<
>

Con reclamo, Chicharito renuncia al Tri: ¿dónde está el dinero?

LOS ÁNGELES -- Javier Hernández presentó su renuncia pública a la selección mexicana de futbol. Y tal vez al futbol mexicano. E hizo bien.

Y Chicharito lo hizo de manera beligerante, incluso dañando más con el escudo que con la espada. Un redentor tardío, sin embargo.

En el programa Versus de Francisco Javier González a través de TUDN, Javier Hernández organizó el aquelarre de todos sus rencores, sus reclamos, y sus querellas contra el sistema que dirige la yunta sumisa del futbol mexicano.

Un viejo tema, que por fin hace explotar Javier Hernández. Su propia Caja de Pandora. En síntesis: ¿En dónde está la lana? ¿Cuándo dejarán de priorizarse los centavos sobre los resultados?

Y Chicharito se metió a la antigua casa de Yon de Luisa a gritarle a Yon de Luisa, todo lo que ningún futbolista profesional le había espetado en su vara, sin que necesariamente el actual presidente de la FMF sea el total responsable, aunque, ciertamente, ha sido parte del modus operandi.

Javier Hernández sabe que está borrado de la selección mexicana. Desde el accidentado brunch en Nueva York, con repercusiones sensualmente curvilíneas en San Antonio, incidente del cual Gerardo ‘El Tata’ Martino parece tener versiones muy documentadas.

Pero, ahora, desafiando nuevamente al poder, Chicharito sabe que tal vez no tendrá derecho ni a partido homenaje de despedida en la selección mexicana, de la cual es el goleador histórico, más allá de que sus dianas pulularon con mayor frecuencia, en la intrascendencia e inutilidad de juegos amistosos.

Javier Hernández pide cuentas claras. Habla de millones de dólares y ubica al Tri entre las cinco selecciones mejor cotizadas y que mayor cantidad de millones de dólares factura en el mundo.

Cifras extraoficiales puntualizan que para el ciclo mundialista para Brasil 2014, la FMF habría facturado cerca de 450 millones de dólares, y para el periodo correspondiente a la Copa del Mundo de Rusia, habría ascendido a 650 millones de dólares.

Al término de la participación del Mundial de Brasil, tras el anuncio oficial de la renovación de contrato con Adidas, el entonces mandamás, Justino Compeán, sobre la primera administración, la de Brasil, dijo puntualmente “centavitos más, centavitos menos, ja, ja, ja”.

Para el ciclo mundialista hasta 2026, según fuentes cercanas al Tri, el contrato de la Federación Mexicana de Futbol con Adidas es por 260 millones de dólares.

Para la firma alemana, la camiseta mexicana, en efecto, sí está entre las tres camisetas más vendidas en el mundo, y su contrato sí cotiza entre los cinco más caros en el mundo, especialmente cuando a nivel adulto, no ha ganado nada.

Si las condiciones no han cambiado para 2020, vale la pena recordar que la selección de México es la única en el mundo que tiene 14 anunciantes diferentes en dos países. Ni Brasil, ni Argentina, ni Alemania, ni Italia...

La astucia mercantilista de México ha conseguido explotar de manera asombrosa dos mercados de una misma nacionalidad, pero en dos países diferentes, y obviamente provocando más llenos en estadios de Estados Unidos que la misma selección de este país.

Además, según registros de las diferentes embajadas, departamentos de migración y turismo, la fanaticada mexicana ha presentado muchedumbres entre los 35 mil y los 15 mil itinerantes en las copas del mundo a partir de Francia 1998.

La pregunta de Javier Hernández es válida, aunque no es nueva. Recordemos que encabezó esa rebelión al interior del Tri en plena Copa del Mundo de Rusia, tras histórica victoria ante Alemania, cierto, la peor representación de su historia.

Chicharito y sus solidarios reclamaron menos horas de aburrimiento desperdiciadas en promociones, en servir a los patrocinadores, y además, un reparto más equitativo de esos millones que recauda la FMF en cada ciclo mundialista.

Prudente aclarar que la FMF ha garantizado tal vez la mejor logística posible de todas las selecciones mundialistas a la caravana de familiares y amigos de los jugadores, cuerpo técnico, aunque, necesario puntualizarlo, también en beneficio de sus directivos.

Pero, Javier rompió su lanza como seleccionado nacional, sabiendo también que su sitio ha sido ocupado por Raúl Jiménez, pero si se equivocó en tiempo y en formas en Moscú, hoy se atreve a hacerlo, aunque, también, cuando cuenta con un cobijo estupendo como lo es su contrato con el Galaxy en la MLS.

Vale aquí aquello de más tarde que nunca.