentarse a ninguna práctica obligatoria durante el receso de temporada-- puede quedarse con la totalidad del bono, que se suma a la cantidad de dinero muerto que cuenta en contra del tope salarial del club, 1.1275 millones en contra de la nómina del 2014 y otros 2.255 millones contra el tope del 2015.

¿Qué es el dinero muerto?

Bueno, en esencia es el dinero que un equipo pagó a un jugador --usualmente en forma de un bono por firmar a la hora de acordar un contrato o una extensión al mismo-- que se prorratea para impactar topes salariales de años futuros, en lugar de asumir un impacto inmediato contra el tope del momento en que se paga. La diferencia con los bonos de plantilla o los sueldos base, es que éstos últimos que sólo impactan el tope salarial del año en que se hacen exigibles.

La capacidad de convertir cantidades debidas bajo el rubro de sueldos base en bonos por firmar constituye la esencia de la mayoría de reestructuraciones contractuales por medio de las cuales se libera espacio en el tope salarial presente: En lugar de pagarte un salario alto que va contra mi tope salarial presente, te pago una cantidad fuerte el día de hoy por concepto de bono y reduzco tu sueldo base en los años que se suman mediante la extensión, pero reparto el impacto de esta cantidad a lo largo de esos años. El jugador sigue recibiendo el dinero, pero bajo otro rubro.

Sin embargo, esas cantidades no desaparecen del tope, y en cambio quedan asignadas irremediablemente a los límites salariales futuros. Si un jugador es cortado o canjeado, el dinero que se le pagó de antemano mediante un bono por firmar sigue contando, y de hecho se acelera su impacto al tope salarial actual --o en el caso de los cortes posteriores al 1° de junio, como el caso de Orton, se reparte entre el tope actual y el del año entrante--, más allá de que ese jugador también pueda aparecer en la nómina de otro equipo al mismo tiempo.

En esencia, el dinero muerto es el dinero que pagó un equipo en el pasado, pero que cuenta contra el tope salarial presente, por un jugador que ya no está en la plantilla.

Usualmente, la cantidad de dinero muerto que carga un equipo contra su tope es indicativo del número de malos contratos firmados por ese equipo en años recientes. De acuerdo a las cifras proporcionadas por el Roster Managment System de ESPN, ninguna franquicia de la NFL cargaba en nómina más dinero muerto que los Cowboys, que al inicio del día tenían 23'504,515 dólares bajo este rubro... sin contar los 1.1275 millones adicionales de Orton.

Eso significa que con un tope salarial alrededor en la NFL de 133 millones de dólares, los Cowboys deben encontrar el modo de armar una plantilla de 53 hombres competitiva con "solamente" 108'367,985 dólares.

Para darnos una idea de la clase de handicap que tiene Dallas, tomemos en cuenta que los Tampa Bay Buccaneers --el equipo que actualmente carga con menos dinero muerto contra su tope salarial, con 903,429 dólares-- tiene 132'096,571 dólares para armar también su plantilla de 53 hombres de cara a la campaña del 2014.

Hace un año, nadie cargaba con más dinero que los Indianapolis Colts, con cerca de 38.6 millones de dólares, de los cuales más de 10 millones correspondían al mariscal de campo Peyton Manning. Sin embargo, Indy hizo un excelente trabajo purgando su nómina y actualmente, de acuerdo al Roster Managment System de ESPN, sólo lleva un lastre de 1'892,173 dólares.

En cambio para Dallas, esta posición no es novedosa.

En el 2012, los Cowboys fueron una vez más los líderes en la liga en dinero muerto, cargando con cargos resultantes de contratos con Roy Williams, Marion Barber, Leonard Davis y Marc Colombo, entre otros, para un total que ascendió hasta los 30'378,408 dólares.

Para darnos una idea del presente en Dallas, aquí hay un vistazo de lo que cargaría el equipo en dinero muerto si decidiera cortar a algunos de los jugadores más relevantes en este momento: Tony Romo (49'181,000), Brandon Carr (17'868,000), Orlando Scandrick (10'203,750), Morris Claiborne (9'610,842), Jason Witten (8'648,000), Doug Free (7'000,000), Mackenzy Bernadeau (4'248,334).

Tarde o temprano, todos los equipos pasan por rachas donde se les acumulan algunos contratos malos, y por tanto, periodos donde crece su total de dinero muerto. Adicionalmente, bajo las reglas del nuevo contrato colectivo de trabajo entre la NFL y el sindicato de jugadores, el tope salarial de un equipo se incrementa por la cantidad de espacio salarial que la franquicia no usó el año anterior, por lo que el impacto al tope salarial con que el dinero muerto impacta a la nómina no es definitivo, necesariamente.

Sin embargo, está claro que entre más dinero muerto carga un club, más atado de manos se encuentra a la hora de firmar agentes libres u otorgar extensiones contractuales a jugadores propios. Incluso, de acuerdo a la situación financiera de un equipo dado, puede que no le "alcance" para cortar a un jugador determinado, de acuerdo al impacto que ese corte pueda traer en contra de su tope salarial.

En el caso de los Cowboys, las altas cantidades de dinero muerto suelen ser constantes año con año, síntoma de que el equipo está firmando malos contratos con cierta regularidad.

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Jimmy GrahamAP PhotoJimmy Graham sigue derribando los viejos paradigmas acerca de la posición de ala cerrada en la NFL.

MÉXICO -- Algunos podrían considerar la decisión del mediador Stephen Burbank en el sentido de que Jimmy Graham debe ser considerado como ala cerrada y no como receptor abierto --para efectos de su designación de jugador franquicia por parte de los New Orleans Saints-- como un fracaso.

El resto de los alas cerradas de la NFL debe considerarlo como un triunfo importante.

Graham ha interpuesto un recurso en contra de la designación de Burbank, pero esa medida no posterga el plazo que existe para que, a más tardar el día martes 15 de julio a las 4 p.m. tiempo del Este, pueda llegar a un acuerdo por un contrato a largo plazo con su club, como el resto de los jugadores franquicia.

Según reportes, Graham está muy cerca de conseguir un contrato que lo convertiría en el ala cerrada mejor pagado en la historia de la NFL, no obstante se va a quedar todavía por abajo de lo que perciben los receptores abiertos de élite en la liga.

Observadores calculan que el valor estará cerca del justo medio entre lo que reciben actualmente los receptores abiertos mejor pagados y los alas cerradas mejor pagados de la liga, como una especie de compromiso entre los Saints y Graham.

Entonces, ¿cómo puede ser una victoria para la posición de ala cerrada?

Simple. Graham está en el proceso de elevar el techo salarial para todos los demás alas cerradas de la NFL, independientemente de qué porcentaje de jugadas ofensivas alinean pegados a los tackles ofensivos, qué porcentaje lo hagan abiertos en la ranura, qué porcentaje lo hagan en el backfield o en movimiento.

El nuevo convenio de Graham será la vara a partir de la cual se midan los contratos a los que aspiran los demás alas cerradas de primera línea que esperan un pacto nuevo, incluyendo a Vernon Davis, de los San Francisco 49ers, Julius Thomas de los Denver Broncos, Jordan Reed de los Washington Redskins, Jordan Cameron de los Cleveland Browns, entre otros. Eso sin mencionar a Charles Clay, de los Miami Dolphins, quien podría iniciar un proceso similar al de Graham para obtener la designación de ala cerrada, en lugar de fullback, en caso de que su equipo desee etiquetarlo como jugador franquicia.

Adicionalmente, el contrato de Graham no solamente beneficiará directamente a cualquier ala cerrada de primera línea que esté a la caza de un nuevo contrato en agencia libre, o de una extensión a su actual convenio. Los nuevos contratos para la posición que se aproximen a las cifras que supuestamente acordará Graham en las siguientes horas elevarán drásticamente el promedio de los mejor pagados en la posición, encareciendo sustancialmente la etiqueta de jugador franquicia para años futuros.

Y por si fuera poco, la naturaleza propia de las finanzas de la liga y la imparable inflación salarial significa que no pasará mucho tiempo antes de que otro ala cerrada iguale o supere el contrato de Graham, con Davis alzándose como un candidato genuino.

La posición de ala cerrada, que ha disfrutado una especie de renacimiento a partir de mediados de la década pasada cuando hace 20 años algunos pronosticaban su extinción, será valorada monetariamente de un modo que mejor refleja cuán valorada ha sido en el campo para diversas franquicias.

En lo individual, Graham quizás no va a conseguir todo el dinero que anhelaba. Sin embargo, habría conseguido algo más importante. Después de haber hecho su aporte para una revolución en la posición dentro del emparrillado, ahora está a un paso de poner el primer pilar financiero para una revolución de la posición fuera de él.

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