MÉXICO -- Este lunes, los Cincinnati Bengals aprovecharon la reciente ola de extensiones contractuales para brindarle a su mariscal de campo Andy Dalton un alargue que lo vincula con el club hasta el 2020 a cambio de unos 96 millones de dólares, suma que puede ascender hasta los 116 millones mediante escaladores.

Este acuerdo suma seis temporadas a su contrato original de novato, el cual estaba por entrar a su última temporada en el 2014.

Mi primera reacción fue de sorpresa. Hace apenas cuatro días, los Dallas Cowboys otorgaron una extensión contractual a su tackle izquierdo Tyron Smith por ocho campañas y 110 millones de dólares. En el desierto, el esquinero Patrick Peterson recibió una extensión de 70 millones de dólares y cinco años cortesía de los Arizona Cardinals, hace cinco días. A mediados del mes pasado, los New Orleans Saints convirtieron a Jimmy Graham en el ala cerrada mejor pagado en la historia del deporte, a cambio de "apenas" 40 millones de dólares por cuatro campañas.

Tanto Smith como Peterson y Graham son jugadores que han sido elegidos All-Pro, y existen pocas dudas de que, pese a jugar posiciones distintas a la de Dalton --y distintas entre sí-- son mejores jugadores en el presente que el pasador de los Bengals. Por si fuera poco, se antoja que los tres todavía tienen mayor espacio para seguir creciendo, aunque definitivamente esta última aseveración se hace pisando el terreno de la especulación.

Lo que queda claro es el modo en que la NFL ha sobrevalorado financieramente la posición de mariscal de campo. Dalton ni siquiera es el mejor jugador en la ofensiva de Cincinnati --ese honor pertenece al receptor abierto A.J. Green--, pero ya es el décimo pasador mejor pagado de la NFL en cuanto a valor total de contrato, empatado con Peyton Manning de los Denver Broncos.

Andy Dalton
Getty ImagesLas expectativas se acaban de elevar al cielo para Dalton

En cuanto a salarios promedio anuales, Dalton se coloca ahora decimotercero en la NFL, empatado con el ala defensiva Mario Williams de los Buffalo Bills, y por arriba de figuras como el mariscal de campo Tom Brady de los New England Patriots y el corredor Adrian Peterson de los Minnesota Vikings. De los 12 jugadores con un salario anual mayor al de Dalton en este instante, únicamente los receptores abiertos Calvin Johnson de los Detroit Lions y Larry Fitzgerald de los Cardinals no son pasadores.

Sin embargo, lo que más llama la atención de ese listado es que de los diez mariscales de campo que lo encabezan, únicamente Matthew Stafford de los Lions gana más que Dalton sin conocer, lo mismo que el pasador de los Bengals, una victoria de postemporada. Eso constituye un riesgo mayúsculo para las franquicias de Detroit y Cincinnati.

Parte de ello se explica por la urgencia que sienten Lions y Bengals de acabar con la notoria falta de éxito de playoffs recientes. Detroit no ha ganado un partido en la postemporada desde 1991, cuando Barry Sanders era aún el rey de la manada, y Cincinnati no lo ha hecho desde 1990, cuando Anthony Muñoz todavía protegía el lado ciego de Boomer Esiason. Desde aquella última victoria de playoffs, los Lions acumulan siete derrotas consecutivas en playoffs, y los Bengals seis.

Yo no soy proponente de medir la calidad de un mariscal de campo de acuerdo al récord del equipo. Sin embargo, es indiscutible que para que una franquicia logre tener éxito en la postemporada, requiere de un buen líder en la posición de pasador, y Lions y Bengals están haciendo apuestas cuantiosas a que sus actuales mariscales de campo pueden desempeñar ese rol.

Está claro que en la NFL, se paga por la producción que está por venir, o que se cree está por venir, y no por la que fue. Prácticamente todos los contratos son una tirada de dados, y más si se trata de acuerdos de esta magnitud. Sin embargo, también creo que uno de los mejores indicadores de la potencial producción futura es la producción pasada, y ahí es donde me sorprende el tamaño del riesgo que han asumido Lions y Bengals para construir alrededor de Stafford y Dalton, respectivamente.

A eso debemos sumarle que Dalton jamás tuvo que pelear realmente su puesto titular en Cincinnati, ni ha tenido competencia seria por la titularidad desde entonces. A su llegada, Carson Palmer pidió salir y emigró a los Oakland Raiders. Las llaves de la nave ofensiva le fueron entregadas sin mayores obstáculos a Dalton en su año de novato, en el 2011. Los Bengals han optado por la certeza y estabilidad en la posición desde aquel momento, y el equipo nunca se ha atrevido a sumar a la plantilla a alguien que le amenace el puesto.

No estoy diciendo que Dalton jamás va a ganar un partido de playoffs, pero me parece que lo prudente por parte de los Bengals hubiera sido esperar hasta el término del 2014, su último año de contrato vigente, para evaluar la situación y determinar entonces si se extendería o no el acuerdo. Después de todo, no le veo nada de malo a que un jugador y su equipo cumplan totalmente con el pacto que él mismo aceptó años atrás. La apuesta en ese caso es que Dalton gozara de una temporada de destape, ganara el Super Bowl, y sus bonos se dispararan en un año, como sucedió con el caso Joe Flacco y los Baltimore Ravens.

Francamente, me parece que se trataba de un riesgo menor, y uno que felizmente debe asumir cualquier organización: pagar más después de la consecución de un título de Super Bowl. En otras palabras, esperar un año hubiera sido como lanzar una moneda al aire sabiendo que cayendo de cualquier lado, se gana. Si Dalton lidera a la franquicia a su primer título Trofeo Lombardi en el 2014, los Bengals no tendrán empacho en otorgar un contrato superior al que entregaron hoy, a un jugador probado en el escenario más grande. De no ser así, los Bengals hubieran tenido mayor palanca para negociar números favorables con Dalton, a sabiendas que en el draft se pueden conseguir pasadores a un precio ostensiblemente menor para los primeros tres años de carrera del jugador. En cambio para Dalton, otro año de fracaso en playoffs no le hubiera dado impulso suficiente de cara a la agencia libre como para exigir un cheque tan grande en Cincinnati.

Desde el punto de vista del jugador, también hay repercusiones serias. Dalton se ha comprado tiempo en Cincinnati, y ahora no salta al campo con la mente desviada hacia el siguiente contrato. No obstante, el precio es casi tan alto como la cifra en el documento que acaba de firmar. La presión sobre Dalton ahora se centra en el hecho de que el mariscal de campo debe justificar sobre el campo la decisión que tomó el equipo en las oficinas al entregarle un cheque tan grande. El dinero de su extensión contractual eleva exponencialmente las expectativas que hay respecto a su desempeño. Cualquier excusa que se pudiera esgrimir respecto a la relación entre su sueldo de 1.7 millones de dólares para el 2014 y su desempeño ha salido por la ventana. No es aceptable, de ninguna manera, que Dalton siga registrando un Total QBR de 18.1 en postemporada, como ha acumulado hasta ahora en sus tres apariciones. Desde las tribunas, los abucheos serán más sonoros con cada intercepción.

La estrategia de los Bengals en los años recientes ha sido clara: recompensar a los jugadores de núcleo antes que adquirir agentes libres del exterior. El acuerdo con Dalton sigue ese lineamiento, pero el dinero involucrado claramente se desvía de la tradicional noción de que los Bengals eran un club que no gastaba lo necesario para ser competitivo. Pero con el cambio crecen las expectativas. Si Dalton no se gana la recompensa que le ha sido entregada a priori, Cincy podría estar amarrado al menos unas tres temporadas más a un pesado lastre financiero en la posición más importante del juego.

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Ray Rice, Janay PalmerGetty ImagesEl castigo se queda muy corto respecto al tamaño de la ofensa en el asunto Ray Rice-Janay Palmer.

MÉXICO -- Finalmente cayó el peso de la justicia sobre el corredor de los Baltimore Ravens, Ray Rice, después de que la NFL anunciara de manera oficial su castigo por violar la política de conducta personal de la liga.

La sorpresa que nos llevamos fue que, al menos en este caso, el peso de la justicia fuera tan liviano.

Rice será suspendido dos encuentros, y perderá el cheque de juego de un tercer juego, además de que deberá cubrir una multa por 58,000 dólares después de haber golpeado a Janay Palmer, su entonces prometida --y ahora esposa--, en el elevador de un casino/hotel de Atlantic City el pasado 15 de febrero.

En total, no jugar dos encuentros y perder la cantidad de 763,882 dólares --la suma entre el dinero que dejará de percibir por tres cheques de partido más la multa-- sabe a muy poco por un incidente que conlleva una grave repercusión social. Rice es uno de los jugadores más populares de la liga, y el video que filtró en su momento TMZ del corredor sacando a rastras a su esposa --presumiblemente inconsciente-- del elevador es escandaloso.

El comisionado de la NFL, Roger Goodell, ha enfatizado constantemente desde que asumiera el cargo en el 1° de septiembre del 2006, la protección de la imagen de la liga, de la integridad del escudo. Goodell ha impuesto castigos severos a un puñado de jugadores por todo tipo de ofensas.

Sin embargo, cuando un episodio de violencia doméstica, que además quedó grabado en video --existen imágenes de lo que sucedió dentro del elevador que no han sido divulgadas-- recibe lo que se percibe como apenas un leve manazo, empezamos a sentir el tipo de incongruencias que minan la autoridad de Goodell, ponen en duda la legitimidad de su causa y manchan ese mismo escudo de la NFL que tanto habla de proteger.

¿Cómo explicar que Mike Priefer se perderá más partidos para los Minnesota Vikings, que Rice para los Ravens?

Los Vikings --no la NFL-- suspendieron por tres encuentros a Priefer, su entrenador de equipos especiales, después de ordenar una investigación exhaustiva por las acusaciones del ex pateador de despeje del equipo, Chris Kluwe, en el sentido de que Priefer usó insultos homofóbicos en el vestidor.

Aclaro que no me parece excesiva la sanción para Priefer. Pienso que el equipo dio una excelente lección de cómo se deben manejar los problemas dentro de la franquicia, actuando con severidad antes de esperar a que la liga actuara, y creo que el castigo es adecuado.

Simplemente creo que el castigo a Rice, comparándolo con lo de Priefer, debió haber sido mucho más extenso.

Eso sin mencionar el asunto de Terrelle Pryor, que si miramos hacia atrás, parece ridículo en comparación. Goodell suspendió cinco encuentros al mariscal de campo por su papel en el escándalo de Ohio State por el cual varios jugadores, incluyendo a Pryor, intercambiaron jerseys y otros objetos de memorabilia a cambio de beneficios impropios, como dinero y tatuajes. Goodell sancionó a un jugador por algo que hizo cuando no pertenecía a la NFL, y cuyo castigo habitual no pasa de perder la elegibilidad colegial, además de las sanciones que se impusieron al programa de los Buckeyes.

La suspensión del receptor abierto estelar de los Cleveland Browns, Josh Gordon, no ha sido anunciada oficialmente, pero fuentes de la liga han reportado que se perdería toda la temporada del 2014 tras haber arrojado su tercer positivo en pruebas de control. De acuerdo al propio jugador, la última prueba fallida fue por mariguana.

La percepción aquí --y sólo hay que darse una vuelta por redes sociales para tener una idea-- es que fumar demasiada mariguana es equivalente a golpear a ocho mujeres, según la NFL.

Desde luego, la percepción no siempre corresponde a la realidad, pero a veces la supera en importancia. Con cada acto reincidente, la NFL impone penas más severas. Cuando un jugador es suspendido cuatro encuentros significa que ya ha arrojado dos pruebas positivos (ya sea por drogas recreativas o por sustancias prohibidas, como podrían ser esteroides), y después de la primera, usualmente el jugador únicamente ingresa a un programa de asesoría, además de que queda sujeto a pruebas al azar por parte de la NFL. Una suspensión de un año es prueba de que el jugador ha fallado tres pruebas de control.

En el caso de la política de conducta personal, conforme se van acumulando los incidentes, también crecen las sanciones. Si Rice volviera a verse involucrado en una disputa de violencia doméstica, con toda certeza, el castigo no sería de únicamente dos partidos de suspensión.

Sin embargo, hay que reiterar que la percepción es en ocasiones más importante que la realidad, y la percepción aquí es que la NFL es más permisiva con la violencia de género que con incidentes de insultos verbales o el consumo de drogas recreativas.

El mensaje que manda Goodell con un castigo tan leve mancha el mismo escudo que está tan empecinado en proteger, según sus propias palabras.

Desde luego, los Ravens no están exentos de culpa. La conferencia de prensa que se llevó a cabo el pasado mes de mayo fue una broma de mal gusto. Rice se presentó ante los medios pidiendo disculpas al equipo por el incidente, sentado al lado de Palmer, quien a su vez pidió disculpas por su "rol en el incidente". En ningún momento, Rice le pidió disculpas a su ahora esposa.

Lo peligroso de todo el asunto es que de algún modo se empieza a coquetear con la aberrante noción de que, de algún modo, las mujeres tienen cierto grado de culpa cuando son víctimas de este tipo de maltratos.

Inclusive las palabras de John Harbaugh, entrenador en jefe de los Ravens, parecen tomar el asunto a la ligera.

"No es un gran problema", dijo Harbaugh después de que se diera a conocer la suspensión de su corredor, hablando sobre no contar con él por dos partidos. "Es simplemente parte del proceso... Respaldo a Ray, es un gran tipo. Lo ha hecho todo correcto desde entonces".

No hay nada de malo en respaldar a tu jugador cuando atraviesa una situación difícil, pero un enunciado delineando que tanto él en lo personal, así como el equipo al que representa, desaprueban toda clase de violencia a las mujeres hubiera sido adecuado. Eso sin mencionar que de haberse tratado del cuarto corredor en el orden de plantilla, y no el estelar, ya hubiera sido cortado.

La liga se ha metido en una situación delicada ante la corte de la opinión pública. Claramente, la sanción parece quedar muy pequeña con respecto a la ofensa en un caso en el que, de haber sido sentenciado, Rice pudo haber ido a prisión de tres a cinco años.

Y las cosas podrían empeorar para Goodell.

El apoyador Daryl Washington de los Arizona Cardinals ha sido suspendido por la totalidad de la campaña del 2014 tras arrojar positivo por tercera ocasión por uso de sustancias prohibidas. Sin embargo, también fue arrestado en mayo del año pasado y enfrenta cargos por asalto agravado en contra de la madre de su hija, a quien habría empujado a dos manos causando una fractura en su clavícula. En mayo de este año, Washington se declaró culpable en el incidente y enfrenta un año de libertad probatoria. La NFL todavía no anuncia un castigo para Washington por esta violación de la política de conducta personal, pero Goodell se halla entre la espada y la pared.

Si el castigo para Washington es similar al de Rice, el comisionado estará reforzando la idea de que para la liga los incidentes de violencia de género no son asunto grave. Si es un castigo significativamente mayor, entonces será objeto de acusaciones en el sentido de que no se mide a todos los jugadores con la misma vara.

El momento no podría ser peor para Goodell, justo después de elogiar a Adam Silver por el modo en que su homólogo de la NBA actuó con severidad y prontitud en el asunto de Donald Sterling.

¿Qué hacer, qué hacer?

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Kyle OrtonAP PhotoKyle Orton no se presentó al trabajo de temporada baja en Dallas mientras ponderaba el retiro.

MÉXICO -- Por sí sola, la inminente baja del mariscal de campo suplente, Kyle Orton, no es ni por mucho el evento más trascendente en lo que va del receso de temporada baja de los Dallas Cowboys.

No hay mucho qué echar de menos con la salida de un mariscal de campo que apareció en cuatro encuentros durante sus dos años en Dallas, completando 42 de 61 intentos de pase para 487 yardas con tres touchdowns y dos intercepciones. En todo caso, Orton demostró en el último partido de temporada regular del año pasado, su único inicio para los Cowboys, que a los 31 años de edad no ofrecía nada especial para la ofensiva como suplente de Tony Romo, más allá de siempre comportarse como un profesional en Valley Ranch.

Sin embargo, su salida constituye un síntoma más de uno de los principales males que aquejan a los Cowboys: el dinero muerto.

Orton estuvo ponderando el retiro desde el final de la campaña pasada, en cuyo caso los Cowboys hubieran podido perseguir parte del bono por firmar por 5 millones de dólares que acordó como parte del contrato que firmó en la temporada baja del 2012 (aproximadamente unos 3.4 millones).

Al ser liberado, Orton --quien fue multado por la franquicia con cerca de 70,000 dólares por no presentarse a ninguna práctica obligatoria durante el receso de temporada-- puede quedarse con la totalidad del bono, que se suma a la cantidad de dinero muerto que cuenta en contra del tope salarial del club, 1.1275 millones en contra de la nómina del 2014 y otros 2.255 millones contra el tope del 2015.

¿Qué es el dinero muerto?

Bueno, en esencia es el dinero que un equipo pagó a un jugador --usualmente en forma de un bono por firmar a la hora de acordar un contrato o una extensión al mismo-- que se prorratea para impactar topes salariales de años futuros, en lugar de asumir un impacto inmediato contra el tope del momento en que se paga. La diferencia con los bonos de plantilla o los sueldos base, es que éstos últimos que sólo impactan el tope salarial del año en que se hacen exigibles.

La capacidad de convertir cantidades debidas bajo el rubro de sueldos base en bonos por firmar constituye la esencia de la mayoría de reestructuraciones contractuales por medio de las cuales se libera espacio en el tope salarial presente: En lugar de pagarte un salario alto que va contra mi tope salarial presente, te pago una cantidad fuerte el día de hoy por concepto de bono y reduzco tu sueldo base en los años que se suman mediante la extensión, pero reparto el impacto de esta cantidad a lo largo de esos años. El jugador sigue recibiendo el dinero, pero bajo otro rubro.

Sin embargo, esas cantidades no desaparecen del tope, y en cambio quedan asignadas irremediablemente a los límites salariales futuros. Si un jugador es cortado o canjeado, el dinero que se le pagó de antemano mediante un bono por firmar sigue contando, y de hecho se acelera su impacto al tope salarial actual --o en el caso de los cortes posteriores al 1° de junio, como el caso de Orton, se reparte entre el tope actual y el del año entrante--, más allá de que ese jugador también pueda aparecer en la nómina de otro equipo al mismo tiempo.

En esencia, el dinero muerto es el dinero que pagó un equipo en el pasado, pero que cuenta contra el tope salarial presente, por un jugador que ya no está en la plantilla.

Usualmente, la cantidad de dinero muerto que carga un equipo contra su tope es indicativo del número de malos contratos firmados por ese equipo en años recientes. De acuerdo a las cifras proporcionadas por el Roster Managment System de ESPN, ninguna franquicia de la NFL cargaba en nómina más dinero muerto que los Cowboys, que al inicio del día tenían 23'504,515 dólares bajo este rubro... sin contar los 1.1275 millones adicionales de Orton.

Eso significa que con un tope salarial alrededor en la NFL de 133 millones de dólares, los Cowboys deben encontrar el modo de armar una plantilla de 53 hombres competitiva con "solamente" 108'367,985 dólares.

Para darnos una idea de la clase de handicap que tiene Dallas, tomemos en cuenta que los Tampa Bay Buccaneers --el equipo que actualmente carga con menos dinero muerto contra su tope salarial, con 903,429 dólares-- tiene 132'096,571 dólares para armar también su plantilla de 53 hombres de cara a la campaña del 2014.

Hace un año, nadie cargaba con más dinero que los Indianapolis Colts, con cerca de 38.6 millones de dólares, de los cuales más de 10 millones correspondían al mariscal de campo Peyton Manning. Sin embargo, Indy hizo un excelente trabajo purgando su nómina y actualmente, de acuerdo al Roster Managment System de ESPN, sólo lleva un lastre de 1'892,173 dólares.

En cambio para Dallas, esta posición no es novedosa.

En el 2012, los Cowboys fueron una vez más los líderes en la liga en dinero muerto, cargando con cargos resultantes de contratos con Roy Williams, Marion Barber, Leonard Davis y Marc Colombo, entre otros, para un total que ascendió hasta los 30'378,408 dólares.

Para darnos una idea del presente en Dallas, aquí hay un vistazo de lo que cargaría el equipo en dinero muerto si decidiera cortar a algunos de los jugadores más relevantes en este momento: Tony Romo (49'181,000), Brandon Carr (17'868,000), Orlando Scandrick (10'203,750), Morris Claiborne (9'610,842), Jason Witten (8'648,000), Doug Free (7'000,000), Mackenzy Bernadeau (4'248,334).

Tarde o temprano, todos los equipos pasan por rachas donde se les acumulan algunos contratos malos, y por tanto, periodos donde crece su total de dinero muerto. Adicionalmente, bajo las reglas del nuevo contrato colectivo de trabajo entre la NFL y el sindicato de jugadores, el tope salarial de un equipo se incrementa por la cantidad de espacio salarial que la franquicia no usó el año anterior, por lo que el impacto al tope salarial con que el dinero muerto impacta a la nómina no es definitivo, necesariamente.

Sin embargo, está claro que entre más dinero muerto carga un club, más atado de manos se encuentra a la hora de firmar agentes libres u otorgar extensiones contractuales a jugadores propios. Incluso, de acuerdo a la situación financiera de un equipo dado, puede que no le "alcance" para cortar a un jugador determinado, de acuerdo al impacto que ese corte pueda traer en contra de su tope salarial.

En el caso de los Cowboys, las altas cantidades de dinero muerto suelen ser constantes año con año, síntoma de que el equipo está firmando malos contratos con cierta regularidad.

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Jimmy GrahamAP PhotoJimmy Graham sigue derribando los viejos paradigmas acerca de la posición de ala cerrada en la NFL.

MÉXICO -- Algunos podrían considerar la decisión del mediador Stephen Burbank en el sentido de que Jimmy Graham debe ser considerado como ala cerrada y no como receptor abierto --para efectos de su designación de jugador franquicia por parte de los New Orleans Saints-- como un fracaso.

El resto de los alas cerradas de la NFL debe considerarlo como un triunfo importante.

Graham ha interpuesto un recurso en contra de la designación de Burbank, pero esa medida no posterga el plazo que existe para que, a más tardar el día martes 15 de julio a las 4 p.m. tiempo del Este, pueda llegar a un acuerdo por un contrato a largo plazo con su club, como el resto de los jugadores franquicia.

Según reportes, Graham está muy cerca de conseguir un contrato que lo convertiría en el ala cerrada mejor pagado en la historia de la NFL, no obstante se va a quedar todavía por abajo de lo que perciben los receptores abiertos de élite en la liga.

Observadores calculan que el valor estará cerca del justo medio entre lo que reciben actualmente los receptores abiertos mejor pagados y los alas cerradas mejor pagados de la liga, como una especie de compromiso entre los Saints y Graham.

Entonces, ¿cómo puede ser una victoria para la posición de ala cerrada?

Simple. Graham está en el proceso de elevar el techo salarial para todos los demás alas cerradas de la NFL, independientemente de qué porcentaje de jugadas ofensivas alinean pegados a los tackles ofensivos, qué porcentaje lo hagan abiertos en la ranura, qué porcentaje lo hagan en el backfield o en movimiento.

El nuevo convenio de Graham será la vara a partir de la cual se midan los contratos a los que aspiran los demás alas cerradas de primera línea que esperan un pacto nuevo, incluyendo a Vernon Davis, de los San Francisco 49ers, Julius Thomas de los Denver Broncos, Jordan Reed de los Washington Redskins, Jordan Cameron de los Cleveland Browns, entre otros. Eso sin mencionar a Charles Clay, de los Miami Dolphins, quien podría iniciar un proceso similar al de Graham para obtener la designación de ala cerrada, en lugar de fullback, en caso de que su equipo desee etiquetarlo como jugador franquicia.

Adicionalmente, el contrato de Graham no solamente beneficiará directamente a cualquier ala cerrada de primera línea que esté a la caza de un nuevo contrato en agencia libre, o de una extensión a su actual convenio. Los nuevos contratos para la posición que se aproximen a las cifras que supuestamente acordará Graham en las siguientes horas elevarán drásticamente el promedio de los mejor pagados en la posición, encareciendo sustancialmente la etiqueta de jugador franquicia para años futuros.

Y por si fuera poco, la naturaleza propia de las finanzas de la liga y la imparable inflación salarial significa que no pasará mucho tiempo antes de que otro ala cerrada iguale o supere el contrato de Graham, con Davis alzándose como un candidato genuino.

La posición de ala cerrada, que ha disfrutado una especie de renacimiento a partir de mediados de la década pasada cuando hace 20 años algunos pronosticaban su extinción, será valorada monetariamente de un modo que mejor refleja cuán valorada ha sido en el campo para diversas franquicias.

En lo individual, Graham quizás no va a conseguir todo el dinero que anhelaba. Sin embargo, habría conseguido algo más importante. Después de haber hecho su aporte para una revolución en la posición dentro del emparrillado, ahora está a un paso de poner el primer pilar financiero para una revolución de la posición fuera de él.

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MÉXICO -- Concluidas las siete rondas del draft de la NFL, comienza uno de los periodos de mayor movimiento para los agentes de los jugadores: es momento de encontrar equipo para sus clientes que no fueron reclutados, al tiempo que tratan de alentarlos de que todavía no se ha acabado el sueño.

Jackson Jeffcoat
Getty ImagesJeffcoat estuvo entre aquellos cuyo nombre no fue llamado

Los Kurt Warners, Jake Delhommes, Tony Romos, Arian Fosters, y Vontaze Burficts no sobran. No es fácil convertirse en un estelar de la liga cuando se arriba como agente libre no reclutado. Los equipos naturalmente son más impacientes cuando se trata del desarrollo de estos jugadores que en jugadores en los que invirtieron selecciones altas del sorteo. Necesitan hacer un impacto inmediato al tiempo que reciben menos repeticiones en las prácticas.

El camino es más complicado pero nunca imposible.

La única ventaja que existe ahora para los jugadores no reclutados es que, a través de sus agentes, pueden tratar de elegir a los equipos, en lugar de esperar a ser elegidos. Los representantes necesitan hallar un lugar de aterrizaje donde sientan que sus clientes tienen mayores probabilidades de quedarse ya sea en la plantilla de 53 jugadores, o al menos asegurar uno de los ocho puestos en la escuadra de prácticas.

En ese sentido, es el momento de trabajo más arduo para los agentes, sobre todo para aquellos que no tienen entre sus clientes a jugadores del Top-5 o Top-10 del draft. Después de todo, muchos de los jugadores no reclutados pagaron alrededor de 10,000 dólares a academias o entrenadores personales para prepararlos a lo largo de las últimas semanas para el Combinado de Talento en Indianapolis, los pro days universitarios, y las audiciones privadas con los equipos. En la gran mayoría de los casos, son los agentes los que ponen ese dinero.

El reto para los agentes libres no reclutados --y en general para todos los novatos que fueron reclutados de rondas medias hacia abajo, y que no gozarán del lujo de la paciencia que tendrán los seleccionados en primera o segunda vuelta-- es impresionar desde el primero día, primer minuto.

Comienza desde la llegada a las instalaciones, desde la manera de saludar, de comportarse ante el personal de la organización, y se extiende hasta el campo de prácticas. Se trata de impresionar a los entrenadores con una disposición para seguir indicaciones y aprender, pero también se trata de impresionar a los demás jugadores en el vestidor con una ética de trabajo intachable.

Se trata de crear esa duda en la mente de los entrenadores en jefe y gerentes generales, cuando llega el momento de hacer el recorte de plantilla a 53 elementos. Se trata, en el peor de los casos, de dejar una impresión suficientemente positiva para que, en caso de ser liberado, ser la primera opción para volver a la plantilla en caso de una inevitable lesión.

Tarde o temprano, todos los novatos tendrán que impresionar lo suficiente a la organización para formar parte de ella. Simplemente, entre más abajo se es reclutado, o si no es reclutado, hay menos tiempo para hacerlo.

Lo importante es tener la oportunidad. Lo importante es que la organización abra la puerta. Después, todo depende de que cada jugador aproveche o no su oportunidad.

El camino no empezó este fin de semana, por más que los novatos hablen de sueños cumplidos. Nadie quiere ser parte de un plantel de NFL sólo por unas semanas. El objetivo es jugar. El objetivo es trascender. La realidad es que el camino apenas comienza.

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Andre WilliamsAPGanador del Doak Walker Award como el mejor RB de la nación, Andre Williams aún no tiene equipo.

MÉXICO -- Después de tres rondas completas del Draft 2014 de la NFL, las sorpresas no han cesado.

Primero vimos reclutado a un jugador de Pittsburg State --el receptor abierto John Brown, elegido Nº 91 global por los Arizona Cardinals-- antes que un jugador de la Universidad de Miami --el guardia Brandon Linder, elegido Nº 93 global por los Jacksonville Jaguars--.

Después de no ver reclutado a un corredor en los primeros 53 turnos, ya llevamos más corredores seleccionados este año (ocho), que en las primeras tres rondas del 2013 (seis) y 2012 (siete). El mariscal de campo Jerick McKinnon, quien guiara a Georgia Southern a un triunfo histórico en Gainesville sobre Florida sin completar un sólo pase, fue reclutado por los Minnesota Vikings --como corredor-- antes que pasadores de la SEC de la talla de A.J. McCarron, Zach Mettenberger y Aaron Murray.

Veintidós de los 100 primeros reclutas han sido linieros ofensivos, empatando con el sorteo de 1968 por la cantidad más alta en la era del draft común (1967 a la fecha).

Los New York Jets son el equipo que más selecciones por hacer tienen, con nueve; los Cleveland Browns son el club con menos, con dos.

Restan 156 turnos en el Draft 2014 de la NFL, repartidos entre las rondas 4 a 7. Aquí están los 20 mejores jugadores --en orden alfabético-- todavía disponibles en el sorteo colegial:

Russell Bodine, C, North Carolina. Bodine tiene experiencia jugando como guardia y centro, y con 6 pies con 3 pulgadas de estatura y 312 libras de peso, cuenta con el tamaño que buscan los visores al siguiente nivel. Muestra una actitud agresiva en su juego.

Martavis Bryant, WR, Clemson. Un enorme receptor abierto que se benefició de trabajar al lado contrario de Sammy Watkins, Bryant tiene un árbol de rutas limitado pero es suficientemente rápido para hacerse notar en el juego vertical.

Ka'Deem Carey, RB, Arizona. Un corredor productivo al que no le cuesta entender los esquemas de protección de pase, Carey es explosvo con el balón en las manos. Cuestionamientos respecto a su carácter fuera del campo probablemente le han afectado sus bonos de draft.

Pierre Desir, CB, Lindenwood. Atleta excepcional que viene de una escuela de segunda división, Desir ha llamado la atención de visores que buscan esquineros con tamaño. No le rehuye al contacto sobre la línea de golpeo. Nivel de la competencia que enfrentó primero en Washburn y después en Lindenwood genera dudas.

Daquan Jones, DT, Penn State. Después de Louis Nix III, debe ser considerado el mejor tackle nariz disponible, por lo que puede representar excelente valor para equipos con defensivas 3-4. No solamente puede soportar el doble bloqueo, sino también tiene la fuerza para colapsar el bolsillo.

Aaron Lynch
APLynch tiene herramientas idóneas para la NFL

Aaron Lynch, DE, South Florida. Si de cualidades físicas hablamos, Lynch tendría que haber sido considerado proyecto de primera ronda, especialmente después de una temporada destacada en Notre Dame durante el 2011. No jugó en el 2012 por las reglas de transferencia de la NCAA, y en 2013 mostró mucha inconsistencia con los Bulls. Potencial alto, pero selección riesgosa.

A.J. McCarron, QB, Alabama. Parte de tres equipos campeones a nivel nacional, dos como titular, pero McCarron no se puede sacudir la etiqueta de 'administrador de juego'. Se acredita la gran mayoría de su éxito al talento que lo rodeó en Alabama. Gran líder, sabe cómo dirigir un vestuario con egos inflados.

Keith McGill, CB, Utah. Otro esquinero que apelará a los equipos que desean copiar a los Seattle Seahawks con sus esquineros grandes, es ligeramente más alto que Richard Sherman. Carácter fuera del campo eleva interrogantes respecto a McGill.

Zach Mettenberger, QB, Louisiana State. Operó en la ofensiva estilo profesional de Cam Cameron, ex entrenador en jefe y coordinador ofensivo de la NFL, en LSU. Tiene un tamaño y potencia en el brazo envidiable, pero una seria lesión de rodilla terminó con su última campaña. Fue reserva de Murray en Georgia antes de transferir a los Tigers.

Aaron Murray, QB, Georgia. Sale de Georgia como poseedor de la mayoría de récords importantes para un pasador en la SEC. Algunos visores cuestionan si su físico está hecho para soportar el castigo de la NFL. Tiene un brazo muy preciso pero no es el más potente.

Kevin Norwood, WR, Alabama. Un receptor abierto especialista en mover las cadenas, a Norwood no le da miedo trabajar el centro del campo en medio del tráfico. No tiene una gran velocidad punta pero sabe cómo encontrar separación con respecto a los defensivos.

Kelcy Quarles, DT, South Carolina. Sin tener las cualidades físicas de su ex compañero Jadeveon Clowney, a veces resultaba evidente la diferencia en la disposición al sacrificio entre ambos. Podría tener que sumarle algunas libras a su carrocería al siguiente nivel.

Antonio Richardson, OT, Tennessee. Irónicamente, jugó la posición de tackle izquierdo por encima de Ja'Wuan James, seleccionado en la primera ronda por los Miami Dolphins. Tiene un tamaño ideal para la posición, pero no es el más consistente con su técnica.

Cyril Richardson, OG, Baylor. Experiencia como tackle izquierdo para los Bears, pero su mejor posición es como guardia. Juega con naturaleza agresiva y fuerza. Votado Liniero Ofensivo del Año en la Big 12 por los entrenadores en 2012 y 2013.

Marcus Roberson
APA Roberson le gusta el contacto y no se intimida por el tamaño

Marcus Roberson, CB, Florida. Esquinero agresivo que le gusta el contacto y no le rehúye a enfrentar receptores abiertos más grandes. Larga lista de problemas físicos, incluyendo una lesión en el cuello hace tres años, hacen sonar la alarma de caución.

Michael Sam, DE, Missouri. No se consigue el nombramiento de Co Jugador Defensivo del Año en la SEC --junto a C.J. Mosley-- en una conferencia que cuenta con Jadeveon Clowney, Ha Ha Clinton-Dix, y su compañero Kony Ealy, entre otros, sin hacer algo bien. Dejando de lado cuestiones extradeportivas, se le cuestiona atleticismo y tamaño. Motor incansable, me recuerda un poco a Aaron Kampman.

Shayne Skov, LB, Stanford. Skov es un líder natural y lo mostrará en el equipo que sea a través del ejemplo. Lesiones recientes le impidieron trabajar en el Combinado y en el pro day de Stanford, afectando sus bonos de draft. No tiene el atleticismo de otros prospectos mejor calificados pero cuenta con un motor que no para.

Telvin Smith, LB, Florida State. Smith tiene un excelente rango en cobertura de pase, y puede jugar de lateral a lateral sin problemas. Se convirtió en uno de los líderes indiscutibles para la defensiva de los Seminoles en el 2013, crucial para la consecución del título nacional.

Brock Vereen, S, Minnesota. Hermano de Shane, corredor de los New England Patriots, su padre Henry jugó en la CFL. Uno de los profundos más rápidos de este año, Brock fue atleta de pista a nivel preparatoria. Tiene experiencia jugando como esquinero.

Andre Williams, RB, Boston College. Corredor de 2,000 yardas y finalista al Trofeo Heisman en el 2013, Williams es un corredor poderoso que se gana la vida entre los tackles. No tiene gran elusividad para hacer fallar a los tacleadores, pero puede convertirse en especialista de corto yardaje. Únicamente Jeremy Hill de de LSU carga con más peso que las 230 libras de Williams entre los prospectos más notables en la posición de corredor.

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Timmy JerniganGetty ImagesEl nombre de Timmy Jernigan apareció en un reporte de pruebas positivas durante el Combinado.

MÉXICO -- La primera ronda del Draft 2014 será recordada, en lo personal, como la más extraña que recuerde.

Hubo canjes, pero no de los equipos que se esperaban; hubo varios clubes extendiéndose de más por jugadores para llenar huecos urgentes; y otras franquicias seleccionaron a prospectos que no parecen necesitar, a primera vista.

¿Qué nos depara el segundo día de actividad? Probablemente un poco más de lo mismo.

Con eso en mente, aquí están los diez mejores jugadores todavía disponibles en el sorteo --en orden alfabético-- previo al inicio de la segunda ronda.

1. Kony Ealy, DE, Missouri. El ex Tiger posee un físico envidiable, y algunos creen que puede hacer la transición a apoyador externo en un esquema 3-4, como el también egresado de Mizzou, Aldon Smith, con los Niners. Sin embargo, no deja de sorprender que Ealy fue menos productivo que su socio en la línea defensiva de Missouri, Michael Sam, quien de paso se embolsó honores como el Jugador Defensivo del Año en la SEC. Aún así, Ealy tiene un potencial muy alto y es difícil ver que pase de las primeras selecciones de la segunda ronda.

1. Ra'Shede Hageman, DT, Minnesota. El tackle defensivo de los Golden Gophers no siempre fue un modelo de consistencia, y aunque el talento está allí, suele mostrarse por destellos. Un ex jugador de baloncesto y ala cerrada, es más atlético que la mayoría de linieros defensivos disponibles. Le conviene llegar a un equipo con un vestidor sólido en cuanto a liderazgo veterano.

3. Carlos Hyde, RB, Ohio State. Pocos esperaban que un corredor fuera tomado en la primera ronda, pero Hyde tiene todas las herramientas para convertirse en un corredor de tres intentos al siguiente nivel. La posición que juega está pasando por una época de crisis en la NFL en términos de devaluación por los sistemas ofensivos, pero sin duda es mejor jugador que algunos que fueron tomados en el primer día.

4. Timmy Jernigan, DT, Florida State. Reportes de una prueba positiva por sustancias prohibidas durante el Combinado de Talento seguramente perjudicaron a Jernigan ante los ojos de los equipos en una época en la que la liga ha puesto especial atención en el carácter de sus jugadores. Sin embargo, se trata de un versátil liniero defensivo que puede acomodarse en cualquier frente defensivo. Todo depende ahora de que algún equipo crea que puede mantenerse fuera de problemas.

5. Cyrus Kouandjio, OT, Alabama. Tras la temporada del título del Tide en el 2012, Kouandjio era proyectado ampliamente como tackle ofensivo de primera ronda, e incluso se llegó a pensar que podría ser el primer elegido en su posición. Una temporada final en Alabama de altibajos aunado a cierta preocupación por la salud de sus rodillas impidieron eso, pero el techo es alto para este liniero.

Cody Latimer
Getty ImagesLatimer es capaz de atrapadas circenses

6. Cody Latimer, WR, Indiana. Candidato a colarse a la parte final de la primera vuelta, sobre todo si se cumplían los pronósticos de una primera jornada dominada por los receptores, Latimer caería a la segunda ronda, donde es más lógico visualizar su selección. No jugó en la clase de programa que suele captar la atención de inmediato, como otros prospectos en su posición, pero está acostumbrado a trabajar en contra de equipos más talentosos que el propio en la Big Ten.

7. Marqise Lee, WR, Southern Cal. Sus números en el Combinado fueron más pobres de lo que se esperaba, y una temporada final con los Trojans marcada por la inconsistencia en la posición de receptor abierto y un cambio de entrenador en jefe, sin duda también afectaron su rendimiento. No obstante, se trata de un jugador dinámico que no debe tener problemas en encontrar nueva casa en la segunda ronda del sorteo.

8. Bishop Sankey, RB, Washington. Sufre los mismos efectos de la devaluación de corredores que Hyde, aunque es más difícil proyectar a Sankey como corredor de tres intentos. Sin embargo, eso lo compensa con su explosividad, que lo convierten en un jugador ideal para algún equipo pensando en completar su comité de corredores. Desafortunadamente, Sankey podría caer hasta tercera ronda si carece de algo de fortuna el día viernes.

9. Austin Seferian-Jenkins, TE, Washington. Solamente se proyectaba a Eric Ebron como seguro ala cerrada de primera ronda, pero la segunda vuelta es otro boleto con Seferian-Jenkins y Jace Amaro de Texas Tech. Personalmente, me gusta más el ex estelar de Washington, aunque todavía quedan cuestionamientos respecto a su disposición para bloquear. Parte de la nueva camada de alas cerradas híbridos que van a alinear más veces en la ranura que sobre la línea de golpeo.

10. Xavier Su'a-Filo, OG, UCLA. Descontando a Zach Martin de Notre Dame, que fue para los Cowboys, no hubo un sólo liniero ofensivo interior elegido en la primera ronda del draft, cuando el año anterior hubo dos guardias puros en el Top-10. Su'a-Filo es el mejor disponible y no me sorprendería que algún equipo canjeara al tope de la segunda ronda para asegurar sus servicios.

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Eric EbronGetty ImagesEric Ebron podría colarse entre los primeros 10 reclutas de la primera ronda del Draft 2014.

MÉXICO -- No hay ninguna duda de que la posición de moda en la NFL desde hace unos cuantos años es la de ala cerrada.

Después de ver el éxito conseguido con jugadores como Antonio Gates y Dallas Clark, y más recientemente los casos de Aaron Hernandez, Jimmy Graham, Julius Thomas y Jordan Cameron, la liga busca multiplicar las posibilidades que ofrecen jugadores con estas características alineados ya no sobre la línea de golpeo a pulgadas del tackle ofensivo y en posición de tres puntos, sino abiertos en la ranura, en el backfield, o en movimiento.

Desde luego, todavía habrá lugar para alas cerradas considerados más tradicionales --aquellos que son igualmente capaces de arrancar desde la línea de golpeo y contribuir eficazmente al juego terrestre mediante sus bloqueos como de arrancar sus rutas de pase desde la ranura-- como Jason Witten, Heath Miller, Vernon Davis y Rob Gronkowski, dependiendo de la oportunidad y posición de gol de campo. Sin embargo, la liga parece estar sufriendo una transformación hacia un esquema donde los equipos se decidan tajantemente por tener, al menos, a uno de cada uno de los dos tipos de ala cerrada en plantilla. Las formaciones de doble ala cerrada dejarán de ser aquellas formaciones de poder que presentaban a siete bloqueadores en línea, y se empezarán a parecer más a una formación de pase con un jugador sobre la línea y otro en la ranura, acompañando los dos receptores abiertos.

Los Cincinnati Bengals, quienes han invertido dos selecciones de primera ronda recientemente en la posición, emplean esta configuración a menudo, y antes de los problemas legales de Hernandez, también era típica en la ofensiva de los New England Patriots.

Con tanto énfasis en la posición, y sobre todo en esquemas ofensivos donde se estilan cada vez más pases para ser disputados en lo alto, o al hombro de atrás para aprovechar ventajas en tamaño, estatura y velocidad sobre backs defensivos, resulta interesante que la clase de alas cerradas para el Draft 2014 de la NFL carezca de gran profundidad.

Eric Ebron es considerado de modo prácticamente unánime como el mejor ala cerrada disponible, y el ex estelar de los North Carolina Tar Heels se ha ganado comparaciones favorables con Davis, en el aspecto de arma de ataque aéreo. Posee velocidad punta excepcional y será una pesadilla para defensivos más pequeños. Sin embargo, no se puede contar con Ebron de manera consistente para sellar la orilla como bloqueador. Davis es mucho mejor bloqueador, y un jugador más sacrificado, que Ebron. Sin embargo, lo que ofrece como receptor lo convertirá en el primer ala cerrada seleccionado este año, y hay quienes creen que se puede ir dentro de las 10 primeras selecciones.

Después de Ebron, se considera ampliamente que el segundo ala cerrada reclutado está entre Austin Seferian-Jenkins de Washington y Jace Amaro de Texas Tech. Lo que no es claro si ocurrirá hacia el final de la primera vuelta o será hasta la segunda ronda que escuchen sus nombres.

Seferian-Jenkins obtuvo el John Mackey Award como el mejor ala cerrada de la nación a nivel colegial, y físicamente es quien podría parecerse más a Gronkowski. No tiene la velocidad punta de Ebron, pero posiblemente utiliza mejor su cuerpo para escudar los envíos de los defensivos.

Amaro tiene un físico similar al de Seferian-Jenkins, aunque a menudo juega demasiado alto cuando se le pide bloquear, rubro en el que tendrá que mejorar mucho al siguiente nivel si no quiere salir del campo en situaciones de corto yardaje. Amaro es tremendo en campo abierto, y como Ebron, están mucho más inclinados hacia el lado de los receptores que otros prospectos este año.

Troy Niklas
Getty ImagesNiklas es el mejor bloqueador de la generación

Finalmente, creo que hay un tercer ala cerrada que puede ser considerado para la segunda ronda. Se trata de Troy Niklas de Notre Dame, sin duda el prospecto más completo cuando se pone en la balanza la faceta de receptor y bloqueador, aunque no tenga la explosividad y atleticismo puro de los tres mencionados arriba a la hora de recorrer sus rutas o correr con el ovoide en las manos. Niklas es sobrino del miembro del Salón de la Fama Bruce Matthews, y primo de Jake Matthews, tackle ofensivo de Texas A&M quien se espera sea uno de los primeros tres linieros ofensivos reclutados en este draft, y selección del Top-10. El contar con un juego bien balanceado nunca perjudicó a nadie, y eso podría influir para que Niklas --descontando alguna lesión-- acumule minutos importantes de juego, incluso por encima de algunos de los prospectos de mayor renombre este año.

Después de Niklas, habría que mencionar a C.J. Fiedorowicz, de Iowa. Otro enorme jugador que causará problemas para las defensivas en zona roja, Fiedorowicz no posee necesariamente la velocidad de Ebron o Amaro, pero es más que adecuado como alternativa por la vía aérea donde no hay mucho espacio para maniobrar. Típicamente, en Iowa se pone mucho énfasis en las técnicas de bloqueo y eso le ayudará al siguiente nivel, pero no llega al nivel de Niklas en ese departamento.

Después de Fiedorowicz, noto una caída en el nivel de talento hasta otros prospectos como Crockett Gillmore de Colorado State o Marcel Jensen de Fresno State. Si nos remontamos al Draft 2013, acepto que Niklas, Seferian y Amaro me gustan más que Gavin Escobar, reclutado en segunda vuelta (Nº 47 global) por los Dallas Cowboys.

Si alguien quiere un ala cerrada de impacto en el 2014, posiblemente habrá que ascender en el draft por lo menos a la segunda vuelta. Las opciones no son muy variadas, y después de los primeros cuatro o cinco nombres, la baja podría considerarse significativa.

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Sammy Watkins, Marqise Lee, Mike EvansGetty Images/USA TODAY SportsTodo indica que Sammy Watkins, Marqise Lee y Mike Evans serán los primeros WRs seleccionados.

MÉXICO -- Si algo sobra en el Draft 2014 de la NFL es talento en la parte alta de la tabla entre los receptores abiertos.

Hasta siete receptores abiertos podrían escuchar su nombre el próximo jueves 8 de marzo desde el podio del Radio Music City Hall como parte de un grupo de receptores que le cae como anillo al dedo a una liga donde cada vez más equipos emplean formaciones de receptores múltiples en más oportunidades.

De hecho, el receptor de la ranura se ha convertido efectivamente en un titular más para varios clubes alrededor de la liga, desplazando en la oncena titular a los fullbacks y reconfigurando el modo en que los entrenadores en jefe y gerentes generales arman sus plantillas.

Por si fuera poco, esto ha generado también una especialización más profunda entre las tres posiciones tradicionales de receptor abierto: split end (X), flanker (Z) y ranura (slot o Y).

Sin lugar a dudas, el indiscutible prospecto Nº 1 en la posición debe ser considerado Sammy Watkins, de Clemson. Un receptor ideal para la posición de flanker, es alguien de quien hemos escrito bastante en este blog desde su primera temporada universitaria. No siempre soy fan de las comparaciones entre prospectos que llegan para el draft y jugadores actuales, porque a veces se pueden malinterpretar (¿recuerdan cuando supuestamente Cam Newton era "igualito" a JaMarcus Russell?), pero en ocasiones son útiles para entender estilos. Si me obligan a hacer una comparación de Watkins con otro receptor de NFL, diré que me parece un Percy Harvin más completo. Watkins domina todo el árbol de rutas, algo que no tuvo que hacer Harvin en la Universidad de Florida bajo Urban Meyer, y tiene mejores manos.

El segundo receptor que escuchará su nombre desde el podio será, sin lugar a dudas, Mike Evans de Texas A&M. Una combinación increíble de estatura, tamaño y velocidad, Evans pinta como el split end ideal al siguiente nivel, y arriba a la NFL en un momento perfecto para receptores de sus cualidades: nunca en la historia de la liga había sido tan preponderante en los planes ofensivos la utilización de un receptor físico que pudiera elevarse para descolgar pases altos en medio del tráfico, por diseño. La comparación obvia con Evans sería alguien como Vincent Jackson. Sin embargo, como Jackson, Evans tiene un punto de gravedad muy alto que le impide correr todas las rutas con la misma eficiencia. Evans será un receptor de más postes que escuadras o ganchos.

Después, no podemos dejar de hablar de Marqise Lee. El ganador del Biletnikoff Award del 2012, entregado al mejore receptor abierto universitario de la nación, viene de una temporada complicada en USC donde varias lesiones menores afectaron su rendimiento. Además, la incertidumbre de los Trojans en la posición de receptor abierto tras la salida de Matt Barkley al draft del año pasado, también ocasionaron una baja en sus estadísticas. Sin embargo, Lee es explosivo con o sin el ovoide en las manos, y también posee un árbol de rutas más o menos completo después de haber pasado tres campañas en una ofensiva tipo profesional bajo Lane Kiffin. Me parece que una de las mayores cualidades de Lee es saber trabajar para perder la marca defensiva.

Siguiendo con ganadores del Biletnikoff, tenemos a Brandin Cooks de Oregon State, quien lo obtuvo en el 2013. Para ser honesto, Cooks me gusta más que algunos otros de los analistas, y creo que está siendo un poco subvalorado en el proceso, aunque no sabremos a ciencia cierta hasta el día en que se tengan que hacer las selecciones. Cooks tiene manos excelentes y un árbol de rutas bastante amplio. Me recuerda bastante a Greg Jennings, aunque Cooks mide 2 pulgadas menos de estatura. La primera reacción podría ser tratar de encasillar a Cooks como futuro receptor de ranura únicamente, pero creo que puede jugar como flanker en el exterior, también, como lo ha hecho a lo largo de su carrera Santonio Holmes.

Jarvis Landry
APLandry inició únicamente 12 juegos como titular para Louisiana State

Odell Beckham Jr. es uno de dos receptores de Louisiana State que proyecta irse en lo más alto del siguiente draft, junto a Jarvis Landry. La opinión acerca de Beckham es más homogénea, apuntando en términos generales a la parte baja de la primera ronda, mientras que Landry es considerado por algunos para irse desde el principio de la segunda vuelta hasta la cuarta, por los observadores. Beckham tiene mejor velocidad y aceleración, mientras que Landry está más acostumbrado a maniobrar en el tráfico en la parte media del campo. Fuera de Dwayne Bowe, los receptores abiertos egresados de LSU recientemente han tenido algunos problemas para impactar en la NFL. Creo que Beckham tiene las mejores probabilidades de revertir esa tendencia para los Tigers.

Kelvin Benjamin de Florida State es, después de Evans, el único otro receptor con posibilidades de irse en primera ronda, que pertenece al extremo de los receptores enormes del espectro. En el caso de Benjamin, un jugador realmente muy crudo en cuanto a su juego, sus proyección como primera ronda obedece sobre todo a potencial y mensurables. Un año más de fútbol americano universitario lo podía haber disparado hasta el Top-10 del siguiente draft. A Benjamin le puede costar trabajo cambiar de dirección, aunque en línea recta tiene una aceleración bastante respetable. Sin embargo, una de las mayores preocupaciones podría ser la falta de concentración que padece por lapsos, y que origina balones dejados caer. Sus manos son más grandes que las de Evans, y las utiliza bien para atrapar el balón. Tiene el potencial para tener impacto inmediato en la NFL, especialmente en zona roja, pero también creo que podría terminar siendo un fiasco de primera ronda, toda vez que su juego depende más de sus imponentes características físicas que de una buena técnica.

Allen Robinson de Penn State es un prospecto interesante que podría recibir consideración de primera ronda. Posee un buen tamaño con 6 pies y 3 pulgadas de estatura, y 220 libras de peso. Robinson es un jugador relativamente bien redondeado, cuya mayor crítica en el proceso previo de draft es que no parece destacar a nivel de élite en alguna de las facetas de su juego. Sin embargo posee manos seguras y no le huye al contacto en el campo, ya sea atrapando pases en el medio de la defensiva o bloqueando. Un mejor tiempo en las 40 yardas --registró 4.6 segundos-- lo habría cimentado con seguridad en primera ronda.

Otros receptores que podrían sorprender en la parte final de la primera ronda incluyen a Davante Adams de Fresno State o Cody Latimer de Indiana. Sin embargo, pienso que hay suficiente calidad para segunda y tercera ronda como para no tener que estirarse demasiado para encontrarse con un gran prospecto en la posición. Otros nombres a seguir: Jordan Matthews de Vanderbilt, Paul Richardson de Colorado, Martavis Bryant de Clemson, Bruce Ellington de South Carolina, Donte Moncrief de Ole Miss y Josh Huff de Oregon. De rondas medias para abajo, me gustan Kevin Norwood de Alabama, Jalen Saunders de Oklahoma, y Devin Street de Pittsburgh.

Ninguna posición tendrá una mayor representación en el radio City Music Hall cuando llegue el draft entre los 30 prospectos que aceptaron la invitación de la liga que los receptores abiertos. Como todos los años, habrá aciertos y fracasos en una posición que suele ser de alto riesgo. No obstante, para el fin de semana del 8 al 10 de mayo del 2014, la mesa está puesta para que sean los receptores quienes se roben el show.

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Carlos Hyde, Tre Mason, De'Anthony ThomasGetty ImagesHay prospectos para todos los gustos en la posición de corredor para el Draft 2014 de la NFL.

MÉXICO -- De cara al Draft 2014 de la NFL, las mayores discusiones parecen centrarse en el ala defensiva Jadeveon Clowney, en los mariscales de campo, y en la profundidad que ofrecen posiciones como tackle ofensivo y receptor abierto, sobre todo.

Nadie parece estar hablando de los corredores.

De hecho, todo indica que será el segundo año consecutivo --y apenas segunda vez en la historia del draft común, desde 1967 a la fecha-- en que no escuchemos a ningún corredor ser llamado desde el podio de Radio City Music Hall durante la primera vuelta del sorteo.

La razón es doble.

Por un lado, la liga cada vez cree menos en corredores de estilo 'caballo de batalla', aquellos jugadores que necesitaban muchos acarreos y pocas pausas para respirar mientras se echaban al hombro prácticamente la totalidad del ataque terrestre de los equipos. Adrian Peterson con los Minnesota Vikings y Marshawn Lynch de los Seattle Seahawks representan lo mejor de una especie el peligro de extinción.

Adrian Peterson
APPeterson es considerado el mejor en su posición

Basta recordar que en los últimos cuatro años, solamente Peterson ha liderado a la liga en yardas terrestres en una temporada (2012), tras haber ingresado como recluta de primera ronda de draft. Los otros tres líderes durante este periodo fueron LeSean McCoy con los Philadelphia Eagles (2013, segunda ronda), Maurice Jones-Drew con los Jacksonville Jaguars (2011, segunda ronda), y Arian Foster con los Houston Texans (2010, no reclutado).

Eso supone un contraste dramático a los años previos. Desde 1970 --año de la fusión entre la NFL y la AFL-- al 2009, únicamente cuatro corredores no reclutados en la primera vuelta lideraron a la liga en yardas terrestres en una temporada sin haber llegado como reclutas de primera ronda: Larry Brown con los Washington Redskins (1970, octava ronda), Christian Okoye con los Kansas City Chiefs (1989, segunda ronda), Terrell Davis con los Denver Broncos (1998, sexta ronda), Priest Holmes con los Chiefs, (2001, no reclutado) y Curtis Martin con los New York Jets (2004, segunda ronda).

Las 35 temporadas restantes de los 40 años comprendidos en ese periodo pertenecieron, por tierra, a 19 reclutas de primera ronda que jugaron la posición de corredor: Floyd Little (1971), O. J. Simpson (1972, '73, '75, '76), Otis Armstrong (1974), Walter Payton (1977), Earl Campbell (1978, '79, '80), George Rogers (1981), Freeman McNeil (1982), Eric Dickerson (1983, '84, '86, '88), Marcus Allen (1985), Charles White (1987), Barry Sanders (1990, '94, '96, '97), Emmitt Smith (1991, '92, '93, '95), Edgerrin James (1999, 2000), Ricky Williams (2002), Jamal Lewis (2003), Shaun Alexander (2005), LaDanian Tomlinson (2006, '07), Adrian Peterson (2008) y Chris Johnson en el (2009).

¿Bastan las últimas cuatro temporadas como muestra suficiente para sentenciar una ruptura definitiva con la tendencia de las cuatro décadas previas? Probablemente no.

Sin embargo, el modelo de 'backfield por comité' se vuelve indiscutiblemente más prevalente entre los equipos de la NFL, aún a pesar de que ex reclutas de primera ronda puedan formar parte de esos comités. Los Detroit Lions con Reggie Bush y Joique Bell, y los Oakland Raiders con Darren McFadden y el recién contratado Jones-Drew sirven como ejemplos perfectos.

La otra razón por la que no se proyecta a un corredor de primera ronda en el próximo draft tiene que ver sencillamente con la clase de corredores disponibles. Simplemente no parece haber un talento disponible que comande una selección tan alta.

Pese a las tendencias de los equipos de emplear más formaciones de receptores múltiples con la idea de mover el ovoide por aire más que por tierra de los años recientes, los equipos en general no habían dudado de seguir pagando selecciones de primera vuelta por corredores. En el 2012, tres corredores escucharon su nombre en primera ronda: Trent Richardson seleccionado por los Cleveland Browns, Doug Martin por los Tampa Bay Buccaneers y David Wilson por los New York Giants. En el 2011 sólo fue uno, y en el 2010 también fueron tres.

Este año, la colección de corredores disponibles se parece un poco a la del año pasado. Hay muy buenos prospectos, pero ninguno que aparentemente reúna todas las características necesarias para irse en la primera ronda. En lugar de eso, se trata de corredores que destacan en alguna o algunas áreas más que otras.

Bishop Sankey
APSankey podría ser el primer corredor reclutado

Probablemente Bishop Sankey de Washington sea el más explosivo, y ya se ha ganado algunas comparaciones con Giovani Bernard, el primer corredor reclutado el año pasado (segunda ronda) y quien le diera una chispa al juego terrestre de los Cincinnati Bengals. Se me ocurren al menos siete equipos que pudieran verse beneficiados de inmediato por el aporte que podría tener Sankey, aunque no sé cuál de estos equipos estaría dispuesto a pagar una selección de segunda vuelta por él: Cowboys, Falcons, Giants, Jaguars, Rams, Titans y Vikings.

El caso de Tre Mason también merece mencionarse. Auburn obtuvo jugadas críticas a la defensiva y en equipos especiales para llegar al último Juego de Campeonato del BCS, pero ofensivamente nadie hizo más que Mason, quien estuvo a punto de coronar una temporada de destape con un potencial touchdown del triunfo de 37 yardas en el duelo ante los Florida State Seminoles, en los instantes finales. La comparación prevaleciente alrededor de la liga respecto a Mason es Ray Rice, y sin duda exhibe más fuerza al correr entre los tackles que Sankey. En mi opinión personal, Mason tiene las cualidades para convertirse en un corredor primario, eventualmente. Mason, como Sankey, vienen de quebrar las marcas de sus respectivos programas en yardas terrestres para una temporada, enviando a segundo término a corredores legendarios, al menos en cuanto al libro de récords: Bo Jackson en el caso de Auburn y Corey Dillon para Washington.

Pasando a los corredores más pesados, Carlos Hyde de Ohio State debe ser considerado la primera opción para los equipos que buscan más fuerza que elusividad. Eso no significa que Hyde no tenga la capacidad de hacer fallar a uno que otro defensivo en campo abierto, pero las escapadas de 40 yardas serán raras para él al siguiente nivel. Para algunos Hyde es el mejor corredor disponible este año, y en términos generales, también se le considera capaz de convertirse en un corredor titular en poco tiempo. A diferencia de Sankey, Hyde es capaz de obtener muchas yardas después del primer contacto, y en Ohio State, se habla de él a la altura de otros corredores memorables como Archie Griffin y Eddie George.

Siguiendo con los corredores de más fuerza, está Jeremy Hill de Louisiana State, un corredor que mide apenas una pulgada más y pesa alrededor de 3 pulgadas más que Hyde. A diferencia de los tres corredores mencionados anteriormente, Hill viene de una escuela donde se acostumbra más repartir acarreos entre varios elementos. Hill llevó el ovoide 203 veces el año pasado, comparado a los 208 de Hyde (con un juego menos), 327 acarreos de Sankey y 317 de Mason. De hecho, Sankey lidera a los cuatro corredores en cuanto a acarreos colegiales, con 644 en tres años, seguido por 523 en cuatro años de Hyde y 516 en tres años de Mason, comparado a los apenas 245 de Hill. Eso podría ser un plus a la larga, dado que sus piernas acarrean menos desgaste, pero Hill llega con algunas dudas fuera del campo, que no son menores: ha enfrentado al menos dos problemas legales graves en los últimos años, y el carácter fuera del campo es más importante que nunca para los equipos de la NFL. Eso podría hacer caer a Hill hasta la tercera vuelta, en mi opinión.

Andre Williams de Boston College parece ser un olvidado entre los olvidados. Después de todo, Williams se convirtió en apenas el decimoquinto corredor en la historia del fútbol americano colegial en su máximo nivel en acumular al menos 2,000 yardas terrestres en una campaña, impulsándolo a convertirse, junto a Mason, en uno de los finalistas al Trofeo Heisman. Otro corredor fuerte, capaz de ganar yardas por dentro y de quitarse los tacleadores, Williams pierde algo de eficiencia cuando debe correr hacia afuera.

Después vienen algunos comodines. Terrance West dominó a nivel FCS jugando para Towson, y ha llamado la atención de varios clubes, pero queda la duda de que pueda brillar ante una competencia de mayor nivel. Ka'Deem Carey de Arizona es un atleta explosivo, pero no destaca particularmente un área del juego. Marion Grice de Arizona State arriba con interrogantes de salud.

Finalmente, De'Anthony Thomas de Oregon es un corredor que genera opiniones encontradas. Eléctrico en campo abierto, hay quienes lo consideran un receptor de ranura al siguiente nivel, al estilo de Dexter McCluster, quien recién firmó como agente libre con los Tennessee Titans, y quien fuera recluta de segunda ronda para los Kansas Chiefs en el 2010. Thomas puede contribuir de inmediato en equipos especiales, pero me cuesta trabajo pensar en invertir una selección de ronda alta, incluso de ronda media, en un jugador de rol. Además, Thomas tuvo la mesa puesta para convertirse en el hombre importante del ataque de los Ducks cuando LaMichael James dio el salto a la NFL en el draft del 2012, sólo para quedar bajo la sombra de Kenjon Barner primero, y Byron Marshall el año pasado, probablemente reforzando la noción de que se trata de un jugador de rol.

La variedad entre los corredores de este año es amplia, y hay mucha calidad entre los prospectos. Quizás no la suficiente para merecer una selección de primera ronda --y menos en una liga que no quiere destinar demasiados recursos a la posición-- pero el año pasado Le'Veon Bell y Eddie Lacy llegaron en la segunda vuelta del año pasado para convertirse en titulares indiscutibles de los Pittsburgh Steelers y Green Bay Packers, respectivamente.

No se sorprendan si este año sucede lo mismo con Hyde, Sankey, Mason o alguno otro de los talentosos corredores disponibles en el sorteo universitario del 2014.

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Zach MettenbergerAP¿Podría un prospecto de ronda media como Zach Mettenberger convertirse en la joya del sorteo?

MÉXICO -- En algún momento de los últimos 10 o 15 años, la expresión "mariscal de campo franquicia" comenzó a lanzarse a diestra y siniestra en la NFL hasta el punto en que, a mi juicio, podemos distinguir hoy dos acepciones distintas.

En el sentido más tradicional, el mariscal de campo franquicia de la NFL es aquel pasador que puede cargar con el peso ofensivo de un equipo completo por lapsos extensos de una temporada, que puede elevar el juego de quienes le rodean, y que termina ganándose un lugar no sólo entre los históricos de la franquicia, sino de la liga misma. A mi juicio, en la NFL de hoy se cuentan con los dedos de la mano: Tom Brady, Drew Brees, Peyton Manning, Aaron Rodgers y Ben Roethlisberger.

En un sentido más holgado, podemos hablar de un mariscal de campo franquicia como un pasador los suficientemente bueno para ganar un título, siempre y cuando se le rodeé con talento suficiente. En general, los equipos se comprometen a alto costo financiero con estos pasadores por un periodo más o menos significativo, pero rodear de armas adecuadas a estos pasadores se vuelve una prioridad para el club. En algunos casos pueden llegar a ser el rostro de la franquicia, aunque no es una condición esencial. No existe una competencia real por su puesto titular en la plantilla. Ejemplos de este tipo de pasadores hay muchos, en mi opinión: Sam Bradford, Jay Cutler, Andy Dalton, Joe Flacco, Nick Foles, Robert Griffin III, Colin Kaepernick, Andrew Luck, Eli Manning, Cam Newton, Philip Rivers, Tony Romo, Matt Ryan, Matthew Stafford y Russell Wilson, aunque hay niveles que separan a todos los englobados aquí.

En lo personal, no creo que sea absolutamente esencial obtener un anillo de Super Bowl para pertenecer al primer grupo. Dan Marino nunca conquistó un título y estaría en esa élite. Dan Fouts ni siquiera pudo jugar uno, pero igualmente lo consideraría como parte de esa categoría.

En cuanto al segundo grupo, para ganar un anillo de Super Bowl, será necesario contar con un pasador de al menos este nivel, aunque tenerlo no garantiza que vas a sumar un Trofeo Lombardi a tus vitrinas.

Asimismo, para los pasadores de este grupo, considero que ganar un anillo de Super Bowl no te eleva en automático al primer grupo. No solamente incluí allí a Flacco, Eli Manning y Wilson, sino que también considero que Brady y Roethlisberger ganaron títulos antes de elevarse al primer grupo, cuando todavía pertenecían al segundo.

Tom Brady
APEl camino de Brady apunta hasta Canton, Ohio

Los pasadores del primer grupo definen a sus franquicias por un periodo considerable de tiempo. Los del segundo, la representan. Y la mayor diferencia de todas: los del primer grupo son candidatos para ingresar al Salón de la Fama. Los del segundo, no.

Después, vienen todos los demás: pasadores que año con año deben confirmarse como titulares de sus respectivas plantillas como una solución, al menos, de corto plazo. Cuando los equipos que tienen este tipo pasadores entran a los sorteos universitarios buscando ya sea un sustituto inmediato, o al menos una competencia seria por el puesto.

Los Arizona Cardinals y Kansas City Chiefs constituyen casos especiales. No creo que Carson Palmer o Alex Smith puedan considerarse --o seguirse considerando-- mariscales de campo franquicia. ¿Pueden llevar a sus respectivos equipos a ganar un Super Bowl? Yo no apostaría a favor de ello. Pero al menos tienen suficiente nivel para postergar la búsqueda de un reemplazo por uno o dos años, en lo que la plantilla se sigue fortaleciendo en otras áreas.

Los equipos que no tienen a uno de los pasadores listados arriba en uno de los dos grupos, aproximadamente una tercera parte de la NFL, tiene más preguntas que respuestas en la posición de mariscal de campo. La cruda realidad es que el draft de la NFL, no solamente el de este año, sino el de cualquier año, no ofrece necesariamente solución para todos.

Basta hacer un recorrido breve por los últimos sorteos para darnos cuenta que reclutar a un mariscal de campo, particularmente en la primera ronda, no resuelve en todos los casos la problemática del pasador; en ocasiones, agudiza los problemas de una franquicia.

Los Buffalo Bills en el 2013; Cleveland Browns en el 2012; Tennessee Titans, Jacksonville Jaguars, Minnesota Vikings en el 2011; y New York Jets y Tampa Bay Buccaneers en el 2010; jalaron el gatillo en mariscales de campo durante las primeras rondas de los últimos cuatro años. Los Bills todavía no están seguros qué tienen en E.J. Manuel. Los Titans brindarán a Jake Locker una última oportunidad en el 2014, mientras que los Jets la dan ahora la oportunidad a Geno Smith, recluta de segunda ronda del año pasado, luego de darse por vencidos con Mark Sanchez. Browns, Jaguars, Vikings y Buccaneers, --junto con unos Raiders que fallaron con la primera selección global del 2007, JaMarcus Russell, así como la recluta de tercera vuelta del draft suplementario del 2011, Terrelle Pryor-- estarán en busca de un mariscal de campo franquicia en el siguiente draft.

Los Browns, Titans, Jaguars, Vikings, Jets y Buccaneers han cambiado ya sea a su entrenador en jefe, o a su gerente general, o a ambos, desde que realizaran sus selecciones fallidas de primera ronda, y la falta de progreso de estos pasadores jugó un papel significativo en los despidos.

Brandon Weeden
APWeeden no fue lo que esperaban en Cleveland

Brandon Weeden, Blaine Gabbert, Mark Sanchez y Josh Freeman ni siquiera siguen con los equipos que pagaron un precio altísimo por ellos en este lapso tan corto.

A esa lista hay que sumar a los Houston Texans, que también fallaron con la primera selección global del draft en un pasador --David Carr en el 2002--, y que eligen primero por tercera ocasión en la breve historia de la franquicia. Y no descontemos que los Jets y Bills estén a la caza de un pasador que al menos presente una competencia viable para su actual titular.

El problema se presenta cuando revisamos la lista de pasadores disponibles para el draft. Las opiniones varían, pero el consenso es que sólo existen tres pasadores disponibles este año con calificación para ser tomados en primera ronda. Eso hace que algunos otros pasadores se vean empujados hacia arriba en el orden. La demanda supera a la oferta y el resultado es que se encarece el producto. Los mariscales de campo terminan comandando una selección de draft más alta a la de su valor real.

Entonces, si eres un equipo de fútbol americano sin un mariscal de campo franquicia, ¿qué opciones tienes? ¿A cuál de los prospectos disponibles reclutas?

La respuesta es compleja.

Si crees que tu equipo es suficientemente sólido en otras áreas --sobre todo una buena defensiva-- para no caer en la desesperación de primera ronda, decidas esperar hasta la segunda o tercera vuelta, y luego intentar armar planes de juego en los que la presión no caiga totalmente sobre un brazo novato. Los Cincinnati Bengals, San Francisco 49ers y Seattle Seahawks encontraron sus respectivas respuestas mediante esta estrategia en Dalton, Kaepernick y Wilson.

Por el otro lado, cuando el plan es comenzar la reconstrucción de tu franquicia prácticamente desde cero, hay equipos que gustan de empezar en la posición de mariscal de campo, y tratar de edificar alrededor de él con el tiempo. Se trata de una propuesta riesgosa. A los Carolina Panthers parece estarles funcionando con Newton, pero definitivamente no funcionó con Carr en Houston.

¿Por qué?

El desaparecido Bill Walsh usaba la palabra "trauma" cuando hablaba del impacto sufrido por un mariscal de campo que es lanzado a una alineación titular sin estar listo para ello. Hay quienes no recuperan la confianza después de ser golpeados constantemente tratando de lanzar detrás de una línea ofensiva porosa, o después de ver cómo receptores mediocres dejan caer sus pases constantemente, o después de ser enviados a la banca en favor de un veterano con menos talento pero mayor agudeza mental.

Johnny Manziel
APManziel fue el primer freshman en alzarse con el Trofeo John Heisman

Quizás Teddy Bridgewater de Louisville sea el pasador mejor preparado de su generación para lidiar de inmediato con un libro de jugadas profesional. Quizás Johnny Manziel de Texas A&M sea el mariscal de campo que mejor puede sobrevivir sin estar rodeado de talento de primer nivel. Quizás Blake Bortles de UCF sea el pasador con el potencial a futuro. Quizás Derek Carr de Fresno State haya aprendido a través de las experiencias de su hermano David, quien pasó de ser un primer recluta global a un reserva nómada con cuatro equipos diferentes, y contando. Quizás las severas lesiones de rodilla para Aaron Murray en Georgia y Zach Mettenberger en LSU sirvan como una bendición disfrazada, dado que les brindarán tiempo de sobra para aprender desde la banca antes de que un equipo considere probarlos para la titularidad. Quizás Jimmy Garoppolo de Eastern Illinois refine un trabajo de pies muy pobre para convertirse en el robo del draft. Quizás la experiencia de A.J. McCarron en Alabama jugando con tanto talento de élite y en partidos de tan alto perfil le conviertan en un administrador de juego suficientemente eficiente para convertirse en el tercer mariscal de campo en la historia de la liga en ganar un campeonato colegial y un Super Bowl, siguiendo los pasos de otras dos leyendas del Crimson Tide. Y finalmente, quizás el verdadero tesoro entre los brazos disponibles del draft de este año se encuentra entre los nombres que no se mencionan a menudo, y que serán reclutados en rondas bajas o llegarán a la liga como agentes libres: Logan Thomas de Virigina Tech, Brett Smith de Wyoming, Keith Wenning de Ball State, sólo por mencionar a algunos.

Lo que a menudo se nos olvida es que el éxito o fracaso de los mariscales de campo novatos que lleguen a la NFL mediante el siguiente draft --primera ronda o no--, no depende enteramente de ellos. Es responsabilidad de cada equipo maximizar las posibilidades de éxito para cada uno de sus reclutas, y a menudo son las franquicias las que no cumplen. El recambio frecuente en un club, desde las directivas hasta los entrenadores de posición, trabaja en contra del desarrollo de los jugadores. Asimismo, las expectativas poco realistas que se colocan sobre la espalda de algunos prospectos --los famosos "salvadores"-- pueden generar metas imposibles, y por lo tanto garantizar el fracaso. Y por último, aunque suene reiterativo, a veces los novatos llegan a equipos que simplemente no cuentan con el talento suficiente para ser competitivos, esté quien esté bajo centro.

Por último, vale la pena mencionar lo difícil que es cuantificar cuánto trabajará realmente un jugador a lo largo de su carrera para seguir mejorando. En 1998, Peyton Manning era considerado el producto terminado; un pasador que estaba cerca de su aparente techo. Sin embargo, Manning sigue trabajando tanto o más que el primer día, y viene de una de las mejores temporadas individuales en la historia de la NFL, una que después de 16 años en la liga hubiera sido imposible sin una ética de trabajo sin paralelo.

Todos los prospectos presumen sus respectivas éticas de trabajo, pero ejemplos sobran de los jugadores cuyas acciones en las filas profesionales se quedaron a años luz de las promesas que ofrecieron durante el proceso de draft.

El sorteo colegial trata menos sobre elegir al jugador que se es, y más sobre elegir al jugador que se puede llegar a ser. Este año, Tom Savage de Pitt constituye el ejemplo perfecto de esta línea de pensamiento, y no sería una sorpresa ver que el ex pasador de los Panthers escuchara su nombre antes que el de un triple campeón nacional como McCarron, pese a una carrera colegial de altibajos.

Entonces, arribamos a la siguiente pregunta: ¿hay entre los pasadores disponibles en el Draft 2014 de la NFL un mariscal de campo franquicia? ¿En qué ronda lo vamos a encontrar?

Si lo hay, ¿es de la clase de mariscales de campo que definen a una franquicia, o que solamente la representan?

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NFL

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